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Puño del renacer - Capítulo 45

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  4. Capítulo 45 - 45 Cuando la Oscuridad Tienta al Corazón
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45: Cuando la Oscuridad Tienta al Corazón 45: Cuando la Oscuridad Tienta al Corazón En el norte Boulder estaba exhausto por su combate, en ese momento Sylas lo vio y fue ayudarlo, pero en este instante..

De entre los escombros y el humo negro, Fang emergió con su cuerpo cubierto de heridas, pero con una sonrisa torcida en su rostro mientras su ojo reptiliano brillaba de furia.

—Vaya, vaya… —escupió sangre mientras caminaba hacia Sylas—.

¿Creíste que me derrotarías con mi propio ataque, miserable?

Sylas respiró profundo, su cabello danzando con el viento que reunía en torno a él.

—No pienso retroceder… —dijo con calma.

Fang rió con desprecio: —¿Tú?

¡Tú no eres nada!

Siempre fuiste el segundón de tu grupo, el más débil.

¡Mírate!

¿De verdad crees que puedes cambiar algo?

Esas palabras golpearon el corazón de Sylas, trayendo consigo recuerdos enterrados.

—“¡Sylas, deja que los verdaderos fuertes se encarguen!” —“Eres rápido, pero no lo suficiente.” —“Ni siquiera puedes protegerte a ti mismo.” Cada frase lo aplastaba.

Recordó cada vez que quiso ayudar a otros y lo apartaron, cada mirada de decepción, cada sonrisa de lástima.

Hasta que… ese día llegó Aurelius.

Era una tarde lluviosa, Sylas estaba sentado, con el rostro hundido en sus rodillas, bajo un árbol que chorreaba agua en gotas pesadas.

Sentía que no había razón para seguir intentando.

—“¿Por qué te escondes aquí, chico del viento?” Levantó la cabeza y lo vio: un hombre de cabello blanco, con ojos bondadosos y la sonrisa tranquila de alguien que había visto demasiado dolor, pero aún así, sonreía.

—“¿Tú quién eres?” —preguntó Sylas con voz temblorosa.

Aurelius se agachó, mirándolo a los ojos con seriedad.

—“Soy alguien que también pensó que no servía para nada… hasta que descubrí que no importa cuántas veces te digan que no puedes, si tú te lo crees, ahí acaba todo.

Muéstrales lo contrario, Sylas.

No porque debas, sino porque puedes.” Volviendo al presente, el viento de Sylas comenzó a rugir con fuerza.

—Tienes razón, Fang… —dijo con calma.

Fang sonrió, confiado, mientras cargaba hacia Sylas.

—¡Entonces muéstrame de qué eres capaz, insecto!

—“¡VIENTO REPENTINO!” El cuerpo de Sylas desapareció en una ráfaga de viento y en un abrir y cerrar de ojos, comenzó a golpear a Fang desde cada dirección con puñetazos rápidos y patadas cargadas de viento cortante.

Cada golpe retumbaba en el aire, el cuerpo de Fang se tambaleaba sin poder reaccionar, mientras el rostro de Sylas se llenaba de determinación.

—¡No soy el más fuerte!

—gritó mientras lanzaba otro golpe—.

¡Pero nunca más dudaré de lo que soy!

Con un último puñetazo directo al estómago, Fang cayó de rodillas, con su cuerpo temblando.

Fang escupió sangre, mirándolo con respeto.

—Heh… tú ganas, chico del viento… me rindo… Sylas bajó su guardia, respirando con pesadez, mientras el viento se calmaba a su alrededor, sabiendo que esta victoria no era solo por él, sino por todos aquellos que creyeron en él cuando él no pudo hacerlo.

Entre las llamas y el humo del Valle, James colocó su mano sobre el hombro de Roniel.

Roniel, con el rostro cubierto de sudor y ceniza, bajó la mirada.

—James… ya no me queda energía… Lo di todo y no fue suficiente… James lo miró con firmeza, mientras su mano comenzaba a brillar con una luz cálida y poderosa.

—Roniel, tu fuego nunca ha dejado de arder… solo necesitas recordar por qué estás aquí.

Roniel levantó la mirada, con sus ojos reflejando el destello de la luz de James.

James sonrió.

—Permíteme compartir mi luz contigo… para que puedas seguir ardiendo por aquellos a quienes amas.

La luz se expandió desde la mano de James hacia Roniel, cubriéndolo como un aura dorada.

Roniel sintió que su energía regresaba, su llama interior resurgiendo con más fuerza que nunca, mientras ambos compartían un instante de paz en medio de la guerra.

—Gracias, James… —susurró Roniel con una sonrisa—.

Es hora de brillar.

—Sí… juntos.

Mientras más arriba en las montañas Del Valle  Black, con el anillo oscuro alzado, susurró: —Concedeme todo tu poder… Una onda expansiva oscura se liberó, lanzando a Ronald y Tharion como muñecos de trapo, estrellándolos contra las rocas.

Caleb, sin embargo, incrustó sus pies en el suelo y cubrió su cuerpo con metal, extendiendo cadenas que se agarraron a los árboles para resistir la presión.

Black caminó hacia él con una sonrisa sádica.

—¿Qué planeas, Caleb?

¿Terminarás como tu padre si usas ese poder?

Los ojos de Caleb se abrieron con dolor, recordando el momento más oscuro de su vida: Su padre, descontrolado por su propio poder, destruyendo a su familia, a la aldea… a todos.

Caleb, con lágrimas cayendo, le había suplicado: —“¡Papá, detente, por favor!” —“¡NO PUEDO DETENERME!” Y con su propia mano, Caleb tuvo que arrebatarle la vida para detener la masacre.

Volviendo en sí, el miedo se apoderó de él, sintiéndose inútil, paralizado.

Pero en ese momento, Ronald, con su armadura de rayo destrozada pero aún activo, gritó: —¡CALEB!

¡Un caballero no se rinde ante la adversidad!

¡Demuestra que puedes enfrentar tus miedos incluso cuando ni tú mismo estás seguro!

Los ojos de Caleb temblaron.

Flashback: Aurelius, de pie frente a Caleb, le había dicho con una sonrisa: —Tal vez tengas miedo de intentarlo, Caleb, pero no importa cuánta oscuridad te rodee, siempre podrás vencerla si confías en ti mismo y dejas que tu luz brille, incluso contra la sombra más densa.

Fin del flashback.

Caleb cerró sus ojos, y cuando los abrió, brillaban con determinación.

—¡Yo no soy mi padre!

—rugió, cubriendo su brazo derecho de metal, convirtiéndolo en un cañón de pura fuerza.

Sin dudarlo, lanzó un puñetazo cargado con toda su energía directamente al pecho de Black, mientras Ronald lo cubría con rayos para darle más fuerza.

Black se tambaleó apenas, sonriendo.

—¿Eso es todo?

Pero de inmediato, una sombra cayó detrás de Black.

Tharion, con sus dos espadas, susurró: —No, esto es todo… Ambas espadas brillaban con una luz plateada mientras se lanzaban directas a la cabeza de Black.

Black giró con sorpresa, y en ese instante… CONTINUARÁ 

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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