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Puño del renacer - Capítulo 48

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  4. Capítulo 48 - 48 El rugido de la luz
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48: El rugido de la luz 48: El rugido de la luz Todo estaba hecho un caos.

No era solo destrucción… era desesperación viva.Casas derrumbadas, torres partidas a la mitad, pueblos enteros convertidos en ruinas humeantes.

El aire estaba cargado de ceniza, polvo y el olor metálico de la sangre.

Los gritos de dolor se mezclaban con órdenes desesperadas, con llantos, con el rugido de criaturas nacidas de la oscuridad.

Pero aun así… Cada guerrero.Cada civil.Cada alma que seguía respirando… Seguía de pie.

Defendiendo con uñas, dientes y voluntad el mundo que amaban.

El choque del rayo y la oscuridad El suelo retumbaba como si el propio planeta estuviera sufriendo mientras Ronald y Black chocaban una y otra vez.

Sus movimientos eran tan rápidos que dejaban estelas de energía en el aire: relámpagos azules contra sombras retorcidas.

Cada impacto generaba ondas que levantaban rocas, quebraban árboles y sacudían el horizonte.

—¿Sabes qué es lo que este mundo merece, Ronald?

—gruñó Black mientras detenía un puñetazo cargado de electricidad, su brazo cubierto de una negrura pulsante—.¿Sabes lo que realmente necesita?

—No me interesa escuchar tus delirios —respondió Ronald con los dientes apretados.

Lanzó un rayo directo al pecho de Black.

El impacto fue brutal, partiendo un árbol cercano en dos y dejando un cráter humeante en el suelo.

Black retrocedió apenas un paso… y luego rió.

—¡Este mundo necesita ser destruido por su propia maldad!

—continuó Black, extendiendo los brazos—.

¡Para renacer bajo un nuevo orden!

Ronald se quedó inmóvil por una fracción de segundo.

No por duda.Sino por un recuerdo.

Esas palabras… Las había escuchado antes.

Muchos años atrás.En una noche de tormenta.De labios de su propio padre.

—¿De dónde sacaste eso…?

—preguntó Ronald en voz baja, mientras un rayo crepitaba violentamente en su mano.

Black ladeó la cabeza, observándolo con interés.

—De los mismos lugares donde nacen todas las verdades incómodas —respondió—.En Fang… en aquellos que se rinden ante el dolor… en los cobardes que justifican su crueldad porque creen que el mundo les debe algo.

Ronald apretó los puños.

—¡Cállate!

—¿Acaso crees que Aurelius era diferente?

—Black sonrió, una sonrisa lenta y venenosa—.

Promesas vacías… palabras bonitas para mantener viva una esperanza que nunca existió.

El corazón de Ronald dio un vuelco.

Un recuerdo golpeó su mente sin pedir permiso.

Aurelius…Arrodillado.Solo.Orando bajo la lluvia mientras lágrimas silenciosas caían por su rostro.

Ese hombre…También había sufrido.

—Aurelius… —susurró Ronald.

El aire explotó.

Relámpagos descendieron del cielo como lanzas divinas, envolviendo el cuerpo de Ronald en un resplandor cegador.

—¡NO TE ATREVAS A HABLAR MAL DE ÉL!

—rugió, con una voz que hizo temblar el valle—.¡TÚ NO SABES NADA!¡AURELIUS ERA HUMANO!¡TENÍA DOLOR!

¡TENÍA MIEDO!¡Y AUN ASÍ… SEGUÍA HACIENDO EL BIEN!

Ronald desapareció.

Black apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando un puño cargado de rayo impactó su mandíbula con un estruendo ensordecedor.

El villano salió despedido, atravesando rocas y levantando una nube de polvo.

—¡Yo lo vi!

—gritó Ronald, apareciendo frente a él en un destello—.¡Yo estuve ahí!¡Incluso cuando el mundo le dio la espalda… él seguía ayudando a los demás!

Los golpes llovieron como una tormenta.

Puños.Patadas.Rayos.

Black apenas lograba levantar los brazos para bloquear, cada impacto iluminando la oscuridad con destellos eléctricos que rasgaban el cielo.

El peso de la duda A lo lejos, James, Caleb y Tharion observaban la batalla.

James apretó los dientes.

Su corazón latía con fuerza, pero no de emoción… sino de frustración.

“¿Qué puedo hacer…?”“Mi poder… no es suficiente.” Su puño tembló.

—James —dijo Caleb, rompiendo el silencio.

James levantó la mirada.

—A veces —continuó Caleb—, para lograr lo que deseas… debes confiar en ti mismo y dar un salto de fe.

James lo miró sorprendido.

—Caleb… James cerró los ojos.

Respiró.

Y algo cambió.

El ruido del combate se volvió lejano.

Su mente se calmó.

Un brillo dorado comenzó a reflejarse en sus pupilas.

—Tienes razón… —susurró—.Ahora sé lo que debo hacer.

El corazón del valle En el centro del valle, Robin, Lina y Valeska apenas se mantenían en pie.

Rodeaban a un grupo de aldeanos aterrorizados mientras las sombras avanzaban como una marea interminable.

—¡No podemos rendirnos!

—gritó Valeska, blandiendo su espada con los brazos temblorosos.

Lina cayó de rodillas, jadeando, el sudor mezclándose con la sangre… pero apretó los dientes y se levantó.

—¡Vienen más!

—advirtió Robin, tensando su arco.

Las sombras rugieron, acercándose.

Entonces… El cielo se tiñó de rojo.

—¡RONIEL!

—gritó Valeska.

Roniel apareció envuelto en llamas, acompañado por Marina.

El calor era tan intenso que el aire se distorsionaba.

—¡ALÉJENSE!

—rugió Roniel.

Una ola de fuego arrasó el campo, desintegrando las sombras y dejando el suelo fundido.

—Llegaron justo a tiempo —dijo Robin, sonriendo con cansancio.

—¿Están listos para seguir protegiendo?

—preguntó Marina.

Lina asintió.

—Mientras sigamos de pie… lucharemos.

El norte En los páramos, Sylas y Boulder combatían sin descanso.

Los aldeanos, aterrados, también luchaban con lo que podían.

—¡No te rindas, Boulder!

—gritó Sylas, levantando tornados defensivos.

Una sombra se lanzó directo hacia Boulder.

“¡No…!” Un rugido.Un corte.

La criatura cayó partida en dos.

Fang estaba allí.

—Sabía que vendrías al lado correcto —dijo Boulder con una leve sonrisa.

—No te equivoques —bufó Fang—.

Solo odio las deudas.

Ambos se colocaron hombro con hombro.

El renacer de la luz De regreso a la colina, Black cayó de rodillas, jadeando.

—Eres igual de ingenuo que Aurelius… —susurró, con venas oscuras recorriendo su rostro.

Ronald alzó el puño.

—Esto termina ahora.

Black desapareció.

Apareció detrás.

—¡Muere…!

Un destello dorado cruzó el campo.

James estaba allí.

Bloqueando el ataque.

—Ya es hora… —dijo James con firmeza—.De acabar con esta oscuridad.

Alzó su puño envuelto en luz divina.

El mundo entero se iluminó.

Y por un instante… Incluso la oscuridad tembló.

CONTINUARÁ…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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