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Puño del renacer - Capítulo 49

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  4. Capítulo 49 - 49 Hasta que la última chispa arda
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49: Hasta que la última chispa arda 49: Hasta que la última chispa arda El puño de James, envuelto en luz divina, se estrelló contra Black con un estruendo que sacudió todo el valle.

Un resplandor dorado iluminó las ruinas, el humo y los cuerpos cansados de guerreros que alzaban la vista con esperanza.

El grito de Black resonó como el rugido de una bestia mientras era empujado hacia atrás, dejando un surco en la tierra.

Ronald cayó de rodillas, respirando con dificultad mientras observaba a James, bañado en esa luz que incluso reparaba la oscuridad sobre su armadura rota.

Black se detuvo, la luz aún chisporroteando en su pecho, mientras una risa oscura brotaba de su garganta.

—Impresionante, James… pero… —la oscuridad volvió a envolverlo, devorando la luz—.

¿De verdad crees que esto es suficiente?

James bajó el puño, respirando agitado, pero sus ojos seguían firmes.

—No —respondió con una pequeña sonrisa, mientras sus ojos brillaban con determinación—.

Pero es solo el inicio.

Black levantó su mano, negra como el vacío.

—¡Entonces muere conmigo!

Se lanzó hacia James.

Ambos chocaron puños y golpes a una velocidad imposible, cada impacto era luz contra sombra, esperanza contra odio; la tierra temblaba con cada embate.

Ronald se puso de pie tambaleando.

—¡James, no lo enfrentes solo!

—¡Ronald, cubre a Tharion y Caleb!

—gruñó James, bloqueando un puñetazo oscuro que hizo crujir sus huesos—.

¡Yo lo mantendré ocupado!

Black golpeó a James en el estómago.

James escupió sangre, pero sujetó el brazo de Black y lo miró directo a los ojos.

—Tienes miedo, ¿verdad?

—susurró James, la voz ronca pero desafiante.

Los ojos de Black temblaron un instante.

—¡Cállate!

James sonrió, respirando con dificultad.

—Tienes miedo… de quedarte solo en esa oscuridad.

Black rugió, liberando una explosión oscura que lanzó a James lejos.

Se abalanzó para acabarlo, pero una cadena de metal atrapó su brazo.

Caleb, con su brazo endurecido, jadeaba mientras lo sujetaba.

—¡James… levántate…!

—rugió, con las piernas temblorosas.

Tharion surgió detrás de Black, cruzando sus espadas con un grito: —¡No estás solo en esto!

Las espadas cayeron sobre Black, liberando chispas que iluminaron su rostro.

Black giró y bloqueó con su brazo envuelto en sombra, una sonrisa torcida se dibujó en sus labios.

—¿De verdad creen que pueden detenerme?

Un relámpago descendió del cielo, golpeándolo con fuerza.

Ronald aterrizó frente a él, ojos encendidos de electricidad.

—Tal vez no podamos solos… —dijo Ronald, con un puño chisporroteante—.

Pero juntos, no perderemos.

Black se levantó con dificultad, su cuerpo cubierto de grietas oscuras que exhalaban humo negro.

—¿Este teatro de esperanza… creen que funcionará?

Los humanos siempre traicionan.

Siempre destruyen.

Siempre caen.

James se apoyó en su rodilla, levantándose poco a poco.

—Sí… caemos… —respiró—.

Pero nos levantamos.

Y seguimos intentándolo.

Black frunció el ceño, sintiendo algo extraño agitarse dentro de sí mientras escuchaba esas palabras.

—¿Por qué… por qué sigues?

James alzó su mano, la luz formándose de nuevo mientras sus piernas temblaban.

—Porque esta luz… no es mía.

Es de todos los que creyeron en mí.

De cada vida que aún arde, incluso en un mundo en ruinas.

El viento se levantó, hojas y brasas danzaron a su alrededor.

Caleb y Tharion se colocaron a sus costados, Ronald se alineó detrás.

—No vamos a retroceder —dijo Tharion, alzando sus espadas.

—Aunque me cueste la vida —dijo Caleb, endureciendo su brazo.

Ronald elevó su puño cubierto de rayos.

—Aunque el mundo se hunda, lucharemos.

James miró a Black, sus ojos llenos de lágrimas que brillaban como la aurora.

—Porque aunque quede una chispa… esa chispa puede volver a encender el fuego de la esperanza.

Black rugió con un grito monstruoso, liberando una ola de oscuridad que hizo temblar la montaña.

—¡MUERAN TODOS!

James cerró los ojos, sintiendo cada voz de sus amigos, de Aurelius, de cada uno que había caído y de cada vida que defendía.

Los abrió, llenos de luz.

—¡TODOS JUNTOS!

Se lanzó hacia Black, seguido por Ronald, Caleb y Tharion.

Cada uno liberó su máximo poder: puños de luz, rayos, metal y acero golpearon juntos, uniendo esperanza y furia.

El impacto iluminó todo el valle con un resplandor dorado.

El grito de Black retumbó mientras su oscuridad se quebraba en jirones de humo.

En otro punto del campo, Robin jadeaba de rodillas, rodeado de sombras que lo superaban en número.

Un niño lloraba detrás de él.

Robin apretó los dientes.

—No puedo… rendirme… Una flecha de luz atravesó una sombra.

Una ráfaga de fuego devoró otras.

Roniel y Marina llegaron, despejando la horda.

—¡Luchamos juntos!

—gritó Marina, levantando una barrera de agua para proteger a los aldeanos.

Roniel, envuelto en fuego, alzó el puño.

—¡Esta es nuestra casa, y no la perderemos!

En el norte, Sylas y Boulder peleaban espalda con espalda mientras aldeanos armados con antorchas y piedras gritaban de miedo, pero no retrocedían.

Boulder cayó exhausto, las sombras se abalanzaron sobre él.

Sylas creó un tornado que despejó a varias, pero una sombra logró evadirlo, directa a Boulder.

Entonces, Fang apareció, atravesándola con un brazo endurecido.

Boulder, jadeando, lo miró sorprendido.

Fang sonrió con amargura.

—Te debía una… y… quizá ya estoy cansado de destruir todo.

Boulder soltó una risa ronca, dándole un golpe en el hombro.

—Eso basta.

Ambos se pusieron de pie, Sylas sonrió al verlos.

En la colina, James corrió de nuevo, su cuerpo al límite, cada paso un latido que podía quebrarlo.

Recordó a Aurelius: “La luz no eres tú, la luz vive en cada vida que salvas.” James levantó el rostro hacia el cielo, lágrimas en sus mejillas.

—Lo sé, Aurelius… pero si tengo que arder… arderé.

Activó Velocidad Divina una última vez.

El aire se partió detrás de él en un destello dorado, encendiendo el corazón de todos los que lo vieron correr.

Black cayó de rodillas, resquebrajado, tras el golpe combinado.

Ronald respiraba agitado, levantando su puño para terminarlo.

Black levantó la mirada, su sonrisa oscura retorcida.

—¿Eso es todo…?

Desapareció detrás de Ronald para atravesarlo, pero un resplandor cegador iluminó todo.

James apareció, bloqueando el ataque con su brazo cubierto de luz pura.

—Ahora es momento… —susurró, mirándolo directo a los ojos—.

De acabar con la oscuridad.

Con su puño envuelto en un brillo imposible, apuntó a Black mientras todos los corazones ardían junto a él.

Así, bajo un cielo quebrado, en un valle que se negaba a caer, la última chispa de esperanza ardió más fuerte que nunca.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES TaKeShI_eze Este combate va para largo AJAJJS

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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