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Pureza - Capítulo 14

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  4. Capítulo 14 - 14 Capítulo 14 El Temblor en el Espejo
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14: Capítulo 14: El Temblor en el Espejo 14: Capítulo 14: El Temblor en el Espejo Alex se consideraba un experto en leer el estado de ánimo de Basil.

Era una habilidad de supervivencia.

Saber cuándo estaba de buen humor para reírse de sus chistes, cuándo estaba irritable para mantenerse callado, y cuándo estaba pensando en algo para no interrumpirlo.

Por eso, notó el cambio de inmediato.

Había una tensión nueva en los hombros de Basil.

Una forma en que su sonrisa, antes fácil y despreocupada, ahora se sentía forzada, como un músculo que se estira demasiado para ocultar un malestar.

Sus ojos, siempre escaneando el salón para evaluar su dominio, ahora se posaban con demasiada frecuencia—y con un destello de algo que no era curiosidad, sino alerta—en Kael.

O en Leila cuando estaba cerca de Kael.

Basil no solo estaba interesado.

Estaba amenazado.

La idea era tan absurda que a Alex casi le hizo reír.

Basil, el rey indiscutido de su pequeño mundo, sintiéndose inferior ante el fantasma del salón.

Pero ahí estaba la prueba: los comentarios pasivo-agresivos de Basil cuando Leila mencionaba haber entendido un tema “gracias a una explicación clara” (y todos sabían quién la daba), o la forma en que desestimaba cualquier cambio positivo en Steven.

Y hablando de Steven…

eso era otra cosa.

Steven llegó a la escuela una mañana con el uniforme sudado y el pelo pegado a la frente, con unas ojeras profundas, pero…

con la espalda un poco más recta.

Caminaba de una manera diferente, menos arrastrando los pies.

—¿Qué te pasa?

Pareces como si te hubieran perseguido —le preguntó Basil con una risa burlona.

—Nada.

Simplemente he…

empezado a hacer ejercicio —murmuró Steven, evitando su mirada.

Alex vio la sorpresa—y un rápido destello de irritación—cruzar por el rostro de Basil.

Steven estaba cambiando.

Y no era por algo que Basil hubiera dicho o hecho.

Era por el consejo de Kael, transmitido a través de Leila.

Alex lo sabía.

Lo había visto todo desde lejos, como siempre.

El fantasma no solo había alterado la dinámica con Leila; ahora su influencia estaba reformando hasta al miembro más débil del grupo, y Basil no tenía control sobre ello.

Pero lo que más le intrigaba a Alex era el fenómeno de Kael y Leila.

Al principio, como todos, sintió miedo de Kael.

Pero luego, vio como Leila empezaba a tener una relación transaccional, rara pero útil con aquel loco.

Pero ahora…

ahora esa relación se sentía diferente.

Había visto el abrazo.

Lo había visto todo.

Y lo más sorprendente no fue el acto en sí de Leila, sino la reacción de Kael.

Alex era bueno detectando micro expresiones.

Y en el instante en que Leila lo abrazó, vio cómo el cuerpo de Kael se paralizaba por completo.

No era la rigidez de quien rechaza un contacto, sino la de alguien que ha experimentado una sensación nueva y que no sabe responder a ella.

No hubo rechazo.

Hubo un cortocircuito.

Y en los días siguientes, Alex notó que Kael, en las raras ocasiones en que Leila se le acercaba, ya no la miraba con la misma frialdad impersonal.

Su mirada se posaba en ella un segundo más de lo necesario, como si estuviera reevaluando un dato que creía entender, o al menos que quería entender.

Leila, por su parte, parecía más viva.

Hablaba con una seguridad renovada, y cuando interactuaba con Kael, ya no era solo la estudiante aplicada pidiendo ayuda.

Había un…

interés.

Una chispa de genuina curiosidad que iba más allá de lo académico.

Alex simplemente lo observaba todo en silencio, como un antropólogo estudiando una tribu fascinante.

Basil se sentía amenazado en su trono.

Steven se estaba reconstruyendo con las herramientas del enemigo.

Y Leila y Kael estaban en medio de una danza social tan lenta y extraña que solo él parecía notar por completo.

Él no se sentía amenazado.

Se sentía…

¿Iluminado?

Quizás hasta interesado y entretenido por aquella vista.

Durante años, había creído que la única forma de existir era a la sombra de alguien como Basil.

Pero Kael le estaba mostrando otra posibilidad.

Se podía ser poderoso desde el silencio.

Se podía ser influyente sin buscar seguidores.

E incluso se podía, tal vez, conectar con alguien sin tener que fingir ser quien no eras.

Por primera vez, Alex no solo estaba siguiendo la corriente.

Estaba observando, aprendiendo.

Y una pequeña semilla de pregunta comenzó a crecer en su mente: si el fantasma podía alterar así el universo de Basil sin siquiera intentarlo, ¿Qué podría lograr alguien que sí lo intentara, pero de una manera diferente?

Quizás, solo quizás, no era necesario ser un Basil o un Kael.

Quizás había una tercera opción.

Y Alex, el maestro de la invisibilidad, era quizás el único en posición de encontrarla.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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