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qhps naruto: Creador de problemas - Capítulo 22

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  3. Capítulo 22 - 22 Lo lograremos
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22: Lo lograremos 22: Lo lograremos Después de recolectar abundante bebidas como sake y agua aparte de comida y almacenarla cada quien en sus pulgares comenzaron su búsqueda en este país.

Sinceramente la expedición que estaban a punto de hacer no era planeada para avanzar en la investigación y en su lugar simplemente era hecha para matar el tiempo y si era posible facilitar sus labores al tener menos enemigos como jinchurikis.

Con esos pensamientos en mente los tres emprendieron su relajado viaje lejos de la futura guerra que se libraría en las naciones elementales.

Ya había pasado una semana desde que dejaron atrás Hayashi no kuni, actualmente viajaban de Nadeshiko a una isla desierta en la que se decía que en la colina más alta había un enorme escrito.

Las personas de nadeshiko había mencionado que en ese lugar aquellos que la subían encontraban la iluminación y otros que en la parte más alta podías hablar con los muertos.

Drew el cual estaba bebiendo un poco de sake en la proa del barco lo golpeó ligeramente en el hombro.

—¿Qué tienes?.

Es por lo de hablar con muertos.

preguntó Drew mientras estaba afectado por el alcohol.

—No creo que el trouble esté muerto, eso es todo.

Respondí mientras me encogía de hombros.

Drew dejó de interesarle sus pensamientos y continuó tomando el sake que había comprado en la ciudad de nadeshiko.

Drew hacía comentarios ocasionales sobre quién de los dos ganaría en una pelea y hasta hizo que me preguntara cómo diablos se llamaba la única mujer del equipo.

Con la incógnita en mi cabeza le pregunté.

—Tu tienes mas tiempo con ella ¿Nunca te dijo como se llamaba?.

Drew ahora notablemente afectado giró su cabeza mientras su cuerpo se movía como gelatina.

—hip.

Creeme Ray, después de estar con ella por más de una década.

Nunca le había compartido su nombre a nadie.

Hip.

Ahora simplemente asumo que, siquiera recuerdo nada de su antíguo mundo.

Drew tomó su botella y bebió directamente de ella hasta que se acabó el sake.

—Bueno Drew, levántate, ya bebiste demasiado.

Drew se quejó audiblemente.

—¡Pero qué dices!

Déjame disfrutar de estar ebrio, de todos modos cuando despierte estaré bien de todos modos.

Suspiro y me levante.

—Bueno… pues me voy, nos vemos mañana.

Drew sacó de su sello de pulgar otra botella y la levantó al cielo.

—Nos vemos mañana Ray.

Seguí caminando hacia donde estaba la zona de espera del barco.

Al llegar a la zona de espera mire a la gente, algunos niños y niñas estaban dormidos en las piernas de sus madres, otros se encontraban leyendo y otros simplemente miraban a la ventana el hermoso atardecer.

Entrando a la habitación camine hacia donde estaba ella sentada, antes de que me sentara a su lado ella me preguntó.

—¿Drew sigue tomando?.

Sonreí levemente.

—Si, al parecer, los guardias se rindieron y dejaron que el siguiera tomando.

Ella suspiro.

—Nos van a multar cuando desembarquemos, eso es seguro.

Al unísono los dos suspiramos.

Espere a que se relajara y después pregunté cautelosamente.

—Y bien… ¿Vas a tratar de comunicarte con él?.

Ella asintió ligeramente.

—Si, vere si lo que dijeron es real, igualmente no tenemos nada que perder, así que si no es real, nos iremos después de que le echemos un vistazo al escrito antes de irnos.

El viaje hasta la isla terminó siendo más silencioso de lo esperado.

Cuando finalmente desembarcamos, el aire era distinto… más denso, como si la isla respiraba lento y pesado.

No había sonido de animales, ni siquiera el romper constante del mar lograba colarse más allá de la orilla.

Drew bajó del barco sin ninguna señal de que ayer se hubieran atiborrado de sake, aunque su ropa parecía tener algunas marcas de saliva en ellas y parecía tener la cara rasguñada.

—Bien… dijo Drew mientras se estiraba.

—Si aquí hay iluminación, espero que no cueste demasiado subir la colina.

En efecto.

El sol estaba en su punto más alto y actualmente el cielo estaba despejado.

A su alrededor no había animales y la vegetación parecía sombría por decirlo así, realmente era una isla desierta.

Ella no respondió.

Ya estaba observando la montaña.

No era especialmente alta, pero tenía algo… incómodo.

La vegetación se hacía más escasa conforme ascendía, y el sendero parecía formarse y desvanecerse a la vez, como si no quisiera ser seguido.

—Supongo que es por ahí dije señalando.

Nadie discutió.

Comenzamos a subir.

Al principio, el camino fue sencillo.

Tierra firme, algunas raíces, rocas fáciles de esquivar.

Pero conforme avanzamos, el ambiente empezó a cambiar.

El viento dejó de soplar.

El sonido de nuestros pasos se volvió extraño, como si no siempre coincidiera con el movimiento de nuestros pies.

Drew fue el primero en notarlo.

Y dijo entre murmullos.

—Oigan… ¿Soy yo o conforme avanzamos la neblina aumenta y el oxígeno escasea?.

respondí rápidamente.

—Tienes razón, pero aun no es critica la falta de oxígeno… y de todos modos ella no se detendrá.

Ella seguía caminando al frente, pero su ritmo había disminuido.

Ella habló con dificultad, su voz sonaba con una pesadez muy grande.

—Este lugar… Tiene chakra… pero no es natural.

Eso hizo que Drew suspirara y se tirará al piso mientras sacaba del sello de su pulgar una botella de agua.

—Esperen un momento, hay que descansar… ¿No quieren un poco de café?.

Cuando Drew abrió la botella una corriente de humo y algunas gotas calientes salieron del termo.

Reconociendo esto los tres se miraron a los ojos, y después de un par de parpadeos incrédulos los tres dijeron al unísono.

—Esto sin duda no estaba en los planes verdad.

pregunte levemente.

—Cuando lo sellaste el café estaba caliente y no estaba tan caliente como al punto de hervir, ¿verdad?.

Drew asintió.

—Si, cuando lo prepare solo estaba caliente al punto de que yo pudiera tomarlo.

Abrí los ojos reconociendo lo que estaba pasando.

—A mayor altura los líquidos experimentan cambios que pueden hacer que el punto de ebullición de los líquidos descienda… Entonces actualmente nos encontramos tan alto que la presión atmosférica está disminuyendo de manera estrepitosa.

Ella se levantó pesadamente.

—¿Crees que sea seguro continuar Ray?

Mirándola desde abajo pensé un poco y después asentí levemente.

—Somos diferentes a los humanos así que creo que podemos seguir ascendiendo a más altura… lo único que tenemos que tener en cuenta es que debemos de tomar agua mas seguido y si sentimos náuseas o dolores de cabeza por minúsculos que sean debemos de descansar.

Drew me miró interrogante.

—¿Por qué?.

Respondí simplemente a su pregunta.

—Porque si no lo haces tu cerebro se hinchara hasta explotar dentro de tu cráneo.

Instantáneamente Drew sacó una libreta pequeña del sello de pulgar.

La libreta tenía escrito el título.

“Millones de maneras de morir”.

Ella hablo en voz de mando después de haber tomado agua simple.

—Bien, sigamos avanzando.

Drew mantuvo su botella fuera para saber la presión Seguimos avanzando.

A punto de llegar a la Cima de la montaña, empezaron las “presencias”.

No eran visibles.

Pero se sentían.

Como si alguien estuviera caminando detrás de nosotros… justo fuera de nuestro campo de visión.

Drew se giró varias veces.

—Ok, ya no me gusta esto.

—Ignóralo.

—Si reaccionas, te distraes.

Drew respondió en exhalaciones pesadas.

—Ah, claro, fácil decirlo cuando no parece que alguien te está respirando en la nuca.

No respondí, pero… lo sentía también.

Aun así, seguimos.

Cuando finalmente alcanzamos la cima, el paisaje cambió de golpe.

No había árboles.

No había viento.

Solo roca… y en el centro, grabado sobre una enorme pared de piedra, estaba el escrito en letras gigantes.

Símbolos antiguos, tallados con una precisión imposible, cubrían toda la superficie.

Algunos parecían moverse si los mirabas demasiado tiempo.

Drew soltó un silbido bajo.

—Bueno… esto sí que no lo esperaba.

Yo no dije nada obrando mejor por el silenció.

Ella… se acercó lentamente.

—No interfieran.

murmuró mientras mantenía un ceño fruncido en su cara.

Se detuvo a unos metros del escrito, cerró los ojos y llevó una mano al pecho.

El aire… cambió.

El silencio se volvió más profundo.

Incluso Drew dejó de moverse.

El chakra comenzó a concentrarse a su alrededor.

No era violento.

Era… denso.

Antiguo.

Como si no le perteneciera del todo.

El suelo bajo sus pies vibró levemente.

—…Estoy aquí.

Dijo ella en voz alta.

Nada respondió.

Por un momento, pensé que no funciona.

El viento regresó.

Pero no venía de ningún lado.

Giraba en círculos alrededor de ella.

Sus ojos se abrieron de golpe.

Y no estaban enfocados en nosotros.

Estaban viendo… algo más.

—…Tardaste.

Se escuchó la voz de ella a lo lejos, pero su voz no era completamente suya.

Drew dio un paso atrás.

ella inclinó ligeramente la cabeza, como si escuchara algo que nosotros no podíamos.

El ambiente se volvió más pesado.

Más frío.

—…No.

Respondió después de unos segundos —.

No estamos muertos.

Silencio.

Luego, una ligera sonrisa apareció en su rostro.

Pero no era una sonrisa normal.

Era… alegría.

—Sí… ¿Estás seguro?

El viento se intensificó.

Las marcas en la piedra parecieron brillar débilmente.

Drew me miró.

—Ray… dime que tú también estás viendo esto.

—Sí.

—Genial.

Entonces no estoy perdiendo la cabeza.

Volvimos a mirar.

Ella dio un paso adelante.

—No tenemos mucho tiempo… Así que habla.

El aire… se tensó.

Como si algo más hubiera llegado a la cima con nosotros.

Y entonces.

Ella se quedó completamente inmóvil.

Escuchando.

—Lo entiendo… No te preocupes… lo lograremos… El viento se estaba atenuando poco a poco… quedaba poco tiempo.

—¡Gracias… te veremos cuando estemos allá.

Finalmente el viento se atenuó.

Ella se acercó a nosotros con una gran sonrisa… —Él está muerto.

Cuando dijo esas palabras las dudas se desvanecieron y los tres comenzamos a llorar descontroladamente.

Ella nos acarició la cabeza.

—Vamos a lograrlo… Se los prometo.

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