¿Qué Quieres Decir Con Que Hay Otros Transmigrantes En Mi Fantasía de Harén? - Capítulo 369
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Capítulo 369: Ella quiere salir
Sinceramente, los dulces preparados para esta fiesta del té no estaban mal, pero Mary y Heria, nuestra repostera residente, seguían haciendo mejores dulces.
Aun así, disfruté comiéndolos, ya que al fin y al cabo siguen siendo dulces~
Tanto Tiara como yo nos reclinamos después de terminar de consumir todos los dulces que habían preparado.
—Qué dulces tan buenos~ —gemí, sintiéndome especialmente satisfecha.
Tiara estaba en una posición similar a la mía. —Mmm~ Comer con mi hermana mayor siempre es más agradable~. Je, je, je~
Tengo que estar de acuerdo con ella en eso, ya que también me pareció una experiencia agradable comer con ella.
—Aria, más té, por favor~ —indicó la princesa, haciendo que la doncella se acercara para rellenar su taza.
Katsuki también se acercó para rellenar la mía al mismo tiempo.
Tanto la princesa como yo esperamos pacientemente a que nuestras doncellas terminaran antes de dar un sorbo a nuestras respectivas tazas.
Disfruté del aroma y el sabor del té antes de dirigirme a Tiara. —¿Y bien…? ¿Hay alguna otra razón por la que me hayas invitado a esta fiesta del té o es solo para disfrutar de unos dulces?
La princesa rio tontamente. —Je, je… Mi hermana mayor me conoce bien. Disfrutar de los dulces es parte de la razón, pero hay algo en lo que espero que mi hermana mayor me ayude…
Me incliné hacia delante. —¿Oh? ¿Qué es?
En lugar de responderme, se giró hacia Aria. —Emm… ¿Podríamos tener algo de privacidad por ahora? Me da un poco de vergüenza…
Aria no protestó y simplemente inclinó la cabeza antes de abandonar el balcón.
Katsuki ladeó ligeramente la cabeza. —¿Eso me incluye a mí, Su Alteza?
Tiara asintió, lo que hizo que mi doncella se girara hacia mí. —¿Desea la Señora que me vaya?
Eh… Así que está priorizando mi orden sobre la de la princesa… Muy sutil, Katsuki…
Asentí. —Déjanos a solas un momento, Katsuki. No te preocupes por mí.
Hizo una reverencia antes de irse y se unió a Aria en la sala de estar mientras continuábamos nuestra conversación.
—Entonces, ¿qué necesitas? Que sepas que estoy de acuerdo con Aria en que tienes que ser mayor —le advertí, pensando que iba a preguntarme algo sexual, como que le enseñara a hacerlo o algo así…
¡Oye, que no le viste la cara ese día en los baños! ¡Realmente tenía una cara que decía claramente «quiero probarlo»!
Ladeó la cabeza hacia mí. —¿De qué habla mi hermana mayor?
Ah, ¿así que no era eso lo que quería preguntarme?
Negué con la cabeza. —Emm… olvida eso, ¿qué necesitas de mí?
Dio una palmada. —¡Oh! ¡Es verdad! Emm… Yo… Supongo que es mejor si lo pregunto directamente, pero… ¿estaría mi hermana mayor dispuesta a llevarme a la ciudad a escondidas?
Lo sabía. Se sintió tentada por el balcón con vistas a la ciudad, ¿a que sí?
Me giré para mirar la ciudad. —Déjame adivinar… Has estado aquí arriba mirando la ciudad, pero te dijeron que nunca te permitirían salir. Te pareció bien hasta hace poco, cuando te invitaron a mi casa y experimentaste cómo era estar fuera del palacio, ¿y ahora anhelas más?
Juntó las puntas de sus dedos. —Je, je… Mi hermana mayor me conoce tan bien~.
No estoy segura de por qué se alegraba de eso, pero en fin.
Suspiré. —Ya conoces tu maldición… ¿Estás segura de que quieres salir aun sabiendo que hay gente mala fuera que quiere comerte?
Infló el pecho. —¡Ya me ha entrenado mi profesor! ¡Puedo protegerme! Además, mi hermana mayor estará conmigo, ¿verdad?
Pero tu entrenamiento no ha hecho más que empezar… Además, no has hecho más que entrenamiento de fuerza, así que ni siquiera tienes experiencia en combate todavía… Si alguien con malas intenciones viniera a agarrarte, no podrías hacer nada…
Pero la segunda parte de tu argumento…
Aunque es cierto que lo más probable es que pueda protegerte de la mayoría de las amenazas, no quiero hacer algo que pueda cabrear a la gente… ¿Qué dirían el rey y la reina si supieran que te saqué del palacio?
…
En realidad… creo que no dirían nada y se limitarían a asentir con la cabeza… Así que olvida que lo he preguntado.
Sin embargo, siento un poco de simpatía por su situación actual…
Me he propuesto explorar este Mundo, sobre todo después de reencarnar aquí de mi vida anterior. Sé las maravillas que hay ahí fuera y tengo muchas ganas de experimentarlas todas por mí misma.
Y luego está esta princesa que fue maldecida a permanecer en un solo lugar por miedo a traer una calamidad a la gente que la rodea.
Su propia existencia se convirtió en un grillete para ella y tuvo que vivir una vida que no era de su elección, dependiendo para siempre de la voluntad de la gente por encima de ella.
Bueno, por eso la estamos entrenando para que sea lo bastante fuerte como para liberarse de esos grilletes, por supuesto, pero todavía no está lista.
—Mmm… Todavía no eres ni de lejos lo bastante fuerte, Tiara… ¿Podría convencerte de que esperes al menos otro año más o menos antes de que salgamos?
Hinchó las mejillas. —Pero… Pero… ¡¡Nnnnggg!!
En lugar de discutir, cogió un pequeño catalejo y me lo entregó mientras señalaba en una dirección determinada.
—¿Por qué tienes algo así? —pregunté.
—Papá me lo compró cuando le dije que quería ver la ciudad de cerca… ¡Pero eso no es importante! ¡¡Mira allí!!
Me encogí de hombros y miré por el catalejo hacia donde ella señalaba.
Me encontré mirando lo que parecía ser una especie de calle de mercado que bullía de compradores a esa hora del día.
Al principio pensé que solo quería visitar la calle del mercado para experimentar esa energía bulliciosa, hasta que me fijé en la tienda al final de la calle. Justo debajo del letrero, se veía claramente una pancarta relativamente grande con palabras que se podían leer desde aquí.
«¡Solo por esta noche! ¡Galletas y dulces nunca vistos de la gente del bosque de la República de Elhiria!».
Inmediatamente me volví hacia Tiara. —¿La tienda de galletas y postres?
Asintió con la cabeza repetidamente.
—Me colaré aquí esta noche y te llevaré volando a la ciudad. Deja la puerta del balcón sin cerrar.
—¡Yupi! ¡Eres la mejor, hermana mayor!
Oye, oye. ¡¿La princesita quiere sus dulces y te atreves a intentar impedir que se los coma?! ¡Por supuesto, como su única aliada amante de los dulces, la ayudaré sin duda en su momento de necesidad!
¡Nada nos detendrá en nuestra búsqueda de esos dulces! ¡Ni siquiera la maldición de un demonio! ¡¡Le daré una paliza a ese demonio y lo mandaré de vuelta al infierno si es necesario!!
Espera un momento…
—En realidad… ¿No podemos pedirle a Aria o a alguien que vaya a por los dulces por nosotros esta noche y nos los comemos aquí? —pregunté.
Me hizo un puchero. —¡No es lo mismo! ¡Las galletas recién horneadas son diferentes de las que se han dejado enfriar! ¡¡Además, si las comiéramos en la tienda, rodeadas del dulce olor, sabrían mucho mejor!!
Vale, tendré que estar de acuerdo con ella en eso, así que supongo que el plan sigue en marcha.
Todo lo que tengo que hacer es colarme aquí en mitad de la noche a través de la seguridad del Palacio Real, raptar a la princesa de su torre, llegar a las tiendas de dulces para comerlos con ella, volver a entrar a escondidas a través de la seguridad y luego salir sin alertar a los guardias.
¡Fácil!
Vale, pero en serio, no estoy tan cegada por los dulces como para ignorar la amenaza real. Reconozco una bandera de peligro cuando la veo, ¿vale? ¿Quién te crees que soy? ¡No escribí todas esas historias para nada!
¡Por eso, fingiré que la saco a escondidas del palacio, pero también se lo haré saber a todos los demás! ¡Así nos vigilarán desde las sombras! ¡Genial!
Y si la cosa se pone fea, ¡puedo luchar contra cualquier idiota que intente llevársela! ¡Tengo un ejército literal en mi sombra y no tengo miedo de usarlo!
Incluso en el caso de que esos tipos que intentan secuestrar a la princesa para invocar al demonio aparezcan, ¡podemos derrotarlos todos juntos sin ningún riesgo!
¡Sí! ¡Puedo hacerla feliz y comer dulces al mismo tiempo! ¡Todos ganamos!
¡Muy bien! ¡Ya estoy deseando comerme esas delicias de los Trasifs!
¿Mmm? Espera… ¿No es Mary una Trasif? ¿Quizá todos los dulces que ha estado haciendo todo este tiempo eran en realidad dulces de Trasif? Demonios, si hasta Heria es una Trasif también…
…
¡Naaa! No puede ser, ¿verdad? Necesitarían los ingredientes que se encuentran allí para hacer los dulces de allí, ¿no? Y no es que puedan teletransportarse… Oh, espera, Mary sí puede…
Emm… Aun así, iré a probar esos dulces. ¡¡El repostero es diferente, después de todo!! ¡El sabor también podría ser diferente!
¡Sí! ¡Qué ganas de que sea esta noche!
—Mmm… ¿Katsuki? —la llamé, vestida con mi pijama.
—Desea infiltrarse en el palacio y llevarse a la Princesa a la tienda que venderá los dulces de Trasif esta noche.
—Ah, ¿nos oíste?
—Nunca haría algo tan grosero, Señora. Supuse que esa era la razón, ya que el balcón estaba orientado hacia la calle del mercado de la ciudad, donde una tienda ya era conocida por organizar tal evento. A juzgar por cómo la Princesa ya estaba entrenando con Odeta, llegué a la conclusión de que debía de haber ganado suficiente confianza como para pedirle a la Señora que la escoltara a esa tienda para que ambas pudieran disfrutar de los dulces.
¿Así que consiguió deducir nuestro plan solo con eso? ¡Como era de esperar de Katsuki!
¡Ahhh! Es tan mona que no pude evitarlo y fui a ahuecarle la cola~
Ejejeje~ Frufú, frufú~
—Nngh… ¿A… acaso… mmm… he molestado a la Señora? —preguntó Katsuki, con voz preocupada.
—¿Mmm? Para nada, ¿por qué lo preguntas?
—Y-yo… pensé que la Señora me estaba castigando…
Miré la cola que estaba ahuecando. —¿Ah, esto? Es que eras tan mona que no pude evitarlo~ ¡Y tu cola es tan esponjosa!
—Gra… gracias, Señora…
Aww, está avergonzada~ Qué mooona~
La estuve esponjando durante un buen minuto antes de separarme de ella.
—Ejem… Bueno, como has adivinado, voy a buscar a la Princesa esta noche y la llevaré conmigo a comer unos dulces. Me preocupa no ser suficiente para protegerla si alguien intentara hacerle daño… Pero ella quería que fuera un secreto, así que…
Ella hizo una reverencia. —Entendido, Señora. Haré que la Jefa de Criadas asigne a algunas personas más para que acompañen a la Señora desde las sombras. También informaré a Aria, así como al rey y a la reina, de este plan.
—¿Eh? ¿También es necesario que el rey y la reina lo sepan?
—Por supuesto, Señora. No sería bueno que pensaran que le ha pasado algo a la Princesa y movilizaran a la Guardia Real para buscarla.
—Mmm… Ya veo. En ese caso, eso ayudaría mucho, Katsuki. ¡Gracias!
—Es un honor, Señora. También me he tomado la libertad de preparar un conjunto de ropa y una capa para la Señora y otra para la Princesa, para ocultar mejor sus identidades.
Como era de esperar de Katsuki, es tan eficiente como siempre~
Rápidamente me ayudó a quitarme el pijama y a ponerme la ropa que había preparado para mí.
En lugar de un vestido, era un conjunto de camisa y pantalones relativamente sencillo pero elegante, con el que era fácil moverse. Por supuesto, la [Máscara de Identidad Imposible] también formaba parte de mi atuendo de esta noche.
—Supongo que la Señora planea ir volando hasta el palacio, ¿no? —preguntó Katsuki, mientras pasaba a cepillarme el pelo.
—Mmm… No me digas que hay algún tipo de barrera que impide entrar volando.
—Así es, Señora. Le sugiero que simplemente se acerque a las puertas principales y entre caminando con normalidad.
—Mmm… Pero ¿cómo se supone que demuestre mi identidad a los guardias?
—No es necesario, Señora. Ya les he informado de que iba a llegar.
Mis ojos se abrieron de par en par. —¿Eh? ¡¿Cuándo?!
—Cuando nos fuimos del palacio, Señora.
¿Eso significa que ya estaba haciendo preparativos para mí desde tan temprano? ¡Como era de esperar de Katsuki!
Ya vestida, me acerqué a la ventana y me tomé un momento para mirar a Katsuki. —¡Ya me voy!
—Tenga cuidado, por favor, Señora —dijo ella con una reverencia.
Salté por la ventana y dejé que mis alas brotaran de mi espalda, batiéndolas para volar en dirección al palacio.
Cuando me acerqué a las puertas, plegué las alas y me lancé en picado hacia el suelo, desplegándolas de nuevo en el último momento para frenar mi descenso y aterrizar frente a los guardias.
Todos desenfundaron sus armas y se pusieron en alerta, solo para envainarlas rápidamente al instante siguiente y hacerme una reverencia.
—¡Perdone nuestra grosería, Joven Señorita Nilm!
Tal como había dicho Katsuki, sabían que era yo a pesar de que llevaba esta máscara. ¿Quizá solo la Familia Nilm tiene esta máscara? Y como ya les habían informado de antemano de mi llegada, no dudaron de quién era la que había aparecido frente a ellos.
Bueno, ¿a quién le importa? Mientras pueda ir a sacar a la Princesa a comer dulces sin ningún problema~
Saludé a los guardias con la mano. —No se preocupen. Pero ¿por dónde se supone que meta y saque a la Princesa a escondidas?
Uno de ellos señaló hacia un lado de la puerta, donde había una escalera apoyada en el muro. —Entre por ahí, por favor, Joven Señorita Nilm. Tampoco tiene que preocuparse por los guardias de dentro.
No pude evitar soltar una risita ante el montaje que habían preparado para evitar que la Princesa se diera cuenta de que todo el mundo conocía su «astuto» plan.
—No necesito la escalera, puedo saltar el muro yo sola.
—Como desee, Joven Señorita Nilm. También me han ordenado informarle de que un destacamento de Guardias Reales la acompañará de incógnito desde la distancia. Por favor, grite si necesita ayuda, aunque dudo que sea necesario.
No estoy segura de si su último comentario sugería que no habría problemas o que confiaba en que yo sería capaz de encargarme de lo que se nos presentara.
Supongo que será lo segundo.
Dos de los guardias quitaron la escalera del muro, que tenía la altura de dos pisos, antes de que yo saltara, usando mis alas para impulsarme un poco más alto, lo justo para sobrepasar el muro.
Aterricé al otro lado sin problemas y me pregunté cómo funcionaba la barrera antivuelo, ya que no me había impedido saltar por encima.
¿Solo se activaba a cierta altura o podía detectar que estabas volando e impedirte pasar por encima del muro?
¿Significa eso que la gente puede traer una escalera alta o incluso saltar el muro si quiere?
Argh, ¿y a mí qué me importa? ¡Solo he venido a llevar a la Princesa a por dulces! ¡Así que a lo que vamos!
Paseé por los terrenos del palacio y los jardines, sin molestarme siquiera en intentar esconderme, ya que todavía no era necesario.
Curiosamente, no me crucé con ningún guardia, ni siquiera así.
Tuve que pasar por el puesto de guardia para llegar a la torre, y los guardias de dentro estaban colocados de tal forma que me daban la espalda, seguramente a propósito.
Llegué a la base de la torre con bastante facilidad, sin que nadie me detuviera, aunque me sorprendió relativamente ver a Aria esperándome allí.
Katsuki ya debería haberle contado el plan, pero pensé que simplemente dejaría que sucediera sin reunirse conmigo.
—Buenas noches, Joven Señorita Nilm. Supongo que está aquí para sacar a la Princesa a escondidas a la ciudad, ¿verdad?
—Mmm… ¿Vas a detenerme o algo por el estilo?
—Por los Dioses, no. Simplemente estoy aquí para entregarle esto a la Joven Señorita Nilm.
Sacó dos pequeñas monedas de plata y me las entregó.
Miré lo que eran básicamente doscientos Creas. —¿Para qué es esto?
—Es solo dinero para sus gastos, para usted y para la Princesa. Ya que la Joven Señorita Nilm se toma la molestia de entretener a nuestra Princesa, sería impensable que además tuviera que cargar con el coste económico. Por lo tanto, acepte esto como una muestra de agradecimiento de la Familia Real.
—A ver… Solo vamos a por unos dulces… No creo que gastemos ni un Crea entero en esa tienda… No es para nobles, ¿sabes? Una galleta allí cuesta probablemente uno o dos Decreas como mucho, ¿no?
Ella sonrió. —Como he dicho, esto también es una muestra de nuestro agradecimiento por entretener a nuestra Princesa, Joven Señorita Nilm.
Me encogí de hombros y me guardé las monedas. —Lo aceptaré entonces. ¿Voy ya a buscar a la Princesa?
—Por supuesto. La dejamos a su cuidado.
Hice brotar mis alas y salté en el aire, volando hasta el balcón, donde encontré las puertas abiertas de par en par.
Mis pies tocaron el suelo sin hacer ruido, pero la Princesa debía de haber estado vigilando el balcón todo el tiempo, porque salió corriendo de detrás de las puertas para abrazarme.
—¡Hermana mayor! ¡Estás aquí! ¡Estás aquí! ¡¡Vámonos!!
Qué mona~
Saqué la capa extra que Katsuki nos había preparado. —Ponte esto primero y te sacaré a escondidas~
—¡Hala! ¿La hermana mayor ha preparado esto para mí? ¡¡Lo guardaré como un tesoro!!
Es solo una capa normal para ocultar tu rostro…
Se puso la capa rápidamente e incluso dio una vuelta con ella. —¿Qué tal me veo, hermana mayor? ¿Me parezco a ti?
Como ya he dicho… Es solo un trozo de tela marrón con una capucha que te cubre la cara, Princesa… Pero de todos modos le seguí la corriente, asentí y me puse mi propia capucha.
—Sí, Princesa~ Ahora vámonos, antes de que se acaben todas las galletas. ¿Estás lista para escabullirnos de aquí?
—¡Sí! ¡Vámonos! ¡Vámonos!
Cargué a la Princesa en brazos y salté del balcón.
¡Esperadnos, dulces, ya vamos a por vosotros!
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