¿Qué Quieres Decir Con Que Hay Otros Transmigrantes En Mi Fantasía de Harén? - Capítulo 381
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Capítulo 381: Aparición Pública de la Tercera Princesa
—¡Hermana Mayor! ¡Por aquí! ¡¡Por aquí!! —saludó la princesa con entusiasmo desde las puertas del palacio.
Sip, hoy es mi «cita» con la princesa y, esta vez, no va de incógnito.
—Vaya que estás emocionada hoy —reí entre dientes.
Agitó los brazos con entusiasmo. —¡Claro que sí! ¡Hoy vamos a salir juntas! ¡Todo es gracias a Hermana Mayor que Papá y Mamá me dejan salir!
Bueno… supongo que no se equivoca al decir eso.
—Buenos días, Joven Señorita Nilm —me saludó Aria con una reverencia—. Gracias una vez más por aceptar. El Rey y la Reina también desean expresarle su más profundo agradecimiento.
Mmm… Eso está muy bien y todo, pero pensé que de verdad iba a conocerlos cara a cara.
Como si leyera mis pensamientos, Aria continuó: —También le ofrecen sus más sinceras disculpas por no poder agradecerle en persona a la Joven Señorita Nilm, ya que en estos momentos se encuentran fuera del palacio inspeccionando las afueras de la capital.
Entonces me lanzó una mirada y me di cuenta de que esto era parte del plan.
Dejarían la capital para que la gente que tenía a Tiara en el punto de mira pensara que esta era la oportunidad perfecta para atacar, ya que el rey y la reina no estarían aquí.
Por supuesto, no iban a hacer que pareciera demasiado obvio que todo era una trampa, así que también nos acompañaban unos cuantos Caballeros Reales.
Hice un escaneo rápido con [Protegido] y, madre mía… Sus estadísticas estaban todas por encima de los quinientos…
No tan fuertes como Mary o Sebastian, pero aun así eran muy fuertes.
Llevaban armaduras de placas doradas completas y yelmos que cubrían todo el rostro, con varias armas sujetas a ellas.
Todos asintieron a modo de saludo, pero no dijeron nada, así que supuse que no tenían permitido conversar con nosotras.
—Bueno, ¿estamos listas para ir a tomar unos dulces, alteza? —pregunté.
Tiara me hizo un puchero. —¿Por qué Hermana Mayor me llama así?
Asentí en dirección a los Guardias Reales. —Sería impropio no dirigirse a su alteza con el debido decoro.
Agitó los brazos de forma adorable. —¡Nooo! ¡Quiero que Hermana Mayor me llame como siempre! ¡¡No quiero!!
Aria me sonrió. —Joven Señorita Nilm, por favor, no sienta que necesita guardar las formas. Después de todo, es una petición de la propia princesa.
Ugh… Si usted lo dice…
—Entonces… ¿estamos listas para irnos, Tiara?
—¡¡¡Sí!!! ¡Yupi! ¡¡Galletas con Hermana Mayor!!
Corrió hacia mí y me tomó la mano mientras los Caballeros Reales tomaban posiciones delante y detrás de nosotras, separándose en dos grupos de cinco antes de que empezáramos a caminar para salir del palacio.
Por cierto… Esto también se convirtió en un gran acontecimiento, lo que me sorprendió bastante, ya que pensé que lo haríamos discretamente…
Pero no, fueron y anunciaron que la tercera princesa haría una aparición pública, y prácticamente se había reunido una enorme multitud para poder verla.
Lo bueno era que yo llevaba mi máscara, así que nadie sabría quién era y no tenía que preocuparme de que la gente supiera qué aspecto tenía. La otra cosa buena era que no revelaron que sería escoltada por alguien de la Familia Nilm, por lo que la mayoría podría pensar que solo soy una sirvienta cercana a la princesa a la que ve como una hermana.
Al menos… eso es lo que espero, de todos modos…
Pero, en serio… Yo diría que la mitad de la ciudad se había presentado para formar una fila a lo largo de todo el camino que iba desde el palacio hasta la tienda de dulces a la que queríamos ir.
Uno pensaría que había un desfile o algo por el estilo, por cómo estaba todo el mundo colocado a ambos lados de la calle y por lo grande que resultó ser la multitud.
Todos los espectadores susurraban entre ellos al ver a la princesa.
—¿Esa es la tercera princesa?
—Decían que está maldita, ¿no? Pensé que tendría un aspecto horrible o algo así…
—Es bastante mona.
—Oye, oye… ¿Crees que lo de la maldición era mentira?
—Oh… ¿No te has enterado? Se supone que hubo un ataque en las puertas del palacio hace unos días. Algunos dicen que los atacantes eran demonios o algo parecido.
—¡No puede ser! ¿Qué pasó?
—Shh… Luego te cuento. Pero es mejor no involucrarse con la princesa.
Bueno… la verdad es que me sorprende que la noticia del ataque haya llegado al público.
Supongo que uno de los guardias se fue de la lengua con sus amigos, quienes luego se lo contaron a alguien más fuera del palacio, y así se difundió.
Sentí un peso presionando mi espalda y me giré para ver a Tiara escondida detrás de mí.
—Herma… Hermana Mayor… ¿Por qué hay tanta gente? Hay… incluso más que en la tienda de dulces de antes…
—Emm… Bueno… Es de esperar, ya que nadie en esta ciudad te ha visto antes y quieren ver lo mona que eres~ —reí por lo bajo.
—Uuuu… Papá tiene razón… Quieren comerme, ¿verdad?
—Mmm… No todos, pero creo que podría haber algunos que sí quieran… ¡Pero no te preocupes, Aria, los caballeros y yo estaremos aquí para impedir que vengan a comerte!
Inclinó la cabeza para mirarme. —¿De… de verdad? Hermana Mayor me protegerá, ¿verdad?
—Fufu~ Por supuesto~ Puedes dejármelo a mí~
Salió lentamente de detrás de mí y fuimos a subir al carruaje descubierto que nos esperaba, mientras los caballeros montaban sus caballos.
Eligieron intencionadamente un carruaje descubierto para que la princesa estuviera a la vista de todos, ¿eh?
Con todo preparado, el carruaje inició su viaje hacia la tienda de dulces que planeábamos visitar hoy, situada en el Distrito de Comerciantes.
Podríamos haber ido a una en el Distrito de los Nobles, pero eligieron a propósito el Distrito de Comerciantes para permitir que la mayor cantidad de gente viera a la princesa.
Aunque esto podría ser un plan para atraer a la gente que conspiraba contra ella, también servía como truco publicitario para presentar a la tercera princesa al pueblo.
Al menos… eso es lo que me dijo Mary cuando le pregunté, de todos modos. Dijo que la Familia Real estaba aprovechando la oportunidad para crear simpatizantes para la princesa o algo así.
Como eso tenía que ver con la política, decidí no pensar demasiado en ello.
Sin embargo, solo había un problema…
La multitud prácticamente se limitaba a observarnos en silencio mientras pasábamos.
Probablemente habrías esperado que vitorearan y saludaran, pero en realidad solo se nos quedaban mirando mientras pasábamos…
Tiara nos miraba a Aria y a mí. —Uuuu… ¿Por qué me miran todos, Hermana Mayor? ¿Aria?
Bueno… Supongo que está el asunto de tu maldición, así que estarán preocupados por eso. Pero ¿qué se le va a hacer, si es algo que ya va ligado a ti…?
Aria le sonrió. —Supongo que solo están esperando a que les salude, Princesa.
¿Eh? Aunque no creo que vaya a servir de nada.
Tiara miró a su doncella. —¿Sa… saludarlos?
—Sí, alteza. Están esperando a que los salude —repitió la doncella.
—Va… vale…
No, no… Definitivamente ese no es el caso, Aria… ¿Qué le estás haciendo hacer a Tiara?
Confiando en su doncella, Tiara se volvió hacia la silenciosa multitud, solo para girarse rápidamente de nuevo a mirarme cuando se sintió nerviosa por todos los ojos que la observaban.
Sus ojos incluso estaban empezando a humedecerse y hacía que pareciera más bien una especie de castigo para ella.
—Hermana Mayor… —suplicó.
Ah, quiere saber cómo debe saludar, ya que nunca lo ha hecho antes.
Pero tampoco es que yo tenga experiencia en esto…
Emm… Supongo que puedo imitar a esa gente que vi en mi antiguo Mundo cuando iban a desfiles.
Le mostré el simple saludo en el que solo tienes que agitar un poco la mano en el aire.
Eso pareció revitalizarla, pues se volvió hacia la multitud, inspiró hondo y levantó la mano para hacer el saludo que le había enseñado.
…
Todo el mundo se limitó a devolverse la mirada.
Ugh… No ha funcionado, ¿eh? Lo sie…
—¡¡Uooooh!! ¡¡Es tan mona!!
—¡¡La princesa es ultramona!!
—¡¡Oh, por los Dioses, es sin duda la más mona!!
—¡¡Cásate conmigo, Princesa!!
—¿Pero quién es la que está al lado de la princesa?
—¡¿A quién le importa?! ¡¡La princesa es mona!!
—¡¡¡Sí a la loli, no tocar!!!
Pero qué demonios, gente… Venga ya, si ni siquiera es una loli…
Los vítores se extendieron como una ola y muy pronto toda la multitud pasó de estar en silencio a aclamar a la princesa en voz alta.
Al principio, la princesa se quedó sorprendida por el cambio repentino e intentó esconderse de nuevo detrás de mí, lo que solo hizo que la multitud vitoreara aún más por el adorable gesto.
Tras asegurarle que todo estaba bien, salió lentamente de detrás de mí y volvió a saludar, haciendo que todo el mundo vitoreara todavía más.
¿En serio? ¿Eso es todo lo que ha hecho falta para que a todos os empiece a gustar la princesa?
Esta gente es rara…
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