¿Qué Quieres Decir Con Que Hay Otros Transmigrantes En Mi Fantasía de Harén? - Capítulo 405
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Capítulo 405: Fiesta del té de Casa Teloi
Esperaba que Madre usara ese mismo método todo el tiempo para enseñarme la habilidad de Etiqueta Noble, pero me dijo que las experiencias prácticas también eran importantes.
Bueno… Eso se tradujo en una invitación a la fiesta del té de la hija de un noble que, casualmente, era una de mis compañeras de escuela, aunque nunca había interactuado con ella.
Por supuesto, no iba a ir como «la hija de la Familia Nilm», sino como «Aster, que también es hija de una familia noble».
Le pregunté a Madre cómo se suponía que debía actuar en ese caso, ya que la pretensión de mi autoridad solo debería aplicarse mientras estuviera en la posición de ser una hija de la Familia Nilm. Sorprendentemente, Madre se limitó a decirme que las lecciones también se aplicaban a mí, aunque no me presentara como tal.
Sus palabras fueron: «Mi niña es la más maravillosa, hermosa, inteligente, adorable y grandiosa que existe, no porque seas hija de esta familia, sino por ser quien eres~ No tienes por qué cohibirte solo porque no uses el apellido de la familia~».
Incluso le repliqué que esa arrogancia haría que me mataran, porque no tengo un respaldo adecuado, ya que con solo eso podrían considerarme una don nadie.
A eso, ella simplemente respondió: «¿Ara, ara? Mi pequeña no es de ninguna manera una “don nadie”~ ¿Lo has olvidado, mi pequeña? Fuiste literalmente favorecida por los mismísimos Dioses~ Recibiste beneficios de ellos, ¿a que sí? Eso ya significa que estás por encima de los que no los recibieron~ Si alguna de esas cositas insignificantes desea matarte, mátalas tú primero~ Ufufufu~».
¿Qué clase de Madre le diría eso a su propia hija?
La mejor Madre de este Mundo, por supuesto~ Así que le di un abrazo y le dije que la quería muchísimo.
No diré que entonces me llevó en brazos a su habitación para acurrucarme; solo afirmo que es un hecho que ocurrió.
Dejando eso a un lado, ahora voy de camino a la finca donde se celebrará la fiesta del té.
Por supuesto, investigué un poco y aprendí sobre la familia noble a cuya fiesta del té iba a asistir.
Y por «investigar», me refiero a que le pregunté a Katsuki al respecto de camino, en el carruaje.
—La Casa Teloi es una Familia de Vizcondes relativamente antigua. Su antepasado recibió un título nobiliario cuando el Reino de Lehcarouc aún estaba en guerra con el Reino Nekinumi; el título fue una recompensa por demostrar gran valor en la batalla. La familia es conocida por la escuela de esgrima que dirige para Mercenarios y Dungeoneros.
—Oh~ Qué genial~ ¿Y su hija?
—Lady Julia Teloi, la única hija de la familia. Está dos cursos por encima de usted en la escuela, Señora, y es de su misma edad.
—¿Qué relación tiene con nuestra familia para que Madre me haya metido en su fiesta del té? Ni siquiera interactúo mucho con ella en la escuela —pregunté.
—En realidad, su familia ha estado intentando invitarla a una fiesta del té desde su último cumpleaños, Señora. Nos hemos limitado a rechazar las invitaciones en su nombre.
Ah… Así que es una de esas nobles que no han parado de enviarme cartas, ¿eh?…
Lo siento, pero es que básicamente le dije a Katsuki que las rechazara todas… Culpa mía…
—Entonces, ¿cuánta gente habrá? Tenía la impresión de que sería una fiesta bastante grande.
Katsuki asintió. —Es normal que las jóvenes damas organicen estas fiestas con otras damas nobles de rango similar, Señora. Algunas pueden contar con la asistencia de varias docenas de damas, mientras que otras pueden ser asuntos privados. En el caso de Lady Teloi, creo que su intención era que fuera un evento privado, por lo que solo deberían asistir unas pocas damas más.
—Emm… ¿Será un problema que yo… bueno… no sea exactamente una dama? —pregunté.
Katsuki ladeó la cabeza. —¿Acaso no lo es, Señora?
Hice un gesto hacia la zona de entre mis piernas, pero la mirada de Katsuki solo denotaba más confusión.
No había una forma fácil de decirlo, así que fui directa al grano: —Tengo polla, Katsuki.
Solo quiero recalcar que no es como si esto fuera una novedad para Katsuki; me ha bañado antes, así que sabe que soy una futa, no una mujer.
Ella ladeó la cabeza aún más. —Soy consciente de ello, Señora. Disculpe, pero ¿cuál es el problema?
Mmm… Quizá debería hacer otra pregunta…
—¿Habrá otras futas en la fiesta del té?
—Ah. Lady Julia es una futa, Señora. Así que si le preocupa ser la única, no tiene por qué inquietarse.
…
Ah…
Ya veo. Al menos esto me tranquiliza.
Justo a tiempo, además, pues el carruaje se detuvo frente a una pequeña finca en el Distrito de los Comerciantes. Consistía en un edificio de tres plantas con un pequeño jardín delante y un muro perimetral de mi misma altura. Desde la carretera principal, un camino lo bastante ancho para un carruaje permitía acceder a la finca y llegaba hasta el edificio principal.
Katsuki se bajó antes que yo y me ayudó a salir del carruaje. En la entrada de la finca me encontré a Julia, que llevaba un vestido turquesa bastante mono.
Debo mencionar que tiene trece años y los aparenta, así que de verdad se veía adorable.
Hizo una reverencia. —Gracias por aceptar mi invitación, Señora Aster. Espero que su viaje desde el campo haya sido tranquilo y que no haya tenido dificultades con las calles de la ciudad.
Me quedé helada.
Katsuki también se quedó helada.
No soy estúpida, sé reconocer una indirecta cuando la oigo. Lo único era que no estaba segura de si su intención era insultarme o si lo había dicho sin querer, debido a que se había criado en la ciudad.
Me puse delante de ella y también hice una reverencia. —Buenos días, Lady Julia. Gracias por invitarme a su fiesta del té~ He de decir que el viaje hasta aquí ha sido, en efecto, muy tranquilo. Gracias por su interés.
Ella me sonrió. —¡Me alegra oír eso, Señora Aster. Por favor, dígame si hay algo a lo que no esté acostumbrada y haré todo lo posible por solucionarlo cuanto antes!
Hasta yo me di cuenta de que era una frase ensayada que estaba recitando de memoria. Al menos, pude ver que no había malicia en ella.
A juzgar por cómo actuaba, realmente no pretendía insultarme con ese comentario anterior.
Voy a suponer que ha vivido en la ciudad toda su vida y que probablemente nunca ha salido de las murallas para ver cómo es el exterior, lo que la lleva a asumir que todo lo que está fuera es poco civilizado o algo por el estilo.
Supongo que no puedo culparla por ser una ingenua y puede que un poco malcriada chica/futa de trece años.
—Señora… La dejo aquí. Si necesita lo que sea, llámenos —dijo Katsuki con una reverencia, enfatizando intencionadamente la palabra «lo que sea».
Luego se marchó con el carruaje, y yo entré en la mansión con Julia, que me indicaba el camino.
—Por aquí, Señora Aster~ Las demás ya la están esperando dentro~
—Cielos~ Disculpen que haya retrasado la fiesta.
—No se preocupe, sé que llegar a la ciudad desde el campo lleva su tiempo. ¡Admiro de verdad a Señora Aster por ser capaz de hacerlo y a la vez asistir a la escuela como estudiante de la Clase Especial!
Esta chica no para de meter la pata, ¿verdad? Si le aplicara las lecciones de Madre, diría que está intentando aparentar más de lo que es…
Mantuve la boca cerrada mientras subíamos las escaleras hasta un balcón en el segundo piso, donde otras dos damas ya estaban sentadas a una mesita con tazas de té delante.
Por desgracia, no conocía a ninguna de las dos chicas sentadas a la mesa. Ambas parecían varios años mayores que Julia; diría que rondaban los veinte años.
Así que, contándome a mí, a la fiesta del té solo asistíamos cuatro personas.
—Ah, así que por fin conocemos a la afamada Señora Aster~ —dijo una de las damas con voz cantarina, dándose palmaditas en el vestido amarillo para quitar una mota de polvo invisible—. Parece que los rumores no le hacen justicia.
La otra dama, la de verde, me recorrió con la mirada, probablemente inspeccionando el vestido rojo que llevaba puesto, y luego sonrió con arrogancia. —Vaya, veo que hasta una familia noble de campo puede permitirse buenos vestidos.
Ah… ¿Otra más? ¿Será ella la que le ha metido a Julia en la cabeza lo de los nobles de campo o algo?
Hice una reverencia. —Buenos días, damas. Me temo que parten con ventaja, pues no conozco sus nombres.
Julia se adelantó, entusiasmada. —¡Son mis primas, Señora Aster. Lady Brita es la del vestido amarillo y Lady Sult, la del vestido verde!
Estaba a punto de saludarlas de nuevo cuando Lady Sult se levantó de la mesa y avanzó un paso hacia mí. —No tenías por qué haberla traído hasta aquí, Julia. No perdamos el tiempo, Señora Aster. Tú y yo, fuera. Incluso te dejaré elegir las espadas. Vámonos.
Eeeh… ¿Pero qué cojones?
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