¿Qué Quieres Decir Con Que Hay Otros Transmigrantes En Mi Fantasía de Harén? - Capítulo 524
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Capítulo 524: Recorriendo el puesto de avanzada
—¿Ella… siempre se pone así cuando come dulces?
—Más te vale que cierres la boca ahora mismo o te la cerraremos nosotros.
Ñam, ñam, ñam~
Estos dulces están buenníííísimos~ Los bollos también están deliciosos~
¿Mmm? Creo que oí a los demás hablar de algo. ¿O solo fue mi imaginación?
Me detuve un momento y levanté la vista, solo para verlos a todos mordisqueando sus propios pasteles mientras miraban hacia otro lado.
¿Supongo que al final sí que fue mi imaginación?
—¿Ocurre algo, Señora? ¿Hay algún dulce que no es de su agrado? —preguntó Katsuki, con una evidente preocupación en su rostro.
—¿Mmm? Oh, para nada~ Solo quería ver si los demás también estaban disfrutando de los dulces~
—¡Oh, no tienes que preocuparte por eso, Aster! ¡Están todos deliciosos! —me aseguró Lisa.
Me alegra oír eso~ Sería bastante incómodo que yo fuera la única que encontrara ricos los pasteles de aquí y que los demás solo lo estuvieran haciendo para complacerme.
Además, los dulces de aquí no eran como los que estoy acostumbrada y parecían tirar un poco más a lo salado.
No es un toque salado malo, que conste. Siguen siendo dulces, pero la mayoría tiene un regusto salado.
De hecho, casi esperaba que estuvieran hechos o rellenos con algún tipo de alcohol, teniendo en cuenta lo que sabía de ellos por los medios de comunicación de mi antiguo Mundo.
Aunque, por otro lado, teniendo en cuenta que Balin estaba allí bebiendo una jarra de cerveza, quiero pensar que hay algo de verdad en esa percepción. ¿Quizá los dulces de aquí también están horneados especialmente para los forasteros?
Hablando de lo cual, todavía me quedan algunos pasteles, ¡no debo olvidarme de disfrutarlos! Ñam, ñam, ñam~
Al poco tiempo, mi plato volvió a estar vacío y Katsuki me limpió la boca con un pañuelo.
—Aunque debo decir… que es la primera vez que veo este tipo de interacción entre vosotras, las aprendices de criada —dijo Balin desde un lado.
Odeta lo miró, con las comisuras de los labios todavía cubiertas de migas de su pastel de carne. —¿A qué te refieres?
Hizo un gesto hacia Katsuki y hacia mí. —Me refiero a eso. Bueno, no soy quién para decir nada, ya que no sé realmente cómo trabajáis las criadas, pero es la primera vez que veo a una de vuestras aprendices llamar «Señora» a otra.
—Es porque es mi Señora —replicó Katsuki sin dudarlo un instante.
Balin simplemente se encogió de hombros, como si no le interesara saber más.
Luego le dio otro trago a su jarra, vaciando el resto de su contenido de un golpe, antes de estamparla contra la mesa con un suspiro de satisfacción.
—¡Muy bien! ¿Listas para continuar con el recorrido, señoritas?
Todas se giraron para mirarme.
«Ejem… Bueno… Veo que todas han terminado de comer, aunque quizá quieras limpiarte la boca primero, Odeta…»
Asentí, y él nos guio hacia fuera para continuar con el recorrido.
Al salir de la pastelería, vimos a un trío de Mahuns bastante conocidos en la calle de enfrente, hablando con unos cuantos Rejmars que parecían importantes.
—Oye, Balin —lo llamé, haciendo que nuestro guía se detuviera—. ¿Qué hacen aquí?
Miró en dirección a los Mahuns. —¿Oh, ya están aquí? ¿Recuerdan lo que les dije de que encontramos una Mazmorra cerca? Creo que deben de ser Aventureros enviados para inspeccionarla. Después informarán al Gremio de su tamaño y nivel de amenaza.
«Ahhh~ ¿Así que de verdad son Aventureros? Eso mola mucho».
—¿Dónde está la Mazmorra? —preguntó Odeta con los ojos brillantes.
«Je, je, parece que Odeta quiere volver a meterse en una Mazmorra».
Nuestro guía Rejmar señaló hacia la entrada de la aldea. —No está muy lejos. Solo tienen que seguir el camino para salir de la aldea y tirar hacia la izquierda. Verán una cueva con un cartel que pusimos en la entrada. ¿Por qué? ¿También quieren ir a echar un vistazo?
Odeta sonrió con arrogancia. —¡Claro! ¡Sobre todo si hay monstruos fuertes con los que pueda luchar!
—Mmm… No sé qué decirte de los monstruos, porque ninguno de nosotros ha mirado dentro. Pero ¿quizá podrías pedirles a esos tres que te lleven con ellos en su reconocimiento?
La Amrap se giró inmediatamente hacia mí. —¡¿Podemos, Hermana Aster?! ¡Quiero ir a ver la Mazmorra!
Lisa sacó la lengua. —Agg… ¿No podemos relajarnos estos días, Odeta? Llevamos los últimos días luchando sin parar contra la Jefa de Criadas y preferiría no tener que pelear más, si es posible…
«Mmm… La verdad es que estoy de acuerdo con Lisa esta vez».
«Por mucho que me pique la curiosidad sobre la Mazmorra, la verdad es que no hemos hecho otra cosa que luchar contra Mary desde hace mucho. Aunque las demás no lo digan, creo que también están bastante hartas».
—¿Quizá deberíamos dejar que esos tres exploren la Mazmorra primero e ir cuando hayan terminado? ¿O podemos echarle un vistazo en unos días, después de haber descansado un poco más? —sugerí.
Odeta ni siquiera discutió; me dedicó una sonrisa deslumbrante y levantó el pulgar en señal de aprobación.
«Quiero darle una palmadita en la cabeza…»
Ejem…
Nuestro guía continuó el recorrido por el puesto comercial, mostrándonos algunas otras tiendas de por aquí que se especializaban en atender a los forasteros.
Lo curioso era que, aparte de esos tres Mahuns, todavía no había visto a nadie que no fuera un Rejmar dentro del puesto comercial.
«¿Supongo que todavía no son muy populares entre los forasteros?»
«Aunque, pensándolo bien, supongo que no hay muchas razones para que alguien venga hasta aquí, en medio de la nada, en la cima de una cordillera glacial…»
—¿Cuál es la especialidad de este lugar? —le pregunté a nuestro guía.
—¿Eh? ¿Especialidad?
Asentí. —Sí. Este lugar debe de tener algo que haga que la gente quiera venir, ¿no? No creo que una Mazmorra sea motivo suficiente para que la gente atraviese la cordillera para llegar hasta aquí, a menos que esa Mazmorra sea especial.
Se rascó la cabeza. —Ejem… Si me preguntas a mí, diría que solo somos un puesto comercial normal. Hay varios lugares como este repartidos por la montaña, ya que tenemos buena relación con los Magridars de por aquí.
—Oh, ¿y qué obtiene cada uno del otro?
—Ah… La joven señorita se refiere a por qué colaboramos, ¿no? Hay minerales y materiales que solo se encuentran fuera de las montañas y a los que los Magridars pueden llegar con facilidad, así que dependemos de ellos para eso. A cambio, tenemos canteros, Geomantes y herreros que ofrecen sus servicios a cambio de esas mercancías.
—¿Eh? ¿Pero no se suponía que los Magridars tenían sus propios Geomantes?
—Oh, para construir sus hogares, claro. Pero las cosas más pequeñas y delicadas las hacemos nosotros. Ya sabe, el suministro de agua, los muebles que dependen del Maná y todo eso. Es una relación interesante la que tenemos, la verdad. ¡Y además, también les gusta nuestro alcohol!~
«Apostaría a que ese último es el verdadero motivo por el que colaboran».
«Bueno, ¿mientras a ellos les funcione? Tampoco es que sea asunto mío».
Hablando de lo cual…
—¿Y cómo construyeron estos puestos comerciales? ¿También suben las montañas a pie desde algún sitio?
Soltó una carcajada estruendosa. —¡Oh, por Ralaie, no! ¡De ninguna manera puestos como el nuestro podrían sobrevivir por sí solos!
Entonces, Balin señaló el edificio más grande que había al final del sendero, también excavado en la montaña.
—¿Ven ese edificio de ahí? Es nuestra sala de reuniones. Por detrás hay un túnel que conecta con los otros túneles que hemos excavado dentro de la montaña. Tenemos una red que conecta con todas las ciudades importantes y puestos como el nuestro, así que no estamos aislados de nuestras ciudades. Además, en realidad solo unos pocos vivimos aquí. La mayoría estamos aquí por rotación y nos relevamos cada dos meses.
«Ah, ya veo… Así que así es como funciona este lugar».
—Entonces, los materiales para comerciar y todo eso también los traen de las ciudades principales, ¿no?
Balin enarcó una ceja al mirarme. —¿Acaso estás entrenando para ser una criada administrativa o algo? Eres la primera que conozco que hace este tipo de preguntas sobre nosotros.
—¡Oh! ¡Eso es porque tengo la intención de explorar el resto del Mundo en el futuro! ¡Y también tengo la intención de explorar el Reino Frostiminir!
—Eh… Y yo que pensaba que todas las que venían a este campamento de entrenamiento eran… ¿cómo se llamaban? ¿Criadas de combate? ¿Han cambiado los criterios este año o algo?
—¡Jajajá! ¡Eso es porque la Hermana Aster es especial, por supuesto! —se rio Odeta.
«Bueno, no se equivoca… Puesto que no soy exactamente una criada de verdad, pero él no tiene por qué saberlo…»
Entonces Balin se giró hacia mí. —Eso está bien. Como nadie había mostrado interés hasta ahora, nunca le he enseñado ese lugar a ningún forastero, porque no les interesa. Pero ¿quieres echarle un vistazo a nuestros túneles?
—¡¿Eh?! Me gustaría, pero ¿cabríamos?
—¡Juajajá! ¡No te preocupes por eso! ¡Nuestros túneles no son tan pequeños! ¡Incluso tu amiga Amrap cabe holgadamente! ¡Si no, no podríamos transportar los minerales más grandes a través de ellos, al fin y al cabo!
«Ya que te ofreces… ¡¡Vamos!!»
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