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¿Qué quieres decir con que mis lindas discípulas son Yanderes? - Capítulo 140

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140: ¿Cómo te atreves a matar y robar a una Yandere?

140: ¿Cómo te atreves a matar y robar a una Yandere?

(POV Diao Chan)
—¿Así que… tanto tú como Lian Li ya habéis hecho esto antes?

—susurré, acercándome sigilosamente a Manami y Lian Li.

Todas esperamos a que el Maestro se retirara a su tienda un rato antes de escabullirnos.

Cai Hong se quedó por si el Maestro venía a ver cómo estábamos a altas horas de la noche.

Ella distraería al Maestro con su monería mientras le daba la excusa de que estábamos fuera haciendo otra cosa.

Al principio, yo quería meterme en la cama del Maestro esta noche, pero Lian Li nos dijo que estuviéramos listas para salir en cuanto el Maestro se durmiera.

Pensé que se refería a que nos colaríamos juntas en la tienda del Maestro, pero me dijo que me cambiara inmediatamente cuando me puse mi ropa de «batalla nocturna».

Solo cuando nos hubimos alejado una buena distancia, Manami nos contó el propósito del secretismo de esta noche.

Íbamos a encontrar e impartir justicia a esos bandidos que se atrevieron a faltarle el respeto a nuestro Maestro.

—El Maestro se había encontrado con bandidos dos veces antes de esta.

Ambas veces decidió perdonarles la vida después de darles dinero —explicó Lian Li—.

Obviamente, el Maestro es demasiado benevolente para dañar a estos lamentables mortales, pero nosotras, como discípulas y creyentes del Maestro, limpiaremos el mundo de la escoria como ellos por él.

—Incluso aquella vez con la Secta Oscura… —continuó Manami—.

El Maestro les concedió la piedad de una muerte rápida.

En ese momento…

Incluso mientras los ejecutaba, su rostro estaba lleno de tal agonía y tristeza que hasta a nosotras nos dolía mirar…
Lian Li asintió.

—El Maestro ha estado entrenando dentro de la Secta toda su vida, incontaminado por la oscuridad de la sociedad.

Él solo se aventuró a salir para enseñarnos y dejarnos aprender; de lo contrario, el Maestro podría haberse quedado dentro de la Secta y vivir una vida cómoda.

Ahora que sabemos por su hermana que el Maestro ha perdido los recuerdos de su infancia, tenemos que proteger la luz del Maestro de ser mancillada por la basura de este mundo.

Maestro… Pensar que soportas una carga tan pesada… ¡Esta Diao Chan está a tu disposición siempre que necesites aliviar tu estrés!

¡Puedes atarme, azotarme y darme nalgadas como quieras!

Mmm~~ Tengo que probar ese juego de disfraces con el Maestro alguna vez.

—¿Que el Maestro ha perdido la memoria?

—preguntó Kiyomi, bastante sorprendida por la revelación.

Eris se giró hacia la zorra blanca, y la comprensión se extendió por su rostro.

—Ah, es verdad, tú no estabas ahí cuando su hermanita nos contó esa parte de la información.

—El Maestro tuvo un accidente que borró los recuerdos de su infancia —le expliqué—.

Fue a través de su hermana pequeña que confirmamos sus orígenes Divinos.

Lian Li se golpeó la palma con el puño.

—¿Eso podría explicar que el Maestro dijera que es mayor de lo que aparenta?

Ahora me tocaba a mí parecer confundida, al menos Eris tuvo la decencia de compartir también mi confusión.

—Por lo visto, el Maestro le ha dicho a mi pequeña Kiyomi que es mayor de la edad que le calculamos —explicó Manami amablemente.

—Oh, ¿quizás el Maestro ha desarrollado una Técnica que acelera su percepción del tiempo?

—sugerí.

—Esta cree que es posible.

Esta no cree que haya nada que el Maestro no pueda hacer si de verdad lo desea —señaló Eris.

Todas asentimos como si hubiera dicho la cosa más obvia del universo.

Kiyomi se cruzó de brazos.

—Bueno, vamos a buscar a esos bandidos de antes, ¿verdad?

¿Qué pensamos hacerles exactamente?

Manami solo sonrió y se pasó el pulgar por el cuello, trazando una línea.

—Me parece justo, ¿cómo vamos a encontrarlos?

Mis otras hermanas me miraron, incitándome a sacar el espejo que guardaba en mi manga.

—«Buscadores del Vacío, Observadores de Todo, os ruego que atendáis mi llamada; mostradme lo que busco, sin delatar nuestra presencia.

A los más odiados de todos, a los que han de caer.

¡Reveladnos su morada, para que podamos ponerlos en su lugar!

¡Localización del Espejo!».

La superficie de mi espejo refulgió, mostrando una flecha que apuntaba hacia el sureste, lo que significaba que tendríamos que retroceder un poco.

—¿Qué ha sido eso?

—preguntó Kiyomi, señalando mi espejo con el dedo.

—Ufufufu~ Todavía te quedan muchas cosas por aprender, mi pequeña y adorable Kiyomi.

Ya te lo contaremos más tarde, ahora centrémonos en castigar a unos infieles.

—Si tú lo dices, hermana mayor.

Seguí la flecha del espejo con mis hermanas pisándome los talones, todas nosotras resueltas a encontrar a los pecadores que se atrevieron a burlarse de nuestro amado Maestro el día anterior.

Resultó estar un poco más cerca de lo que pensábamos; al parecer, los bandidos no eran simples bandidos, sino también traficantes de esclavos.

Habían establecido una base bastante profunda en el bosque, un campamento rodeado por un muro de madera hecho con troncos clavados en el suelo y con las puntas afiladas.

Podíamos ver el resplandor anaranjado de las fogatas justo detrás de dichos muros.

Kiyomi olfateó el aire.

—¿Hueles eso, hermana mayor?

Manami asintió a la pregunta de Kiyomi.

—Sangre, alcohol y desechos humanos.

El lugar perfecto para escoria como ellos.

Eris se hizo crujir los nudillos.

—¿Simplemente lo quemamos todo?

¿O echamos la puerta abajo para saludar?

Me lamí los labios.

—Kukuku~ Quiero a unos cuantos para jugar~.

—Entonces, asegurémonos de que sepan exactamente con quién se han metido —sonrió Lian Li con malicia.

Sus ojos brillaron con un fulgor dorado mientras los rayos se arremolinaban en torno a sus manos; el rayo dorado al que nos habíamos acostumbrado a ver brotar de nuestra hermana.

Nuestra hermana de pelo dorado lanzó los brazos hacia delante y un rayo gigante hizo añicos los muros de madera que teníamos en frente.

Sin preocuparnos de que la explosión probablemente hubiera puesto a todo el campamento en marcha hacia nuestra ubicación, avanzamos todas juntas, una al lado de la otra, listas para comenzar nuestra purga.

Pero en lugar de la escena de pánico de los traficantes corriendo a defender su campamento, lo que nos recibió fue un monstruo arácnido gigante de ocho patas dándose un festín con los cadáveres de los traficantes.

Se giró para observarnos con sus ojos, deteniendo su comida por un momento.

—Ara, ara… Parece que hemos llegado un poco tarde para darles la lección que se merecían —suspiró Manami.

Eh… ¿Qué probabilidades hay de que el campamento de bandidos sea atacado por un monstruo justo después de meterse con el Maestro?

Esto debe de ser una especie de castigo divino por sus transgresiones, ¿verdad?

Aun así… El hecho de que no podamos ser nosotras las que impartamos el castigo me molesta un poco… Mi látigo se siente bastante solo ahora… A menos que…

Chasqueé el látigo en el suelo.

—¿Quizás… esta pequeña araña puede ocupar su lugar?

Consumirlos es asumir también sus pecados, ¿no?

Eris desenvainó su espada.

—Esta está humildemente de acuerdo.

Su muerte no será rápida.

Kiyomi estiró los brazos.

—Hacía tiempo que no hacía un buen ejercicio.

Espero que esta no me decepcione.

Los ojos de Lian Li volvieron a brillar.

—Servirá como un buen material de aprendizaje por si necesitamos castigar a monstruos en el futuro también.

Nos divertimos mucho con ese monstruo esa noche.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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