¿Qué quieres decir con que mis lindas discípulas son Yanderes? - Capítulo 371
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Capítulo 371: Un malentendido que los habría salvado
(POV del Maestro de Secta Feng)
Creo que no sería erróneo decir que la mayoría de las Grandes Sectas pensaban que la Reina iba de farol.
Claro, había comenzado a purgar algunas de las Casas Nobles por traición, pero era imposible que se atreviera a tocar a las Casas Mayores, ¿verdad? Las repercusiones de una decisión así deberían haber sido demasiado grandes para que una chica tan joven como ella las soportara.
Algunas de las Grandes Sectas incluso tuvieron una reunión secreta para discutir sus acciones, con el consenso de que definitivamente no haría nada drástico.
Aun así, varios de nosotros decidimos ir a lo seguro y enviamos regalos al Maestro Lin. Por supuesto, todos pensamos que no valía la pena enviar nada valioso, ya que de todos modos no iba a pasar nada, pero siempre es mejor tener opciones.
Al final, decidí enviar dos Brasas de Fénix y usar para el Maestro Lin una de las cartas bordadas con una pluma de Fénix.
A primera vista, podría parecer extravagante, pero teniendo en cuenta que tengo un Fénix como mascota del que obtener las plumas y que su sola presencia ya cultiva el crecimiento de las Brasas de Fénix, no supuso absolutamente ninguna pérdida para nosotros.
Por supuesto, el hecho de que existiera un Fénix en nuestra Secta era un secreto celosamente guardado para mantener la ilusión de que estos regalos valían mucho más de lo que en realidad valían.
Yo pensé que era innecesario, pero unas pocas Sectas y Casas Mayores conspiraron para asesinar a la Reina, acabar con el linaje de los Reales e instaurar un nuevo gobierno en su lugar.
Al parecer, el día del asesinato, encontraron los aposentos de la Reina vacíos y a la monarca en paradero desconocido, como si hubiera sabido del plan.
Algunos pensaron que había escapado por miedo o que incluso se había escondido, pero fuimos demasiado ingenuos.
Esa debió de ser nuestra primera advertencia.
Todas nuestras expectativas sobre ella se hicieron añicos cuando la Reina regresó con su propio tío a remolque.
A ojos del público, juzgó personalmente a su propio pariente por traición y lo ejecutó con sus propias manos.
Por si fuera poco, hizo comparecer a los Cabezas de Familia de tres Casas Mayores implicadas en el intento de asesinato y también los ejecutó sumariamente. Una de las Casas se negó a someterse y también fue purgada.
Estábamos segurísimos de que el pueblo llamaría tirana a la Reina, pero, por alguna razón, la aclamaron en su lugar.
¿Acaso el pueblo odiaba tanto a los nobles? ¿O había factores externos?
No puede ser solo porque ganó la guerra contra los Dongs, ¿verdad? Tiene que haber algo que se nos escapa, pero no sabemos el qué.
Al saber que el prestigio no frenaba a la Reina en su masacre, la mayoría de las Sectas que no la habían tomado en serio empezaron a entrar en pánico.
Nosotros deberíamos estar relativamente a salvo, ya que nuestros regalos suelen ser bastante valiosos, por lo que el Maestro Lin podría haber pensado que los nuestros eran sinceros.
Oí que la Secta Halcón le envió un manual de fundación falso al Maestro Lin. A menos que tengan algo para enmendar semejante metedura de pata, no van a recibir ningún favor de la Secta del Cielo en un futuro próximo.
En ese momento, todos en la Secta Fénix sabíamos que estábamos más o menos jodidos. Nadie había abandonado aún la Secta, pero era más por miedo al ostracismo que por un deseo genuino de quedarse.
Convoqué una reunión de emergencia con los miembros principales para tratar de decidir nuestro siguiente paso.
Rápidamente acordamos que no había absolutamente ninguna forma de oponernos al Maestro Lin.
A pesar de no haber participado en la guerra, fuimos a observar su desarrollo, al igual que la mayoría de las otras Grandes Sectas.
Después de todo, los Dongs nos habían pagado a todos para que nos mantuviéramos neutrales, así que estábamos todos en el mismo barco.
La guerra empezó como esperábamos: el ejército de Guiying fue arrinconado y parecía estar en las últimas.
Inesperadamente, unos refuerzos irrumpieron para rescatarlos en el último momento, cambiando por completo el rumbo de la guerra en un instante.
Máquinas que nunca antes habíamos visto rodaron colina abajo y desataron una destrucción que solo los Practicantes de Élite podían causar.
Además, creíamos que el Maestro Lin había quedado fuera de combate, pero apareció tras destruir una montaña entera, enzarzado en un combate con otro ser casi divino que, según supimos después, era obra de la Secta Oscura.
Justo cuando pensábamos que las cosas no podían empeorar, un dragón apareció de la nada y arrasó la cordillera entera antes de desaparecer.
Ninguno de nosotros sabía que el Maestro Lin tenía su propio dragón, uno lo bastante fuerte como para abrir un agujero a través de las Montañas de la Muerte de un solo golpe.
Y eso sin contar que el Maestro Lin también había intentado hacer caer un meteorito que podría haber allanado las montañas durante su combate.
Incluso si todos en nuestra Secta fueran llamados a la batalla, no tendríamos ni la más mínima posibilidad de ganar contra el Maestro Lin en un combate total.
Al final, decidimos que una fusión podría ser la única forma de sobrevivir a la purga si llegaba a ocurrir, pero eso quedaría como último recurso. Visitaríamos la Secta del Cielo y sondearíamos la actitud del Maestro Lin sobre los acontecimientos actuales antes de tomar una decisión.
—Lamento no haber visitado la Secta Fénix. He estado bastante ocupado estos últimos meses.
Logré mantener mi expresión impasible, pero cuando el Maestro Lin dijo esas palabras, supe que varios de nosotros nos inmutamos.
No cabía duda. Que estuviera «ocupado» significaba que era él quien estaba llevando a cabo las ejecuciones; quizá ya se estaba preparando para acabar con Sectas como la nuestra.
—Oh, no se preocupe. Sinceramente, el asunto era demasiado grande como para que otro lo manejara sin perder la vida.
Lo sabía… Sabía que observamos la guerra y decidimos no hacer nada… Sabía que nos quedamos de brazos cruzados viendo cómo nuestros propios compatriotas perdían la vida…
—Mmm… Debo admitir que en ese tiempo estuve debatiéndome entre la vida y la muerte. Fue solo por un golpe de suerte que regresé a salvo. Fue un descuido por mi parte no haberme preparado mejor para esa calamidad.
Esa fue la puntilla.
Estaba claramente molesto por el giro de los acontecimientos y deseaba haberse preparado antes para nuestra traición. No cabía duda: estaba dispuesto a purgarnos a todos si nos resistíamos.
No nos queda más remedio que seguir adelante con nuestro plan si queremos sobrevivir.
Armándome de valor, miré al Maestro Lin directamente a los ojos y pronuncié las palabras que sellarían nuestro destino.
—Maestro Lin… Como Maestro de la Secta Fénix, por la presente propongo formalmente, con los Ancianos y Maestros aquí reunidos como testigos, una fusión entre la Secta Fénix y la Secta del Cielo…
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