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¿Qué quieres decir con que mis lindas discípulas son Yanderes? - Capítulo 379

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Capítulo 379: Una vez un Señor Demonio

(POV del Protagonista)

“Vaya, vaya. Maestro… ¿Acaso nuestras colas no son lo bastante esponjosas?”, gimoteó Manami, abrazando mi brazo entre sus pechos mientras sus colas se enroscaban con fuerza a mi alrededor.

“Maestro… ¿Somos inadecuadas de alguna forma?”, hizo un puchero Kiyomi, imitando las acciones de su hermana.

¿Soy yo o su agarre es un poco fuerte? Tampoco parece del tipo cariñoso.

“No es el caso”, les aseguré, dándoles una palmada a ambas antes de plantar un beso en sus frentes. “Las encontré abandonadas e indefensas, no había forma de que pudiera dejarlas allí solas, ¿o sí?”

“Ufufu~ Como era de esperar de nuestro benevolente Maestro, ¿estabas pensando en nosotras cuando las recogiste?”, rio Manami, abrazándome aún más fuerte.

Bueno, es difícil no hacerlo, considerando que las zorras estaban técnicamente selladas dentro de vosotras antes de esto.

Aunque ni de broma voy a decírselo.

“Por supuesto”, mentí a medias, atrayéndolas más hacia mi abrazo. “Ambas sois demasiado encantadoras como para que os olvide, ¿sabéis? ¿Necesitáis un recordatorio de ello esta noche?”

“¡Ufu… Ufufufu! Oh, Maestro~ Definitivamente no pegarás ojo esta noche~”, prometió Manami, trazando mi mejilla con su dedo y aflojando su agarre.

Kiyomi optó por no decir nada y en su lugar simplemente bajó mi cabeza para darme un beso apasionado.

Por supuesto, Manami quería su parte después de que su hermana terminara, así que tuve que complacerla a ella también.

“¡Maestro! ¡Mete la lengua ahí! ¡A Manami le gusta cuando haces eso! ¡Sobre todo cuando también empiezas a acariciarle la cola!”, me animó Akari desde un lado.

Parece que, por alguna razón, solo yo podía oír sus palabras. Afirmaban que en su forma actual, los demás solo las oirían como gaullidos de zorra o algo de sonido similar en lugar de palabras, algo que descubrí rápidamente mientras estaba castigando a Diao Chan en mi habitación.

Lo cual me viene bien, ya que Akari parece tan traviesa como Diao Chan y no paraba de hacer comentarios mientras yo estaba ocupado con la Bruja hace un momento.

Por suerte, Shiori me ayudó bastante dándole un coscorrón a su hermana en la cabeza cada vez que se pasaba de la raya, justo como ahora.

“¿Se odian, Maestro?”, preguntó Lian Li, obviamente confundida de que la zorra blanca acabara de golpear a la roja en la cabeza con su pata.

“Oh, en absoluto. La blanca es Shiori, la hermana mayor de las dos”, expliqué después de separarme del beso de Manami. “Hace eso cada vez que su hermana hace algo malo”.

“¿Vaya, vaya? Qué coincidencia, Maestro. Realmente estabas pensando en nosotras, ufufufu~”, rio Manami, mientras su mano trazaba círculos juguetones en mi pecho.

“Son taaan monas~”, dijo Elaria embelesada, agachándose para intentar acariciar a Akari.

Sorprendentemente, la zorra roja le bufó, retrocediendo ante su mano extendida con el pelaje erizado de forma amenazante.

“¡Sssss! ¡¡Solo el Maestro puede acariciarme!!”, bufó Akari, aunque Elaria no podía oírla.

“Ah, ellas… eh… En realidad, no les gusta que las toquen”, expliqué.

“Oh, qué lástima. ¿Deberíamos entrenarlas por ti, Maestro?”, sugirió Eris con una amplia sonrisa.

Negué con la cabeza. “No, está bien. Al menos a mí sí me hacen caso”.

Alejándome de mis discípulas zorro, me agaché y dejé que las dos zorras se subieran a mis hombros para tumbarse allí, ambas adoptando la misma postura de antes con sus colas enroscadas alrededor de mi cuello.

“¡Oh! ¡Como era de esperar de Onii-sama! ¡Incluso las zorras salvajes te obedecen!”, elogió Elaria.

“Papá es genial~”, aplaudió Cai Hong felizmente.

Acaricié la cabeza de Cai Hong. “Muy bien, ya basta de tanto jaleo con las zorras. ¿Ya ha vuelto Sophia?”

Lian Li asintió. “También nos ha contado lo de tu conversación con el Maestro Xiao. Sigo pensando que el Maestro ha sido demasiado generoso con ellos”.

“Como van a ser parte de nosotros, si les impusiéramos algo cruel, sería lo mismo que ser crueles con nosotros mismos”, señalé.

“¡Oh! Es verdad… Como siempre, el Maestro piensa en el panorama general. Aún tenemos mucho que aprender”.

Bueno, más bien es que quiero que la gente se haga cargo de mi trabajo para poder relajarme por fin. Si fueran a sufrir mientras están aquí, no podría endosarles mis tareas, ¿verdad?

Hablando de lo cual…

Me volví hacia Brendan. “¿Está mejor el Anciano Feng?”

Él frunció los labios. “Está bien. Se despertó hace unas horas diciendo que se sentía débil y aletargado. Le dimos de comer y se volvió a dormir inmediatamente después, y ha estado durmiendo desde entonces. ¿Deberíamos preocuparnos?”

“No, es normal. Mañana debería estar más o menos recuperado”, le aseguré a mi alquimista. “¿Ha pasado algo más mientras no estaba? ¿Otro intento de asesinato, tal vez?”

Mis discípulos se miraron unos a otros antes de que Kiyomi diera un paso al frente. “En realidad, intentamos rastrear al asesino siguiendo sus restos de Quark desde donde lo vimos. Conseguimos seguirlo todo lo que pudimos antes de perder el rastro”.

“El rastro nos llevó por toda la montaña solo para traernos de vuelta a la Secta, Maestro”, terminó Manami.

Fruncí el ceño. “¿Un traidor? ¿O el asesino se ha infiltrado en la Secta?”

“Sinceramente, no creo que tengamos un traidor en la Secta, Maestro”, declaró Lian Li con confianza. “Todo el mundo aquí te respeta demasiado como para hacer algo tan despreciable”.

No pude evitar arquear una ceja ante sus palabras. ¿Desde cuándo mis discípulos conocían la Secta del Cielo mejor que yo?

Por otra parte, últimamente les he estado dando bastante tiempo libre para que deambulen a su antojo, así que debe ser por eso.

Es bueno saber que mis discípulos tienen conexiones fuera de mi pequeño patio.

Me rasqué la barbilla, pensativo. “En ese caso, ¿tenemos alguna pista de como quién se ha podido infiltrar?”

Diao Chan jugueteaba con los dedos frente a ella. “Maestro… creo que el margen de tiempo es demasiado parecido como para ser una coincidencia. Debe de ser uno de los sirvientes que hemos recibido”.

“Esa sería la conclusión más lógica”, admití, asintiendo con la cabeza. “¿De quién sospecháis todos?”

“””Sophia”””, respondieron todos mis discípulos al mismo tiempo.

“¿Mmm? ¿No estaba a mi lado cuando ocurrió el intento de asesinato? No puede ser ella si ese es el caso, ¿o sí?”

Brendan se rascó la cabeza con timidez. “Puede que solo estemos dándole demasiadas vueltas, pero… con su poder, no le sería difícil crear clones de sí misma, ¿verdad?”

“Es un buen punto”, admití, aunque sentía que era muy impropio de ella hacer algo así. Por lo que pude deducir de nuestra breve charla y combate, no parece el tipo de persona sigilosa. A menos, claro, que todo fuera una actuación para desviar las sospechas de ella.

Pero, de nuevo, también estaba aquello de la vinculación por nombre. Al menos no siento que estuviera mintiendo en esa parte.

¿Quizás me he vuelto demasiado confiado? Puede que necesite tomar un poco de distancia; después de todo, Sophia fue miembro de la Secta Oscura.

Ahora yo mismo no estoy seguro… ¿Sería una buena idea vigilarla de cerca los próximos días?

Justo cuando pensaba en eso, todo mi patio se vio envuelto en niebla.

Mis discípulos me miraron alarmados, todos en plena carrera hacia mí antes de que sus figuras desaparecieran en la niebla.

Estaba a punto de disipar la Técnica de niebla cuando Shiori me dio una palmada en el hombro con su pata. “Por favor, espera, El Divino. Veamos qué quiere de nosotros”.

Seguí su mirada para ver a Sophia de pie a cierta distancia, con la niebla aparentemente curvándose alrededor de su figura para revelármela.

Hablando del rey de Roma.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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