Re-Despertar: Me Convertí en un Monstruo Jefe de Pagar Para Ganar - Capítulo 304
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Capítulo 304: Prueba de Clase
—…
Ante la duda…
Rael negó con la cabeza.
No quería precipitarse.
Pero una muerte inminente no era precisamente el mayor aliciente en ese momento, así que decidió echar un vistazo más a fondo a este nuevo escenario oculto.
—En serio… —masculló Rael—. Ya que estoy seguro de que puedes oírme, ¿te importaría darme una pista por los viejos tiempos?
Ya me lo imaginaba. Rael suspiró.
Parecía que le quedaban dos opciones.
Morir.
No morir.
Así que, con eso en mente, pulsó «Sí».
Su visión se oscureció y su consciencia empezó a desvanecerse.
Sin embargo, eso solo duró unos instantes, ya que al momento siguiente, reapareció en una ciudad abandonada.
Se parecía a la ciudad en la que acababa de estar, Seúl.
Pero en lugar del cielo azul, se encontró con un cielo verde y nubes carmesí.
—Eh… —Rael se estremeció.
Este lugar es… no es muy agradable estar aquí.
Solo un instante después, apareció la ventana emergente que mostraba su prueba.
—Mmm… —Rael ladeó la cabeza—. ¿La consciencia? ¿Por qué se vería afectada mi consciencia?
El sistema casi hacía parecer que él era el responsable de sus muertes.
Rael se detuvo de repente.
Espera… ¿el haberme comido ese ojo desencadenó el despertar?
Tal y como estaban las cosas, el momento parecía demasiado conveniente.
Se comió el ojo, salió y, solo cinco minutos después, ese ser blanco sin rostro apareció y provocó el despertar del mundo.
¿Fue realmente Solenne? ¿Pudo haber sido otra persona?, se preguntó Rael.
En cierto modo, quería gritar su nombre, pero no quería matarse por accidente.
Sin embargo, paseó por las calles vacías y, solo unos minutos después, finalmente oyó las voces.
—qué frío… duele…
—él vio cómo pasaba…
—¿valió la pena…?
«Sí… no entiendo ni una palabra de lo que dicen», pensó Rael mientras se acercaba a un bar cercano y entraba.
Por un momento, creyó haber visto la figura de un camarero, pero cuando cerró y volvió a abrir los ojos, se dio cuenta de que no había nadie.
Debería haber conseguido unos tapones para los oídos…
Aun así, agarró una botella de vino y empezó a bebérsela de un trago, y luego agarró otra.
Así sin más, Rael pasó 25 minutos bebiendo, pero sin emborracharse en lo más mínimo.
Pero justo cuando estaba a punto de beberse otro vaso, una silueta junto a la entrada del bar le llamó la atención.
Le pareció extremadamente familiar, tanto que no pudo evitar acercarse a ella.
A diferencia de las otras figuras que había visto en este extraño lugar, esta no se disipó.
La figura tenía el pelo largo y, por lo que pudo deducir, era una chica.
Se inclinó un poco, intentando atisbar su rostro.
Y fue entonces cuando la figura se desvaneció de repente, sin dejar ni rastro.
Ningún rastro visual, claro, pero debido a la familiaridad que sintió, logró recordar otro recuerdo lejano.
Era el recuerdo de su hermana.
Era idéntica en altura y en todo lo demás a la figura que acababa de ver.
Pero esta vez, tenía la imagen completa.
Su hermana tenía el mismo pelo negro que él, y sus ojos verdes eran incluso más hermosos que los suyos.
Esa sonrisa juguetona, aunque secretamente arrogante, en su rostro nunca dejaba de traer una cierta calidez a su corazón.
Tanto entonces como ahora.
Rael apretó los puños.
Pero… si la vi… ¿significa eso…?
—hermano…
—¿por qué no viniste a verme…? Sufría tanto…
—¿acaso no te importaba…?
Rael frunció el ceño mientras abría la puerta del bar de una patada y salía.
Las voces persistían en su mente, volviéndose más y más desgarradoras a cada momento.
Cada vez que la voz hablaba, tocaba sus recuerdos de la infancia.
Especialmente los oscuros recuerdos de celos, que la voz estaba explotando en ese momento.
Aun así, la voz seguía cambiando de tono, como si no pudiera decidir quién quería ser.
A veces sonaba como una mujer adulta, luego como una chica e incluso, en ocasiones, como una niña.
Pero Rael no dejó que esas voces le afectaran mientras seguía caminando, esperando a que el temporizador se agotara.
Puede que esté muerta, y que su alma lo esté atormentando, pero al final…
«No tiene ningún sentido —pensó Rael con expresión tranquila—. Fuimos muy unidos toda la vida… por eso, sé que no es el tipo de persona que diría ninguna de esas cosas».
Después de todo, era dura por fuera, pero ¿por dentro? Era una blandengue… y una brocon.
Se preocupaba por él más de lo que demostraba, pero por miedo a que sus padres la emprendieran contra él aún más, no le hablaba mucho.
«Aun así… eso es suficiente para saber qué clase de persona era», pensó Rael con determinación mientras se detenía de repente y se daba la vuelta.
En el momento en que lo hizo, aparecieron docenas de figuras; algunas estaban distorsionadas, mientras que otras mantenían sus formas habituales.
Incluso había algunas figuras que se parecían a su hermana, pero al final, tras tomar un último aliento, todas las figuras se desvanecieron mientras el cielo verde sobre ellos se volvía más brillante.
Los edificios comenzaron a desintegrarse, e incluso las nubes carmesí no se salvaron.
Así que, momentos después, Rael quedó flotando en un vacío completamente verde con solo dos ventanas emergentes frente a él.
Rael refunfuñó, pero justo cuando estaba a punto de quejarse, una sorprendente ventana emergente apareció frente a él.
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