Re-Despertar: Me Convertí en un Monstruo Jefe de Pagar Para Ganar - Capítulo 341
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Capítulo 341: Entrando en el Coliseo
—A ver si lo he entendido… —Lilith se frotó las sienes—. Fuiste al baño, fuiste a mear, ¿y de repente te crecieron los cuernos?
—Mmm.
Golpeó con el puño el reposabrazos del trono.
—¿De verdad esperas que te crea? No… y no solo eso, ya ni siquiera puedo mostrarte en público.
—¿Por qué no? —preguntó Rael—. Soy un Demonio de la Oscuridad, solo que un poco más avanzado en la cadena evolutiva. ¿Es para tanto?
—Es un asunto muy serio —respondió Lilith, asintiendo varias veces—. Si te paseara por las Tierras Demoníacas, ¡los demonios empezarían a venerarte como a su dios! Solo los demonios del Infierno pueden alcanzar evoluciones tan absurdas y, si uno de ellos vagara por el mundo de los mortales, ¿qué parecería? ¡La Reina Demonio Lilith ha seducido a un Demonio del Abismo! ¡Eso es lo que parecería!
—Ya veo… —Rael se rascó la mejilla—. Entonces, ¿y si simplemente me recortamos los cuernos? Ya sabes, ¿cortar dos y dejar el derecho?
A Lilith le temblaron las cejas mientras se desplomaba de nuevo en el trono, y su expresión se tornó inerte.
Rael la miró fijamente durante unos instantes antes de tocar las puntas de sus tres cuernos, haciendo que se retrajeran en su frente.
Se acercó a Lilith y se inclinó, intentando adivinar lo que ella estaba pensando.
Parecía haber una débil conexión entre él y ella y, una vez que se concentró en esa conexión, escuchó un torrente de pensamientos.
«Recortar los cuernos… ¿recortar los cuernos? ¡¿Recortar los cuernos?! ¿En serio? ¡Lo único que nos hace especiales y quiere recortarlo!».
«No… él nunca ha sido un demonio… no puedo culparlo».
Ella se giró hacia él y se sobresaltó un poco por su proximidad.
—No podemos recortarte los cuernos —dijo Lilith, tosiendo una vez—. Si lo hacemos, seguro que tendremos represalias de los Dioses Demoníacos.
—¿Quiénes? —Rael ladeó la cabeza—. ¿Qué relación tienen exactamente con mis cuernos?
Lilith hizo una pausa y dejó escapar un suspiro.
—Cada raza Demoníaca tiene un Dios Demoníaco que vela por ella. Como nosotros somos los Demonios de la Oscuridad, tenemos al Demonio de la Oscuridad Eterna velando por nosotros —explicó—. Pero, en resumen, cortar los cuernos es tabú, y la única vez que se permite es cuando un demonio ha traicionado a su especie. En ese caso, le cortamos los cuernos al demonio y lo arrojamos a un foso de magma.
Una leve sonrisa apareció en su rostro, pero pronto se quedó helada.
—L-Lo que quiero decir es que no puedes. ¿Vale? Nada de cortar cuernos, encontraremos otra forma de solucionar esto.
«Así que esto es como una religión, entonces. Ella cree que hay un ser superior observando todos sus actos. Lo del tabú es interesante, sin embargo. ¿Acaso cree que algún dios importante va a fulminar a un don nadie de Grado 1? Mmm…», pensó Rael.
Por ser amable, Rael decidió seguirle la corriente.
—De acuerdo, entonces compraré un disfraz —dijo Rael y accedió a la tienda prémium.
Tras unos instantes buscando, consiguió encontrar lo que quería.
—Poción de Cambio de Forma: Demonio de la Oscuridad (Raro)
Adopta la apariencia de un Demonio de la Oscuridad durante 8 horas. Solo visual.
Antes de que Lilith pudiera siquiera procesar lo que estaba ocurriendo, se bebió la poción. Al instante siguiente, un único cuerno emergió de su frente.
Tenía el mismo aspecto que unos minutos antes y, por eso, Lilith dejó escapar un suspiro de alivio.
—Vale… eso sirve. Empecemos la ceremonia antes de que se pase el efecto de la poción —declaró, y se levantó del trono.
Caminó detrás del trono y sacó una especie de cristal verde.
Y entonces, lo partió en dos antes de dedicarle un asentimiento.
—He convocado a todos los demonios de las Tierras Demoníacas. Ahora solo tenemos que reunirnos con ellos, sígueme —añadió Lilith, y saltó por la ventana del salón del trono más cercana.
Rael hizo lo mismo mientras atravesaban el patio, se adentraban en la ciudad y, finalmente, llegaban a un coliseo gigante.
Momentos después, miles de demonios invadieron el coliseo, y todos se dirigieron a sus asientos.
Sin embargo, a medida que se acercaban más y más demonios, el coliseo, con capacidad para decenas de miles, no tardó en llenarse. Los demonios que no lograron conseguir un asiento se quedaron de pie dondequiera que hubiera espacio, algunos incluso saltaron a lo más alto del coliseo, mientras que otros flotaban en el aire.
Según las estimaciones de Rael, había unos 82 000 demonios presentes observando cómo se desarrollaba toda la escena, y por el temblor del propio suelo, supo que había muchos más fuera.
—Bueno… hemos llegado hasta aquí, así que ya no hay vuelta atrás —comentó Lilith con una risita—. Dentro de cinco minutos, vamos a intercambiar unos cuantos golpes. El objetivo es demostrar quién es más fuerte, si el Rey o la Reina. Es una tradición, así que no te sientas mal si pierdes. Nadie te ridiculizará por perder contra alguien como yo.
Rael puso los ojos en blanco. —Ya te gustaría. No pienso perder.
Una leve sonrisa apareció en el rostro de Lilith mientras esperaba que terminara la reunión de los demonios.
Por el rabillo del ojo, Rael distinguió a unos cuantos demonios con características extrañas, como varios cuernos e incluso una sed de sangre extrema.
Por si acaso, los inspeccionó, pero se quedó completamente sorprendido.
—Astaroth, El Demonio del Odio [Clase Duque de Grado 2 | Nivel 1852] – Vitalidad: Nivel 7 [100 % / 100 % PV]
—Loraine, La Demonio del Deseo [Clase Duque de Grado 3 | Nivel 499] – Vitalidad: Nivel 9 [100 % / 100 % PV]
«¿Qué cojones hacen aquí demonios de este calibre?», pensó Rael con recelo.
Pero Lilith simplemente le dio una palmada en el hombro y les hizo la peineta a esas dos personas.
—No te preocupes, son demonios supervisores. Suelen aparecer cuando hay un gran evento. Como tu coronación es un gran evento, es natural que hayan venido. Pero son inofensivos, ya que sus amos les prohíben luchar —explicó Lilith, y volvió a hacerles una peineta—. Y sí, a mí tampoco me gusta que estén aquí. Arruinan la moral con su lúgubre presencia.
—Y que lo digas… —murmuró Rael, cuando de repente, Lilith lo empujó.
La pura fuerza lo hizo derrapar por el suelo del coliseo y, cuando volvió a mirarla, vio una sonrisa descarada en su rostro.
Así que el combate empieza, ¿eh?
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