Re-Despertar: Me Convertí en un Monstruo Jefe de Pagar Para Ganar - Capítulo 532
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Capítulo 532: Llamada a la esposa
Tras conseguir la ayuda de Vatyra por el módico precio de 10 pavos, Rael regresó al baño, sujetando con fuerza la Burbuja de Comunicación Espacial.
Todo lo que tenía que hacer era pensar en Zafira, y podría comunicarse con ella. Por lo tanto, después de respirar hondo, eso fue exactamente lo que hizo.
La esfera empezó a brillar y, poco después, Rael vio un video al otro lado.
Zafira y Lilith estaban en el cielo, entrenando una contra la otra. Sorprendentemente, Lilith estaba ofreciendo una buena pelea, hasta el punto de que logró zarandear un poco a Zafira.
Sin embargo, cuando parecía que Zafira estaba a punto de perder, usó un poco de su maná, y su pelo se volvió negro al entrar en la transformación de la Diosa Incolora.
Al mismo tiempo, el cuerno demoníaco de Lilith creció, y su poder aumentó enormemente. Entonces, las dos chocaron por última vez, partiendo las nubes a su alrededor y extendiendo pequeñas grietas en el espacio.
Rael observó toda la escena con interés. Las dos se habían vuelto bastante poderosas. Es más, estaba seguro de que Zafira estaba al nivel de un Grado 3 o un Grado 4 bajo. Lo mismo ocurría con Lilith.
No obstante, cuando el humo se disipó, parecía que Zafira había salido victoriosa, con Lilith cayendo lentamente del cielo, sangrando por la boca.
Zafira suspiró, frotándose la clavícula, que parecía haberse hecho añicos por el puñetazo anterior. Sin embargo, por el rabillo del ojo, vio un cristal flotante, y recordó de inmediato a la persona que había visto al otro lado.
Voló apresuradamente hacia el cristal y lo agarró, acercando mucho su rostro. Apenas unos instantes después, el rostro de Rael apareció.
—Hola —sonrió Rael—. Ya han pasado unos días desde la última vez que hablamos. ¿Cómo estás?
—¿Tú qué crees? —suspiró Zafira, mientras toda su tensión se desvanecía—. Aquí estoy, entrenando en un mundo desolado, mientras mi supuesto esposo al que ni siquiera recuerdo está charlando conmigo.
—Ay…
—Es broma~ —rio Zafira—. Recordé algunas cosas después de una buena noche de sueño. Para empezar, te encerré en una mazmorra, ¿verdad?
Los ojos de Rael se abrieron de par en par. —Lo hiciste. Aunque cenamos después de eso. Estuvo delicioso, así que no te guardo rencor.
—Mmm… Rencor o no, fui un poco grosera. Lo siento —dijo Zafira con una ligera inclinación, y luego levantó la cabeza, encontrándose de nuevo con su mirada—. Entonces, ¿cuándo podemos vernos?
—Sobre eso… —murmuró Rael, echando un vistazo al baño.
Sin decir otra palabra, sacó una llave y la sostuvo frente a la esfera.
Zafira la reconoció al instante, y su agarre se tensó sobre el cristal, casi haciéndolo añicos.
—¿Estás ahí ahora mismo? —preguntó Zafira con severidad.
Rael guardó la llave y luego asintió. —Sí. Llegué hace menos de una hora. Terminé todo lo que quería hacer en el otro lado, así que ahora tengo mucho tiempo libre, se podría decir.
—Vale, ni se te ocurra moverte —respondió Zafira, acercando su rostro al cristal—. Le voy a decir a Anubis que me teletransporte allí. Mmm… ¿Debería traer a Lilith?
—¿Ella me recuerda? —preguntó Rael.
Zafira negó con la cabeza. —Qué va. Intenté preguntarle sobre ti, pero ni siquiera después de decirle tu nombre pudo recordar una sola cosa. Me entraron ganas de abofetearla por ello, pero sabía que no podía culparla.
Hubo silencio durante unos breves instantes. Fue incómodo, ya que Rael no sabía muy bien cómo hablar con ella.
De todos los recuerdos que compartieron, ella solo recordaba una fracción.
Por supuesto, planeaba contarle todo lo que sabía y todo por lo que había pasado desde el momento en que se separaron, pero aun así no podía evitar sentirse un poco intranquilo.
—Ah, por cierto. ¿Te importa si traigo a Jane? —preguntó Zafira de la nada.
—¿Jane? ¿La Diosa Incolora? —Rael ladeó la cabeza—. ¿Son cercanas?
—Es mi mentora —respondió Zafira—. Aunque no creo que le caigas muy bien… Es la única otra persona que te recuerda más o menos. Cada vez que menciono tu nombre, pone una cara rara.
—Mmm…
«Estoy bastante seguro de que podría matarme igual que Minos, pero si no usa el ataque de expulsión del alma y destrucción del cuerpo, soy al menos parcialmente inmortal», pensó Rael, y luego asintió.
—Puedes traerla. Además, dile que me encontré con Minos. Debería entenderlo… —dijo él.
—¿Minos? De acuerdo. —Zafira acercó aún más el cristal y le dio un beso.
—Estaré ahí enseguida… Si te mueves, te encontraré y te encerraré de nuevo en una mazmorra. ¡Adiós~!
Antes de que él pudiera responder, ella aplastó el cristal en su mano, haciendo que el video se detuviera.
Rael suspiró, arrojando los restos del cristal que él tenía a su inventario y reclinándose.
Al menos no fue tan incómodo como la última vez. Se ha vuelto más alegre y vivaz. Realmente necesito ser un buen esposo y recibirla como es debido.
Con esos pensamientos, Rael se levantó y se dispuso a salir de la boutique, pero cierta persona lo detuvo.
—Papá, ¿a dónde vas? —preguntó Uriel con voz infantil.
Rael se estremeció. No porque el niño acabara de llamarlo papá y definitivamente no porque tuviera que pensar en cómo iba a presentarle este niño a Zafira, sino más bien…
—¿Vatyra…?
—Eh… —Vatyra estaba igual de muda—. ¿Le pusiste algo al pavo?
—Creo que a esto se le llama pubertad —intervino Burger, ganándose una mirada fulminante de los dos.
Como era de esperar, Rael apartó a Vatyra para hablar.
—¿Hiciste algo? —preguntó él.
—Imbécil, si yo hubiera hecho algo, ¿te habría preguntado si le pusiste algo al pavo? —replicó Vatyra—. Más bien, creo que es por cómo son los ángeles. Tienen la mayor parte de los conocimientos básicos grabados en su mente desde el momento en que nacen.
—Entonces estás diciendo que es normal… Bien —respondió Rael con un suspiro—. Hablé con mi esposa. Viene para acá, así que ve a limpiar el desastre que hiciste. Ah, y trata de no causar un malentendido monumental.
Vatyra sonrió con malicia. —¿Qué? ¿Como que el pobrecito Uriel me llame mamá y a ti papá delante de tu esposa?
—Eso…
—No te preocupes por eso —interrumpió Vatyra—. Soy una experta tratando con debiluchos. Si se llega a eso, yo le explicaré todo a tu esposa.
Por alguna razón, sus palabras no lo tranquilizaron tanto como ella esperaba.
No obstante, como Zafira podía llegar en cualquier momento, Rael decidió gastar al menos unas cuantas Monedas Premium en arreglar la boutique para su llegada.
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