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Realmente soy una superestrella - Capítulo 82

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  4. Capítulo 82 - 82 Capítulo 82 - El dúo totalmente implacable
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82: Capítulo 82 – El dúo totalmente implacable 82: Capítulo 82 – El dúo totalmente implacable Editor: Nyoi-Bo Studio Por la tarde.

El sol había salido.

El ambiente en la casa estaba un poco enrarecido.

Zhang Ye abrióla Puerta de la habitación para ventilarla.

Se encontró un folleto que habían deslizado por debajo de la puerta y lo cogió.

Al echarle un vistazo se dio cuenta de que era el menú de un restaurante de comida rápida llamado Long Long.

Probablemente era un nuevo local de comidas que existía únicamente en ese mundo porque no había oído hablar de él nunca.

En cualquier caso, le venía muy bien y llamó para hacer un pedido.

—Hola.

—Ha llamado al servicio de comida rápida Long Long.

—¿Cuál es el plato más barato que se puede encargar para entrega a domicilio?

—El más económico es el pollo con arroz.

Incluyendo la tasa de entrega a domicilio cuesta 15 Yuanes.

—De acuerdo.

Encargaré eso mismo.

Te doy mi dirección.

Estaba a punto de colgar el teléfono, cuando de repente Zhang Ye vio una sombra pequeña avanzando con sigilo en su casa.

Se sobresaltó, colgó el teléfono y buscó.

Era una niña pequeña que había entrado.

Tenía unos ocho años y su uniforme delColegio de Primaria Experimental del distrito número dos de Xuanwu evidenciaba que era una estudiante de primaria.

La niñita tenia una carita como de muñeca de porcelana.

Zhang Ye no había visto nunca una niña con una tez tan blanca y luminosa.

Tenía una belleza especial.

—¿A quién buscas pequeña?

—preguntó Zhang Ye La pequeña lo miró, lo ignoró y fue directo a la nevera.

La abrió y miró dentro y, como si estuviese en su casa, se puso de puntillas en el marco interior de la nevera y alcanzó una botella de cola que había dentro.

A continuación, cerró de golpe la puerta de la nevera y miró a su alrededor en busca de un sitio donde sentarse.

Se sentó en el sofá, giró el tapón de rosca de la botella y bebió lentamente el preciado líquido gaseoso.

Zhang Ye, sudando de ansiedad, le preguntó: —¿Cómo te llamas?

¿Por qué has venido a mi casa?

¿Te has despistado de tus padres?

¿Cómo se llaman tus padres?

Te llevaré con ellos.

La niñita le preguntó con simpleza infantil: —¿Cómo te llamas?

—Me llaman Zhang Ye.

¡Eh!

¿Porqué me preguntas tú a mi?

—preguntó.

La pequeña reconoció el nombre y miró por primera vez a Zhang Ye.

—¿Tú eres ESE Zhang Ye?

El colegio ha estado difundiendo tu cuento cada semana.

Estoy harta de él.

¡Es muy infantil!

Zhang Ye le preguntó: —¿Me conoces?

¿Mi cuento es infantil?

El tono de la niña era el de una criatura, pero de algún modo su voz sonaba profunda.

Cuando hablaba parecía que le debieses dinero.

—¿No es infantil?

Por ejemplo, la historia Pequeños conejitos pórtense bien.

La primera vez que la escuché pensé que quien la había escrito era bastante tonto, como si no tuviese mucha cultura —la niña hablaba con un razonamiento fluido y calmado, de forma muy diferente a como lo haría cualquier criatura de su edad—.

Déjame preguntarte, ¿es el lobo puntilloso con la comida?

Zhang Ye totalmente confundido le contestó: —¿Por qué iba a ser un lobo puntilloso con la comida?

—¡Exacto!

—exclamó poniendo mala cara—.

Tú has personificado el lobo en tu historia de forma que puede abrir o llamar a las puertas.

Además, los conejitos hablan con el lobo.

Pero eso no es lo peor.

Escribiste que el lobo intentó por todos los medios sacar a todos los conejitos fuera para comérselos, en vez comerse a la mamá conejo, así que eso sería un fallo en tu lógica.

Acabas de decir que el lobo no es puntilloso con la comida, ¿entonces por qué solo quiere comerse a los conejitos y no a la mamá coneja?

La mamá coneja no estaba protegida por la puerta.

¿Quiere decir que el pensamiento de comer la carne madura de la madre repelía al lobo?

¿Que sería demasiado difícil de masticarla?

Zhang Ye: —… La pequeña estaba dando sorbitos de su cola tranquilamente y continuó: —Otro fallo importante está en el ultimo párrafo, cuando la mama conejo utiliza un palo para pegar al lobo.

Incluso si hubiese utilizado un cuchillo de cocina, no habría podido ganar al lobo.

Para empezar, hay una diferencia física de constitución, también hay una diferencia de sexo, ¿así es que cómo podría haber luchado con él y haberlo echado?

Zhang Ye.

—Es solo un cuento.

¡No es real!

La pequeña resopló: —Pero los cuentos están inspirados en la vida real.

Zhang Ye se quedó sin palabras.

Estaba a punto de ponerse a maldecir.

¡Hermana!

¿De qué familia venía esa desdichada niña?

¿Era el lobo grande y malo quisquilloso con la comida?

¿Una conejita no podía pegarle a un lobo?

Zhang Ye no tenía respuesta a ninguna de esas preguntas.

¡Se había quedado atascado!

¿Por qué eran los chicos de hoy en día tan sabelotodos?

¡Eran demasiado antipáticos!

—Por cierto, ¿cómo es que me conoces?

—le preguntó Zhang Ye—.

¿Te lo ha dicho tu familia?

No era posible.

Él no conocía a todos los inquilinos y no había visto antes a esta niña.

De repente, se oyó la voz de la propietaria que venía del pasillo.

—¡Chenchen!

—¡Rao Chenchen!

—¿Dóndete has metido?

Después de varios gritos, bajo el asombro de Zhang Ye, Chenchen contestó a gritos: —Tía, estoy en casa de Zhang Ye.

Dos segundos más tarde, apareció Rao Aimin por la puerta de Zhang Ye.

Entró inmediatamente y regaño a la niña mientas la miraba fijamente: —¿Otra vez te has escapado?

¡Un día de estos vas a topar con traficantes humanos y te van a vender!

Rao Chenchendio un sorbito de su cola como muestra de desacuerdo.

—¿Otra vez bebiendo cola?

¿Quién te la ha dado?

—enfadada, Rao Aimin se la quitó de las manos—.

Volvamos a casa de la tía.

Rao Chenchen frunció los labios y contestó: —En casa siempre me estás regañando.

Estoy mucho mejor aquí, en casa de Zhang Ye.

Rao Aimin le dio un cachete en su cabecita.

—Llámale Tío Zhang Ye, ¡no seas maleducada!

Zhang Ye se sentía completamente confundido mientas las escuchaba.

«Maldición, y yo me preguntaba porqué la forma de hablar de la niña me parecía familiar.

¡Así que es sobrina de la casera!

No me extraña que sea tan sarcástica.

Es exactamente igual a su tía.

¡Es aún más sarcástica!» —Tía Casera, es esta… —preguntó Zhang Ye.

Rao Aimin lo miró.

—Esta es mi sobrina, la hija de mi hermana.

Yo estaré asu cuidado a partir de ahora.

Vigílala tú también.

No dejes que corra por ahí.

Esta pequeña impulsiva está llena de trucos.

Un Zhang Ye desconcertado preguntó: —¿Se hará cargo de ella a partir de ahora?

¿Qué hay de su hermana y su cuñado Rao Aimin contestó de forma calmada con los ojos llenos de emoción: —Murieron hace tiempo.

La familia de mi cuñado ha cuidado la niña hasta ahora.

Hace dos días, cuando no me encontraste, estaba con el proceso de adopción.

Su apellido será el de nuestra familia, Rao.

—Ya veo.

Zhang Ye tuvo la sensación de que sus asuntos familiares eran probablemente complicados, así es que no indagó más.

—Ah, otra cosa —añadió RaoAimin—.

He oído que has dimitido.

¿Cómo es eso?

Zhang Ye asintió con la cabeza.

—No pasa nada, Tía Casera, ya no quería trabajar más allí.

Gracias por preocuparse.

Rao Aimin se lo quedó mirando.

—No me preocupo por ti.

Lo que me preocupa es que puedas pagar el alquiler a tiempo.

Ya es casi final de mes.

Si no puedes pagar, vete.

No hay otra salida.

Zhang Ye se puso rojo de ira.

¡Eres demasiado directa!

En ese momento Rao Chenchen también se puso a reírse de él burlonamente.

—¡Ayayay!

Rao Aimin cogió a Rao Chenchen ágilmente con la mano y la tomó en su brazo.

Una niña de ocho años ya no era tan pequeña, pero la Tía Casera hizo el movimiento sin titubear.

Era como si llevase una botella de cerveza.

Le dijo a Zhang Ye: —La semana que viene consigue un trabajo.

¿Quién te dijo que maldijeses en la ceremonia de presentación de los premios?

Te mereces haber perdido tu trabajo, sí, pero tu poema fue muy apropiado.

¡Tienes un estilo similar al mío de cuando yo era más joven!

Zhang Ye le contestó de manera informal: —Claro.

Buscaré trabajo después de unos días de descanso.

No se preocupe.

Seguiré pagando mi alquiler.

Encontraré un buen trabajo.

Rao Chenchen, que estaba en los brazos de su tía, miró a Zhang Ye bizqueando y con una sonrisa maliciosa: —¡Ayayay, ayayay!

¡Ayayay!, ¿qué ayayay?

¡Esas dos mujeres lo habían derrotado por completo!

La boca venenosa de la Tía Casera ya era suficiente para producirle pesadillas.

¡Perfecto!

Ahora también había una versión pequeña.

¿Podrá sobrevivir?

¿Iría cada día para destruirlo ese equipo de joven-vieja?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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