Realmente soy una superestrella - Capítulo 83
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83: Capítulo 83 – Zhang Ye lleva a la niña al colegio 83: Capítulo 83 – Zhang Ye lleva a la niña al colegio Editor: Nyoi-Bo Studio La mayor parte del fin de semana Zhang Ye lo pasó durmiendo, comiendo y mirando la televisión.
No se ocupó de temas serios, sino que aprovechó el descanso para reajustar su estado y relajar su mente.
Era lunes y Zhang Ye quería aprovechar para dormir hasta el amanecer, pero alguien no dejó que eso sucediese así.
Solo eran las seis de la mañana.
Alguien llamaba a la puerta.
Zhang Ye hizo como si no lo oyese.
Aún estaba profundamente dormido.
“Toc, toc, toc.” El ruido había cambiado a golpes en la puerta.
Enseguida, se oyó un clic y unas llaves que abrían la puerta.
Estaban abriendo la puerta desde fuera.
—¿Lo ves?
Está en casa —era Rao Aimin que entraba en su apartamento—.
Ese granuja, siempre finge que no oye.
La Casera cogía de la mano a una dulce y hermosa niña.
Era Chenchen.
Oyó cómo la niña repetía el adjetivo que le había puesto su tía.
—¡Granuja!
Rao Aimin la miró.
—Solo yo puedo llamarle así.
—Entonces yo también puedo hacerlo —contestó Chenchende manera inexpresiva.
—Sé buena y llámale tío.
No seas tan irrespetuosa —adoctrinó Rao Aimin.
Chenchen lo aceptó y, entonces, le habló seria: —Tío Granuja, levántate, rápido.
Zhang Ye, quien estaba durmiendo confortablemente hasta entonces,mientras se alisaba el pelo, a punto de derrumbarse, casi se vuelve loco con la armonía perfecta que fluía entre las dos señoritas.
—¿Qué sucede Casera?
Rao Aimin comenzó a hablar sobre un tema importante: —Tengo que salir pronto porque tengo una cita programada en la comisaría de policía y del subdistrito para resolver el tema de la información sobre la residencia de Chenchen para que me la traspasen, así que no dispongo de tiempo.
Sin embargo, el colegio de Chenchen tiene una clase pública hoy por la tarde.
Todos los tutores tienen que ir para escuchar la clase de lengua de los niños.
Creo que hay una sesión con los tutores y los niños donde escribirán una redacción.
—tras decir eso, le entregó a Chenchen—.
No puedo fiarme de nadie más con la niña.
Como también se te conoce como Maestro, te dejo a Chenchen.
Llévala al colegio dentro de un rato.
Solo di que eres su tío.
Zhang Ye casi se desmaya y se tapó la cabeza rápidamente con la manta.
—No voy a ir.
Aún no he terminado todo lo que tengo que hacer hoy.
Tengo que presentar mis resúmenes y… Rao Aimin le dio un puntapié en la pierna que sobresalía de la cama sin motive aparente.
—¡Déjate de tonterías y levántate deprisa!
Tienes que ir aunque no quieras.
Zhang Ye se mostró seco.
—Ni hablar.
Estoy cansado.
Chenchen miró a Zhang Ye y habló como un adulto pequeño: —Un culo perezoso tiene mucha mierda y meados.
—No importa.
De todas formas te dejo a la niña.
Me voy —y tras decir eso Rao Aimin se marchó, pero antes de hacerlo, dijo—: Si no acabas tu cometido te las tendrás que ver conmigo más tarde.
Si lo haces bien con Chenchen esta mañana, prepararé y cocinaré tus comidas durante los próximos días.
—Eso no es suficiente —Zhang Ye sentía ansiedad—.
No se vaya Casera.
¿Casera?
No se había levantado para gritarle cuando ella ya se había ido y había dejado a la pequeña Chenchen mirándolo con tristeza con sus grandes ojos.
Ella soltó una carcajada de aquellas que hacían tener ganas de desmayarse.
—Ayayay.
¡Que niña más malvada!
¿Quieres dejar de ayayayme?
Mientras se miraban a los ojos mutuamente, Zhang Ye decidió enroscarse de nuevo y seguir durmiendo.
Cuidar a una criatura… ¿Cómo iba él a hacer eso?
Un minuto…
Cinco minutos…
Zhang Ye se quedó dormido otra vez.
Roncaba.
Pero de repente, la voz aguda de Chenchen gritó en su oreja.
—¡Zhang Ye!
¡Tengo hambre!
—incluso empujó con su pequeño brazo su hombro.
Zhang Ye le quitó la mano de encima suyo.
—¡Deja de molestarme!
Chenchen lo ignoró y continuó empujándolo.
—Tengo hambre —Oye, realmente me estás haciendo claudicar —a pesar de haber dicho eso, ¿cómo iba a permitir que la niña pasase hambre?
No importaba el sueño que tuviese, se levantó y dijo tristemente—: ¿Qué quieres comer?
A lo que Chenchen contestó con seguridad y directamente: —Leche de soja y palitos de masa fritos.
—¿Qué palitos de masa fritos?
En mi casa solo hay fideos instantáneos —contestó Zhang Ye.
Chenchen no dejaba de quejarse.
—Leche de soja y palitos de masa fritos, leche de soja y palitos de masa fritos, leche de soja… A Zhang Ye empezó a dolerle la Cabeza.
—¡Deja ya de decir eso!
De acuerdo, de acuerdo, de acuerdo.
Espera que me cambie.
Por fin entendió que con esa cosa pequeña detrás suyo no iba a conseguir seguir durmiendo.
Así que, después de lavarse, buscó algo que ponerse y llevó a Chenchen abajo.
Fueron a un puesto de desayunos al otro lado de la calle.
La jefa se les acercó con una sonrisa.
—¿Qué van a tomar?
—Dos leches de soja, tres palitos de masa fritos, gracias.
Zhang Ye fue muy educado.
—Claro, en un momento —la jefa echó una mirada afectuosa a Chenchen—.
¿Es su hija?
Es preciosa.
Va a ser una belleza cuando crezca.
¡Zhang Ye pensó que si tuviese una hija tan malvada como esa, tendría que vivir su vida una vez más!
…
Ayudante.
Colegio Experimental de Primaria Beijing No.2 Allí también había una parada de Metro, pero como había que hacer tres cambios de estación, lo cual era muy incómodo, Zhang Ye llevó a Chenchen con la Línea 70 de autobús, que era directa a donde querían llegar.
—Dame la mano.
Zhang Ye le tomó la mano a la niña para cruzar la calle.
Chenchen arrugó los labios.
—No te has lavado las manos después de comer los palitos de masa fritos.
Zhang Ye estaba deprimido.
—Tú tampoco te has lavado las manos ¡Date prisa!
¿Por qué eres tan complicada?
Temía que la calle fuese peligrosa, así es que tomó la mano de Chenchen con firmeza.
Chenchen lo miró de reacia como si lo despreciase mucho, pero siguió a Zhang Ye hasta las puertas del colegio llevando una pequeña mochila del cole.
Hoy era la clase pública para los estudiantes de segundo grado.
En cuanto Zhang Ye entró en el colegio vio a muchos padres llevando a sus hijos también.
Algunos de los niños estaban acompañados incluso por sus dos progenitores.
—¡Chenchen!
—gritó alguien Un niño pequeño se les acercaba corriendo con sus padres.
Chenchen lo miró.
—¿Dede?
El niño le dijo de forma amigable: —¿Has venido?
¿Es tu padre?
Chenchen le contestó con despreocupación.
—Es mi tío.
Mi padre es mucho más guapo.
Los padres de Dede sonrieron al oír eso.
El padre de Dede tomó la iniciativa y alargó su mano para estrechársela a Zhang Ye.
—Hola.
Zhang Ye le estrechó la mano.
—Hola.
¿Han venido a la clase pública?
El colegio sin duda es bueno.
Las actividades que organiza son cada vez más complicadas.
La madre de Dedecontestó: —Desde luego.
Los dos teníamos que ir al trabajo hoy y hemos tenido que pedir tiempo libre.
Ajá, ajá.
No hay quién se escape.
Los niños son lo principal.
Dede también intentaba mantener una conversación con Chenchen.
—¿Has preparado la redacción para hoy?
—No.
—¿Has hecho los deberes que nos puso el profesor para el fin de semana?
—No.
—Ah, ¿por qué no los has hecho?
El profesor volverá a regañarte.
Te dejaré una copia de los míos.
Yo los he hecho.
—No es necesario.
Era Dede el que mantenía la conversación; a Chenchen parecía no importarle.
En lo concerniente a Zhang Ye, él ya había terminado de hablar con los padres de Dede.
Llevaron a los niños dentro del colegio.
Zhang Ye continuó tomando la mano de Chenchen y mientras caminaban le dijo: —Dede te estaba hablando, ¿por qué te has mostrado tan fría con él?
Con ese comportamiento, nunca tendrás amigos.
Chenchen le contestó sin interés: —Las mujeres tienen que mostrarse más reservadas.
Zhang Ye se quedó atónito.
—¿Quién te ha enseñado eso?
Chenchen contestó: —Mi tía.
—Deja que te diga algo: no aprendas de lo que te diga tu tía.
Mírate.
Eres como un clon de tu tía.
Habla de una forma más tierna y agradable a los demás, ¿entendido?
—aconsejó con sumo cuidado Chenchen le contesto de inmediato: —No puedo.
—Vale, haz como si este hermano no hubiese dicho nada.
Zhang Ye la llevó al aula de la primera clase de segundo grado.
—¿Son los padres de Dede?
—Bien, usted es la madre de Quianqian, ¿verdad?
Ajá, ajá.
Siempre oigo a mi hijo hablar de Qianqian.
Parece que los niños se llevan bien.
Pueden venir a visitarnos a casa cuando quieran.
—De acuerdo.
Vamos a comunicarnos más.
En la clase había muchos padres presentándose entre ellos a medida que se iban conociendo.
Sin embargo, no hubo muchas reacciones cuando Chenchen entró.
A parte de algunos niños como Dede que deseaban hablar con ella, el resto la ignoró.
Algunas niñas incluso la miraron con cara de desagrado.
Zhang Ye lo entendió por fin.
La pequeña Chenchen era muy impopular en el colegio.
—Aquí está el profesor.
—Hola Maestra Zhao Mei.
—Maestra Zhao, gracias por cuidar de nuestros hijos.
Zhang Ye le susurró a Chenchen: —¿Quién es ella?
Chenchen contestó con indiferencia: —Es Zhao Mei, mi tutora.
¡Siempre me critica!
Tan pronto como acabó de decir eso, la Maestra ZhaoMeivio a Chenchen y sus ojos se posaron en la cara de Zhang Ye.
Se les acercó.
—Usted debe de ser el tutor de Chenchen, ¿no?
Zhang Ye contestó: —Si.
Soy su tío.
La cara de la Maestra Zhao Mei se volvió sombría.
—Por fin le vemos por aquí.
Tío de Chenchen, sígame.
Y se dirigió al final del pasillo.
Zhang Ye no lo entendía.
—¿Qué sucede Maestra?
La Maestra Zhao Mei contestó de inmediato: —¿Qué tipo de tutores son ustedes?
Chenchen lleva en el colegio todo un año, este es el segundo, pero esta es la primera vez que veo a uno de ustedes.
Me dijeron que ella misma se había inscrito en el colegio y había pagado sus libros y la matrícula.
El año pasado estuve pidiendo durante todo el curso mantener una entrevista con su tutor, pero no vino nadie.
¿No les importa la educación de la niña?
He sido profesora durante muchos años y esta es la primera vez que me encuentro con unos adultos como ustedes.
Zhang Ye estaba atónito.
—¿Nadie trae a Chenchen al colegio normalmente?
—No.
—y la Maestra Zhao Meile preguntó enfadada—:¿Y usted me lo pregunta?
Casi cada día estoy en la puerta del colegio para acoger a los niños.
¡Chenchen siembre llega sola en autobús al colegio!
Por fin Zhang Ye lo entendía todo.
No era extraño que la Casera hubiera querido pasar por tantos trámites legales para obtener la custodia de la niña; la familia de su cuñado no la estaba cuidando como debía.
Así que se lo explicó inmediatamente a la Maestra.
—Maestra Zhao, esta es la situación.
La situación de la familia de Chenchen es algo más complicada.
Sus padres murieron hace tiempo y ella ha estado bajo la tutela de los adultos por parte de su padre.
No han estado demasiado pendientes de ella.
Ahora, su tía, mi hermana mayor, ha conseguido la custodia y yo le garantizo que la anterior situación no volverá a repetirse.
Si tiene algún problema, solo llame a su tía o incluso a mi y le aseguro que estaremos a su disposición inmediatamente.
Tras entender la situación familiar de Chenchen, Zhang Ye sintió pena por la pequeña.
¡Solo tenia siete años!
¿Había estado yendo sola al colegio?
Probablemente incluso tenía que hacerse sus propias comidas.
No era extraño que la pequeña fuese mucho más madura que sus compañeros.
La Maestra Zhao Mei exclamó: —¡Ah!
¿Es eso?
Vaya, entonces no he sido una buena profesora principal.
Perdóneme, no sabía nada.
—después de dar un suspiro, dijo—: De hecho, esa criatura da mucha lástima.
No me extraña que no se llevase bien con sus compañeros de clase.
Zhang Ye frunció el ceño.
—¿Está sufriendo acoso escolar?
Zhao Mei sonrió con amargura.
—Usted va demasiado lejos.
Nadie osa acosar a Chenchen.
Si ella no acosa a los otros yo ya me doy por contenta.
Como tutor debería saber cómo se las gasta Chenchen mejor que yo.
Hay muchos niños en clase que han llorado como consecuencia de sus palabras.
Y no solo niños, incluso su profesor de matemáticas, un profesor nuevo que solo ha venido por un año, estuvo a punto de caer enfermo por el estrés debido al comportamiento de Chenchen, ¡incluso tuvo que tomarse algunos días de descanso!
Zhang Ye contestó avergonzado: —¿Cómo es posible?
—¿Por qué no?
—Zhao Mei se sentía enojada y divertida a la vez—.
Hace unos días, cuando empezaron las clases, asignaron a laprofesora de matemáticas a nuestra clase.
El primer día, la profesora le pidió a Chenchen que contestase una pregunta, pero Chenchen no supo la respuesta.
Cuando la profesora le reprendió Chenchen contestó con otra pregunta que ningún matemático podía responder.
Al final Chenchen dijo que como la profesora no sabía la respuesta, no podía exigirle que ella contestase a su vez la suya.
Luego estaba también la profesora de lengua.
No soportaba a Chenchen e incluso dejó la clase una vez con todo su material allí.
Zhang Ye tosió.
—Hablaré con ella sobre todo esto.
Esa niña no es demasiado sensible.
—No sea duro con ella.
Hágalopoco a poco y progresará poco a poco.
Sé que es una buena niña, pero no se fía de la gente fácilmente.
Probablemente debido a su situación familiar —Zhao Mei podía entenderlo y sentía pena—.
La influencia de la familia en un niño es muy importante.
Zhang Ye contestó: —Tendré que molestarla en el futuro.
—Haré lo que pueda —mirando a su reloj dijo—: La clase comienza pronto.
Hoy van a venir líderes del ministerio de educación.
Por favor, siéntese.
—De acuerdo.
Cuando volvió a la clase, Zhang Ye vio a Chenchen sentada sola y se le ablandó el corazón.
Se le acercó para alisarle el pelo y ponerle bien el cuello del uniforme.
Después, cogió un asiento para sentarse al lado de la niña, exactamente igual a como lo habían hecho otros padres con sus hijos.
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