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Re:Ascender - Capítulo 16

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  4. Capítulo 16 - 16 Luz vermelho en el espejo
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16: Luz vermelho en el espejo 16: Luz vermelho en el espejo Oscuridad y luego luz.

Eso fue lo que vio Anyael después de despertar.

—Al fin te dignaste a despertar, bella durmiente —dijo Kael con molestia.

—¿Eh?

¿Cuánto tiempo dormí?

—preguntó Anyael con desconcierto.

—Alrededor de tres días —contestó Dio con un poco de pena.

Después de este curioso intercambio, tanto Kael como Dio se dedicaron a poner al corriente a Any sobre la situación actual.

—Entonces, si no me perdí en ningún momento, Dio sabe dónde hay un asentamiento humano, ¿no?

—Exacto —respondió Dio con tranquilidad—, y justo hacia allí nos dirigimos.

—¿Y tienes un mapa o algo?

Porque si no, ¿cómo pinga se te ocurre que te puedes orientar?

—le refutó Any con un profundo tono de frustración y una voz cargada de molestia.

—Ah, cierto, no te expliqué cómo funciona Niviro —le respondió Dio, de nuevo con una calma exuberante.

—¿Cómo funciona?

—repitió Any, arqueando una ceja en el proceso.

—Sí, mira, déjame explicarte.

Acto seguido, Dio procedió a explicarle qué eran los Axis Mundi o ejes del mundo: unos pilares colosales que se marcaban con una letra y un número para indicar la coordenada, y que siempre se ubicaban cerca de un asentamiento.

—Y bien, ¿ya entendiste?

—preguntó Dio con una sonrisa en el rostro.

—Eso tiene sentido —respondió Any, mientras Kael los observaba con una mirada que solo se podría comparar con la de un biólogo egocéntrico observando a dos primates hacer un intercambio estúpido.

—Y dime, Dio, exactamente ¿cuál es el Axis que está cerca de este asentamiento?

—Bueno, Any, qué bueno que lo preguntas.

Si mal no recuerdo, ese Axis era el Z-12748917.

—Oooh, ¿y qué chota significa tanto el nombre como los números?

Ah, y una pregunta aún mejor: ¿cómo sabes que vamos en la dirección correcta?

—preguntó Any con una mezcla de angustia, incertidumbre y curiosidad, tanto en su voz como en su mirada.

—Ni cuántas preguntas.

¿Eres una IA o algo así que debes aprender tanto?

Pero bueno, vamos por partes.

¿Qué respondo primero?

—Mmm, primero dime qué significan los números y las letras, y segundo, ¿cómo chota sabes a dónde hay que ir?

Porque no creo que te hayas memorizado el camino.

—Chicos, lamento interrumpir su estúpida conversación, pero necesitamos movernos, así que si no les importa, pueden hablar mientras caminamos —les dijo Kael, con el ceño ligeramente fruncido, lista para empezar a gritar.

—Okay.

—Seguro.

Dijeron ambos al unísono, y mientras avanzaban, Dio comenzó con su aburrida explicación: —Primero, Anyael, tienes que saber que Niviro es infinito, ¿no?

Pues bien, partiendo de ahí es que… Dios, ¿por dónde chucha empiezo?

Argh, olvídalo.

Solo digamos que hay un Axis Mundi madre, ¿no?

Y de ahí nacen todos los demás: una letra representando la dirección, o sea norte, sur, este y oeste, y un número para representar… —Su orden de creación.

Eso es muy fácil de deducir —respondió Any, sorprendentemente aburrido para algo que él mismo pidió—.

¿Y esas letras son?

—Qué bueno que lo preguntas.

Las letras que seleccionaron fueron Z para el sur, V para el este, Y para el oeste y X para el norte.

—¿Seleccionaron?

¿Quiénes?

—preguntó Any sin dejar a Dio respirar.

—Ni puta idea —respondió Dio sin siquiera inmutarse.

—Wow, pedazo de info —dijo Kael, revelando que quizá estaba más interesada de lo que parecía en la conversación, a pesar de que posiblemente Dio ya se lo había explicado a ella.

—Y tú, ¿otra pregunta cuál era, Anyael?

—Ah, sí, cómo sabe… Antes de que pudiera terminar, un grito de Kael los interrumpió.

—¡AL SUELO!

—gritó Kael, desesperada.

Mientras los chicos acataban la orden en el justo momento en que la escucharon, un montón de flechas volaron sobre sus cabezas.

Any, preocupado por Kael, volteó en su dirección para ver que esta se había ocultado detrás de un gran tronco.

Mirando hacia arriba de este mismo, Any se percató de una criaturita rara.

Era como del tamaño de un niño.

Poseía unos ojos grandes, como los de un anfibio; tan grandes eran que ni siquiera la fea máscara tribal que llevaba los ocultaba por completo.

Tenía una “melena” color cartón, no llevaba ropa y tampoco parecía necesitarla.

Su piel verde era babosa y sus extremidades terminaban en tres dedos, tanto en las manos como en los pies.

Iba armada con una lanza bastante afilada, y su objetivo estaba clarísimo.

Al segundo de haberlo visto, Any le gritó a Kael: —¡Arriba!

Y mientras ella se percataba del peligro, él fue atravesado en el hombro por una flecha.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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