Re:Ascender - Capítulo 17
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17: Instintø 17: Instintø En el momento en que Kael se percató de aquel enano verde encima de ella, hizo un corte horizontal apuntando al cielo y volando la rama en la que se apoyaba aquella criatura.
—¿Quién mierda le tiene miedo a los duendes?
—preguntó Any con un tono agitado mientras sostenía su hombro perforado por la flecha de al menos 30 centímetros.
—Ni idea; pero yo soy tú y empiezo a pelear —respondió Dio a la duda de Anyael mientras decía en voz alta “Monsters” y unos Velociraptores salían de su espalda.
—Bueno, supongo que Dio tiene razón, aunque este dolor de mierda no me deja pensar con claridad…
Okay, PLAGA —dijo Any mientras activaba aquel flujo divergente.
Y así la batalla inició.
Anyael se movió rápidamente hacia el frente.
Él ya había arrancado la flecha de su hombro y su hombro había empezado a sanar, por lo que el shock inicial ya había o estaba pasando.
Observando a su alrededor, encontró con la vista a sus compañeros.
Kael, la primera que él vio, ya había matado a unos 12 de esas cosas con Marea y estaba usando “Azote” contra el grupo más grande que se erguía sobre ellos.
Mientras que Dio estaba barriendo con unos duendes que eran diferentes; poseían armadura pesada y eran de mayor tamaño, algo así como superduendes.
Entonces decidió concentrarse en lo suyo y dejarle el resto a su “Instinto”.
Esta era una batalla decidida por la fuerza, no por la estrategia, así que él podía dejar a su cerebro haciendo su actividad favorita (nada) mientras él hacía poca cosa también.
Vio uno de los duendes armado con una cuchilla más pequeña que un celular o de igual tamaño y decidió que ya era hora de cazar.
Se abalanzó sobre aquel duende; sus dedos se curtieron y se volvieron hyperduros, casi como garras, degollando al pobre duende, mientras Any solo decía en su mente —uno menos—, y así saltó al siguiente.
Su compañero, que estaba al lado del recién difunto duende, corrió con la misma suerte del anterior.
—Dos menos.
Así la masacre continuó por al menos 2 minutos y medio, hasta que Any había llegado a la parte principal donde se encontraban los duendes que parecían “magos”, cargando algo, los arqueros y caballeros con los que Dio estaba peleando hace unos instantes, y por fin Any descubrió por qué este lugar era conocido como “Nightmare”.
Lo que antes era un denso bosque frente a él, con una que otra llanura, se había vuelto un castillo/bastión/fortaleza, casi como si todas las pesadillas se volvieran realidad en este lugar.
Este castillito de mierda (como Any lo describía) le daba una ventaja absurda a los enanos verdes.
Era básicamente como si un grupo de bandidos de mala muerte decidiera atacar a la realeza española en la Edad Media (así de jodida era la situación).
Y, visto lo visto, tocaba pensar, y los muchachos, que tontos no eran, se reunieron y empezaron a discutir un plan mientras una lluvia de flechas los asediaba.
—Okay, este será el plan…
Creo —dijo una Kael no muy segura de su plan—.
Primero, Dio será nuestra carne de cañón y defensa; con esa baraja extraña suya bloqueará los ataques de largo alcance mientras satura la atención del enemigo con los Velociraptores en gran cantidad.
Si fueran solo las flechas me encargaría yo sola, pero me huele a que esos enanos con túnicas y sombreros chistosos son magos.
En serio, ¿quién le tendría miedo a duendes hechiceros?
Ajsjajjdajajj —se rio Kael de forma desquiciada, bajando un poco la tensión del momento.
—En cuanto a mí, yo me voy a limitar a bloquear flechazos y a atraer la atención de los duendes que van cuerpo a cuerpo junto con los dinos de Dio.
Y tú, Any, tú vas a usar esa espada de pasto tuya, que para algo la tienes —mientras Kael decía esto, Any se quedaba viendo el brazalete verde y fino de su mano izquierda con la cara de alguien que se olvidó por completo de la existencia de alguna cosa— y te vas a infiltrar matándolos desde adentro.
—Muy bien, equipo, ¿alguna duda?
No, ninguna, excelente —dijo Kael, moviéndose a gran velocidad e ignorando por completo las manos alzadas de Dio y Anyael.
—Bueno, a trabajar —dijo Dio con un poco de molestia en su tono.
Mientras Any pensaba: —“Waos, mi actividad favorita, pensar…
Jaja, me quiero matar”.
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