Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 107
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- Capítulo 107 - 107 Capítulo 107 Lord Ru el Alquimista
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107: Capítulo 107: Lord Ru, el Alquimista 107: Capítulo 107: Lord Ru, el Alquimista Editor: Adrastea Works —¿Qué hace aquí?
—comenzó Dorian, sorprendido.
Después de que Yukeli se hubiese apoderado de él, Dorian no había echado un vistazo al vampiro aeth que había salvado.
El señor de la noche había huido y Dorian asumió que el vampiro aeth también había escapado con éxito.
—Salvador Dorian.
Nunca tuve la oportunidad de agradecerle —el viejo vampiro miró a Dorian al rostro y se inclinó de manera rígida, con sus ojos resueltos—.
Pido disculpas si te insulté al degradarte en el casino —se inclinó una segunda vez.
—No pienses en eso.
Haría lo mismo por cualquiera en tu situación.
— Dorian le hizo un gesto con la mano, dándole una sonrisa.
Era en parte su culpa que el vampiro aeth hubiese quedado atrapado en esto en primer lugar.
También se sentía un poco culpable por usar el Destino para ganar un montón de las píldoras del vampiro.
Dicho esto, notó que el extraño vampiro aeth no pedía perdón por “degradarlo”.
Solo se disculpó por si Dorian se sintió insultado.
Lo cual, honestamente, debería ser bastante obvio, en opinión de Dorian.
¿Quién no se sentiría insultado si fuera degradado?
No obstante, decidió dejarlo pasar.
—¿Pero por qué estás aquí?
¿Con seguridad no abordaste este barco sólo para agradecerme?
Dorian miró al vampiro aeth con expectación.
Lord Ru le regresó la mirada, con los ojos firmes.
—No soy un hombre que deja una deuda sin pagar.
Me gustaría ofrecerte mis servicios para reparar el karma que tenemos —dijo con seguridad en su voz.
—¿Servicios?
¿Karma?
—Dorian lo miró con perplejidad.
En el fondo, muchos pasajeros comenzaron a amontonarse, varios de ellos dirigiéndose a sus habitaciones o caminando alrededor de la cubierta.
El enorme barco era bastante abierto, pero también tripulado por varios asistentes, guardias, y marineros.
Funcionaba con magia, un enorme Artefacto de algún tipo, pero requería niveles de atención similares a los de un barco normal.
—Soy un firme creyente en la igualdad de dar y recibir en igualdad.
El tercer duque sagrado del oculto reino de Elector, Bullen Archel, propuso la teoría del karma hace más de 92.800 años.
En su teoría, sostenía que cada acción que hacemos afecta el destino de otro ser, creando una cadena intangible en el destino que nos conecta con ese ser, atrayéndolos hacia nosotros en el destino.
El vampiro aeth asintió con su cabeza.
—Su teoría llevó a la comprensión moderna de la magia del Destino, provocando desarrollos increíbles a tal grado que la magia del Destino ahora es una de las formas más extendidas de magia.
Su teoría es una que también posee una sabiduría práctica.
Cuando alguien ha hecho algo por ti, si deseas romper ese hilo kármico, debes restituirlo.
Para entonces, una gran cantidad de pasajeros había abordado el barco y estaban agolpándose en el área frontal.
Dorian le indicó a Líder que los dejara, y luego se volteó y caminó hacia la barandilla en el lado opuesto.
El Vampiro Aeth lo siguió a la zaga.
—Seguro, puedo entender eso.
—Dorian podía, en cierto modo.
Sabía que personas como esta existían, incluso en la Tierra.
Aquellos que no podían aceptar deberle algo a alguien más.
Especialmente a aquellos que consideraban menores.
El vampiro aeth no era una mala persona, en realidad era bastante agradable.
Pero también un poco racista.
Aunque, en los 30.000 Mundos, Dorian supuso que el racismo era un poco más razonable.
Pero aun así… —Pero no necesitabas venir hasta aquí y seguirme.
¿Cómo sabías siquiera que estaba abordando aquí?
—Dorian dirigió al vampiro anciano una mirada extraña.
—El señor de la noche me informó.
Un hombre que noté que fue encontrado muerto, temprano esta mañana, asesinado en su propia base.
Sus subordinados lo rodeaban y estaban todos inconscientes.
Supuestamente están siendo tratados y se espera que se recuperen en pocos días.
—el vampiro anciano lo miró con recelo.
Dorian le sonrió de vuelta, la viva imagen de la inocencia.
No lamentaría la muerte de un hombre como el Señor de la noche.
—Y así, aquí estoy, ofreciéndote mis servicios El vampiro aeth asintió enérgicamente como si todo lo que dijo fuera perfectamente razonable.
—Ah… antes de eso…—intervino el vampiro aeth, volteándose para mirar a Dorian de arriba abajo.
—¿No eras… un poco más pequeño la última vez que te vi?
—Miró a Dorian confundido.
«Oh verdad».
Lord Ru solo lo había visto en su forma de grakon parcialmente desarrollada, no en su forma completamente desarrollada.
—Anoche conseguí un crecimiento repentino —Dorian inventó una excusa en el momento.
—Un crecimiento repentino —el vampiro anciano lo miró fijamente.
—Sip.
Dorian se reprendió en su mente por escoger un motivo tan pobre, pero ahora estaba atrapado en eso.
Le dio al vampiro aeth lo que esperaba que fuera una mirada seria.
Todavía no sabía cómo expresar emociones en su cara de minotauro.
—Y te crecieron esas púas, y casi tres palmos de altura en una sola noche.
Lo miró de arriba abajo una vez más, como si fuera una pieza de ganado.
Dorian resistió el impulso de cambiar incómodamente.
—Eso suena bien —Dorian extendió las manos como si fuera la única explicación posible.
—Eh?
—gruñó Lord Ru.
—Bueno, eso me parece razonable.
Debes ser un gran bebedor de leche, es genial para el crecimiento y desarrollo de los huesos —el vampiro tomó lo que Dorian le dijo al pie de la letra, asintiendo conforme.
Mientras hablaba, sacó un frasco de lo que, aparentemente, contenía leche, y bebió un largo trago de él.
«Ni siquiera me gusta la leche…» Dorian casi farfulló cuando el vampiro creyó lo que dijo.
Lo observó con incredulidad como el vampiro tomaba un segundo trago de leche como si fuera alcohol fuerte.
«¿Por qué sólo conozco personas con cero sentido común?», pensó.
Se restregó la frente.
—Bueno, no creo que necesite algo, ¿pero qué servicios estás tratando de ofrecer?
—avanzó la conversación, tratando de no desviarse.
El vampiro aeth parecía atraerlo a sí mismo con orgullo, —A diferencia de esos brutos comunes, soy un estudiante de las artes.
Un maestro alquimista, si quieres decirlo así —sonrió con orgullo mientras continuaba—.
Esas píldoras de piel de hierro que me ganaste no fueron creadas por ningún otro alquimista que yo.
Estoy bastante capacitado en una variedad de técnicas de elaboración de píldoras—presumía el vampiro aeth con descaro.
«Oh, ¿un alquimista?
¡Esa es una profesión rara!» Dorian nunca antes había conocido a un alquimista, aunque tampoco nunca había ido a buscar a alguno.
—Si tienes o quieres cualquier tipo de píldora que necesites crear, y tienes los ingredientes preparados, estaría más que dispuesto a trabajar para hacerte algo, para pagar mi deuda kármica.
—proclamó Lord Ru, asintiendo bruscamente con la cabeza.
—Err —Dorian le dio una sonrisa amistosa mientras se encogía de hombros.
Realmente no había nada que nece… Su línea de pensamiento fue interrumpida cuando bajó la vista a la bolsa espacial que tenía en su cintura, donde descansaba una hoja dorada orientada al fuego, que, según Bella, podía ser usada para adquirir una comprensión más cercana de la ley del fuego o ser usada como un ingrediente en una medicina para tratar lesiones en el alma.
«Medicina como esa suena como que podría ser de gran importancia en el futuro…», pensó Dorian, con sus ojos abriéndose de par en par mientras comenzaba a planificar.
Necesitaba ser activo, ya no más reaccionario.
Will no era más que un alma en ese momento, era completamente posible que pudiera necesitar algo como esto.
Miró directamente al vampiro aeth.
—¿Qué sabes acerca de las píldoras que pueden tratar lesiones en el alma?
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A varios cientos de millas de distancia, en un puente de mundo que conectaba a Paxital desde las tierras de la Autarquía Borrel, estaba teniendo lugar una conversación muy diferente.
—Ah, estamos casi allí.
Al fin fuera de este puente de mundo.
Ha sido todo un viaje, Mira.
Un hombre cuya cara estaba salpicada con escamas doradas habló en voz alta mientras se relajaba cómodamente en un vagón.
Se podían ver sus piernas inclinándose a mitad del borde mientras que su cabeza descansaba sobre una gran almohada.
Sus ojos lentamente inspeccionaban el entorno, sus pupilas doradas cautivantes que brillaban con poder.
Se podía ver una gran caravana transportando varios bienes y objetos para el comercio.
Paxital era un mundo de viajeros que veía una gran cantidad de comercio.
Muchos tipos de bienes no podían almacenarse en anillos espaciales, o eran trasladados en tal cantidad que no era económicamente factible el ser transportados en anillos espaciales.
Los anillos espaciales, y otras variaciones, eran todas bastante costosas.
Para alguien que no era un mago o un guerrero poderoso, eran una simple leyenda cara.
El hombre de escamas doradas estaba descansado en un vagón en esta caravana, uno que estaba mayormente lleno de varias cómodas de madera antiguas y otros objetos viejos.
—Es un alivio que finalmente hayamos llegado a Paxital, Aiden —respondió una hermosa mujer que vestía una bata semi-translúcida, su largo cabello marrón estaba amarrado en una trenza.
Su rostro y su cuerpo estaban salpicados de escamas de color jade.
Estaba sentada en una pose meditativa, justo al lado del hombre de escamas doradas.
—No te equivocas.
La agitación que está sobrepasando los 30.000 Mundos es bastante.
No nos hemos encontrado con un solo rey desde la Autarquía Borrel.
Fue un golpe de suerte para nosotros —Aiden asintió de manera casual y prosiguió—.
Aun así, deberíamos tratar de mantenernos encubiertos.
Pasaron unos momentos mientras el vagón en el que viajaban se sacudió y comenzó a alejarse del puente de mundo.
Este puente de mundo en particular estaba cubierto por un bosque, con un gran camino de piedra de cien metros de ancho pavimentado a través de él.
Aiden se volteó para mirar a Mira mientras ingresaban oficialmente a Paxital.
—Muy bien.
¿Alguna nueva información?
—sus ojos eran curiosos.
La hermosa mujer hizo un gesto con la mano, extrayendo una especie de artefacto de su anillo espacial.
El artefacto era atractivo para la vista, una gran escama de color jade que tenía cientos de intricados patrones tallados en ella.
Se ajustaba perfectamente en la palma de su mano.
—Hmm — murmuró Mira mientras se cerraba sus ojos, centrándose en la escama.
Ésta comenzó a emitir una tenue luz blanca.
—No… todo parece seguir igual.
Aiden frunció el ceño, —¿Qué pasa con los informes sobre ese león?
El artefacto que Mira sostenía era uno especial y único de su tribu dracónica.
La tribu sabia de Jade era famosa por sus artefactos e inteligencia.
Este era conocido como una escama de comunicación, un objeto místico que permitía transportar retazos de información a través de los mundos.
Había muy pocas formas de transportar información a través de varios mundos en un período corto de tiempo.
Si se tratara de un mago del Destino de clase Rex, era posible simplemente usar magia.
Para quienes no lo fueran, solo podían recurrir al ingenio y a los artefactos mágicos.
—No… Todo lo que dice es que un enorme león con melena dorada atacó uno de los cuarteles generales de la tribu del Ala Fuerte.
—Negó con la cabeza.
Aiden se rascó el mentón, aun frunciendo el ceño.
—Bueno, la tribu del Ala Fuerte tiene su maestro dragón, y de todas maneras están especializados en defensa.
Estarán bien.
Sin embargo, para que una bestia tan enorme inicie un ataque… Mira frunció el ceño también, mirando directamente a Aiden con una apariencia preocupada mientras respondía, —¿Crees que es una de esas “cosas”?
¿Cómo la que se ha aliado con la tribu del Ala Roja?
Creo que se llamó a sí mismo el Sextonacido.
Aiden suspiró, —No lo sé.
Las tribus están la una con la otra la mitad del tiempo, ya es una maravilla que la mayoría de ellas aun cooperen con nuestra tribu sabia de Jade.
Justo cuando estaba a punto de proseguir, Mira abruptamente levantó su mano, con sus ojos muy abiertos.
—Aiden.
La siento.
—su voz se quebró mientras hablaba, su cuerpo temblaba.
—¿Eh?
¿Sientes a quién?
¿A tu abuela?
Pero pensé que la presencia estaba en Magmo… —También está allí todavía.
Pero puedo sentirla, aquí, en este mundo.
Al menos, un fragmento de su alma —la voz de Mira estaba llena de emoción mientras se torcía, mirando a un lado.
Aiden se sentó, la apariencia relajada que tenía se desvaneció mientras se ponía completamente serio.
—¿Dónde está?
—su voz era tranquila y controlada.
—Puedo sentir su presencia moviéndose a una gran velocidad… de esa forma —apuntó en una dirección específica.
Los ojos de Aiden brillaron mientras miraba, y luego hizo una pausa, consultando mentalmente el mapa que había memorizado.
—Esa dirección es la del Mar Blanco y el continente de Pashal.
El puente de mundo hacia Magmor está allí también.
Se puso de pie, el aire a su alrededor adquirió una poderosa luz dorada.
Hizo un gesto a Mira.
—Vayámonos de esta caravana y transformémonos.
Iremos inmediatamente a la fuente de su presencia[1].
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En un mundo congelado de hielo y nieve, donde caminaban los muertos, se podía ver una pequeña figura, avanzando en medio de una brutal tormenta de nieve.
Nieve, hielo, lluvia, granizo, fuertes vientos, fenómenos espaciales mortíferos.
El clima de la superficie de Blizzaria era extremadamente peligroso.
Aún así, esta figura solitaria parecía no ser afectada por completo.
Ningún aura pesada bloqueaba los vientos y el clima.
Ningún hechizo fue conjurado para interrumpir el cruel granizo.
El aire y el agua parecían fluir de su figura con naturalidad.
Si se pudiera atravesar el velo de la lluvia, la nieve, y el granizo, se vería una luz azul y vaga rodeando la cabeza de su figura.
Un halo oscuro y azul brillante, estaba por encima de la figura de un mono.
Este mono era del tamaño de un humano promedio.
Tenía pelaje marrón claro, y estaba vistiendo un conjunto de pantalones rojos simples y zapatos marrón oscuro.
Un collar grande y suelto de cuentas rojas, cada una del tamaño de un puño pequeño, estaba envuelto alrededor de su cuello, y empuñaba un largo bastón rojo, con un cuarto de metro en cada extremo cubierto en algún material dorado brillante y místico.
Este mono avanzaba a través de la nieve, con una expresión tranquila en su rostro mientras miraba algo en la distancia.
A través del clima devastador y letal, se podía ver apenas una luz anaranjada, a más de mil metros de distancia.
A medida que el mono se acercaba, una extraña y entusiasta voz se podía escuchar, la cual hacía eco de manera extraña, —¡OOOOOOOOOOOOOOHHHH Bien he venido a este mundo por nieve estar buscando!
—¿Y qué he encontrado?
¡Nieve en lo alto y nieve abajo!
—¡Para comprender la ley del hielo!
—¡Debo prepararme para ser muy agradable!
—Mientras que el fuego sea caliente y el fuego sea libre.
—¡La única cosa para mí no puede ser!
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro del mono al escuchar un diluvio de rimas cortar el aire.
Silenciosamente se susurró así mismo, —Logré encontrarte, mi nuevo amigo —sus ojos brillaron suavemente.
Mientras hablaba, apretó sus puños fuertemente y respiró hondo, —Te protegeré también.
[1] Nota del Autor: Estos dos personajes fueron mencionados por primera vez en el Capítulo 86.
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