Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 109
- Inicio
- Todas las novelas
- Reborn: Evolucionando de la nada
- Capítulo 109 - 109 Capítulo 109 Ataque – Fin del Volumen 4
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
109: Capítulo 109: Ataque – Fin del Volumen 4 109: Capítulo 109: Ataque – Fin del Volumen 4 Editor: Adrastea Works ..
..
..
..
..
..
..
..
Muchas horas después ..
..
..
..
..
..
..
..
En Magmor… Chisporroteo chisporroteo Los sonidos de la carne cocinándose se escuchaban mientras la grasa se derretía a lo largo del filete mantecoso.
Las especias calientes emitían un aroma delicioso a la vez que se mezclaban con unos sabrosos fideos.
Se podía ver un enorme wok de acero de dos metros de extensión, descansado sobre un flameante fuego.
Un gran cúmulo de piedra de unos ochenta metros de piedra se extendía alrededor del wok, sobre unos cientos de metros por encima del mar de magma.
Se podían ver varios sinuosos caminos de piedra que se alejaban en varias direcciones, bajando hacia la superficie de Magmor.
Existían dos grandes caminos de piedra desde esta meseta, que se elevaban en el aire hacia una enorme y descomunal meseta a aproximadamente unas treinta millas en la distancia, una meseta que abarcaba varias docenas de millas.
Una meseta que contenía una de las seis ciudades oasis ubicadas en Magmor, la ciudad oasis Tomo.
Cada ciudad oasis era una ciudad en nombre y escala, lo mismo para la ciudad oasis Tomo.
Los terrenos afuera del territorio de las ciudades se consideraban tierra de nadie, donde todo valía.
El mundo exótico de Magmor era implacable y salvaje.
El interior de cada ciudad era controlado ferozmente por grupos locales, comerciantes, alianzas de mercenarios, y los líderes mismos de cada ciudad.
Si bien el crimen quedaba impune fuera de cada ciudad, el interior estaba a salvo y protegido.
—¡Muy bien, los fideos wonton gilbari están casi listos!
—dijo Xaphan de forma animada mientras la anomalía bajaba la vista a la comida que estaba cocinando.
Tenía una expresión de satisfacción en su cara.
—¡Todo lo que necesitamos ahora es que nuestro buen amigo Probus regrese con el hielo!
Era visible un pequeño campamento, instalado en el gran afloramiento rocoso.
Varias tiendas estaban desplegadas, y se podían ver a los asistentes de la Familia Aurelius que habían llegado con Helena moviéndose para terminar la instalación.
De pie a pocos metros de distancia de Xaphan estaba Trajan, el mago de lluvia.
A pesar de sus ojos cegados, estaba fulminando con la mirada en ese momento a la amistosa anomalía.
—¿Estás esperando que Probus regrese con… hielo?
—dijo Trajan, colmado de exasperación.
Si bien estaban a solo treinta millas de distancia de la ciudad oasis Tomo, Helena había tomado la decisión optativa de establecer un campamento fuera de ella.
Había hablado con Trajan y Probus al respecto, así como también con las dos anomalías que se habían aliado con ellos temporalmente.
Ahora que habían encontrado el objetivo que las sombras habían estado cazando, todo lo que necesitaban hacer era esperar a que las sombras los encontraran.
Al instalar un campamento afuera, relativamente lejos de la ayuda, se habían vuelto a sí mismos un objetivo lucrativo.
No obstante, un objetivo que estaba preparado para ser atacado.
El afloramiento rocoso que habían escogido podría parecer una elección aleatoria, al azar, pero era funcionalmente un lugar defensivo sobresaliente.
Varios caminos de piedra llevaban hacia el afloramiento rocoso, pero ninguno de ellos tenía una base sólida.
El afloramiento rocoso era lo suficientemente grande como para contenerlos a ellos y a más, pero no lo suficientemente grande como para ser indefendible.
Había dos caminos de piedra que llevaban más alto en la distancia, pero ninguno tenía lugares donde los enemigos pudiesen ocultarse.
Era imposible acercarse al afloramiento sin ser localizado.
Los muros de la meseta de piedra donde habían establecido el campamento eran ligeramente inclinados y lisos, lo que hacía que escalar fuera una tarea peligrosa.
No era una instalación perfecta, pero era una opción excelente para atraer a un enemigo para el ataque.
Especialmente con los preparativos secretos que Trajan había ayudado a Helena a crear.
—¡Sí, amigo Trajan!
¡Se marchó con Aron para buscar en la naturaleza algo de hielo!
Estos fideos wonton gilbari no pueden completarse sin eso, ¡son una de mis obras maestras!
—respondió Xaphan, con su voz siempre alegre.
—¿Otra obra maestra?
¿No fue eso lo que dijiste las últimas tres veces que cocinaste para el equipo?
Trajan había aceptado a regañadientes que Xaphan se hubiese convertido en el chef de su alianza.
Si bien no estaba de acuerdo con la Anomalía, tenía que respetar que su habilidad para la cocina era algo extraordinario.
—¡Todo lo que estas manos tocan es una obra maestra!
—proclamó Xaphan mientras se golpeaba el pecho con orgullo.
Trajan negó con la cabeza, —Espera… antes que eso.
¿Los enviaste a buscar hielo?
—dijo Trajan con incredulidad.
—Sí —afirmó Xaphan como si fuera la cosa más normal en el mundo.
—En Magmor.
El planeta de la lava sinfín —replicó Trajan.
Lo habría fulminado con la mirada si aún tuviera ojos.
—Por supuesto —afirmó Xaphan por segunda vez.
Mientras asentía, volvió a atender la comida que se estaba cocinando en el wok, guiándola con cuidado.
—¿Eres imbécil o te lo haces?
—farfulló, molesto—.
¡La temperatura promedio de este mundo está muy por encima del punto de congelación del hielo!
No hay posibilidad de que puedan regresar con ninguna can… Antes de que Trajan pudiera terminar de hablar, una voz conocida lo interrumpió.
—¡Hola amigo Xaphan!
¡Hemos regresado victoriosos!
¡Encontramos un pequeño cráter escondido lleno de hielo ridian centralizado, perfecto para cocinar!
Probus se adelantó mientras terminaba de hablar, recorriendo uno de los caminos de piedra.
Estaba acompañado por Aron, la Anomalía que usaba una armadura detrás de él.
Probus llevaba un gran saco en la espalda, presumiblemente lleno del hielo que habían descubierto.
Por qué no lo había puesto en un Anillo espacial, sólo los cielos lo sabían, pensó Trajan.
—¡Excelente trabajo, amigo Probus!
¡Qué encuentro tan fortuito!
¡La suerte a cambiado a nuestro favor!
—Xaphan saludó a Probus con la mano de una manera amistosa.
Trajan miró fijamente a Probus y luego de regreso a Xaphan.
Se frotó la frente, maldiciendo mentalmente.
Encuentros fortuitos como este, donde las anomalías encontraban exactamente lo que necesitaban justo a tiempo, sucedía con una frecuencia increíblemente irritante.
Tenía conocimiento de que cada anomalía tenía un alma que torcía el destino a su favor, pero para que eso funcionara con cosas pequeñas como esta… Era como si fueran los personajes principales de una historia, donde todo les salía bien.
Levantó sus manos en el aire en señal de derrota y se dio la vuelta, cerniéndose de regreso a su tienda.
Helena, de pie en la entrada de su tienda a un par de docenas de metros de distancia, sonrió al observar ocurrir todo esto, con su mirada cálida.
La alianza que habían formado con las anomalías había ido a las mil maravillas.
Tanto Aron como Xaphan habían demostrado ser amistosos y simpáticos, ambos actuando de maneras completamente inesperadas.
Aron era devoto a su manejo de las espadas y se llevaba bien con Probus, mientras que Xaphan estaba enfocado en cocinar y practicar su artesanía.
Si bien parecía que él y Trajan tenían una relación tensa, Helena podía decir que los dos disfrutaban jugando el uno con el otro.
Sus ojos se endurecieron mientras miraba a su alrededor, su mano se aferraba con fuerza a su anillo espacial.
Podía sentirlo en sus huesos.
Sus enemigos se aproximaban.
Pronto sería hora de que atacaran.
..
..
..
..
..
..
..
..
—He recibido el mensaje, Wimo.
Un hombre delgado que vestía un traje verde, con unos pantalones finos de encaje, habló en voz alta, su voz era fría.
Un pequeño sombrero cubría su cabello marrón corto, sin poder cubrir sus penetrantes ojos rojos.
El lado derecho completo de su físico parecía estar hecho de un diamante transparente y cristalino, incluyendo su cuerpo físico, así como las ropas que estaba usando.
En sus manos había un pequeño y brillante cristal blanco.
—Oh, ¿Taemin?
¿Qué dices?
—respondió una mujer de aspecto demacrado cubierta de múltiples capas retorcidas de agua, con su voz tranquila.
Estaba envuelta en una gran burbuja flotante de agua, con la forma de una serpiente.
Bajo el agua podía verse una larga túnica azul envolviendo su figura.
Su rostro era tenso y arrugado, con un aspecto severo.
Los dos magos estaban sentados al borde de la meseta Tomo, la enorme meseta que albergaba la ciudad oasis Tomo.
Miraron a varias docenas de senderos sinuosos de piedra que se alejaban en la distancia.
Específicamente a uno en particular.
En la dirección del campamento de Helena.
—Vamos a atacar inmediatamente.
El jefe del departamento mismo está de camino aquí, pero no vamos a demorarnos o a esperar —dijo el hombre mitad diamante con ansia.
—¡¿El jefe Jiro está viniendo personalmente?!
Los ojos de Wimo se abrieron de par en par ante el asombro.
Para que el jefe del Departamento de Diamante, uno de los ciento ocho departamentos de magia en la Autarquía Borrel, hiciera un movimiento personalmente… —¡Sí!
¡No debemos decepcionarlo!
—dijo Taemin lleno de emoción y fervor mientras se ponía de pie—.
¡Es hora de atacar!
..
..
..
..
..
..
..
..
ZUMBIDO ZUMBIDO PAF Un estallido retumbante hizo eco cuando Gerulf aterrizó sobre uno de los gigantes de magma, con sus ojos llenos de fuego.
Su cuerpo musculoso de dos metros de alto se agitaba por el esfuerzo mientras que su corto cabello marrón temblaba.
Su cara era dura y desgastada, con líneas tanto de la edad como de la experiencia.
—Magia de perforación: ¡lanza de diez millas!
ZUMBIDO La cabeza de la criatura directamente explotó, arrojando grumos de lava derretida y rocas en una ola de energía en cascada.
Sin embargo, para ese momento, Gerulf ya lo había mandado al diablo, con su pecho agitado por el esfuerzo.
BUM Una explosión sonó justo detrás de él cuando Jasper se estrelló en el aire y derribó a otro gigante de magma que había estado tratando de emboscar a Gerulf.
—Gracias, Jasper —gruñó, observando sus alrededores.
—Por supuesto, Gerulf.
Solo estamos tú y yo aquí.
Tenemos que cuidarnos el uno al otro —respondió Jasper, con su voz apagada.
Gerulf frunció ligeramente el ceño ante eso.
Jasper había cambiado mucho después del desastre en Blizzaria.
A su alrededor, la batalla se desvaneció.
El equipo de élite de las sombras hizo un trabajo rápido del grupo de gigantes de magma que había arremetido contra ellos, aniquilándolos.
En la parte de atrás del grupo, Gerulf pudo distinguir las figuras del príncipe sagrado y al ser conocido como Veritas observando el combate.
Gerulf suspiró.
Después de que el desastre los golpeara en Blizzaria, su equipo entero había sido separado en su mayoría.
Siegfried estaba inconsciente, al igual que la mayoría de sus compañeros de equipo, y varios de los otros habían muerto.
Solo Gerulf y Jasper habían sobrevivido y mantenido una buena salud.
Y, casi de inmediato, fueron reclutados para trabajar con el príncipe Isaac.
El príncipe sagrado era un líder amable y sabio, y Gerulf no tenía inconvenientes en servirle.
Después de todo, todos estaban tratando de proteger a la raza sombra, sus objetivos se habían alineado.
Era solo esa criatura que él encontraba inquietante… esa “Veritas”.
Sus ojos brillaron mientras miraba fijamente al humanoide antes de darse la vuelta.
No era su asunto el cuestionar órdenes.
Todo lo que tenían que hacer era cazar a esa mujer zorro asesina, y resolver esto, de una vez por todas.
Suspiró de nuevo.
«¿Cómo demonios sobrevivieron?» Todo lo que podía recordar era haber quedado inconsciente por ese ridículamente duro rey grakon.
Según Jasper, el sirviente de esa mujer zorro lightsworn casi había asfixiado a Jasper hasta la muerte, pero Jasper no podía recordar nada de lo que había pasado antes de ese ataque.
Su sobrevivencia entera era un enorme misterio.
Uno del que estaba agradecido, pero que parecía que nunca podría resolverse.
No obstante, sus pensamientos se desvanecieron cuando una conmoción captó su atención.
En la distancia, varias de las otras sombras de su equipo estaban hablando con entusiasmo.
ZUMBIDO El cuerpo de Jasper se hizo borroso, partículas de luz brillaban a su alrededor.
Sin embargo, sus ojos contenían emoción, sus puños se apretaron.
—¡La tenemos!
—le sonrió a Gerulf.
—¡Tienen inmovilizada a la mujer zorro!
Gerulf le devolvió la sonrisa con la que había fallado en llegar a sus ojos.
—Esas son buenas noticias.
Estaba listo para atrapar a la asesina y dejar todo atrás.
El capturar criminales despiadados era parte de sus tareas para servir a su raza, pero esto se había vuelto indiscutiblemente agotador.
—¡Sí!
Tendré pronto mi revancha… —los ojos de Jasper temblaron brevemente—.
¡Es hora de que ataquemos!
..
..
..
..
..
..
..
..
En Paxital… Un enorme dragón dorado se elevaba en lo alto del cielo, su mirada barría por debajo del paisaje boscoso debajo de él.
Se extendía un vasto bosque, por cientos de millas hasta una tundra nevada cubierta de nieve.
Cerca de él, un dragón de escamas color jade volaba rápidamente, siguiendo los movimientos del dragón más grande.
—¿Dónde está ahora, Mira?
—preguntó Aiden, con su voz bramando en el aire.
Debido a que estaban tan en lo alto, volando a varios miles de metros en el cielo, ningún alma podía oírlos.
—La señal que estoy recibiendo proviene de esa dirección.
Es débil, pero es ineludiblemente mi abuela.
Definitivamente es la longitud de onda de su alma —la voz de Mira era tranquila y femenina mientras salía de su boca dracónica, su lengua chasqueaba en el aire.
—Justo allí.
Apuntó con su hocico a una ciudad que apenas era visible, que bordeaba el bosque debajo de ellos a unas tres docenas de millas de distancia.
—Viene justo de allí.
Está en esa ciudad.
Aiden se volteó para mirar hacia la ciudad.
No estaba lo suficientemente cerca como para ver más allá que existía a muchas millas de distancia.
Gruñó.
—Muy bien.
Echó sus alas hacia atrás, su cuerpo avanzaba hacia adelante mientras se diría a toda velocidad hacia la ciudad.
—Resolveremos este misterio ahora, antes de dirigirnos a Magmor —continuó—.
¡Prepárate para atacar!
..
..
..
..
..
..
..
..
Dorian sonrió mientras bajaba la vista hacia su plato, complacido.
Dos grandes panqueques cubiertos de sirope mantecoso y tibio, varias rebanadas grandes de jamón asado, un pequeño corte de queso, y dos rebanadas de pan con mantequilla.
En su conjunto, era una comida que Dorian incluso podía esperar a ver en la Tierra.
De hecho, no tenía idea de que en los 30.000 Mundos siquiera tuvieran panqueques, pero no se quejaba.
Estaba de regreso en su forma humana, usaba unos lindos pantalones grises y una camiseta blanca de seda suave.
A su alrededor, se extendía un animado restaurante, que servía desayunos a diversos viajeros y clientes.
No era un restaurante lujoso, con mesas de madera y una larga barra de madera, pero era uno que olía genial y tenía un ambiente agradable.
—Mmmm, mira eso Líder.
¡Fíjate en que las cosas simples de la vida son las que hacen que valga la pena!
Dorian sonrío ampliamente mientras miraba por encima de su mesa hacia donde estaba sentado el hombre conocido como Líder, comiendo su propio desayuno.
Le había explicado su habilidad para cambiar de formas con bastante facilidad a Líder.
Simplemente le dijo que era un tipo de magia que practicaba y Líder lo aceptó sin dudarlo.
La magia era versátil y en constante cambio en los 30.000 Mundos.
Dorian no dudaba de que en realidad existiera la magia de transformación o algo que funcionara como eso, por lo que su excusa había sido una en la que él confiaba.
—Si tú lo dices, gran señor —Líder se encogió de hombros, devorando su comida.
Dorian sacudió su cabeza con tristeza, —Te tienes que tomar la vida con calma, Líder.
Confía en mí.
Porque después de todo estamos a un paso de Magmor.
Tomó un cuchillo y un tenedor del costado mientras se giraba hacia su plato, con sus ojos brillantes.
—Sin embargo, ya basta de palabrerías —afirmó.
Su lengua casi se le caía de la boca mientras miraba su delicioso desayuno—.
¡Es hora de que empiece mi ataque!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com