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Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 115

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115: Capítulo 115: Marchándose 115: Capítulo 115: Marchándose Editor: Adrastea Works Taemin arrojó el cuerpo de Probus a un lado mientras se volteaba, sus brazos se levantaban en una posición de guardia.

Ni un momento después, estallaron varias pequeñas explosiones de luz, derribándolo varios pasos a un lado cuando las Sombras lo volvieron a enfrentar.

Taemin ágilmente desvió o bloqueó ataque tras ataque, pero el poder bruto del bombardeo lo obligó a estar a la defensiva.

Las sombras estaban yendo con todo, gastando su fuerza completa sin contenerse.

—¡Probus!

¡No!

El cuerpo de Trajan se volvió borroso al precipitarse rápidamente hacia adelante, agarrando a Probus antes de que golpeara el suelo.

Instantáneamente saltó hacia atrás después de sujetarlo, girando en el aire mientras se retiraba hacia las tiendas.

El suelo con cráteres había destrozado la mayoría de las tiendas, esparciendo camas, suministros al azar y muebles en la meseta.

Trajan corrió a toda velocidad hacia un área en particular, donde los otros Vampiros estaban descansando.

—¡Carten!

¡De prisa!

¡Cúralo!

—dijo Trajan frenéticamente cuando aterrizó con fuerza en medio de los otros vampiros, haciendo señas a uno de los magos de sangre de mayor edad que los acompañaban.

De inmediato el vampiro anciano avanzó, secándose una capa de sudor de la frente mientras echaba un vistazo a Probus.

El cuello entero de Probus estaba aplastado, la fuerza extrema que el mago de diamante Taemin tenía era incansable en su ferocidad.

Sus movimientos habían tenido cierta ferocidad, imbuidos con la ley que fuera que estudiaba el mago, la cual Trajan no reconocía.

Un ataque como ese sería uno que abrumaría a un cuerpo a nivel celular, sin permitir que funcionara la regeneración natural que los Vampiros poseían.

Una luz roja de color sangre brilló mientras el Vampiro anciano comenzaba a lanzar un hechizo, sacando varias pequeñas píldoras blancas.

Sus manos se movían y fluían mientras hacía su trabajo, tratando de curar la grave lesión.

—Probus… por favor —las manos de Trajan temblaron mientras miraba a su camarada, su compañero de batalla, su mejor amigo.

A un lado, solo unos momentos antes, Helena se había enfrentado con la anomalía Veritas.

—Fuera del camino, vampira.

La Verdad no se puede detener.

—la voz de Veritas era fría mientras le ordenaba a Helena que se hiciera a un lado.

—Quiero hablar contigo, Veritas.

Le robaste la vista a uno de mis compañeros, así como el brazo a otro, a través de alguna maldición misteriosa —comenzó Helena.

Su voz era tranquila a pesar de la escena caótica a su alrededor.

Al mismo tiempo, sostenía el brazalete de la loba capitolina, un antiguo artefacto mágico, listo en su mano derecha.

Ya estaba lista para activarlo en cualquier momento.

Su plan se había derrumbado a su alrededor con la llegada inesperada de los magos de la Autarquía Borrel, así como la presencia del príncipe sagrado además de las sombras.

Ninguna de estas cosas había sido predicha por los magos de destino Aurelius, lo recóndito del Destino era demasiado difícil de analizar.

Sin embargo, ella había optado por intentar continuar con el plan, haciendo uso de las luchas internas entre las fuerzas de las dos Potencias mayores.

Justo después de que Helena terminara de hablar, una enorme explosión de fuerza se extendió por el aire cuando el mago de diamante hizo un cráter en el suelo, y todo comenzó a desarrollarse a un ritmo increíble.

La garganta de Probus había sido aplastada por el mago de diamante y fue arrojado a un lado despiadadamente.

Trajan lo rescató y se retiró, retrocediendo.

Originalmente, se suponía que Trajan conjuraría su magia de lluvia: torrente encadenado en el tiempo.

Esto le daría suficiente tiempo para hablar con la anomalía, mientras ayudaba a detener a las otras sombras.

Las tiendas y suministros que habían instalado habían sido enviadas volando, revelando a una sorprendida Arial que había estado observando la batalla desde el pliegue de la carpa.

Veritas, al verla, había comenzado a correr a toda velocidad.

La forma etérea de la anomalía dejaba un rastro tras de ella mientras sacaba una brillante espada de luz.

Helena se había precipitado entre las dos, aun tratando de convencer a la anomalía de hablar.

Su plan estaba desmoronándose a su alrededor, pero estaba determinada a al menos hablar con la anomalía antes de que escaparan.

No obstante, en ese momento exacto, un feroz y espeluznante gruñido sacudió el aire.

El príncipe sagrado de la Iglesia de la Luz, Isaac, se había precipitado para recoger a la segunda anomalía, Aron, después de asegurarse a Xaphan.

Sin embargo, cuando Isaac apareció en frente del tembloroso Aron, se encontró con un ataque de espada mortal.

El príncipe sagrado había esquivado el ataque sin esforzarse, su cuerpo emitía pequeñas partículas de luz mientras golpeaba hacia adelante, con la intención de dejar inconsciente a la anomalía.

Fue en ese momento en que Aron parecía darse cuenta de que Xapahn estaba siendo cargado por el príncipe sagrado, colocado sobre la espalda del hombre de manera casual.

El cuerpo entero de Aron se estremeció.

La armadura metálica de lobo que llevaba parecía vibrar por un breve segundo y, sin ninguna otra advertencia, Aron pareció explotar hacia afuera, expandiendo su cuerpo y creciendo a la velocidad de la luz.

Aron se transformó en un enorme lobo de piel gris, uno que tenía una larga espada metálica perforada a través de su boca, desde la base hasta la parte superior, apuntando hacia arriba.

Su cuerpo medía aproximadamente cinco metros de altura, cubierto de pelaje ondulado y músculos.

Tenía una apariencia extremadamente extraña que era tanto intimidante como feroz.

Una extraña apariencia que Helena parecía reconocer de la leyenda, de cuentos contados sobre las arcaicas bestias de la antigüedad.

El mito de un lobo inmortal y sempiterno, maldito por los cielos con una espada atravesando su hocico.

Este lobo tenía en su interior un poder terrible, capaz de crear cortes masivos de energía y devastar el paisaje.

Esta raza de lobo era extraordinariamente rara.

Solo se tenía registro de siete en existencia, durante cientos de miles de años.

Eran conocidos como los langshen.

Los lobos divinos.

—¡AUUUUUUUU!

El fuerte aullido de un lobo atravesó el aire, llevando con fuerza una fuerza trascendental.

Todos en la meseta, sin importar la clase, se estremecieron.

El enorme cuerpo del lobo se volvió borroso mientras se desvanecía y reaparecía, justo al lado del príncipe sagrado.

BUUM Una explosión se extendió mientras atacaba.

Un enorme, casi invisible corte de fuerza se materializó y resplandeció, al instante dividiendo en dos la meseta entera.

ZUMBIDO —¡Guau!

—¡Cuidado!

De inmediato, el afloramiento rocoso donde todos estaban comenzó a derrumbarse, fragmentos de piedra y roca fueron arrojados al aire.

El suelo comenzó a deslizarse y caer, poco a poco adquiriendo velocidad.

—No… No…—murmuró Helena, sus ojos se abrían aun más a medida que las cosas empeoraban.

Se suponía que las anomalías les ayudarían a convencer a Veritas, no a ir en un loco desenfreno de pelas.

No podía culpar a Aron, viendo que su compañero había sido capturado, pero aun así estaba arruinando su plan.

Mantuvo el equilibrio mientras el suelo se deslizaba, preparándose para saltar.

—¡Probus!

—en el fondo, el grito de urgencia de Trajan elevó la tensión incluso más.

Helena cerró sus ojos por un breve segundo, la frustración y el estrés la golpearon.

Luego los abrió y echó un último vistazo a su alrededor.

Las sombras aun estaban luchando contra el mago de diamante y la otra maga que estudiaba algún tipo de magia de agua, a pesar de que el suelo colapsaba debajo de ellos.

Veritas, debido al enorme ataque, en realidad se había retirado, poniendo su propia seguridad como lo fundamental en lugar de perseguir a Arial.

El príncipe sagrado estaba actualmente esquivando los ataques de Aron, su cuerpo se teletransportaba en los alrededores.

Era una escena caótica.

Tenía una misión y había fracasado.

No se permitió tiempo para arrepentirse mientras se aferraba al artefacto de brazalete.

—Retirada de Capitolina.

Una luz gris la cubrió mientras entonaba una orden para empezar a activar el Artefacto.

Un pequeño punto de luz gris tocó su frente.

Este punto de luz se disparó, siguiendo su voluntad cuando tocó a Arial, y luego se elevó en el aire para tocar a cada uno de los Vampiros.

El punto se movió y trató de tocar a Aron pero fue rechazado.

Lo mismo ocurrió cuando fue a tocar a Xaphan.

Luego regresó hacia ella, la luz aterrizó en el pequeño brazalete que ahora llevaba en su brazo.

—Activar.

La cálida luz gris destelló en un crescendo.

Y todos ellos, los vampiros y la chica zorro, se desvancieron, teletransportándose lejos al instante, dejando atrás una enorme batalla en desarrollo y su propio fracaso en cumplir su misión.

..

..

..

..

..

..

..

..

Dorian miró la gran píldora con franjas azules y blancas que estaba sujetando, y la inspeccionó de arriba abajo.

Era una píldora de reparación del alma cortada, hecha a la perfección por el vampiro aeth alquimista que había conocido, Lord Ru.

El viaje a través del océano había sido uno relativamente tranquilo.

Habían alcanzado un ritmo récord, navegando a través del cielo desde el lado norte del continente de Pashal, donde los habían dejado en una gran ciudad escondida en un gran bosque.

Lord Ru le había dado la píldora una hora antes de que aterrizaran.

También se inclinó y le había dado a Dorian una formal despedida, declarando que el karma que había sembrado había sido resuelto.

El vampiro aeth se había esfumado rápidamente a su cabina, ignorando por completo a Dorian.

Había sido un poco descortés, pero una persona decente en general, determió Dorian, mientras miraba la píldora de reparación del alma cortada que el vampiro aeth le había entregado.

Después de haber tocado tierra, Dorian había hecho algunas compras, escogiendo algunas ropas que no se romperían cada vez que se transformara.

Después de eso, él y Líder se habían ido a buscar algo de comida.

Fue entonces cuando se toparon con la pareja de Dragones.

—Muéstrame mi etapa de crecimiento, Ausra —ordenó en voz alta mientras se sentaba en una larga cama de madera.

Actualmente estaba sentado en una pequeña habitación de posada que había alquilado, descansando temporalmente y refrescándose aquí antes de irse a Magmor.

– Dragón sabio de jade – Etapa de crecimiento: (1/5) dragonzuelo de jade Progreso de crecimiento – 3.482/5.805 – – Sonrió.

Realmente había sido demasiado fácil adquirir esta forma.

Después de haber obtenido el linaje, se había transformado al instante, probándole a Mira que él tenía una herencia, de alguna forma, de su abuela.

Le quedaba muy poca energía de crecimiento, ni siquiera suficiente para crecer más allá de la primera etapa, pero aún así estaba bien.

La dragona sabia de jade quedó casi en completo estado de shock cuando Dorian se convirtió en un miembro de su propia raza, casi incapaz de aceptar la realidad del asunto.

No obstante, se había recuperado de su asombro rápidamente y se había convencido por completo.

La habilidad de Dorian para replicar por completo su raza, hasta la sensación innata de reconocerse el uno al otro como dragones sabios de jade, la había conquistado por completo.

Había sido un momento tenso y un plan arriesgado.

Después de todo, era posible que Mira no le creyera y pensara que su poder de transformación provenía de otra cosa.

Afortunadamente, el fragmento de Ausra que Mira parecía sentir ayudó a convencerla de su legitimidad, y las cosas habían funcionado al final.

El Destino había estado de su parte otra vez.

Después de convertirse en un dragón sabio de Jade, Dorian tuvo otra conversación como Mira, esta vez en su forma de dragón bebé.

Le explicó que tenía que permanecer en esta forma por alrededor de una hora, debido a ciertas limitaciones mágicas.

Hablaron y hablaron, y finalmente llegaron a un acuerdo.

Mira quería contar con su ayuda para encontrar los restos del alma de su abuela en Magmor.

Según ella, podía detectar la presencia de su abuela allí.

Mira explicó que el alma de Dorian parecía tener una conexión innata con su abuela.

Si él la acompañaba, era posible que su conexión le ayudara a extraer o encontrar los restos de su abuela, donde fuera que estuviera.

Dorian había aceptado.

Después de todo, no tenía motivos para no hacerlo.

También sospechaba que lo que los dragones estaban buscando estaría en las Ruinas de la Ascensión.

Un conjunto de ruinas que eran extremadamente peligrosas.

Tener a un par de dragones de clase Rex de su lado cuando estuviera explorando sonaba como algo mucho más positivo que cualquiera de las cosas negativas que el par podría tener.

De este modo, acordaron viajar juntos.

De hecho, estaban a punto de irse ahora.

Dorian había regresado a la ciudad de Líder para asegurarse de que todo el daño que habían causado había sido reparado, y para recoger algunos chismes.

Había pasado tiempo suficiente para que regresara a su forma humana, al adaptarse por completo a la forma de Dragón sabio de Jade.

—Bien.

Vamos allá —apartó la Píldora de reparación del alma cortada y luego se puso de pie, estirando sus manos humanas.

Sin mirar atrás, dejó la pequeña habitación de posada, bajó por unas escaleras de madera y salió por la entrada principal.

De pie en la calle de piedra pavimentada, esperando pacientemente, estaba Líder.

El leñador de aspecto tranquilo asintió cuando Dorian apareció.

—Estoy preparado, gran señor, aunque debo decir, nuevamente, que creo que es una mala idea confiar en los dragones —dijo Líder de forma tranquila mientras advertía a Dorian—.

Nuestra especie tiene un poco de historia con los suyos.

Dorian rechazó sus advertencias, sonriendo en su lugar, —Estoy seguro de que todo irá bien.

No estaba del todo seguro, pero tenía confianza en que demostrarían ser más útiles que lo contrario, especialmente considerando que todavía lo perseguían varios grupos.

—Vayámonos.

Nos reuniremos con los dragones en las afueras de la ciudad —apretó los puños ligeramente.

Era hora de que lograra su misión y reviviera a William.

Se sentía como si hubiese pasado mucho tiempo desde que William se sacrificara para salvarlo.

Y ahora, estaba a un paso de distancia de traerlo de regreso.

Sonrío más ampliamente.

—Para mañana, estaremos en Magmor.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES K1tZu N.

del Autor (en lo referente al langshen): Imagen: https://i.imgur.com/SVpF3OJ.jpg (No abre en la App)

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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