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Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 122

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122: Capítulo 122: Determinación 122: Capítulo 122: Determinación Editor: Adrastea Works «¿Esta volviendo a las tierras de la familia Aurelius?

Aun no hemos completado nuestra misión, el gran señor nunca perdonara una insubordinación como esa… ¿Pero por qué se llevó a Probus con él?

¿Esta volviendo para enterrar su cuerpo?

¿Tal vez para enterrarlo ya que decidió preservarlo?

¿Está escapando?» Los pensamientos de Helena estaban revueltos mientras intentaba entender las acciones de Trajan.

El mago vampiro simplemente se había desvanecido.

«¿Y por que le importaban las Ruinas de Ascensión y la tortuga empírea de fuego?», sacudió su cabeza incapaz de entender nada de lo que sucedía.

Detectó movimiento detrás de ella.

Su instinto la hizo mirar hacia atrás, vio a Arial caminando por el pasillo.

La mujer zorro mantenía su cabeza abajo y se movía con un propósito en mente, al parecer ignorando a Helena.

Helena le dio un pequeño asentimiento y se movió a un costado mientras miraba por una ventana contemplando sus opciones.

También tenia que pensar en que hacer con la mujer zorro que estaba siendo cazada por las sombras.

«No puedo dejar que Trajan se vaya y haga algo peligroso… YO estoy a cargo de esta misión.

No puedo perderlos a los dos» Se froto los ojos, sintiendo como una jaqueca por estrés se estaba formando a pesar de sus poderes regenerativos.

«Es solo que no sé qué hacer…», estaba perdida en sus pensamientos.

Arial se movió por el pasillo, sus pasos eran controlados y cuidadosos.

Con tan solo haber caminado un poco ya se encontraba a un lado de Helena.

Los ojos de Arial resplandecieron con una pálida luz.

De la nada, sin ninguna advertencia o alguna señal, Arial la apuñaló con su mano derecha, la daga estaba hecha de luz pura y derretía todo lo que tuviera delante casi sin ninguna señal.

Una increíble e incinerante cantidad de calor estaba concentrada en esa daga, Helena fue incapaz de escapar en la fracción de segundo que le tomo a la daga para alcanzar a través de ella.

Helena tenia menos de una fracción de segundo para reaccionar.

Sus confundidos pensamientos habían hecho que bajara su guardia de alguna forma, estaba distraída y preocupada en cuanto a su presente y su futuro.

WHOOSH A pesar de eso, a pesar del mortífero ataque, de la sorpresa del mismo, a pesar de que había bajado su guardia, a pesar de todo lo que había ocurrido… Helena aun fue capaz de esquivar el ataque.

GOLPE Un ruidoso golpe resonó mientras que el cuerpo de Helena temblaba mientras se hacia atrás en un casi antinatural ángulo escapando de la trayectoria de la daga de luz.

Al mismo tiempo, su pierna derecha se había movido hacia delante para realizar una patada a forma de contraataque, la cual dio en el costado de la mujer con las peludas orejas de zorro.

—¡¿Uh-gueh?!

—Arial dejó escapar un gruñido de sorpresa cuando el contraataque de Helena le golpeaba en un costado y la mandaba a volar.

BOOM El pequeño cuerpo de Arial chocó contra el costado del pasillo y lo atravesó, haciendo que pedazos destrozados de madera volaran por el aire mientras tropezaba y chocaba contra la pared del cuarto al que había sido enviada, una habitación desocupada usada como almacén.

Helena dio un giro y recuperó su equilibrio mientras giraba, resultado en una postura lista para pelear.

Sus ojos destellaron mientras que el aire a su alrededor parecía sacudirse ante el aura de poder que desplegaba.

Arial había subestimado a Helena.

De acuerdo a la perspectiva de Arial, Helena era ingenua.

Una dulce chica a cargo de su primera misión, una que había comenzado a caerse a pedazos.

Arial malinterpreto su amabilidad por debilidad e intentó tomar ventaja de eso.

El confuso estado mental de Helena no había sido fingido, algo en lo que Arial se había percatado.

Desafortunadamente para Arial, Helena era una genio en términos de combate físico.

La genio de combate físico más grande que había existido en la facción de los vampiros en siglos, si no es que en milenios.

Helena no era una vampira extremadamente famosa.

Era reconocida por ser parte de los reavers de Aurelius, pero nunca había sido el centro de atención.

Ella, en cambio, había decidido entrenar por décadas por si sola poniendo cada centímetro de su ser en volverse tan poderosa y hábil como fuera posible.

Todo para un día ser capaz de desafiar al ser que había lastimado al gran señor de los vampiros, Marcus, un vampiro que ella amaba como a un padre.

Su objetivo era el hombre conocido como Arthur Telmon.

Reaccionar en una fracción de segundo a un ataque sorpresa era algo que formaba parte de su rutina de entrenamiento desde hace años.

Su cuerpo había reaccionado completamente casi de forma automática, esquivando el ataque mientras lanzaba uno hacia el enemigo.

—¿Qué es lo que crees que estas haciendo?

—la voz de Helena era fría mientras caminaba a través del hoyo en la pared, arrojando al aire los pensamientos que la habían tenido confundida.

Su fuerza emanaba de ella en olas con cada paso, el aura de poder que desprendía presionaba contra Arial con la fuerza que rivalizaba con la de un aura de clase Rex.

—Tú… —Arial escupió mientras se levantaba, su cuerpo estaba cubierto de pequeños rasguños y moretones.

Puso su mano en su espalda mientras frotaba una herida.

Sin embargo, antes de que pudiera terminar, el cuerpo de Helena se desvanecía mientras se movía hacia delante cruzando la distancia que había entre las dos en un instante.

Tomo a Arial por el cuello azotándola contra el suelo.

El suelo de madera en esa habitación explotó y media docena de tablas de madera se dispararon por los aires provocando una lluvia de astillas y trozos de madera por toda la casa.

—¡Ulp!

—una daga de luz que había acabado de formar en su espalda cayó al suelo y se disipó.

Helena miró a la chica de orejas esponjosas, sus ojos carecían de piedad.

La confusión que había habitado sus ojos hace unos segundos ya no podía ser percibida.

—¿Lady Helena?

¿Se encuentra bie-?

—Voces preocupadas se acercaban en las afueras mientras que los magos de Sangre de clase Magnus Magister se acercaban al escuchar la conmoción.

Inmediatamente fueron detenidos por la respuesta de Helena.

—Todo esta bien.

Regresen al edificio principal —gritó Helena, ordenando a todos los demás vampiros que se fueran antes de que ellos pudieran llegar a donde estaba.

Se podía escuchar el sonido de los vampiros retirándose a lo que estaban haciendo antes.

—¿Qué es lo que crees que estas haciendo, Arial?

Tengo el derecho de matarte aquí y ahora.

Acabas de intentar asesinarme.

Ni si quiera se te ocurra transformarte en tu forma de zorro —Helena miraba hacia abajo, con frialdad en sus ojos.

Arial se quedo mirando a Helena con lágrimas formándose en sus ojos por el impacto contra el suelo.

—Solo… mátame.

Ya que si no lo haces… yo te matare a ti.

No dejare que me uses para… —le contestó con palabras llenas de veneno.

Cuando habían acampado en las afueras de la ciudad, sin razón aparente, se había vuelto obvio para Arial que ella estaba siendo utilizada como carnada, en especial después de que las sombras habían atacado.

Era obvio que simplemente dejar a los vampiros no era una opción.

Helena no hizo más que mirarla.

—Eres una tonta.

Yo te salvé de una muerte segura.

Y sí, te utilicé, pero mientras lo hacía también te protegí.

Sin mi ayuda, habrías muerto y ¿me lo pagas con un intento de asesinato?

—Helena sacudió su cabeza—.

Lo bueno es que yo no soy una idiota que baja su guardia por completo sin realmente conocerte.

¿Realmente pensaste que podrías acuchillarme?

¿Quién demonios caería en semejante trampa?

Arial movió su cabeza para mirarla.

—Entonces mátame… cobarde —su voz estaba llena de un odio irracional.

Helena entrecerró sus ojos.

Hizo un movimiento rudo hacia arriba con su mano golpeando la barbilla de Arial.

Instantáneamente, la mujer zorro había quedado inconsciente.

Helena la soltó y se sentó en el suelo cruzándose de brazos.

—¿Yo… una cobarde?

No lo creo —sacudió su cabeza dándose cuenta de que ya sentía que su cabeza se había despejado—.

Y Trajan tampoco lo es.

Él no está escapando, no… Va a intentar hacer algo en las Ruinas de Ascensión con el cuerpo de Probus.

Conociéndolo, algo estúpido —afirmó Helena mientras pensaba en voz alta, volviéndose cada vez mas segura de sus conclusiones.

—No fallaré esta vez.

Te salvaré, Trajan.

Arreglaré la situación.

—se rascó el brazo derecho mientras hablaba, sus ojos se inyectaron de ligeramente de sangre.

—Y tú….

—Helena miró abajo, hacia el cuerpo inconsciente de Arial mientras fruncía el ceño.

Se agachó para recoger el cuerpo de la chica y se lo arrojó encima de un hombro.

—Vendrás conmigo, te guste o no.

..

..

..

..

..

..

..

—Es verdad, volar en Magmor es casi imposible —dijo Aiden un poco sorprendido mientras aterrizaba en el suelo, volviendo a su forma humana.

Hace unos momentos, el gran dragón de llamas doradas había tomado su masiva forma dracónica, una increíble bestia de poder bruto.

No había nadie cerca de ellos, algo que Dorian había encontrado extraño.

Él había pensado que el puente de mundos cercano a la ciudad de Tomo sería el lugar más seguro para establecerse considerando lo peligroso que eran las tierras bajas de ese mundo.

Había visto signos de habitantes en el puente de mundos: unas cuantas casas pequeñas y algunas chozas, también pisadas y caminos que mostraban signos de uso constante.

Pero, por alguna razón, parecía que el área había sido evacuada o abandonada hace poco tiempo.

—Podemos correr y ya.

Esta bastante cerca de aquí —intervino Mira, apuntando hacia la dirección de la ciudad de Tomo.

—La fuente de la señal probablemente está dentro o cerca de las Ruinas de la Ascensión, justo como esperábamos.

Si está ahí, puede que tengamos que ir con cuidado, pero aún mantengo la determinación de revisarlo —la voz de Mira cargaba consigo una fuerte voluntad mientras los miraba a los tres.

—Yo también —dijo Aiden, apoyando a Mira.

—Nosotros no tenemos problema con eso —Dorian se encogió de hombros.

Su destino era el mismo que el de ellos.

Líder simplemente asintió sin decir nada.

Lo que Dorian dijera estaba bien para él.

Un peligroso fuego ardía en sus ojos mientras miraba el camino, su deseo por llegar a las ruinas era palpable.

—Muy bien.

Vayamos primero a la ciudad.

Tenemos algo de tiempo antes de que la tortuga emerja, nos podemos preparar ahí —dijo Mira, buscando en sus miradas que todos aprobaran su plan.

Todos asintieron.

En ese momento exacto, un débil rugido sacudió el aire.

Todos se giraron a su lado, hacia la fuente del sonido.

—Grrr… Un enorme y brillante tigre con piel que parecía estar hecha de una mezcla de magma y piedra acababa de emerger del mar de magma.

Era alto, de pie medía cerca del doble de la altura de Dorian.

Líneas de fuego brillaban en donde se encontrarían sus franjas, era toda un bestia feroz.

(Image – https://i.imgur.com/mSi27pi.jpg) (Doesn’t Open in App) «Oh, guau, luce aterrador», pensó Dorian mientras hacía que Ausra lo escaneara.

– Especie: Tigre de franjas de magma Clase: Magnus Magister (apogeo) Nivel de energía máxima: 941 – «¡Ja!», gritó Dorian mentalmente con un suspiro de alivio.

«Bien.

En este momento soy realmente fuerte.

Ya no tengo que preocuparme por criaturas de ese nivel.» —Yo me encargaré —el cuerpo de Líder se desvaneció mientras se movía hacia delante antes de que Dorian o los demás pudieran decir algo.

Chocó contra el tigre de franjas de magma y, con un solo golpe, lo arrojó hacia el mar que estaba a su espalda a una distancia cerca de los cien metros.

Dorian observaba atentamente mientras volaba por el aire.

«Déjame intentar algo…», sus ojos se enfocaron en el enorme tigre.

«Detén su trayectoria por un momento y después continua con normalidad» Usando el total de su fuerza de voluntad, Dorian hizo que su alma retorciera el Destino, ordenando que el tigre se detuviera en medio del aire.

Sintió como una cantidad de energía dejaba su cuerpo.

Un momento después, mientras el tigre continuaba cayendo hacia el mar de magma, este se detuvo por un corto instante, manteniéndose quieto en el aire.

En ese punto de su caída estaba tan cerca de la lava que no era fácil verlo por culpa del brillo de las ondas de calor.

A menos que uno estuviera observando detenidamente, cualquiera se perdería del hecho de que había estado suspendido por un instante en el aire.

– Dorian – Estado del alma Etapa del alma: clase Dominus (intermedia) Salud: Perfecta Energía: 55,320/56,301 – Dorian revisó su nivel de energía después de torcer el Destino.

Su nivel máximo de energía había incrementado nuevamente gracias a la meditación que había realizado durante el resto del viaje a través de Lansc.

Su alma incrementaba de forma pasiva su fuerza a un paso rápido, todo gracias a la misteriosa ley de la Ira.

Dorian se había dado cuenta de que sentándose y concentrándose en esa energía y sensación mística no solo se sentía maravilloso, sino que también intrigante y esta energía lo hacia mas fuerte.

Era una situación donde todos ganaban, aun si ni siquiera lograba entender completamente cómo funcionaba la ley.

«Me costó cerca de mil puntos congelar al tigre en el aire, hmm…», pensó Dorian, mientras repasaba sus resultados.

Había llegado al entendimiento de las formas en las que era capaz de torcer el Destino.

Varios factores eran de importancia al hacerlo.

Uno era la complejidad de las acciones que estaba ordenando.

Por ejemplo, cuando arrojó los veinte cuchillos de forma aleatoria al aire y ordenó que todos golpearan al primer cuchillo que había lanzado, la complejidad del evento era enorme.

La complejidad de un evento como ese era exuberante.

La enorme cantidad de factores y las partes móviles hicieron que torcer el Destino costara tanto.

Otro factor que importaba era el Destino que estaba cambiando.

El Destino de esos cuchillos era algo menor.

Por ende, hacer un cambio tan significante era posible.

El Destino de este tigre clase Magnus Magister era algo mucho mayor.

Se trataba de una bestia viviente que tenía una presencia e impacto mucho más grandiosos que afectaría la realidad mucho mas fuerte que si solo lanzara algunos cuchillos.

Sin embargo, no estaba haciendo un cambio de importancia.

El cambio que hizo solo detendría al tigre por un instante y después le permitiría continuar con normalidad.

Una acción como esta costó cerca de mil puntos de energía, una cantidad no exactamente insignificante.

«Necesito hacer más pruebas», sus ojos se movieron y se enfocaron en Líder.

«¿Cuánto costaría cambiar su Destino de una forma menor?», se preguntaba mientras frotaba su barbilla.

Mientras tanto, la bestia había caído de vuelta a la lava en confusión, pero no muerta.

«Parece que Líder no tiene la tendencia de matar bestias y animales a menos que lo ataquen… o que el quiera comerlos…» Dorian se había dado cuenta de eso acerca de Líder, el hombre que iba vestido como un simple cazador a pesar de su gran fuera de clase Rex.

—Grr… —Grrrrr… Varios otros rugidos mientras otros cuatro tigres de franjas de magma aparecían.

«Ellos no son una amenaza para nosotros… pero para aquellos por debajo de la clase Magnus, una amenaza como esta seria extremadamente mortal.

Diablos, este mundo exótico realmente es único.

—No perdamos tiempo con ellos, movámonos —Líder movió su mano hacia los tigres quitándoles la poca importancia que tenían y se giró para ver el camino por el que irían, no sin antes ver a Dorian.

«Supongo que no obtendré un nuevo linaje de sangre».

Dorian suspiró mentalmente.

Podría volver luego para tomarlo si quisiera.

—Vamos —asintió Dorian, dando el primer paso.

Su vampiro de la Ira comenzaba a moverse hacia delante con suma gracia mientras atravesaba el camino de piedra hacia Tomo.

El resto del grupo se unió a él, viajando a gran velocidad.

Era una casualidad que ellos también se dirigieran en la dirección en la que Dorian había visto un enorme pilar de roca y magma se había elevado en el aire, como si una grandiosa pelea estuviera ocurriendo…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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