Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 148
- Inicio
- Todas las novelas
- Reborn: Evolucionando de la nada
- Capítulo 148 - 148 Capítulo 148 Mi nombre
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
148: Capítulo 148: Mi nombre 148: Capítulo 148: Mi nombre Editor: Adrastea Works —¡Gracias, señor!
—¡Muchas gracias!
Dijeron los dos jóvenes sombra, con nerviosismo y sin estar aterrorizados, cuando inclinaron sus cabezas hacia Dorian.
—No es nada.
Perdón por el malentendido.
Salgan de aquí.
Dorian los saludó con la mano y les agradeció, volviendo su atención hacia los muros de la ciudad frente a él.
El dúo se escapó rápidamente, aun sosteniendo su presa de Ciervo de jardín solar.
—Así que estoy en el país de Platera —murmuró—.
Eso no me ayuda mucho.
Después de que todos escaparan de él, Dorian finalmente logró dar con los dos jóvenes, mientras corría cuidadosamente con Helena.
Le había costado algo convencerlos, pero había logrado ganárselos y explicarse.
Después de que les dio un par de las pocas hierbas mágicas que aún le quedaban, los jóvenes habían estado fuera de sí compartiendo cualquier información relevante que tenían.
La ropa mágica que se estiraba de Dorian tenía la apariencia de finas prendas de seda, dándole la apariencia de un rico noble o comerciante, tal vez uno perdido en sus viajes según los niños.
Los dos cazadores en realidad no sabían en qué planeta estaban.
De hecho, todo lo que sabían era que estaba en el país de Platera, justo en las afueras de una de las Ciudades fortalezas que salpicaban el paisaje de la nación.
No era demasiado sorprendente dado su estado de humildes cazadores.
Se suponía que Platera era una gran y amplia semi-nación que ocupaba la mitad entera de un gran continente.
Las ciudades fortalezas eran los lugares donde vivía la mayoría de las personas y eran principalmente independientes, con todo lo demás rebosante de vida silvestre.
La mayoría de las criaturas en Platera parecían estar relacionadas con plantas o flores u otros tipos de flora.
Si bien los niños no sabían nada acerca de otros planetas o puentes de mundos, sí sabían que el área local estaba casi completamente habitada por sombras.
—Definitivamente estoy dentro de la Comunidad Sombra.
Si Dorian no había estado seguro antes, ahora estaba seguro.
Suspiró con frustración, la preocupación lo llenaba.
Dorian mantuvo sus pensamientos para sí mismo mientras se movía hacia la ciudad fortaleza delante de él, una gran ciudad conocida como Fuerte Sutner.
Las paredes eran grises, perfectamente planas y casi sin grietas visibles.
A medida que Dorian se acercaba a la ciudad, se podían ver más y más sombras moviéndose en los alrededores.
Este camino parecía conducir solo al gran bosque que acababa de abandonar, en su mayoría cazadores o recolectores que se movían de un lado a otro.
Dorian sintió que una presión aparecía en su brazo, haciéndole mirar hacia abajo.
Helena lo sujetaba mesuradamente, su aspecto marchito estaba lleno de preocupación y cuidado.
—Todo irá bien —su voz era débil mientras trataba de consolarlo, su cabeza se movía ligeramente mientras trataba de asentirle con la cabeza.
—¡Oye!
¡Estás despierta!
¿Cómo te sientes?
Los ojos de Dorian se iluminaron al ver esto, dándole una cálida sonrisa.
Todavía estaban a cierta distancia de los muros de la ciudad y ninguna otra Sombra estaba en ese momento cerca de ellos —Estoy bien.
Bueno, en realidad…
—hizo una pausa, su cara se arrugó—.
¿Mi cuerpo se siente un poco…
dolorido?
¿Como si me hubieran sacudido o algo por el estilo?
—miró a Dorian inquisitivamente.
—Nop, no tengo idea de eso, debe ser el clima frío —Dorian se encogió de hombros de manera inocente, con una capa de sudor cubriendo su frente mientras señalaba el mundo a su alrededor.
Estaba cálido y soleado.
—Eh…cierto, así que, cambiando de tema —comenzó, cambiando rápidamente de tema—.
Hemos aterrizado en un…
lugar difícilmente ideal —explicó Dorian rápidamente todo lo que había aprendido hasta el momento mientras seguía caminando.
Después de asimilarlo todo, Helena frunció el ceño con él, la preocupación llenaba su cara.
—Tampoco reconozco esta nación.
Se suponía que mi artefacto nos llevaría a la ciudad de Tomo, como dije.
Cuando el espacio se fracturó en las Ruinas de la Ascensión, debemos haber caído en una de esas fracturas —los ojos de Helena se iluminaron mientras hablaba, como si todo tuviera sentido ahora—.
Las partículas de energía que emite el brazalete de la loba capitolina deben haber interactuado con el espacio caótico, causando que un campo de energía cercenado nos rodeara y protegiera.
Eso explica la enorme sensación de agotamiento que sentí y los constantes ataques, así como la ayuda que me has brindado —dijo Helena, haciendo entender a Dorian con su mirada que entendía la situación por completo.
—Correcto, correcto.
Sí, por supuesto.
Un campo cercenado —Dorian asintió sabiamente, frotándose el mentón como si él también entendiera a qué se refería.
—Pero estás en lo correcto —Helena se mordió el labio—.
Incluso el saber eso…
no nos ayuda.
De repente, el cuerpo de Helena se movió mientras trataba de ponerse de pie.
Una débil aura de energía comenzó a formarse por solo un segundo antes de disiparse inmediatamente cuando se derrumbó en los brazos de Dorian, su rostro se ponía pálido.
—Guau, Helena, tranquila —Dorian le advirtió cuando la atrajo hacia él, mirándola con severidad.
—Me encargaré de todo esto, ¿de acuerdo?
Solo descansa.
Yo me encargo —su voz era dominante mientras la miraba fijamente a los ojos, sin admitir argumentos.
Ella le devolvió la mirada, la emoción fluctuaba en ellos.
Pasaron unos segundos mientras se miraban el uno al otro.
—Bien —Helena se relajó por completo, permitiendo que Dorian la llevara con libertad mientras dejaba descansar su cuerpo debilitado.
—Dejaré que te encargues de esto —su voz era un susurro silencioso, lleno de confianza, mientras volvía quedar inconsciente, su cuerpo estaba completamente enfocado en curarse.
Dorian bajó la mirada hacia su cuerpo dormido y luego la levantó hacia los muros de la ciudad.
Luego miró a las otras sombras que caminaban a lo lejos y tragó algo de saliva.
—Bien.
Me encargaré de esto —asintió con firmeza.
En poco tiempo Dorian se encontró en una corta fila, esperando para entrar en la ciudad.
Las sombras frente a él vestían ropa de cuero o lino, llevando espadas o arcos.
—Hmm.
Dorian destacaba bastante, al llevar el cuerpo envuelto de Helena en sus brazos.
—Bueno…
No es malo destacar, en realidad.
Durante la mayor parte de su tiempo aquí en los 30.000 Mundos, Dorian había hecho todo lo posible por mantenerse de bajo perfil y evitar llamar demasiado la atención.
Sabía que lo estaban cazando.
Ahora, sin embargo, como estaba en medio del territorio enemigo, Dorian decidió adoptar un acercamiento ligeramente diferente.
«Todos esperan que sea discreto.
Después de todo, ¿qué es lo último que esperarías que hiciera alguien a quien estás persiguiendo o buscando?», sus ojos destellaron.
«Destacar».
Finalmente fue el turno de Dorian en la fila.
La puerta por la que Dorian había hecho fila era grande, de al menos cinco metros de altura y una docena de metros de ancho.
Dorian podía ver varias barras de metal gruesas que cayeron en mitad de la puerta, para bloquearla en cualquier momento.
Más allá de la entrada, Dorian pudo distinguir una ciudad bulliciosa.
Miles de sombras moviéndose en las calles, de un lado a otro.
La mayoría de ellos usaban pieles de cuero o ropa de lino sencilla, similar a los cazadores que salían de la puerta.
Este parecía ser un distrito relativamente más pobre.
Los pocos edificios que Dorian podía ver estaban hechos de madera marrón envejecida, algunos con ventanas de vidrio rotas o puertas desgastadas.
Sin embargo, también pudo ver a algunos niños corriendo, y el área parecía tener una sensación animada.
—Nombre y propósito —una voz exigente llamó la atención de Dorian.
Uno de los seis guardias que estaban de pie en la entrada de esta puerta.
Todos eran Sombras, como todos los demás que podía ver Dorian.
Cada guardia llevaba una armadura de hierro gris, chapada y desgastada, con una espada corta en el cinto y un escudo en la espalda.
Este guardia en particular parecía ser quien estaba a cargo de la puerta, su armadura estaba adornada con un gran círculo amarillo.
El guardia que estaba hablando con Dorian lo miró con una expresión bastante aburrida, sus ojos casi eran vidriosos.
No obstante, cuando vio que Dorian llevaba un cuerpo, la expresión aburrida se desvaneció y se puso en alerta.
Dorian respiró hondo.
—¡Mi nombre es Iñigo Montoya, de las lejanas tierras de España!
He viajado lejos hasta este reino con el cuerpo de mi amante, una princesa de Florín —la voz de Dorian retumbó con autoridad, un rico poder fluía de sus palabras mientras hablaba.
El aire a su alrededor se arremolinaba mientras se enfocaba en torcer el Destino, para hacerse parecer lo más noble y autoritario posible.
—Mi propósito es buscar medicinas para tratar heridas en el alma y salvar a mi esposa.
¡Ha caído en un sueño profundo y mágico del que nada puede despertarla!
¡Mi viaje terminará solo cuando vuelva a caminar con libertad!
—terminó de hablar, saludando pomposamente, asegurándose esta vez de no dejar caer a Helena, mientras miraba al guardia para ver su respuesta.
Todos y cada uno de los seis guardias se habían girado para mirarlo en estado de shock.
A sus ojos, Dorian apareció como un noble y devoto héroe sombra de leyenda.
Su fina ropa y su poderosa apariencia le daban el aire de un gobernante en una búsqueda para salvar a su amor.
La imagen conmovió el corazón y las mentes de los guardias de sombra.
—M-mis más sinceras disculpas, mi señor.
Todos los que vengan en paz son bienvenidos en la ciudad fortaleza de Sutner —el guardia inclinó la cabeza rápidamente, su cuerpo temblaba.
Dorian giró la cabeza mientras miraba al guardia, su rostro repentinamente era incrédulo, —No me digas…
¿no han oído hablar del rey de la espada, Iñigo Montoya?
¿Hijo del más grande espadachín en los 30.000 mundos?
¿La sombra negra de siete cuchillas?
¿Mi nombre no se ha extendido a este rincón de la gloriosa Comunidad?
—Dorian farfulló mientras hablaba, la incredulidad llenaba su voz.
Torció el Destino con fuerza al mismo tiempo, enfocándose en el guardia frente a él.
Dorian también usó su ley de la valentía, un aura heroica y poderosa estallaba a su alrededor.
Esta nueva aura se fusionó con su imagen ya heroica, elevando aún más la opinión sobre él de los guardias que lo observaban.
—N-n-ah, sí, por supuesto, señor Iñigo.
Tu nombre y fama se han extendido por todas partes.
Es culpa de este guardia tonto por ser ciego.
—El guardia se golpeó la frente y volvió a hacer una reverencia, apartándose rápidamente.
Al mismo tiempo, hizo un gesto con la otra mano con urgencia a uno de los guardias.
—¡Ponto, informa inmediatamente al señor Gabito de la llegada del señor Íñigo!
¡Hazlo con toda premura, no te demores en absoluto!
—el guardia jefe ordenó a uno de sus subordinados.
—Sí señor, capitán Tobagin.
¡De inmediato!
—el otro guardia se apresuró, corriendo a través de la multitud hacia un gran castillo que se encontraba en el centro de la ciudad.
Los movimientos del guardia eran suaves y ágiles, en el nivel de la clase Magister.
—Por favor, señor Iñigo, un millón de disculpas.
No estábamos al tanto de su gran llegada hoy.
El señor de la ciudad será informado en breve —la voz del guardia era nasal mientras adulaba a Dorian, indicándole que entrara a la sala de guardia a un lado, inclinando la cabeza nuevamente.
El pobre guardia parecía tan preocupado e interesado que Dorian en realidad se sintió mal por él.
Los ojos de Dorian brillaron con arrogancia mientras seguía al guardia, la poderosa aura que fluía a su alrededor se desvaneció ligeramente mientras sonreía, no obstante, conservando su disfraz.
«No te preocupes, Helena», pensó, sintiéndose confiado.
«¡Yo me encargo!» ..
..
..
..
..
..
..
..
Mientras tanto, dentro del castillo del señor de la ciudad, en el centro del Fuerte Sutner, se podían ver dos sombras discutiendo entre sí en un comedor.
—No es mi culpa que se suponga que investiguemos todos los centros de población, Gavin.
Esto es de los peces gordos de la Comunidad, no podemos decir exactamente que no.
Además, ni siquiera tenemos que aprehender al vampiro si ellos también son demasiado fuertes.
Solo aplasta el sello de señal —dijo una sombra femenina mientras miraba a su camarada con frustración.
Vestía una túnica larga y gris decorada con la insignia de la Iglesia de la Luz.
A su alrededor, un aura sagrada parecía descansar.
Parecía que tenía poco más de veinte años, con cabello largo y castaño y ojos grises.
—Lo sé, Patricia —respondió Gavin, sacudiendo la cabeza en respuesta.
Gavin llevaba un conjunto similar de túnicas grises delgadas, también adornadas con la insignia del sol que representaba a la Iglesia de la Luz.
Parecía un poco mayor, de unos treinta años, frotando un gran báculo que estaba colgado a su espalda.
—Simplemente no entiendo por qué eso importa en los Mundos del Este.
Esta es la 10a ciudad que hemos investigado otros tantos días, ¿cuál es la posibilidad… —se interrumpió abruptamente la sombra, dándose la vuelta con una sonrisa cuando otra Sombra entró en el comedor.
—Saludos, Señor Gabito.
—Buenas tardes, Señor Gabito.
Los dos magos de la Iglesia de la Luz asintieron al señor de la ciudad.
—¡Ah, saludos, grandes magos!
El señor de la ciudad era una sombra de aspecto jovial, con un aura de fuerza tranquila pero firme.
Para ser un señor de la ciudad en cualquiera de las ciudades fortalezas en Platera se requería al menos cierto grado de fuerza.
El país estaba lleno de poderosas bestias, pero también lleno de poderosas hierbas mágicas y tesoros naturales raros.
El señor de la ciudad tenía una espada larga atada a la espalda y usaba unos pantalones de seda gris sueltos y una camisa de seda blanca.
Parecía de mediana edad, con un mentón fuerte y una constitución delgada.
—Estaba a punto de preguntarles a ustedes dos sobre su estadía.
¿Han terminado de explorar la ciudad propiamente dicha?
—la voz del señor Gabito fue cálida, pero sus ojos mostraban dureza mientras miraba a los dos magos, aparentemente disgustado con su presencia.
La Iglesia de la Luz era venerada y amada por la población, pero figuras como el señor Gabito preferían gobernar sus propias tierras sin ponerse de rodillas ante los demás.
Se necesitaba un hombre con una poderosa voluntad para gobernar sobre las vidas de los casi cinco millones de sombras que vivían en el fuerte Sutner.
—Sí, señor Gabito.
Deberíamos emprender viaje pronto.
No encontramos ningún vampiro dentro de la ciudad —respondió Patricia.
Sus palabras eran frías.
Las órdenes habían llegado hace varias semanas, tanto del duque del Este como de la Iglesia, para explorar la tierra y detener a los vampiros que vivieran dentro de la Comunidad.
Había estallado otra guerra con los vampiros, y si bien tenía poco efecto en los mundos tan lejanos como los del este, no significaba que los mundos pudieran ignorarlo por completo.
Patricia metió la mano en un bolsillo, extrayendo un muy pequeño cristal verde que estaba decorado con inscripciones.
—Si hubiera alguno dentro del rango, este cristal de linaje habría comenzado a brillar después de que completamos la ceremon…
—Patricia se interrumpió mientras miraba la roca, su voz se desvanecía.
El cristal estaba brillando en ese momento.
—¡¿Eh?!
—ambos magos miraron el cristal de linaje en conmocionados.
El señor Gabito miraba también, con su rostro arrugado.
En ese preciso momento, justo cuando estaba a punto de decir algo, un guardia irrumpió en la cámara, con el pecho agitado.
—¡Señor Gabito!
¡El famoso maestro de espadas, el señor Iñigo Montoya ha llegado a la entrada del bosque occidental!
REFLEXIONES DE LOS CREADORES K1tZu N.
del editor: el nombre de Íñigo Montoya es sacado de una novela titulada “La princesa prometida” de William Goldman.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com