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Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 149

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149: Capítulo 149: Acepto 149: Capítulo 149: Acepto Editor: Adrastea Works —¿Quién?

El señor de la ciudad del Fuerte Sutner miró a su subordinado con sorpresa y un poco de disgusto.

El hombre era uno de los guardias locales de la ciudad, pero debería estar al tanto que no podía irrumpir en el castillo central sin la debida autorización, a menos que fuera una emergencia.

Tendría que reprender a los guardias del castillo después de esto.

—¡El famoso maestro de espada el señor Iñigo Montoya, señor!

¡La sombra negra de siete cuchillas!

—el guardia jadeó mientras recuperaba el aliento, su cuerpo estaba agitado por el esfuerzo.

El señor Gabito entornó los ojos.

No reconoció el nombre, pero para que el guerrero tenga ese título, debía ser alguien importante.

—Maldición.

¿Por qué aparecen tantas figuras irritantes ahora?

—el señor de la ciudad se quejó por lo bajo, frotándose los ojos con frustración mientras miraba a los dos magos de la Iglesia de la Luz.

—¡Damon!

—agitó su mano a un costado.

De inmediato, una sombra que había estado a la espera en el fondo dio un paso adelante.

Una sombra anciana vestida con una larga túnica marrón, cubierta con cuerdas de seda e inscripciones.

Su mayordomo que lo ayudaba a manejar los asuntos de la ciudad.

—Mi señor —Damon se inclinó, su largo cabello blanco se movió ligeramente.

—Rápidamente, organice una recepción e invite a este señor Intelgo o Iñigo o como sea al castillo y vea lo que quiere.

Aunque, sea respetuoso —el señor Gabito lo hizo retirarse, frotándose la frente mientras se giraba hacia los magos desde la Iglesia de la Luz.

—¿Cuánto tiempo les tomará a los dos encontrar a este vampiro y deshacerse de él?

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..

Dorian concentró su respiración mientras esperaba en un vestíbulo de invitados dentro de la caseta de guardia.

El capitán de los guardias de la puerta estaba esperando afuera, con atención.

La habitación estaba escasamente decorada, con algunas mesas y sillas de madera.

Algunas espadas y otras armas estaban apiladas en la esquina, cubiertas de polvo.

Habían pasado varios minutos desde que lo habían traído aquí, al aterrorizar al guardia en la puerta con su gran presencia.

—¿Oh?

—murmuró Dorian cuando sintió que Helena lo pellizcaba.

Seguía sosteniéndola con cuidado, sintiendo su cabeza apoyada contra su pecho.

Él miró hacia abajo sorprendido, al verla fulminarlo con la mirada.

Había pensado que ella todavía estaba dormida, recuperándose.

—¿Soy tu esposa ahora?

—susurró ella en voz baja, aun mirándolo con furia.

Sus mejillas se sonrojaron ligeramente mientras decía eso, iluminando su apariencia aún marchita.

—Shh, silencio mi muy amada esposa.

Recuerda, estás atrapada en un hechizo mágico que te hace permanecer dormida —Dorian simplemente le sonrió con molestia.

La boca de Helena se abrió para contrargumentar, pero antes de que pudiera decir algo, la puerta de la caseta de guardia se abrió de golpe.

Inmediatamente cerró la boca y los ojos, dándole a Dorian una última mirada furiosa por si acaso.

—¡Señor Íñigo!

—el guardia que el capitán de la puerta había enviado reapareció, su rostro estaba enrojecido por el esfuerzo.

—¡Una delegación ha llegado para recibirlo!

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..

Mientras tanto, lejos de Dorian, en un mundo exótico inusual dentro de la Alianza Graal…

Un mono y un hombre aterrizaron sobre una hoja gigante que cayó flotando del cielo.

El mono se movía con suavidad, sus movimientos eran precisos y practicados, mientras que el humano saltó torpemente, pero logró mantener el equilibrio.

—Debes estar preparado para todo: batallas en terrenos inestables, en superficies tambaleantes —la voz de Sun Wukong resonó cuando arremetió contra Will con un largo bastón, barriéndolo mientras intentaba equilibrarse en la hoja.

Will cayó hacia atrás, deslizándose sobre la hoja de casi cien metros de largo.

Se las arregló para darse la vuelta mientras caía, las partículas de luz fluían a su alrededor.

—Magia de lu… PORRAZO Antes de que pudiera terminar de lanzar un hechizo, Sun Wukong apareció nuevamente frente a él, derribándolo una vez más.

Una brillante y cálida aura de luz cubrió a Will de manera protectora, pero no pudo detener el ataque del báculo.

El golpe pareció ignorar por completo la barrera innata que rodeaba a Will, derribándolo.

—¿Crees que tus enemigos esperarán a que termines de lanzar un hechizo?

Sé más rápido.

Sé más fuerte —la voz de Sun Wukong era fría— Sé mejor.

Will resopló, manipulando la energía de luz a su alrededor sin lanzar un hechizo mientras arremetía contra Sun Wukong.

El mono esquivó sin esfuerzo el golpe, pero retrocedió unos cuantos pasos, lo suficiente para que Will recuperara el equilibrio.

La extraña escena que se estaba desarrollando había sido muy diferente solo unos días antes.

Sun Wukong sujetó a Will y lo rescató cuando las Ruinas de la Ascensión colapsaron.

La mente de Will se había quedado en blanco cuando parecían deformarse y teletransportarse, moviéndose a una velocidad increíblemente rápida.

En lo que parecieron horas, pero en realidad fueron solo uno o dos minutos como máximo, Will se encontró de pie en un puente de mundo cubierto de hierba, a solas con el mono que lo había sujetado.

Se había sentado en el suelo por un minuto, reuniendo sus pensamientos.

Para Will, todo parecía suceder a un millón de millas por hora, pasando muy rápido.

Sus recuerdos aún eran vagos y dispersos.

No obstante, sabía con certeza una cosa.

Dorian lo había salvado, una vez más.

Y ahora este mono también.

«Vaya, la gente realmente me salva siempre, ¿eh?», pensó en ese momento, sonriendo con tristeza.

El dragón, o lo que sea que fuera Dorian, que había hecho tanto por él, una vez más le había salvado la vida.

Will pudo recordar sus recuerdos de antes de resucitar.

Cómo había vivido en una ciudad pequeña, cegado por su deseo de unirse al círculo íntimo de su familia.

Cómo Dorian lo había despertado a la realidad de su situación, cómo estaba desperdiciando su vida en búsqueda algo de poco valor.

«Qué tonto fui».

No había pasado mucho tiempo desde entonces, pero Will sintió como si hubiera pasado una eternidad.

Recordaba profundamente la herencia que había recibido de un viejo mago amable cuya alma estaba en las últimas.

Un poderoso mago de increíble habilidad que había vivido cientos de años atrás.

En su mente ahora había un almacén de conocimiento sobre la magia de la luz y el dao de la luz, la forma única en que el mago hablaba sobre la ley que estudió.

Era una ley que era casi idéntica a la ley de la luz, por lo que Will podía entender, pero difería en que era personalizada.

En lugar de una ley general, era una ley que armonizaba con su alma, permitiéndole controlarla de manera más eficiente y con mayor impacto.

El ilustre mago anciano Horhavil, según esta herencia, había alcanzado el apogeo de la clase Angelus, pero fracasó en ascender.

Posteriormente, Will descubrió que su alma había sido tremendamente mejorada.

Parte de esto parecía deberse a vivir un estado cercano a la muerte.

Por alguna razón, la herencia en su alma había interactuado y absorbido algún tipo de energía extraña, mejorando su fuerza mientras permanecía inconsciente en un estado de muerte.

Su alma ahora habitaba un cuerpo que era increíble.

Su forma aparentemente inherentemente adecuada para magia de luz, le permitió adaptarse por completo a él.

Cada hechizo que conjuraba salía a la perfección y la energía fluía dentro de él sin error.

Era como si hubiera renacido en un cuerpo perfectamente adaptado a sus necesidades, un golpe del Destino increíblemente fortuito.

Todo gracias a Dorian.

La deuda que tenía con ese hombre…

se sentía insuperable.

Will había sacudido la cabeza al pensar eso, la gratitud que sentía era difícil de describir con palabras.

Fue en ese momento, cuando la mente de Will se estaba despejando, poniéndose al día con rapidez, en que el mono había comenzado a hablar.

—Saludos, joven mago.

Mi nombre es Sun Wukong —dijo el mono, dándole a Will un asentimiento amistoso.

—Gracias por rescatarme, guerrero.

Mi nombre es Will Robel —respondió Will, mirándolo.

Los dos habían hablado durante un par de minutos mientras Sun Wukong explicaba quién era y en qué situación se encontraba Will.

También explicó lo que les sucedió a Dorian y a Helena, el mono apenas logró verlos escapar a través de una fractura espacial.

Sin embargo, a medida que el mono avanzaba, Will solo se sentía cada vez más y más confundido.

—¿Entonces viajaste hasta aquí para rescatarme?

¿Cómo sabrías que estaría allí?

—Will miró a Sun Wukong, sin comprender.

El mono frotó el gran collar que usaba, dándole a Will una pequeña sonrisa.

—Tengo un par de ojos especiales.

Algunos los llamarían una bendición, mientras que otros una maldición.

Mis ojos me permiten ver a través del propio Destino, por cosas que se relacionan directamente conmigo.

—Sun Wukong comenzó, su voz adquirió un aire de gran poder mientras hablaba.

—Y en lo profundo de tu cuerpo, escondiéndose, hay algo que se relaciona bastante conmigo y con mi futuro —los ojos de Sun Wukong brillaron—.

La reminiscencia de un ser que debe ser destruido —su voz era de acero frío, sus ojos de hierro negro.

Will se estremeció al escuchar esto y vio que el mono lo miraba, sintiéndose de repente increíblemente vulnerable.

La sensación pasó en un instante, no obstante, cuando el mono sonrió, apartando la oscuridad —Sin embargo, eso no se relaciona directamente contigo, mi amigo.

De hecho, estás en una posición interesante —el mono miró a Will con curiosidad—.

¿Eres un estudiante del ilustre mago anciano Horhavil?

Will entonces hizo una pausa, farfullando de sorpresa.

—¿Sabes de él?

—miró fijamente al poderoso mono, con los ojos muy abiertos.

—Por supuesto.

Era un mago de luz increíblemente experto que fundó su propia escuela única de magia, a partir de su comprensión única de la ley de la luz.

Puedo reconocer un rastro de esa ley y estilo provenir de tu alma —Sun Wukong examinó a Will de cerca—.

Su muerte hace varios cientos de años fue una tragedia sin explicación.

Will apretó los puños al escuchar eso, recordando cómo el mago anciano les había descrito su muerte.

Traicionado por sus camaradas, abandonado para morir.

Al igual que Will había sido abandonado para la muerte, olvidado e ignorado por una familia en la que alguna vez había pensado que era su mundo.

—Su muerte fue de hecho una tragedia —Will guardó sus palabras para sí mismo, por ahora, sin compartir la historia del anciano mago.

Las últimas palabras del hombre aún resonaban firmemente en su mente.

– —A quienquiera que reciba esto, que sepa que el Destino ha decidido que seas el portador de mi muerte.

Soy el ilustre mago mayor Horhavil, reducido a la puerta de la muerte.

Después de dominar el dao de la luz y alcanzar la cima de la etapa Angelus del alma, traté de romper las cadenas que me sujetaban a los 30.000 Mundos y alcanzar la divinidad.

Por desgracia, he fallado.

En el último momento, un grupo de hechiceros de mis aliados ladrones, el Reino Dorado, me traicionó y me abatió cuando estaba más vulnerable.

A pesar de mis heridas mortales, logré escapar, al derribar a dos de sus magos Parias en el proceso y abrir un agujero en el vacío, terminé aquí.

El sitio de mi muerte yace aquí, en las profundidades de este bosque infestado de bestias.

Entre dos montañas despedazadas, en el foso más oscuro de este valle, respiró por última vez.

Mis tesoros son tuyos para que los tomes, solo te pido que un día informes al Santo Duque Archel, del Imperio Elector, que el Reino Dorado me traicionó.

Gracias.

El ciclo continúa.

– Will mantendría este secreto por ahora.

El mono frente a él le había salvado la vida y parecía ser increíblemente poderoso, pero no tenía nada de malo ser precavido.

Algún día vengaría al mago caído que había ayudado a darle una nueva oportunidad en la vida.

Pero ese día no era hoy.

«Tantas deudas que debo.

Pero les pagaré a todos», sus ojos brillaron.

«De una forma u otra».

Sun Wukong miró la apariencia apasionada e impulsiva que tenía Will, con su rostro ligeramente incómodo.

—Biiien.

Entonces.

Sigamos —Sun Wukong se encogió de hombros—.

Estás en una posición interesante, Will.

Esa remanente de alma que has escondido dentro de ti es algo que ni siquiera yo puedo destruir.

No, a menos que esté completamente reformada.

Tampoco sé de qué manera eliminarla —Sun Wukong le hizo un gesto a Will.

—¿Es peligroso?

¿Puede causarme daño?

—Will preguntó en respuesta, la preocupación aparecía en su voz mientras se concentraba en su alma.

Internamente, no podía sentir la presencia de esa alma remanente.

Pero sabía que todavía estaba allí, en algún lugar, al acecho.

—No, no.

No directamente, en cualquier caso.

Tu alma no es adecuada para ello, no puede hacer nada más que permanecer en tu cuerpo, insatisfecha —Sun Wukong negó con la cabeza.

—Sin embargo, solo porque no puede hacerte daño no significa que a otros no.

Ese remanente es solo una parte de un todo.

Existen muchos otros remanentes, y los propietarios de esos remanentes te estarán buscando.

Seres que son mucho más poderosos de lo que puedas imaginar —Sun Wukong hizo una pausa y miró a Will—.

No me importa ayudar a protegerte, pero si te vas solo por tu cuenta, no solo te pondrás en riesgo, sino también a los que te rodean.

Will apretó los puños con más fuerza aún al escuchar esto.

—¿Voy a ser una carga para siempre?

¿Salvado una y otra vez, protegido por otros, incapaz por siempre de estar solo?

—sus palabras hicieron brotar la amargura en su mente.

Los pensamientos de Will seguían siendo un desastre.

Su resurrección aún estaba fresca en su mente, su alma aún estaba adaptándose al mundo a su alrededor.

—Dicho eso…

sería mejor para ti, aprender a protegerte.

Will levantó la vista al escuchar al mono hablar, captando su atención.

—Tu alma parece haberse arraigado firmemente con el “dao de luz” como lo denominó el Ilustre Horhavil.

Deberías ser capaz de entrar en la clase Dominus muy pronto con esa comprensión.

Si estás dispuesto, estaría feliz de ayudar a entrenarte —Sun Wukong terminó su oferta, juntando sus manos.

—¿Harías eso por mí?

—preguntó Will, con su voz ligeramente fuerte.

Sun Wukong simplemente sonrió.

—¿Por qué no?

Ahora tengo tanto tiempo como siempre tendré.

Recuerda, tu Destino está entrelazado con el mío ahora.

Estos ojos míos nunca mienten —tocó justo debajo de sus ojos, mientras seguía sonriendo.

Así como así, Will acordó entrenar bajo la supervisión de Sun Wukong.

Cuanto más conocía al mono, más sentía que Sun Wukong no tenía más que buenas intenciones para él.

El dúo viajó una gran distancia, moviéndose a una velocidad tan rápida que Will era incapaz de comprender la rapidez en la que atravesaron los 30.000 mundos.

Sun Wukong parecía hacer que el mundo a su alrededor se deformaba, de modo que cuando él y Will dieron un solo paso, se transformaron en decenas de miles de metros de movimiento.

En cuestión de lo que parecieron horas, llegaron a un mundo completamente diferente, muy lejos de Magmor.

Un mundo dominado por un árbol enorme y gigantesco.

Un árbol que se extendía por millas de altura, penetrando en el espacio caótico, proyectando un campo de fuerza que bloqueaba el peligroso aire exterior.

Estaba hecho de algún tipo de madera gruesa de color marrón, mejorada mágicamente.

Desde ese momento, durante los siguientes días, Will comenzó a entrenar directamente bajo Sun Wukong.

—Ser mejor, ¿eh?

—la mente de Will volvió rápidamente al presente mientras se estabilizaba en la hoja, las partículas de energía de luz lo rodeaban.

ZUMBIDO Will saltó al aire, saltando hacia una de las miles de grandes ramas de madera que sobresalían del enorme árbol del que descendían cerca.

Algunas ramas eran pequeñas, de solo un metro o dos de grosor y unas pocas docenas de metros de largo, mientras que otras se extendían por millas, que servían a menudo como raíces y ramas al mismo tiempo.

—Seré mejor.

Una brillante luz blanca brilló en las cuencas de Will mientras un par de alas aparecían en su espalda, justo cuando aterrizaba.

Una poderoso aura de luz rodeó a Will mientras se elevaba en el aire, la energía brillante fluía a su alrededor.

La energía en el aire fluctuaba a medida que la comprensión de Will de su dao de la luz aumentaba, incrementando su poder.

—¡Excelente progreso, joven mago!

Concéntrate en la ley, enriquécete a ti mismo y tu comprensión de la misma —Sun Wukong gritó alentándolo cuando también saltó de la hoja que caía a otra rama.

La hoja flotó casi quinientos metros antes de tocar el suelo, una distancia intimidante.

Sonrió, complacido, mientras levanta la vista hacia Will.

—Bien, bien —susurró Sun Wukong, una sensación de orgullo lo llenaba.

A pesar del poco tiempo que había pasado preparando al mago, ya sentía algo de apego.

Admiraba la franqueza y determinación del hombre—.

¿Así es como es tener un discípulo, gran dama?

—Sun Wukong apartó la mirada de Will, hacia el cielo mientras hablaba.

Una fuerte brisa fue la única respuesta que recibió cuando Will se hundió en un estado de iluminación, sentándose a meditar.

El mono suspiró silenciosamente.

—He llegado tan lejos, Maestra.

Estoy preparando todo lo que puedo —su voz era tranquila mientras hablaba, teñida con un poco de tristeza.

Se giró para mirar a Will brevemente—.

No mentí.

Su Destino está vinculado con el mío —los ojos de Sun Wukong resplandecieron—.

Debido a que te salvé, el tiempo que puedo ver a través del Destino se ha extendido un poco más…

Al igual que con las otras anomalías que encontré.

—su voz permaneció tranquila mientras hablaba, pero por debajo, la emoción hervía—.

Sin embargo, parece que no puedo escapar de este Destino por completo.

Aún está allí.

El espacio en blanco.

Un punto donde ya no puedo ver a través del Destino, a pesar de estos ojos míos que son bendecidos por los Cielos —continuó—.

Puedo ver todo sobre mí hasta ese momento…

pero después de ese punto…

nada —Sun Wukong hizo una pausa, sonriendo de nuevo—.

¿Esa es la muerte, Dama Sabia?

Ver en el Destino, mi propio fin.

Tal crueldad.

Se produjo una pausa tranquila.

De manera abrupta, Sun Wukong empezó a reír, —Pero qué es la vida sin un poco de suspense, ¿eh?

¡Jajaja!

Si voy a morir, moriré con buen ánimo.

Saludaré a la muerte con una sonrisa y un puño listo —Se quitó de encima el humor sombrío, volcando su atención hacia Will—.

Pero antes de que muera y ya no pueda proteger más este reino…

Permítenos convertirte en un gran mago, joven Will.

Tal vez puedas soportar la responsabilidad sobre la que el Destino ya ha dictado que fracasaré.

..

..

..

..

..

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..

—Gran maestro de la espada, he oído hablar de tu legendaria destreza.

Como practicante de la espada, siempre he sido devoto en desafiarme a mí mismo para intercambiar técnicas con mis pares.

—¿Aceptarías mi humilde desafío?

Dorian volvió a mirar a quien hablaba, el señor de la ciudad fuerte Sutner, su rostro no mostraba ninguna emoción mientras respondía, —Acepto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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