Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 161
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- Capítulo 161 - 161 Capítulo 161 Viaje seguro
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161: Capítulo 161: Viaje seguro 161: Capítulo 161: Viaje seguro Editor: Adrastea Works —Todos, estén preparados.
Ingresaremos en el miasma de sueño en cinco segundos —ordenó una voz fría y autoritaria, llamando la atención de Dorian.
Él y Fabián se giraron para mirar hacia atrás.
—Ah, guía de los sueños Walter —asintió Dorian mientras saludaba a quien habló.
Un hombre alto, de pelo blanco y vestido con un traje blanco completo estaba de pie ante Dorian, mirando imperiosamente hacia la pared negra y gris de niebla retorciéndose.
Tenía una cara afilada y ojos que estaban extremadamente alertas.
En los preparativos para atravesar el mundo exótico de Ballians, Dorian no estaba muy seguro de quién había ayudado a organizar para que uno de los exploradores más experimentados los acompañara.
Walter, El guía de los sueños era un experto que había estudiado el mundo exótico de Ballians durante más de cien años.
Si bien su fuerza se limitaba a la clase Magnus Magister, su conocimiento y experiencia lo diferenciaban de los demás.
—Grandioso héroe Iñigo.
El Guía de los sueños se acercó y se inclinó profundamente frente a Dorian, con su voz llena de respeto.
También se inclinó, aunque no de manera tan profunda, hacia Fabián, el poderoso artista marcial místico de clase Rex que estaba junto a Dorian.
—¿Qué me puedes decir sobre este miasma?
—preguntó Dorian, frotándose el mentón.
Sus acciones lo hacían parecer un sabio gobernante contemplando el futuro.
Había obtenido una visión general del mundo exótico hace un tiempo, pero no se había dado cuenta lo suficiente de la magnitud de este.
La oscuridad hacia la que volaban era mucho más desalentadora en persona.
Justo cuando Walter estaba a punto de responder, la oscuridad los alcanzó.
Su barco había entrado en el miasma de sueño.
ZUMBIDO Ruidos misteriosos hacían eco en el aire.
Una sensación opresiva proveniente del miasma negro y gris se extendió sobre la embarcación a medida que avanzaba, viajando desde el espacio aéreo protegido del puente de mundo.
La luz se atenuó, todo se desvaneció ligeramente a un gris opaco, similar al estado del Cuerpo perfecto de Dorian.
—No es dañino, al menos no de manera directa —la voz de Walter exudaba una tranquila confianza mientras asentía, agitando la mano.
—Ciertamente es desconcertante, pero el miasma en sí mismo no puede hacerte daño.
Es simplemente un irritante.
El verdadero peligro radica en las zonas de los sueños —la voz del guía de los sueños bajó ligeramente mientras hablaba, como si tratara de evitar que el miasma lo escuchara decir la frase “zonas de los sueños”.
—¿Oh?
—Dorian se reprendió mentalmente por no prepararse lo suficiente.
Debería haber hecho estas preguntas con anticipación.
Aun así, acababan de entrar.
Este no era un mal momento para preguntar tampoco.
—Las zonas de los sueños son restos directos de los ataques que dejó el mentor del sueño.
Algunos de ellos son débiles, mientras que otros son fuertes.
Todos son extraños e inquietantes, aunque la mayoría de ellos comparten un tema común.—dijo el Guía de los sueños, de forma informativa y con palabras precisas.
Dorian se volteó y contempló la turbia oscuridad que los rodeaba.
Miró a su alrededor en un círculo, examinando su entorno.
No había nada visible.
Solo los grises y negros vacilantes.
Sin formas, sin colores, sin luz.
Nada.
En la profundidad de su corazón, una profunda sensación de inquietud echó raíces.
«¿Qué pasaría si simplemente saltara?», pensó, mirando por encima del borde de la embarcación.
El mundo exótico de Ballians seguía siendo un mundo, después de todo.
La tierra existía, simplemente no era visible a través del miasma del sueño abajo.
Estaban volando aproximadamente a mil metros sobre el suelo.
Según lo que sabía, el suelo de Ballians estaba lleno de “bestias del sueño” que merodeaban, las que iban desde la clase Caelum hasta la clase Dominus.
Cubrían todo el planeta, de manera comparable a una raza entera.
Las bestias del sueño no tenían mente y solo podían existir dentro del miasma del sueño.
Tenían la apariencia de fantasmas vacilantes, vagamente formados como varias criaturas vivientes.
«¿Cómo llegaría a mi destino?» Sacudió la cabeza.
La turbia oscuridad hacía imposible ver a través.
Perderse en ella era prácticamente una sentencia de muerte.
Sin embargo, mientras se volara sobre el nivel del suelo del mundo, las bestias del sueño no podrían lastimarte ni siquiera afectarte.
Ninguna de ellas podía volar, todas eran terrestres.
—¿Cuáles son las posibilidades de que nos encontremos una zona de sueño?
—preguntó Dorian, mirando al guía anciano.
—Muy poca, señor.
Las zonas de los sueños se desplazan por el aire y la superficie de Ballians de manera aleatoria.
Las posibilidades de que nos topemos con una son menos del 10%, por la distancia en la que estamos viajando —Walter asintió con la cabeza mientras continuaba, señalando hacia adelante—.
¡Tendríamos que ser extraordinariamente desafortunados para encontrarnos con una!
El Destino mismo tendría que estar trabajando en nuestra contra.
Cuando Dorian escuchó esto, miró de reojo al guía de los sueños y luego miró hacia el ilimitado Miasma.
«Maldita sea, hombre, acabas de maldecirnos», maldijo, sus pensamientos retumbaban en su cabeza.
Luego se volteó y agitó un puño hacia la oscuridad y luego mentalmente hacia su alma.
«No hagas nada, alma.
Solo déjanos volar rápido y con facilidad, sin peligro», pensó con un suspiro.
«Mejor me preparo.
Conociendo a mi alma, terminaremos encontrándonos con al menos una de esas zonas de sueños».
Suspiró nuevamente.
Desafortunadamente, esa era la vida de una anomalía.
..
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—Oh vaya.
Eso fue mucho más fácil de lo que esperaba.
—Lo sé, ¿verdad?
No nos encontramos con ni una sola zona de sueños.
—Toda esa exageración por nada, ese guía de los sueños realmente nos guio.
Dorian escuchó la charla de los guerreros en la cubierta, encogiéndose de hombros desamparadamente de acuerdo.
Justo en frente de ellos, el turbio miasma gris se estaba separando para revelar el puente de mundo a Shaptle, su destino final.
Su viaje a través de Ballians realmente había sido mucho más tranquilo de lo que él hubiera esperado.
Al principio, el vuelo había sido bastante espeluznante.
El ambiente era opresivo y el miasma del sueño aparecía en todas partes, incluso dentro del barco.
Dorian había terminado por dejar la cubierta para permanecer de manera protectora al lado de Helena, negándose a dejarla sola.
Helena durmió la mayor parte del viaje.
De hecho, había dormido varios días seguidos, su cuerpo y su alma se centraron en recuperarse.
Cualquier momento que pasara despierta podría llevar a que su proceso de curación se ralentizara o incluso retrocediera.
Finalmente, a mitad de su viaje, Helena se despertó.
En esos cuatrocientos kilómetros de viaje, no pasó nada notable.
Hubo extraños gritos y ecos que plagaron el barco, y varios miembros de la tripulación, luchadores de clase Magister o de la clase Caelum como mínimo, se despertaron con pesadillas.
Pero no había peligro real.
Dorian incluso se había colocado para meditar, usando el ambiente caótico para templarse.
Había realizado un pequeño inventario del contenido de su Anillo espacial, planeando su ruta futura.
«Estoy empezando a llegar a un punto en mi meditación de la ley de la Ira donde podría querer recurrir a fuentes externas para acelerar mi progreso».
Había decidido, asintiendo con la cabeza mientras miraba los escudos de oro, la forma de moneda de mayor valor en la Autarquía Borrel, que descansaban en su anillo espacial.
La razón por la que estas monedas eran tan valiosas era por las propiedades mágicas que poseían.
Se les infundió magia y minerales raros de manera tal que se convirtieron en un artefacto único en sí mismos.
Le permitían a uno obtener una comprensión más clara y completa de las leyes del universo, acelerando la propia meditación.
En etapas inferiores de comprensión, tendrían poco efecto.
Pero en los niveles superiores, a donde Dorian comenzaba a llegar lentamente, podían hacer que fuera mucho más fácil el comprender una ley y absorber energía en el alma propia.
Aproximadamente alrededor del 40%, o a solo a unos pocos puntos de la comprensión actual de Dorian de la ley de la Ira, Dorian alcanzaría la clase Dominus intermedia con respecto a esa ley.
En esta etapa, la dificultad para aumentar el poder de su alma y la comprensión de la ley de la Ira aumentaría.
Fue aquí donde planeó poner a prueba los Escudos de oro, para ver cuán efectivos eran.
Por supuesto, todavía tenía otras tres leyes a las que recurrir para mejorar aún más su fuerza, lo que lo convertía en una anomalía irrisoria.
Una “anomalía anómala” se podría decir.
– Progreso de las Leyes – Ley del Valor: 22% Ley de la Misericordia: 14% Ley de la Avaricia: 17% Ley de la Ira: 38% – —No es un mal progreso en absoluto —murmuró mientras examinaba los valores, complacido.
Habían aumentado, ligeramente, en todos los ámbitos.
Podía sentir su alma volviéndose cada vez más fuerte y que su comprensión de cada Ley cada vez era más completa.
—¿Qué progreso?
—una voz suave y femenina resonó, llamando su atención.
Los ojos de Dorian se abrieron y se dio la vuelta desde su posición sentada en su cama para mirar hacia donde descansaba Helena.
—¡Helena!
¡Estás despierta!
¡Déjame traerte algo de comida o agua!
—se levantó con una sonrisa en su rostro, paseándose.
Los ojos de Helena tenían un profundo agotamiento en ellos, pero también un brillo alegre mientras miraba a Dorian con diversión.
—Sí, estoy despierta, y no, estoy bien.
El estado meditativo en el que me encuentro me permite subsistir con la energía de las leyes del universo, enfocada exclusivamente en la curación.
Mi alma ha progresado lo suficiente como para sentirme bien saliéndome un rato.
¿Cuánto tiempo ha pasado?
—preguntó.
—Solo un par de días.
Me tenías preocupado, Chiquita —respondió, sentándose en el extremo de su lujosa cama.
Helena parpadeó y luego miró a su alrededor.
Solo débilmente, pudo ver una ominosa niebla gris y negra flotando en las esquinas.
El vaivén de los movimientos del Barco volador a través del aire era melódico y difícil de notar, pero era algo que todavía le llamó la atención.
—¿Hmm?
¡¿Dónde estamos en los 30.000 Mundos?!
¿Qué pasó mientras estaba debajo?
Replicó, sobresaltada.
—Oh, claro…
—murmuró Dorian, frotándose el mentón—.
Hay un par de cosas que tengo que contarte.
— —…
—Pasaron unos minutos mientras Dorian explicaba la situación.
—Estás liderando un ejército.
—Síp.
—TÚ estás liderando un ejército.
—Sí, esa es una evaluación precisa de los hechos.
—TÚ estás liderando un EJÉRCITO.
—Siento que no estamos progresando mucho con esta conversación.
Helena farfulló cuando escuchó la respuesta indiferente de Dorian, sus ojos temblaban en estado de shock.
Miró a Dorian como si él le estuviera tomando el pelo, agitándole un puño hacia él.
—¡¿Cómo TÚ puedes ser el líder de un EJÉRCITO, Dorian?!
¿No me dijiste en Taprisha que tenías poca experiencia en los 30.000 Mundos?
—Ella prosiguió, con su voz incrédula.
Incluso se inclinó hacia arriba desde su cama para poder verlo bien.
—Aprendo rápido —él se encogió de hombros.
—¡¿Han pasado 2 meses desde esa discusión?!
¡No obtienes mágicamente las aptitudes para ser un comandante del ejército!
¡Eso es peligroso, Dorian!
—replicó enojada.
Dorian hinchó el pecho y la miró imperiosamente.
—¡Te haré saber que soy el gran héroe y señor Iñigo, la gran grandeza, el emperador eterno, el santo gran señor, el gran señor supremo, el gobernante imparable!
Mientras hablaba, recurrió a la ley de la valentía, y un aura recta y noble surgió de él.
Obtuvo la apariencia de un gobernante sabio y poderoso, uno que nunca retrocedería ante la adversidad.
—Oh, cállate —Helena levantó las manos al aire derrotada, cayendo de nuevo a la cama casi con irritación.
Dorian le devolvió la sonrisa descaradamente.
—Simplemente no quiero que te lastimes —la voz de Helena era mucho más tranquila mientras hablaba, sus ojos contenían una emoción oculta mientras volvía a levantar la vista hacia Dorian.
Dorian sintió al calor entrar en su corazón mientras la miraba, más allá de su apariencia marchita para ver un alma hermosa y cálida.
—No debes preocuparte.
Sé exactamente lo que estoy haciendo.
—No tenía idea de lo que estaba haciendo.
Aun así, pensó que podía volar sin demasiada preocupación si llegaba el momento.
Su objetivo principal era proteger a Helena.
Además, todos estas Sombras parecían ansiosos por unirse a su causa, y de hecho, él realmente quería explorar Moria.
—De acuerdo —murmuró Helena, su voz se desvaneció cuando volvió a dormirse—.
Confío en ti.
— —Descansa bien, pichoncita —murmuró Dorian, llamándola por uno de los muchos apodos que había inventado, mientras la veía caer inconsciente de nuevo, con una semilla de preocupación plantada firmemente en su corazón—.
Me aseguraré de que esa confianza esté justificada.
Las siguientes horas, nuevamente, habían pasado pacíficamente.
Dorian siguió meditando, y en muy poco tiempo, Fabián lo había llamado nuevamente, informándoles de su llegada.
Y allí estaban, a punto de salir hacia Shaptle.
—¿Esto realmente es tan fácil?
—murmuró, mirando hacia el puente de mundo al que se acercaban rápidamente.
Acababan de llegar al borde del miasma del sueño y estaban a punto de atravesarlo.
«Este sería el lugar perfecto para una emboscada de último minuto desde cualquier zona de los sueños…», pensó, parpadeando lentamente.
Su corazón se tensó, sus ojos se pusieron alerta e inspeccionaban el entorno.
Su barco volador se lanzó hacia adelante, los chorros del brumoso miasma del sueño eran empujados a un lado.
Unos ecos espeluznantes y gritos lamentándose sonaron cuando se acercaban al final, una miríada de ruidos terroríficos.
«Solo cinco segundos para que seamos libres…», pensó, apretando sus puños ligeramente.
Habían llegado oficialmente a la sección más delgada del miasma del sueño.
Los gritos resonantes parecían crecer en intensidad, como si el mundo exótico fuera consciente de que estaban a punto de irse y se desesperara por mantenerlos allí.
«Dos segundos…», pensó Dorian, un sentimiento de certeza surgía en su corazón.
No había forma de que lo consiguieran tan fácil.
«Un segundo…
¡aquí viene!» Se puso completamente en alerta, listo para recurrir a todas sus leyes en cualquier momento.
Su habilidad de Cuerpo perfecto estaba lista para ser activada, susceptible de ser disparada por casi cualquier cosa.
ZUMBIDO Se liberaron del miasma del sueño, entrando en el espacio aéreo del puente de mundo.
El corazón palpitante de Dorian alcanzó un crescendo cuando su cabeza giró de un lado a otro, listo para responder a casi cualquier cosa.
—…
No pasó nada.
«¿Eh?» Dorian parpadeó.
El Barco volador continuó volando hacia adelante, ileso y sin interrupción.
—¡Woooo!
—¡Finalmente libres de esa bruma asquerosa!
—¡Rápido!
¡Adelante hacia Moria!
—¡A vencer a los demonios!
Realmente fue así de fácil.
Un grupo de vítores apagados estallaron de los guerreros mientras celebraban al entrar en la cálida y amigable luz del puente de mundo.
Esta iteración específica de un puente de mundo era rocosa, montañosa, y desprovista de mucha vegetación.
—Hemos llegado a salvo, santo gran señor.
¡Finalmente nos estamos acercando a nuestro destino!
—el artista marcial místico de clase Rex de bigotes color marrón, pero calvo, Fabián, observó alegremente desde el lado de Dorian, su voz envejecida estaba llena de emoción.
—Eh.
Sí, eso hicimos —Dorian se encogió de hombros.
Eso había sido bastante decepcionante—.
¡Oh, bueno, sigamos!
—Sus ojos brillaron, el entusiasmo los llenaba—.
¡A Moria iremos, mis leales subordinados!
¡Vamos a conquistar a los demonios!
Levantó una ovación por cuenta propia, imbuyéndola con la ley de la valentía.
—¡Escuchen, escuchen!
—¡Hacia Moria!
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..
De regreso en el mundo exótico de Ballians, en medio del inquebrantable miasma del sueño, se podía ver vagamente una figura, mirando una esfera flotante de cristal borrosa.
Esta figura tenía una forma humanoide irreal que cambiaba y mutaba constantemente de tamaño y escala.
La única constante era la poderosa aura de clase Rex que se agitaba a su alrededor.
Y mientras esa figura miraba la bola de cristal, miraba hacia abajo a una escena familiar.
Una escena de Dorian y los miembros de su ejército celebrando alegremente mientras salían por el puente de mundo, llenos de emoción.
—Insensatos —susurró la figura onírica, su voz era áspera y ronca—.
Tantos expertos, pero tan poca sabiduría —prosiguió el ente, negando con la cabeza—.
Supongo que no puedo culparlos por completo.
Pensar que de inmediato cayeron en la zona de sueños de años de vida cuando llevaban menos de quince segundos en su viaje.
Eso es ciertamente un récord.
—¿Me pregunto si tuvieron buena o mala suerte?
—La figura se encogió de hombros.
Hizo un movimiento vago con la mano, haciendo que la bola de cristal se estremeciera.
—Veamos…
La zona de los sueños de los años de vida está actualmente en su periodo de desorientación, pero puedo solucionarlo.
Es algo bueno que capte su actividad.
Es una lástima que mi conexión con las zonas de los sueños sea insuficiente en comparación con la del maestro.
—La figura suspiró.
Parecía tener la costumbre de hablar consigo mismo, la cual construyó por largos años de soledad.
—Ahora veamos…
¿a dónde los ha guiado?
El período de desorientación debería cambiar sus movimientos, causando giros y vueltas que los lleven a una ubicación aleatoria y… ¡¿QUÉ?!
La figura de la sombra se detuvo abruptamente, la incredulidad pura llenaba su voz.
—¡¿Eso-eh?
¡¿Realmente los guió hasta el puente de mundo al que se dirigían originalmente?!
¡¿Esto no es solo una ilusión de sueño creada por la zona de sueños?!
¡¿Pero cómo?!
¡Eso es ridículo!
¡¿Está aún activo el periodo de desorientación?!
—El humanoide indefinido lanzó un hechizo sobre la bola de cristal, mirándola fijamente, confundido.
—Aun está activo…
así que llegaron al puente de mundo que planearon alcanzar por casualidad…
¿Esto es real…?
La figura sombría colocó su rostro en sus manos, frotándose la frente.
Era un ser compuesto casi por completo de energía y, por tanto, físicamente incapaz de tener un dolor de cabeza.
A pesar de eso, sentía que uno se acercaba al mirar la ridiculez de esta situación.
Las probabilidades de que llegaran a su destino planeado mientras están en medio del poderoso período de desorientación mágico de la zona de sueño de años de vida…
deberían haber sido casi literalmente imposibles.
Llegar allí realmente era ridículamente improbable.
Mucho menos de 1 en 1.000.000.
No obstante, aun, de alguna manera, llegaron allí, y además en tiempo récord.
—¡Qu… están a punto de escapar del mundo por completo!
¡Ya están en el puente de mundo!
¡Zona de sueño de años de vida!
¡¡Actívate, rápido!!
—balbuceó la figura sombría, su cuerpo se volvió borroso mientras se disparaba en una dirección específica a gran velocidad, dejando atrás una bola de cristal que comenzó a brillar con una luz oscura, transformando la brillante escena de Dorian y los guerreros que lo vitoreaban en una que estaba plagada de oscuridad.
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