Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 46
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- Capítulo 46 - 46 Capítulo 46 El plato principal
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46: Capítulo 46: El plato principal 46: Capítulo 46: El plato principal Editor: Adrastea Works *ROOOOOAAAAAAAR* Un segundo rugido más fuerte rasgó el aire, lleno con poder y fuerza.
Dorian no pudo evitar temblar levemente cuando lo escuchó, la hostilidad en el era intimidante.
Escamas oscuras, casi negras cubrían al lagarto gigante, que desprendían un brillo casi metálico.
Estaba parado solo un poco más bajo que Dorian a unos cinco metros y medio, con sus ojos pequeños y brillantes y dorados mirándolo.
Unas pequeñas púas grises cubrían su cuerpo subiendo y bajando por su columna.
En lugar de fuertes y ondulantes músculos, tenía un cuerpo fibroso y delgado, con largas garras que terminaban en un filo fino.
—Ausra…—dijo Dorian mientras fruncía el ceño, al darse cuenta de lo que pasaba—.
Pensé que se suponía que era un lagarto corpulento, como yo—.
Sacó su lengua cuando sus ojos se encontraron con los del lagarto, aumentando la tensión.
—Este parece ser un lagarto de roca solar de clase pseudo-Dominus que ha sufrido algún tipo de mutación.
Sin una muestra de sangre, no puedo juzgar de manera precisa qué es exactamente—respondió Ausra.
—Maldición—.
Las cosas no siempre iban según el plan.
Pocas personas se habían encontrado esta bestia y habían vivido.
La única información que había obtenido era de segunda o tercera mano.
De manera repentina, el lagarto se lanzó en el aire, precipitándose hacia Dorian.
Su cuerpo se puso borroso mientras se movía, despegando de tres pilares de piedra en un segundo, con esquirlas de piedra explotando mientras las piedras se desintegraban por el peso de su salto.
—Que así sea—.
La boca de Dorian se torció.
Su habilidad de gran fuerza estaba siempre activa ahora, potenciando la fuerza física de su ya poderoso cuerpo.
El lagarto se estampó sobre una roca a solo una docena de metros de distancia de Dorian, retorciéndose para lanzarse directamente hacia él.
—Vamos a ver qué puedes hacer—.
Sonrió.
«Garras de fuego».
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—¡Todos deténganse!
¡No se muevan!—.
El vampiro líder de los cazadores, Rathven, chasqueó sus dedos, sacando su lanza del infierno de su bolsa espacial.
La poderosa lanza brilló en frente de él, emitiendo una tenue luz roja.
Aina trastabilló a su lado, extrayendo una pequeña y brillante píldora blanca mientras se sentaba, tratando de meditar y curarse.
—Ya fuimos descubiertos por el lagarto de roca solar.
Si corremos ahora, se separará del dragón para matarnos—.
La criatura era notoriamente vengativa y brutal.
—¡¿En-Entonces qué vamos a hacer, se-señor?!—.
La voz de Harmen estaba en pánico mientras miraba fijamente a las dos enormes bestias, con sus brazos temblando.
Rathven sacó su lanza del Infierno delante de él, —Sólo podemos rezar ahora, a los destruidos cielos.
Un momento después, un verdadero tsunami de piedras y rocas llovió sobre ellos cuando las dos bestias gigantes chocaron.
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—¡ARRRGH!—Dorian rugió fuerte cuando sintió las garras del lagarto de roca solar hundirse en su costado, apuñalándolo.
ZUMBIDO Sus garras llameantes se enterraron hacia abajo, cortando y perdiendo una vez más mientras el ágil lagarto giraba, esquivando fuera de su alcance.
Sus garras dieron contra la tierra, haciendo un agujero de varios metros de anchoo en el suelo y arrojando una pequeña tormenta de polvo.
—¡Jup!—.
Dorian saltó hacia atrás, sus alas se extendieron ampliamente al elevarse en el aire, planeando unos quince metros arriba del suelo.
Golpeó uno de los pilares de piedra y saltó de esta, saltando en otra piedra.
Detrás de él, sintió una onda de energía vibrar, que parecía condensarse.
—Maldición—.
Se dio la vuelta, enterrando sus garras en el costado del pilar de piedra mientras se enfrentaba al lagarto.
Su cuerpo estaba aferrándose, colgando del costado de la piedra gigante.
Inmediatamente respiró hondo, con su pecho calentándose.
Lanzó una columna de llamas esmeralda, haciendo que derritiera incluso el aire.
Ni un segundo más tarde, un rayo de energía blanca fuertemente condensada se estrelló contra sus llamas esmeralda.
BUM Ambas energías chocaron, e instantáneamente explotaron al contacto, una ola de fuego verde y energía blanca dividió en dos el área cercana.
Las llamas y la energía se dividieron a lo largo de una línea de incluso cientos de metros, cortando en dos varias rocas grandes.
A esta altura una neblina de polvo cubrió el aire, la fuerza de las explosiones casi ocultaba el área.
—Ahí está—.
Su pecho se agitaba mientras miraba con furia al lagarto de roca solar.
La poderosa habilidad conocida como rayo hyperion.
Según Ausra, era una técnica extraña que permitía que el lagarto híper-condensara la energía en el aire en sí en un orbe mortal de energía, y luego dirigiera su energía en lo que era en esencia un rayo láser.
Era lo suficientemente poderoso como para incluso igualar a sus llamas dracónicas, uno de las más destructivas y poderosas habilidades en los 30.000 mundos.
—Grr…—.
El lagarto de roca solar dejó salir un gruñido gutural mientras saltaba de uno de los pilares de piedra arriba de otro, con sus garras hundiéndose en la roca para darle una sujeción más fuerte.
«Es inteligente» pensó, sacudiendo sus escamas.
Esto estaba demostrando ser un desafío más difícil de lo que había pensado.
De repente, sucedió algo inesperado.
Los ojos del lagarto comenzaron a brillar de un color verde oscuro.
Dorian parpadeó y entonces lo miró fijamente con asombro cuando un terrón de rocas se transformó en el aire y se pegó a su hombro derecho.
Se movió a su alrededor como si fuera un líquido flotante, envolviéndose alrededor de su brazo derecho.
En el instante en que lo tocó, se solidificó, transformándose de nuevo en roca sólida.
Gruñó mientras levantaba su brazo izquierdo, arrancándose los terrones de piedra de encima.
Cayeron, arrasando el suelo ya destruido en gran parte mientras derramaban una lluvia de piedras.
Un instante después, otros dos brazos de piedra se estrellaron en él, sujetando sus hombros.
Dorian dobló sus brazos, provocando que se rompiera la piedra.
Sin embargo, tan pronto como lo hizo, varios más tentáculos de piedra lo envolvieron, sellando sus brazos y piernas.
Uno grande envolvió su pecho, tratando de aplastarlo.
*ROOAAAR* Dorian soltó un rugido cuando torció todo su cuerpo, destruyendo prácticamente el pilar en el que estaba y los largos miembros de piedra que lo envolvían.
La fuerza física imparable que su cuerpo tenía no podía ser restringida, la habilidad pasiva gran fuerza proporcionaba una ayuda significativa.
RUIDO SORDO Se tambaleó hacia atrás, sus ojos se movieron como si el mundo alrededor suyo de repente pareciera girar.
Los sonidos de sus movimientos, las piedras y rocas cayendo y rompiéndose, los gruñidos guturales del lagarto, todo eso se desvaneció cuando un sonido de zumbido lo invadió.
En el instante en que rompió la piedra que lo encerraba, un pilar de piedra más pequeño y más denso sobresalía hacia adelante, golpeó contra el costado de su mandíbula.
Parpadeó mientras miraba hacia adelante tontamente, con sus ojos desenfocados.
Apenas vislumbraba al lagarto de roca solar cargando un orbe blanco de energía, a solo un par de docenas de metros de distancia, con su cabeza ligeramente inclinada hacia arriba en el aire.
Rayos de luz blanca concentrándose en el orbe mientras terminaba de crecer, formando una esfera de un metro y medio de potencia bruta.
«Céntrate.
Analiza la situación».
La mente de Dorian se aceleró mientras se obligaba a recuperar el control, ignorando el sonido en su cabeza.
«CONDENSAR».
Activó su habilidad más fuerte.
Originalmente había querido tratar de derrotar al lagarto sin usarla para probar la aptitud de su nuevo cuerpo, pero mantener eso ahora parecía una mala idea.
El lagarto era un híbrido mutado de algún tipo, el apegarse a su plan inicial sería necio.
El musculoso cuerpo de Dorian de casi siete metros de altura se transformó instantáneamente, encogiéndose hacia adentro.
Cada vez más y más pequeño, metro a metro, su cuerpo se condensó sobre sí mismo, con sus escamas verde oscuro brillando.
Le tomó una fracción de segundo para que el tamaño de su cuerpo pasara de casi siete corpulentos metros de altura a unos tres metros mucho más pequeños, más pequeño incluso que su forma de dragón myyr normal completamente desarrollado.
Sus escamas adquirieron una mezcla de rojo y verde, emitiendo una sensación vibrante y poderosa.
Su cola se había adelgazado aún más, mientras que sus alas habían adquirido un hermoso color rojo brillante, extendiéndose encima de él.
Pequeñas púas salpicaban los extremos de sus alas, con bordes afilados y letales.
Un extraño remolino rojo y verde marcaba su frente donde había aparecido un par de cuernos, su cara dracónica se levantó en un gruñido que revelaba cientos de dientes de bordes afilados.
Sus brazos habían adquirido un par de púas rugosas arriba y debajo de ellos, creciendo un poco más largos y terminando en una serie de hermosas garras negras y verdes.
Mientras se transformaba, un pequeño cambio parecía tener lugar en su alma.
Una ola intangible e invisible se extendió cuando el alma de Dorian parecía cambiar como resultado de su condensación.
ZUMBIDO Justo cuando terminó de transformarse, un rayo de pura luz blanca atravesó donde había estado su pecho justo un momento antes.
—Grr…—Dorian gruñó, al sentir un dolor punzante extenderse por su cuerpo.
Su voz había tomado un tono más profundo y gutural, emitiendo una sensación cruda y vigorosa.
Levantó la vista hacia la fuente de la sensación punzante.
Un agujero de un metro había sido perforado directamente a través de la parte superior de su ala derecha.
Cuando había terminado de condensarse, sus alas se habían estirado por encima de él.
El agujero había sido quemado completamente, con leves marcas rojas aun brillando en los bordes.
Dorian plegó sus alas hacia abajo, haciendo una leve mueca.
Cuando lo hizo, notó que el mundo a su alrededor parecía haberse vuelto más lento, al menos la mitad.
Cuanto más poderosa es la energía que tiene un alma, más poderoso es el sentido de percepción de un ser y más rápidos se vuelven sus movimientos.
Los movimientos del Lagarto de roca solar mutado que antes eran difíciles de rastrear ahora estaban claros para Dorian, cuando el lagarto se lanzó frenéticamente hacia el moviéndose en zigzag, con su boca embistiendo contra su cuello.
Dorian dobló su cuerpo.
La fuerza física y pura fluía a través de él, mucho más fuerte que todo lo que había experimentado en su vida.
Se sentía increíblemente firme, como si nada que existiera pudiera moverlo.
Miró hacia el lagarto corpulento que chocaba contra él.
Justo cuando su boca estaba a un metro de distancia de dar contra su cuello, su brazo derecho se transformó en un borrón que se movía arriba y luego abajo.
BUM Su brazo golpeó el cuello del lagarto y derribó a la brutal criatura, cancelando al instante su impulso.
El cuerpo entero de la criatura se hundió un metro en la tierra, expandiendo un pequeño cráter de grietas.
El brazo derecho de Dorian estaba sujetando el cuello de la criatura.
Lo miró hacia abajo sin piedad.
CORTE Sin un segundo de duda, cortó la cabeza del lagarto, matándolo al instante.
—Ausra, absorbe su linaje, y su matriz de hechizos del alma sólo para estar seguro—ordenó, con frialdad en su mente.
Al hacer eso, parpadeó, deteniéndose de manera abrupta.
Tomó un momento para mirar hacia abajo, hacia sus garras, y luego hacia el lagarto.
Sacudió su cabeza confundido.
—¿Qu-Qué?—gruñó en voz alta, liberando su forma condensada.
Su cuerpo se transformó y se estiró de nuevo a su tamaño normal y corpulento.
Cuando hizo eso, su mente entera parecía calmarse, volviendo a la normalidad.
—¿Qué demonios fue eso?
Sentí… mi mente más fría—tartamudeó, sin comprender.
Cuando había cambiado a su forma condensada, su mentalidad se sintió como si hubiese cambiado.
Sus acciones, la forma en la que se movía, todo parecía volverse más confiado y más frío.
No podía expresar cómo se sentía, pero sentía como si su personalidad completa hubiera cambiado ligeramente.
Antes de que pudiera sumergirse más profundamente en sus sentimientos, una alerta apareció en su cabeza.
—Absorbiendo los linajes detectados.
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—Todos vamos a morir… todos vamos a morir…—.
Los susurros aterrados de Harmen se sentían como un grito en los oídos de cazadores inmovilizados mientras miraban la imponente batalla delante de ellos.
Explosiones constantes, destellos de luz, y las ondas de choque se habían dispersado en cuestión de segundos, derribándolos en su mayoría.
Rathven levantó la vista hacia la nube de polvo que cubría su visión de las criaturas combatiendo mientras el área se quedaba en silencio abruptamente.
La batalla ante él era una que superaba con creces cualquier cosa que fuera capaz de hacer, incluso como un cazador de clase Magnus Magister.
Sus ojos no podían siquiera seguir los movimientos del Lagarto de roca solar.
—¿Qué demonios están…?
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A miles de kilómetros de distancia, en un lugar mucho más profundo en los océanos de la nada, se podía ver un gigantesco valle.
Este valle estaba formado de lecho de roca puro y negro, arañado y cortado por decenas de miles de cortes sin forma, creados por las tormentas de viento que se extendían a través de la zona de forma aleatoria.
Podían verse cientos de kilómetros de roca, todas deslizándose hacia abajo en un agujero casi interminable.
Este agujero se extendía por miles de kilómetros.
Si se viajara por este agujero, una luz brillante empezaría a emerger gradualmente desde muy al fondo, brillando hacia arriba.
La luz brillaba de un color amarillo pálido y emitía una increíble sensación de calor.
A medida que se iba más y más profundo, esta luz se hacía cada vez más brillante.
Pronto empezarían a aparecer llamas blancas, incinerando el aire mismo, quemándo puramente la energía mágica.
Las paredes en este agujero estaban abrasadas de manera completamente lisa, sin un rastro de huecos o agujeros.
Estas llamas blancas de manera gradual comenzaban a formarse juntas mientras más profundo se iba, creando un océano enorme de fuego pálido y arremolinado.
El núcleo ardiente del mundo de Taprisha.
Un orbe gigante de llamas blancas y puras que rotaban a un ritmo lento, y se extendían por más de cien millas.
En el medio de este mar de llamas perpetuas, se podía ver un par de orbes oscuros y anaranjados.
—Oh, siento una sensación que conozco.
—¿Mello de nuevo?
Un camarada problemático.
—No, parece diferente.
¡Un hermano nuevo!
—¡Debo compartir las noticias, de la perfección verdadera!
—¡Ni siquiera el fuego ni la llamarada más brillantes pueden arder solos!
—Quizás compartirás el conocimiento al que nunca he accedido.
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