Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 54
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54: Capítulo 54: Estando solo 54: Capítulo 54: Estando solo Editor: Adrastea Works Todo lo que Helena podía sentir era el fuego y un dolor interminables, atormentando su cuerpo una y otra vez.
Una tortura constante que escarbaba cenizas en su mente, dejando atrás las brasas que quemaban su alma, una y otra vez.
Era la peor agonía que había sentido en su vida.
«¡CONCÉNTRATE HELENA!» Gritó en su mente, tratando de hacer que sanara su cuerpo.
La regeneración natural de un vampiro era temible, especialmente para ella, una vampira de clase Rex.
El rayo abrasador que el dragón de llamas trascendentes había escupido estaba hecho de pura energía de fuego concentrada, derivada de la ley del fuego.
Era un ataque que solo se podía usar si se había obtenido un dominio completo de una ley, la exigencia para ingresar a la clase Rex.
Una exigencia que Helena había estado tratando de sobrepasar por una década ahora, y constantemente había fracasado.
El mayor fracaso de su vida.
Una y otra vez el dolor se apoderaba de su alma, golpeando contra ella, quemándola, tratando de que se diera por vencida.
Su fuerza de voluntad comenzó a transformarse en oscuridad.
«No… por favor no…» Su voz comenzó a perder su contorno, volviéndose pequeña.
«Por favor… No puedo fallar ahora…» Los recuerdos comenzaron a mostrársele rápidamente a ella.
Recuerdos de su crecimiento en la Familia Aurelius.
De sus padres amorosos, dos vampiros relativamente normales que trabajaban como contadores en uno de los cuarteles generales de la familia.
Recuerdos de ellos muriendo ante sus ojos durante la invasión de la luz por la comunidad de la sombra, hace más de cuarenta años.
Su lamentable debilidad, que la hizo incapaz de levantar una mano para protegerlos.
Recuerdos de estar sola, de ser capturada, tomada como una esclava.
Recuerdos de su héroe el Gran Señor Marcus, quien la salvó, pero a cambió recibió una terrible herida.
Su sonrisa amable mientras la sangre brotaba de un horrible corte en su pecho, una herida que fue maldita para nunca sanar por completo.
Recuerdos de los constantes años que había entrenado, una y otra vez, nunca permitiéndose holgazanear.
Todo por la oportunidad de redimirse, para proteger al hombre que renunciaría a todo para protegerla.
Y ahora… al final… Ni siquiera podía protegerse a sí misma.
Había fallado.
Culpa, vergüenza, furia, rabia, desesperación, pérdida.
Una multitud de emociones se apoderaron de ella cuando la oscuridad comenzó a tomar el control.
El mundo comenzó a cerrarse en sí fuera de ella.
Y, una vez más… Estaba sola.
«Por favor» Cuando su conciencia comenzó a desvanecerse, envió una última llamada silenciosa, rogando.
«Por favor ayúdame» El silencio la saludó.
«…» «…
» «…» «Ven».
Justo cuando había perdido toda esperanza, apareció una voz en la conciencia de Helena.
Una voz honesta y poderosa, llena de confianza, cuidado y tristeza, las emociones en ésta eran visibles para Helena.
La sacudió hasta su alma, fluyendo a través de cada fibra de su ser.
Como un rayo luz en un mar de oscuridad, esta voz llamó a Helena, haciendo eco a través de su alma.
«Ven a mí» Los ojos de Helena se abrieron, una luz ardiente aparecía en ellos una vez más.
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– Ifrit – Etapa de crecimiento: (4/4) Ifrit mayor – Progreso de crecimiento – 0/0 – – Su transformación forzada de emergencia le había permitido desarrollar completamente su linaje, además de saltarse el período de adaptación, aunque arriesgando morir en el proceso, además de obligarlo a quedar inconsciente en pocos minutos.
Si no se hubiera tragado un tesoro natural, no tenía dudas de que tal riesgo podría haberlo matado.
Dorian hizo la información a un lado mientras parpadeaba, mirando hacia adelante.
El mundo a su alrededor se había transformado en un laberinto de vapor.
Una niebla blanca que cubría el cielo, obstruyendo su visión.
No obstante, esa niebla rápidamente se desvaneció, mientras un enorme meteoro de llamas se estrellaba contra el suelo en frente de él y comenzaba a precipitarse hacia la ciudad.
Brillantes rastros de fuego anaranjado explotaban de él, ondeando en el aire.
Dorian miró fijamente la bola de llamas gigante, con sus ojos tranquilos mientras lo analizaba todo.
Sus sentidos se habían vuelto más fuertes en su nueva forma.
En particular, su habilidad para sentir la energía.
Podía decir que este enorme meteoro de llamas se había debilitado, su poder de ataque se había reducido en más o menos unos dos tercios del máximo.
A pesar de eso, si la bola de fuego se dejaba sin control, estallaría en la ciudad, y la devastaría, arrasando cientos de miles de vidas.
Tenía aproximadamente seis segundos para reaccionar.
Inhaló hondo y dio un paso adelante, apretando sus puños.
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Probus se lanzó hacia adelante, con su cuerpo moviéndose tan rápidamente que se difuminaba.
El aura definida que lo rodeaba cortó el aire delante de él, permitiéndole reducir el tirón de la fricción, y aumentar enormemente su velocidad.
Le tomó solo una fracción de segundo aparecer cerca de la desplomada Helena, y la criatura que la estaba atacando.
Sus ojos estaban fríos cuando aterrizó de golpe, con grietas apareciendo en la tierra debido a la fuerza de su aterrizaje.
El atacante parecía ser algún tipo de humanoide, con una piel de un tono negro.
Estaba hecho de una forma extraña, con una masa de llamas saliendo de su cabeza, brazos y rodillas.
Emanaba un aire preligroso, pero, por alguna extraña razón, detuvo su ataque contra Helena y, en cambio miraba hacia la masiva bola de fuego que estaba abalanzándose hacia ellos.
«¿Trajan no lo pudo detener?» Probus estaba temporalmente impactado cuando se dio cuenta de algo.
La red de lluvia empírea era un hechizo de clase Rex que era increíblemente poderoso.
Su uso más fuerte era para sellar la energía de una criatura u objeto.
Su plan original era que Trajan sellara a la Anomalía, y que él la cortara.
La red de Trajan reduciría las defensas de la bestia a prácticamente nada, mientras que los ataques de su espada literalmente lo desgarrarían.
Un plan simple, pero a menudo era el más simple de los planes el que tenía éxito.
Habían matado a otros dos oponentes de clase Rex al usar este método.
Su propio poder físico puro combinado con los hechizos tácticos de Trajan los hacía un dúo increíblemente potente, aunque con enfoques completamente diferentes.
Sin embargo, justo ahora, su plan se había ido al caos debido a la aparición de la criatura que estaba cerca de Helena.
No, se había percatado, mientras su mente procesaba todos estos pensamientos en una fracción de segundo.
Incluso si esta forma humanoide no hubiera aparecido, aun habrían fallado.
El hechizo de Trajan de alguna forma fracasó en sellar el ataque de la Anomalía, lo que significaba que la red no habría aterrizado sobre ella de todos modos.
Deber haber tenido lugar algún tipo de error colosal.
La ciudad estaba perdida.
Su técnica con la espada era poderosa, pero no confiaba en que dividiera un ataque de esta magnitud.
Necesitaba salvar a Helena y marcharse.
Aunque primero, debía encargarse de su atacante.
Su mano descansó en la empuñadura de su espada mientras se giraba hacia la criatura distraída, con los ojos fríos.
Justo cuando estaba a punto de atacar, sintió que una mano se aferraba a su pie, tirándolo hacia atrás.
Miró hacia abajo con sorpresa cuando vio la cara de Helena todavía recuperándose sacudir su cabeza con fiereza, con sangre brotando de sus labios mientras su cuerpo temblaba.
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«Rompió a través de mi red» Trajan tropezó hacia atrás, con los ojos nublados.
Su cuerpo se estremeció de cansancio mientras miraba hacia la bola de fuego que se dirigía hacia la ciudad, su mente estaba en llamas con un solo pensamiento.
«¿Cómo?» Su red de lluvia empírea nunca le había fallado.
Era un hechizo increíblemente complejo, pero uno que calzaba perfectamente con la ley de la lluvia que había estudiado, una ley que derivaba de la ley del agua.
Era extremadamente poderosa, y su habilidad más fuerte yacía en sellar cosas.
Sus sentidos estaban en armonía de una manera increíble con su red cuando la lanzaba, el hechizo estaba bajo su completo control.
Había ordenado a la red completamente cargada que descendiera, tratando de sellar la energía de fuego en el ataque de la Anomalía y usarla para brindar poder a su red para atrapar al inmenso dragón.
Esto lo dejaría vulnerable, por un breve periodo de tiempo, para el estilo de espada de Probus de Corte absoluto.
El plan debería haber sido a toda prueba.
No obstante, en el momento exacto en que su red había hecho contacto con la enorme bola de fuego, algo extraño había sucedido.
La energía desenfrenada en la enorme llamarada parecía cambiar, ligeramente.
Una buena parte de esa energía chocó contra la red y había sido subsecuentemente sellada.
Pero al menos un tercio de esta logró de alguna manera colarse, y continuar inalterada.
Era algo que debería haber sido imposible.
Su red de ninguna manera era perfecta.
Se consideraba un maestro en el uso del hechizo, y era capaz, en promedio, de sellar un 98% de la energía de cualquier ser u objeto.
Si era en extremo desafortunado, era posible que solo pudiera sellar un 95% o 94%.
Pero, de algún modo, su red parecía haber perdido casi voluntariamente una parte masiva de la energía, sellando solo un 67% o 68% de ésta.
De alguna forma, por pura suerte o por el destino, aproximadamente un 32% a 33% de la energía en el ataque había logrado colarse, completamente inafectada.
Mientras miraba a la bola de fuego llameante, sus manos cayeron a los lados, lánguidas.
Había fallado, por primera vez en su vida.
El brillo de júbilo siempre presente que compartía con Probus parecía desvanecerse de sus ojos mientras observaba el ataque volar hacia la ciudad, hacia los inadvertidos civiles, incapaz de dar una respuesta.
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Habían pasado tres segundos.
En ese tiempo, Dorian había activado su habilidad condensar y se había precipitado hacia adelante, arremetiendo hacia la bola de fuego.
Se había lanzado hacia abajo en una inclinación, y ahora estaba ardiendo cerca del suelo hacia la ciudad.
Su forma de ifrit era poderosa, y tenía una mezcla de energía de fuego y energía de vida corriendo por sus venas.
El uso de la habilidad condensar tenía una función similar si la usaba en su forma de demonio menor del trono.
La energía elemental pura corría a través de sus venas, condensada, aumentando su poder enormemente.
– Nivel de energía aumentado: 54.027 – Una pequeña notificación apareció en su mente, informándole de lo fuerte que era en su forma condensada de manera aproximada.
Mucho más fuerte de lo que había sido antes, su cuerpo contenía un enorme nivel de fuerza.
El nivel de energía de una criatura era una buena estimación del poder bruto que tenía.
Para prácticamente todos los seres, este incluía el poder de la ley que infundían en sus ataques y alma.
La constitución de un ser solo podía llegar a ser tan poderosa, después de todo.
Esta era la creencia comúnmente aceptada en los 30.000 mundos.
Solo al usar el poder de la ley se podía aumentar el poder de su alma, de su matriz de hechizos del alma, y de su fuerza, generalmente a través de la magia o de las artes marciales místicas.
El nivel de energía de Dorian representaba la máxima cantidad de fuerza física bruta que podía producir, sin tomar prestada energía de las leyes del universo.
Actualmente no podía usar el poder de la ley, ya que nunca había tenido la oportunidad de tomarse el tiempo necesario para estudiarla.
Mientras analizaba la notificación, su rostro permanecía neutral.
Su forma condensada era fuerte, pero apenas la mitad de fuerte como la guerrera que había sido casi destruida por el dragón con facilidad.
Quedaban dos segundos para que la masiva bola de fuego lo alcanzara, el tiempo disminuyó ligeramente debido a que él se precipitaba hacia ella.
Actualmente se encontraba a unos ochocientos metros más o menos de distancia del muro de la ciudad, con sus pies firmemente plantados en el suelo.
Inhaló profundamente mientras miraba hacia la gigantesca llamarada, su corazón estaba firme.
Cuando había adquirido esta forma, el cuerpo de un ifrit, y el conocimiento instintivo que venía con él, Dorian instantáneamente había adaptado sus planes, al saber lo que tenía que hacer.
Los ifrits, en términos de destreza física, no eran particularmente demonios poderosos entre la raza de demonios casi extinta.
Su crecimiento físico natural ubica su fuerza al máximo, alrededor de la clase Dominus inicial.
En comparación a otros demonios de clase Dominus o de clase Rex, eran bastante débiles.
Dicho esto, tenían una especialidad, un aspecto que los diferenciaba.
Su dominio de la energía de la vida les daba unas habilidades regenerativas increíblemente poderosas, así como una habilidad innata para aprender magia de la vida y sus campos relacionados.
Pero, más específicamente, su increíble dominio de la energía del fuego los hacía prácticamente inmunes a los ataques basados en el fuego.
Y, aun más que eso, les daba un control increíble sobre el elemento del fuego.
En el pasado, hace cientos de años, cuando los Demonios aun caminaban en los 30.000 mundos, los poderosos ifrits de la antigüedad eran conocidos por un nombre diferente por algunos.
Los Gobernantes de las llamas.
Pasó un segundo.
Dorian levantó sus manos blindadas, sintiendo ferozmente el calor devastador en las llamas que estaban chocando contra él.
Su concentración no fluctuó cuando dobló ligeramente las rodillas, y dio un último respiro.
El último segundo se desvaneció.
El mundo pareció detenerse cuando el descomunal meteoro de fuego se estrelló contra la orgullosa figura de un único ifrit, estando solo frente a la muerte.
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