Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 57

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Reborn: Evolucionando de la nada
  4. Capítulo 57 - 57 Capítulo 57 La espera
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

57: Capítulo 57: La espera 57: Capítulo 57: La espera Editor: Adrastea Works Dorian levantó sus manos, mirando a la interminable roca blanca que se extendía en la distancia.

Según Ausra, este mundo estaba bajo su control.

No le dio más detalles, pero había adquirido una comprensión innata de lo que eso significaba.

Miró con detenimiento el suelo de piedra frente a él, y mentalmente quiso que la roca se levantara.

De inmediato, un pequeño pilar de piedra de dos metros de altura se alzó en el aire, casi tan ancho como la longitud de un brazo.

Tenía el mismo color blanco liso como casi todo lo demás.

«Ooh» pensó Dorian al sentir el extraño movimiento Se sentía como si estuviera controlando un bucle de energía, y que al desear que esa energía se moviera, era capaz de cambiar el paisaje a su alrededor.

—¡Eh!

¡ha!—refunfuñó en voz alta mientras agitaba las manos, causando que se alzaran dos pilares más.

Sonrió, y luego miró hacia su izquierda, hacia el espacio vacío.

—¡Levántate!—gritó en voz alta, usando la máxima extensión de su voluntad.

Inmediatamente, mil pilares se piedra se salieron disparados en el aire, separados de manera uniforme el uno del otro.

Cuando todos se alzaron al unísono, resonó un chirrido en el aire.

—Bastante guay—dijo.

Dorian saltó sobre uno de los pilares.

A pesar de que solo se trataba de su conciencia, aún mantenía el mismo sentido de equilibrio y movimiento que tendría en un cuerpo normal.

Saltó de pilar en pilar, practicando sus movimientos.

La gravedad parecía funcionar aquí como lo hacía en los dos planetas y el puente de mundo por el que había viajado, más o menos a un nivel equivalente al de la Tierra.

Trató querer que cambiara, pero fracasó.

Parecía que no controlaba todo aquí.

—Bueno, supongo que puedo practicar correr y esquivar mientras espero—dijo.

Se encogió de hombros y avanzó de nuevo, saltando de pilar en pilar.

Podría ser productivo con su tiempo.

..

..

..

..

..

..

..

—¡Hola William!—dijo Dorian mientras se secaba una capa de sudor de la frente, ubicándose en el suelo junto al bosque de pilares de piedra.

Miró de reojo su mano.

El sudor que se había secado había desaparecido.

Su conciencia podía cansarse como su cuerpo físico, y sentiría los mismos dolores y la necesidad de descansar.

Si creía que aparecería sudor, parecía que aquí realmente aparecería.

Era bastante extraño.

—Han pasado seis horas.

Eres la única persona aquí conmigo, así que pensé que debería decir hola—dijo Dorian, mirando hacia arriba, al gran y brillante orbe rojo en el cielo—.

Parece que he adquirido algún tipo de sentido innato para el paso del tiempo.

Sé exactamente cuánto tiempo he estado aquí, hasta el último minuto, aun si no estoy atento—dijo mientras se frotaba el mentón—.

No sé si puedes oírme allí, o si siquiera escuchas esto.

Pero gracias por salvar mi vida—.

Asintió con su cabeza—Sé que mis palabras podrían no significar mucho, pero trataré de hacer lo mismo por ti.

..

..

..

..

..

..

..

—¡Hola William!

Estamos en el segundo día aquí abajo.

Me gustaría poder preguntarle a Ausra cómo va el proceso de reparación.

Es bastante malo quedarse solo aquí.

Debe ser difícil para ti estar allí arriba—.

La voz de Dorian era confiada, llena de ánimo.

En ese momento se encontraba de pie en una pequeña montaña de pilares de piedra, mirando hacia el orbe rojo en el cielo.

Después de aprender que podía manipular el paisaje, Dorian había pasado el día siguiente entero practicando en las creaciones de piedra desde el suelo.

Hasta ahora había querido que existieran un bosque de millas de ancho de pilares de piedra, así como también tres grandes montañas, también hechas de pilares de piedra.

Mientras echaba un vistazo a ellos, sacudió su cabeza.

Se había limitado a usar pilares para ver cómo se vería como una intervención artística.

Y se veía atroz.

Bueno, nunca afirmó ser un artista.

Probaría algunas formas más tardes.

—¡Hup!—.

Saltó en el aire, aterrizando en un pilar cercano cuando comenzó a correr a través de ellos.

—¡Parkour!—.

Saltó de nuevo, esta vez haciendo una voltereta hacia atrás hacia el segundo pilar.

Desafortunadamente, su pierna se deslizó cuando trataba de aterrizar en el pilar, lo que hizo que resbalara.

Se desplomó y cayó a un costado de varios otros pilares de piedra Antes de que se obligara a detenerse, abrazando el costado de uno de los más grandes.

—Auch—.

Podía sentir dolor todavía aquí, aparentemente.

¿O quizás solo esperaba a que apareciera el dolor, debido a sus expectativas?

Era confuso.

—Creo que intentaré algunas esferas de piedra a continuación, quizás practique mi equilibrio bailando en ellas.

¡Lo comprobaré de nuevo más tarde!— ..

..

..

..

..

..

..

—¡Hola William!

Hasta ahora han pasado siete días bastante aburridos.

Creo que Ausra debe estar cerca de terminar el proceso de reparación de mi alma, lo que es emocionante.

Para mí y para ti, después de todo—.

Dorian sonrió mientras miraba hacia el alma durmiente de William, relajándose en el liso suelo de la extensión.

A su lado, se podían ver cientos de figuras geométricas aleatorias, varios experimentos de lo que podía y no podía hacer.

La roca blanca parecía uniforme, pero su gran cantidad de diseños había avivado un poco el lugar.

—Somos un poco similares en ese sentido ahora, ¿no?

Yo con mi alma dañada, tu con tu cuerpo dañado.

Bueno, destruido, inexistente.

De acuerdo, no es la mejor metáfora, mea culpa—suspiró, pasándose las manos por el pelo.

—Creo que voy a tomar una siesta.

Cada doce o dieciséis horas, Dorian había descubierto que su conciencia necesitaba descansar y rejuvenecerse, justo como si estuviera en un cuerpo normal.

La temperatura aquí era agradable, ni cálida ni fría, y si bien el suelo se veía incómodo, en realidad se sentía bien.

..

..

..

..

..

..

..

—Hola William.

Acabamos de cumplir un mes desde estamos atrapados aquí.

Exactamente treinta días.

Que cada mes tenga exactamente treinta días en los 30.000 mundos es una idea bastante inteligente.

¿Puedes imaginar cuán doloroso sería si los meses terminaran al azar, como en el día veintiocho o en el treinta y uno?—.

La voz de Dorian era tranquila y serena mientras se sentaba, con las piernas cruzadas, mirando hacia abajo desde la plataforma en la que estaba.

Había comenzado a practicar creando formas exactas al usar su voluntad.

El aburrimiento puro de estar atrapado aquí, en este interminable y aburrido mundo, estaba empezando a alcanzarlo.

No podía hacer nada más aquí, no importaba cuánto lo intentara.

No había forma de que usara sus habilidades, no podía sentir algún tipo de energía o cualquier otra cosa.

Todo estaba aislado, aquí en este espacio.

En frente de él había un conjunto de robles altos, de unos ocho a nueve metros de altura.

Dorian los miró orgulloso.

Se veían casi como si estuvieran vivos, eran muy realistas a la vista.

Se acercó a uno de ellos, pateando con las piernas contra él y saltando a otro.

Sus movimientos eran rápidos y ágiles, demostrado su práctica del último mes.

—Estoy seguro de que Ausra terminará el proceso de reparación pronto.

He estado pensando mucho últimamente, y no puedo esperar a regresar al mundo exterior.

La vida aquí es bastante monótona—suspiró—.

Voy a revisar de nuevo más tarde.

— ..

..

..

..

..

..

..

—Hola William.

¿Cómo estás?

Estoy bien—dijo Dorian, con una voz pesada, cansada—.

Ya han pasado tres meses.

— En frente de Dorian, se extendía un pequeño bosque.

No uno de pilares de piedra, sino que uno de réplicas realistas de árboles.

Varios cientos de ellos le daban al mundo una apariencia bastante realista, si se ignoraba el color.

Un río esculpido se movía a través de este pequeño bosque, representaciones realistas de rocas, olas y corrientes se extendían a lo largo de este.

—Esto es realmente difícil, William.

Odio no poder hablar con nadie o nada.

No me di cuenta de lo mucho que dependía de Ausra, solo para tener otro ser con el que hablar—.

Siguió hablando, con la mirada distante—.

Estoy bien, aunque no te preocupes.

Te arreglaré pronto.

Estoy seguro de que Ausra está casi lista.

..

..

..

..

..

..

..

—Hola Will—.

Su voz estaba demacrada, mientras hablaba, mirando hacia arriba al orbe rojo nunca cambiante—.

He parado de contar los días.

Creo que es malo para mi salud mental.

Alrededor de Dorian, se extendía un bosque completamente desarrollado por millas.

Realista hasta en los pequeños detalles, el bosque estaba repleto de vida inmóvil.

Representaciones talladas de ardillas y ciervos salpicaban el bosque, junto a otros pequeños animales silvestres.

En frente de Dorian estaba la imagen de un Jabalí de bosque una gran criatura de dos metros y medio de altura que arecía un toro.

Un par de firmes colmillos blancos y firmes sobresalían de su boca brutal, lo que le daba una apariencia intimidante.

Era una de las criaturas que Dorian había encontrado en el pasado, cuando estaba tratando de escapar de Hasnorth.

—Es una lástima que el Dios Rey no haya creado un sistema de salud mental subsidiado junto con mi matriz de hechizos del alma—murmuró, frotándose las manos.

—En realidad no puedo olvidar el tiempo—suspiró—.

Ya han pasado seis meses Will.

Seis meses.

Dorian se quedó en silencio por un momento largo.

Se sentó en el suelo, volteándose y apoyándose contra la pierna de la gran imagen de piedra del jabalí de bosque.

—No te mentiré Will—dijo, inhalando profundamente—.

Tengo miedo.

He estado aquí por tanto tiempo, que siento que he empezado a olvidar lo que es no estar aquí.

Todo lo que veo aquí es una roca blanca interminable, en todas las direcciones, desapareciendo en esa niebla.

He intentado caminar hacia la niebla, pero parece que nunca puedo alcanzarla.

Solo me muevo más lejos de donde empecé—suspiró, mirando a través del bosque.

Más allá del límite de los bosques de piedra, se podía ver un gran conjunto de pilares de piedra.

Los que había formado al llegar aquí, toscos y grandes.

Algunos con forma de montañas, otros salpicados al azar.

—Estoy bien, aunque, Will.

Se me está haciendo difícil.

Es duro, realmente, muy duro, pero no soy un desertor—.

Mostró una sonrisa mientras alzaba la vista hacia el orbe rojo que brillaba arriba—.

¡Nos vemos más tarde!— dijo mientras mostraba al orbe un pulgar hacia arriba.

..

..

..

..

..

..

..

—…—Dorian estaba en silencio mientras miraba hacia arriba al alma inactiva de William, con sus ojos brillando.

—Hola Will—dijo, por primera vez en varios meses.

Su voz sonaba extraña en sus oídos, haciendo un eco extraño.

—Hoy se cumple un año desde que Ausra se fue a reparar mi alma—dijo de nuevo, probando las palabras mientras salían de su boca.

Se sentía desconectado de ellas.

El pequeño bosque que había creado se había convertido en uno enorme.

Cientos de criaturas se podían ver en él, algunas grandes y otras pequeñas.

De demonios menores del trono e ifrits a salamandras rojas y almejas marrones del tesoro, una amplia variedad de cada tipo de ser que Dorian había absorbido.

—Estoy empezando a perder la fe, Will—.

Su voz era un susurro—.

Es tan difícil, Will.

Estar aquí solo.

Me quiero dar por vencido, Will.

Es tan difícil.

Se quedó en silencio por un tiempo.

—Pero si me rindo, podría morir—.

Sus ojos brillaban al alzar la vista hacia el orbe rojo.

—Sé que dependes de mí.

No me daré por vencido.

—… —Pero es muy difícil hacer esto solo.

Respiró hondo, de forma entrecortada.

—Pero estoy bien.

—Sacudió su cabeza, mostrando una débil sonrisa—.

Estoy bien.

..

..

..

..

..

..

..

Un gran bosque se extendía por docenas de millas.

Miles de criaturas de piedra talladas intrincadamente se agrupaban dentro del bosque, algunas en árboles o pequeños ríos, otras ocultándose detrás de rocas o cerca de piedras.

Cerca de este bosque había una descomunal cordillera, llena con docenas de montañas.

Algunas tenían acantilados precoces, mientras que otras tenían laderas largas e inclinadas.

Se podían ver bestias poderosas, de pie congelados en medio de la zona, viéndose feroces.

Se podía ver a un hombre, de pie enfrente de una de estas criaturas.

Una criatura de aspecto poderoso que parecía un dinosaurio, con patas gruesas y abultadas y una boca llena de afilados dientes, de pie a unos gigantescos diez metros de altura.

—Un dragón terrestre de escamas verdes de clase Magnus Magister.

—Dorian miró fijamente a la criatura mientras movía su dedo, deseando que algo de la piedra desapareciera, capturando perfectamente la imagen de la bestia.

—Fuiste una de las primeras criaturas peligrosas que conocí—sonrió mientras traía a la memoria el recuerdo de él escondiéndose con temor mientras el dinosaurio gigante pasaba.

En realidad, no debería estar sonriendo ante ella, pero repasar cualquiera de sus viejos recuerdos ahora lo hacía sonreír.

Confiaba en que el él de ahora podría fácilmente derrotar a la bestia, al usar su forma Ifrit.

Apartó la vista del enorme depredador, hacia un tallado mucho más pequeño Una criatura pequeña, de cuatro patas con un conjunto de hojas con forma de brote cerrado en su espalda.

—Y este es un Bulbasaur—dijo mientras saltaba hacia el pokémon.

—¡Usa látigo cepa!—gritó una orden hacia su creación, mirándola con expectación.

No se movió.

Sonrió con tristeza.

Nunca se movieron.

O hablaron.

O hicieron algo, a menos que él así lo quisiera.

Su sonrisa se desapareció mientras apartaba la vista del depredador feroz y del pequeño pokémon, ambos posados en la ladera de la montaña, y miró de nuevo al orbe rojo siempre presente en el cielo.

Guardó silencio por unos minutos, los que luego pasaron de una docena a una hora mientras miraba fijamente hacia arriba, al orbe rojo.

—Ya son cinco años, Will—.

La voz de Dorian era silenciosa.

Esperó varios minutos más antes de proseguir—.

Me pregunto cuánto tiempo ha pasado en el mundo real.

Dorian se alejó de la bestia y miró hacia arriba a la distante cumbre de la montaña.

Se agachó y luego se impulsó hacia arriba, sus piernas lo enviaron volando con lo que debería haber sido una cantidad de fuerza imposible.

Su vasta práctica a lo largo de los últimos años, había perfeccionado su voluntad y el control de ésta.

Se había dado cuenta de que lo único que lo limitaba aquí era su imaginación y fuerza de voluntad.

Si quería ser tan fuerte como un dios, entonces tendría que volverse tan fuerte como un dios.

Había algunas cosas que no podía cambiar.

La gravedad por ejemplo.

Por otro lado, era incapaz de agregar color a este mundo.

Tampoco podía ir demasiado alto en el cielo, sin importar cuánto o lo que construyera.

Después de unas dos millas, lentamente comenzó a golpear algún tipo de barrera mental que no podía romper.

Aun así, pensó, mientras surcaba en lo alto del cielo, aterrizar sobre la cumbre de la montaña.

Su experiencia en controlar su forma física, y usar su voluntad, habían crecido bastante.

No sabía si eso sería siquiera útil si regresaba al mundo real, pero al menos era algo.

Dorian se sentó en la cima, mirando hacia el enorme y extenso bosque, y a las montañas detrás de él y a cada lado.

Miró nuevamente al orbe inmóvil y flotante.

—Todavía estoy aquí, Will.

Todavía estoy aquí.

Dorian se preguntaba, en ocasiones, en sus días más oscuros, por qué no se había vuelto loco.

Quizás su mente o su alma se habían fortalecido en sus nuevas formas evolucionadas, haciéndolo más resistente.

Cada día que permanecía aquí simplemente hacía más y más difícil el mantenerse cuerdo.

No obstante, por alguna razón, sentía que su conciencia se volvía más fuerte cada día que pasaba.

Este equilibrio cuidadoso, lo hacía apenas capaz de manejar todo.

—No sé cómo, pero lo soy.

—No soy un héroe.

Hace solo unos años era un humano normal.

—No sé cuánto tiempo más estaré aquí.

—No sé cuánto tiempo más puedo aceptar esto.

Detuvo su monólogo por un momento, apretando sus puños.

—Pero no me rendiré—.

Cerró sus ojos.

Una única lágrima rodó por su rostro, una que rápidamente se desvaneció.

—Nunca me rendiré.

..

..

..

..

..

..

..

Después de 8 años, 221 días, 13 horas y 47 minutos en el tiempo distorsionado de su matriz de hechizos del alma, una vieja, y una vez familiar voz resonó en la cabeza de Dorian una vez más, —Reparación del alma completa.

Despertando al anfitrión de la inactividad.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES K1tZu N.

del autor (en lo referente al paisaje creado por Dorian): Imagen del bosque: https://i.imgur.com/4iiVNhm.jpg

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo