Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 67
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- Capítulo 67 - 67 Capítulo 67 La oscuridad echa raíces
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67: Capítulo 67: La oscuridad echa raíces 67: Capítulo 67: La oscuridad echa raíces Editor: Adrastea Works ZUMBIDO Dorian cortó el aire a una velocidad vertiginosa, su cuerpo se difuminó mientras se movía.
Los polluelos de águila negra ambian, la forma joven en la que se encontraba actualmente, eran fuertes para su edad, clasificados más o menos en la clase Terra.
No obstante, con la poderosa alma de Dorian de clase Dominus actuando como respaldo, su forma física actual estaba en el máximo de la clase Caelum, y esto sin contar la habilidad pasiva gran fuerza que tenía siempre.
Mientras se acercaba a los cazadores, escuchó una parte breve de su discusión.
Su forma de águila negra ambian tenía una audición sobrenatural, además de su poderosa visión, maximizada a niveles muy altos gracias a su matriz de hechizos del alma de clase Dominus.
—…Trata de darle en los hombros, corta la circula… —Jaja ¡buen tiro!
Ve po… GOLPE Dorian aterrizó justo encima de uno de los cazadores, su cuerpo se estrelló con un resonante eco.
Gruñó al sentir el impacto, encogiéndose de hombros mientras hacía volar al cazador.
—¡Arrgh!
—¡Gu-Guau!
¡A-ataque de bestia!
—¡Levanten espadas!
—¡Mátenlo!
El trío de los otros cazadores se alejó del ciervo herido en pánico.
Dos de ellos desataron sus arcos, mientras que el tercero desenvainó una espada y arremetió contra Dorian.
—Hmph—Dorian no podía hablar en esta forma, pero todavía podía bufar.
Respiró profundamente, y un segundo después, una oleada de nubes de llamas verde esmeralda arrasó el aire, justo sobre los cazadores.
El fuego del dragón ardió, un increíble calor y energía despegaron hacia el cielo.
—¡¿Oh dios mío?!
—¡¿Un fénix?!
—¡Que nadie se mueva!
Todos se congelaron, incluyendo al cazador con el que Dorian se había estrellado.
Espadas y arcos cayeron inertes de sus muñecas mientras los cazadores lo miraban con terror.
Dorian lentamente caminó hacia adelante, un flujo oscuro crecía a su alrededor mientras miraba hacia el pequeño ciervo.
Estaba jadeando un poco, con sangre escurriendo de sus labios.
Varias heridas largas y pequeñas lo cubrían, con dos particularmente grandes en su espalda baja.
Estaban jugando con él, con bastante crueldad.
—Se trata de un ciervo verde, una bestia de clase Terra.
Ha sufrido lesiones graves, y su fuerza vital ha sido drenada.
Está más allá de la curación—dijo Ausra en su cabeza.
Dorian frunció el ceño, o, más bien eso intentó hacer, una vez más su forma de águila no le permitía ninguna expresión facial real.
Dejó caer una de sus alas, tocando cuidadosamente al ciervo.
Resopló y luchó débilmente antes de rendirse, volviendo a su triste jadeo.
—¿Q-qué hacemos?
—Los susurros de pánico de uno de los cazadores captaron su atención.
—Eso, ¿creo que quiere al ciervo?
—Comenzó otro, antes de ser interrumpido cuando Dorian levantó la vista, gritando con enojo, —¡CAUUUUUUU!
Sus palabras no tenían sentido alguno, pero su tono era claro, mientras pasaba su vista desde el ciervo, con sus graves heridas, y luego regresaba a los cazadores, varias veces.
—Yo, ¿yo creo que está enojado con nosotros?—dijo otro cazador, con su voz teñida de confusión.
Dorian simplemente los fulminó con la mirada.
Luego miró hacia arriba, dejando salir otra nube de llamas esmeralda.
Los cazadores se agacharon, aterrorizados.
—Oh gran fénix, por favor perdónanos.
Nunca repetiremos nuestras acciones insensatas de nuevo.
Aquellos del cuarteto que todavía sujetaban sus armas las dejaron caer y retrocedieron, comenzando a retirarse rápidamente.
Gritaron sus disculpas una y otra vez, profesando su lealtad mientras huían.
Dorian los observó escapar, con sentimientos encontrados.
Al menos el terror que había inspirado debería tener algún impacto como esperaba.
—Resoplo.
Bajó la mirada hacia el ciervo agónico mientras éste tosía, con su cuerpo temblando.
Se estremeció una última vez y luego se quedó inmóvil, muerto.
Suspiró.
Al final, era solo un ciervo, y la única cosa que podía hacer fue luchar antes de morir.
Una muerte triste y dolorosa.
Su corazón lo intentó, incluso sin ser siquiera particularmente inteligente, Ninguna criatura debería sufrir tortura de ningún tipo.
Mientras suspiraba, sintiéndose mal, captó algo, muy al límite de su audición sobrenatural enormemente aumentada.
Sólo lo pudo captar porque había mantenido su atención concentrada en los cazadores, rastreándolos.
Mientras huían a cientos metros de distancia, parecían volverse más confiados, sintiendo como si se las hubieran arreglado para escapar.
—Da-Daryl— farfulló uno de los cazadores mientras su pecho se agitaba, recuperando el aliento, —Tenemos que volver por nuestras cosas.
No puedo dejar mi arco Burwood allí, o mi espada Tallendel.
—Sí, mi arco Ironwood está allí, me costó un ojo de la cara.
—Sí… —Silencio—espetó maldiciendo el aparente líder de los cazadores, Daryl—.
Es solo un pájaro estúpido, uno fuerte.
Esas llamas eran otra cosa, podía estar en el máximo de la clase Caelum, o incluso en la clase Magister inicial.
Solo esperaremos a que se vaya—dijo, haciendo señas para que sus hombres se calmaran y permanecieran agachados.
Dorian resopló, poniendo los ojos en blanco.
Eran ciertamente bastante intrépidos.
Una chispa de ira aun chisporroteaba en su corazón mientras bajaba la vista hacia el pobre y lacerado cuerpo del ciervo, y suspiró una vez más.
Todos merecían una segunda oportunidad.
Creía eso firmemente.
La crueldad animal estaba mal, pero no iba a matarlos solo por dañar a un ciervo.
Había matado muchos ciervos en su época, aunque nunca había torturado a uno.
Justo cuando estaba agitando sus alas, preparándose para despegar, escuchó una parte más de la conversación.
—Maldita cosa actuando como un caballero de brillante armadura, por un condenado ciervo—maldijo uno de los cazadores, espetando audiblemente a un lado.
Dorian percibió una pequeña serie de acuerdos de los cazadores.
—Vamos a ensartar una docena más en el camino de regreso por diversión, ¿eh, muchachos?
El que haga sangrar uno por más tiempo sin que muera le doy una jarra—dijo el líder de los cazadores, Daryl, con su voz con un tono cruel.
Una risa silenciosa y acallada irrumpió.
—Shh, shh bajen la voz.
Nos divertiremos una vez que se vaya.
Démosle quince minutos antes de ir a revisar el equipo.
Silencio por ahora—ordenó Daryl, con su voz dando instrucciones.
Dorian se congeló, a mitad del despegue.
Poco a poco bajó sus alas, volteando su cabeza hacia la dirección, a varios cientos de metros de distancia, donde los hombres estaban hablando.
No podía verlos desde esta distancia, docenas de árboles entre ellos bloqueaban su visión.
No obstante, miró fijamente en su dirección, sus movimientos eran tranquilos.
Pasó un largo momento.
«William»dijo Dorian en su mente «William, ¿qué hice mal?
Les di una segunda oportunidad.
De avanzar, y no torturar criaturas inocentes».
No tenía problemas con la cacería.
¿Pero torturar a criaturas inocentes por diversión?
Especialmente dado que él mismo, ya no era un verdadero humano.
Estaba simplemente mal.
Sus alas empezaron a temblar.
Su cuerpo completo se sacudió por un momento.
«Les di una segunda oportunidad, Will, pero no la están tomando».
De pronto, Dorian sintió como si estuviera solo de nuevo.
De regreso en su prisión mental dentro de su cabeza, donde había permanecido por años.
Hablando con nadie excepto con William, tratando de descubrir la vida, sus objetivos, sus aspiraciones.
Lo que haría cuando se fuera.
«Estoy haciendo lo correcto, Will» pensó Dorian de nuevo, todavía con sus alas temblando.
«¡PERO NO LO ESTÁN TOMANDO!» Su voz retumbó en su consciencia, sus emociones se dispararon hacia los extremos.
Por alguna extraña razón, Dorian sentía como si fuera incapaz de controlar por completo sus emociones.
Esta era la primera vez, desde que había dejado su prisión mental, que se había encontrado con una situación como esta.
Su mente se sacudió brevemente.
Había hecho todo bien.
Pero aún así había fracasado.
En lo profundo de su mente, algo en su interior, algo delicado y desgastado por los años de constante soledad, parecía romperse.
Alguna parte de su alma parecía reaccionar a esto, sin que Dorian lo supiera, diminutos tentáculos de oscuridad en su mente empezaban a extenderse muy, muy lentamente.
Estos tentáculos de oscuridad eran pequeños, prácticamente indetectables, y no tenían una forma física.
Se retorcían dentro de su mente, sin que Dorian lo supiera, incluso retorciendo sus pensamientos tan ligeramente.
Deformándolos.
Una oscuridad que había sido plantada en su alma cuando había nacido.
De manera abrupta, comenzó a reírse.
Una vasta y maravillosa sensación de relajación y euforia llenaba a Dorian mientras reía fuertemente, un ruido extraño y agudo cuando provenía de un águila negra ambian.
«Lo he descubierto, Will.
Siempre hay una respuesta correcta.
Si esta no funciona, yo mismo crearé la buena».
Sintió como si una pesada carga hubiera sido levantada de sus hombros.
Mientras hablaba, su mente entró en un estado extraño.
Casi sentía como si no estuviera con el control completo de su cuerpo.
Repentinamente, levantó una de sus alas, sintiendo las innatas propiedades magnéticas inherentes en sus plumas de metal.
Enfocó su voluntad en esta conexión, seleccionando cuatro plumas en particular.
ZUMBIDO Su manipulación magnética básica era una habilidad poderosa que escalaba con la fuerza de la matriz de hechizos del alma de un ser.
Para Dorian, quien tenía una matriz de hechizos del alma de clase Dominus, la energía que podía producir si hacía todo lo posible era mucho, mucho más alta que la de un Águila negra Ambian normal.
Con su audición sobrenatural y los sentidos que lo ayudaban, cuatro plumas negras y brillantes salieron disparadas a través del bosque.
Perforaron media docena de árboles, cortando dentro y fuera de ellos como si no estuvieran allí.
GOLPE GOLPE GOLPE GOLPE Cuatro plumas de metal oscuro dieron directamente en las cabezas de cada uno de los cuatro cazadores.
Matándolos instantáneamente.
«Si no aceptan la misericordia que les doy, entonces les mostraré un tipo diferente de misericordia».
Los cuatro se desplomaron, cayendo al suelo.
Algunas hojas se dispersaron cuando cayeron, arrastrándose en la muerte, los rostros de los cazadores se congelaron en la alegría.
Pasó un último y largo momento.
Dorian se quedó solo, junto al cadáver del ciervo, mirando hacia los cuerpos sin vida de los cazadores.
Parpadeó varias veces, sintiendo como si acabara de despertarse, por alguna extraña razón.
«¿Correcto, Will?
Ellos no iban a cambiar».
Asintió con poco entusiasmo, mirando alrededor del bosque.
«Correcto.
Les di una oportunidad, Will».
Asintió de nuevo, esta vez con más seguridad.
Se volteó e inclinó hacia los cazadores muertos.
«La vida es preciosa.
Valoren las suyas más sabiamente la próxima vez».
Dio un último y rígido asentimiento, y luego juntó sus alas debajo de él, lanzándose en el aire, decidiendo dejar todo esto atrás.
«Vamos, Will.
Sigamos avanzando.
Llegaremos a Blizzaria al anochecer».
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– Águila negra Ambian – Etapa de crecimiento: (2/4) Águila adulta joven Progreso de crecimiento – 412/4.484 – —Hmm.
Dorian se frotó el mentón mientras miraba los valores de energía requeridos que necesitaría para hacer avanzar su forma de águila negra ambian.
Había obtenido un poco más de energía, gracias a un poco de caza y refrigerios de hierbas mágicas de su anillo espacial.
Estaba de regreso a su forma Ifrit y sintiéndose mejor que nunca.
Por primera vez en lo que parecía un momento, Dorian se sentía como si no tuviera ni una sola preocupación que lo agobiara.
Incluso su viaje actual y la búsqueda para salvar a Will no se sentiría como un fastidio, sino que como una experiencia feliz que quería que sucediera.
Sonrió, incapaz de detenerse.
—No puedo combinar mi águila negra ambian con mis otros linajes hasta que la desarrolle por completo—murmuró, con el ceño fruncido a medias.
Se frotó el mentón de nuevo, revisando sus opciones.
La noche se extendía a su alrededor, habían pasado varias horas.
En ese momento estaba encima de un enorme árbol, mirando hacia la distancia.
A una docena de millas de Dorian, brillaba un enorme portal abierto.
El borde del puente de mundo.
La entrada a Blizzaria.
Incluso a una docena de millas de distancia del portal, Dorian podía aun sentir una brisa fría, estremeciéndose a través del área boscosa.
Su forma ifrit tenía afinidad hacia fuego y vida.
Era increíblemente resistente para ambos.
Sin embargo, también sucedía que debido a eso, era capaz de manejar el clima frío de manera confiable.
El calor ardiente y la energía vida en su interior hacían su cuerpo resistente al aire helado.
No obstante, su cuerpo usaría un poco más de energía, y obtener una forma que de manera natural se adaptara a las áreas frías estaba en la lista de cosas por hacer de Dorian.
Pero no era una necesidad urgente.
Se encogió de hombros.
—Como sea.
Vamos, averiguaré cómo resolverlo en el camino.
Dorian saltó en el aire, precipitándose a través del cielo mientras comenzaba a correr hacia el final del puente de mundo.
Recordó el mapa que había memorizado, preparándose para entrar al complejo sistema cavernoso, arremetiendo valientemente hacia un mundo nuevo.
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