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Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 72

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72: Capítulo 72: Llegada a Icicar 72: Capítulo 72: Llegada a Icicar Editor: Adrastea Works Dorian suspiró profundamente de alivio, el horror en su corazón se desvanecía mientras observaba al monstruoso gigante esquelético dirigiéndose hacia la ciudad.

Reconoció al muerto viviente de clase Rex, de la investigación que había hecho antes de venir.

En Blizzaria había una cantidad casi incontable de muertos vivientes de clase Dominus, un testimonio de lo poderosos que eran los grakons caídos y la raza de gigantes caída.

El sistema de cuevas occidental era originalmente el hogar de la raza grakon.

La mayoría de los enemigos que Dorian se encontraría serían los grakons muertos vivientes.

Sin embargo, allí también existían gigantes no muertos merodeadores que barrerían a través de las cuevas, librando su guerra eterna contra los grakons.

Sin importar cuántos grakons o gigantes murieran, siempre quedaban más.

Unos pocos de los muertos vivientes en el planeta habían ganado algo de renombre, al permanecer por miles de años.

El gigante esquelético que Dorian acababa de encontrar era una de esas leyendas.

El gigante de hierro de un brazo de la raza gigante caída.

Un diestro espadachín que, incluso en la muerte todavía era capaz de aferrarse a la ley de filo, y sujetaba una descomunal espada hecha de hierro thorin, un metal extremadamente raro.

La misma ley que había estudiado el vampiro que empuñaba una espada que había combatido contra el Undécimonacido, y uno de los aliados de Helena.

La gran mayoría de los muertos en Blizzaria permanecían incapaces de hacer contacto con el poder de la ley y sus fuerzas se habían reducido a la clase Dominus inicial o intermedia, a través de la fuerza física pura.

ZUMBIDO Ruido sordo Ruido sordo Ruido sordo Dorian observó cuando el brazo derecho del gigante de hierro se hacía borroso.

A pesar de su tamaño enorme, el ser se movía con una velocidad que era sorprendentemente rápida.

Tres grakons separados fueron enviados a volar por el aire, sus cuerpos fueron destrozados de un solo golpe.

La llegada del gigante no había pasado desapercibida, a pesar de su naturaleza anormalmente tranquila.

Dorian pudo distinguir varios grupos de grakons acercándose sin miedo, con sus cuerpos expandiéndose de tamaño mientras arremetían.

Algunos de ellos llegaron a ser de trece o catorce metros de altura.

Mientras más se acercaba a la ciudad, más fuertes eran los no muertos que veía.

A pesar de eso, seguía siendo un hecho de que sin importar cuánto más grandes se hicieran los grakons, el gigante de hierro era de unos 220 metros de altura.

Oleadas de grakons atacaban, y oleadas de ellos eran destruidos.

Dorian observó el campo de cuerpos de los minotauros, destruidos en su mayoría, mirando los diversos cuerpos.

La mayoría de ellos fueron destruidos más allá del uso, pero podría ser capaz de recolectar algo de energía.

RUIDO SORDO Dorian parpadeó ante el fuerte ruido que resonó, a su derecha.

Había aparecido un cuarteto de grakons grandes y escamosos, subiendo a las ruinas, Detrás de ellos, Dorian pudo distinguir al menos veinte grakons más, de diferentes fuerzas y tamaños.

Habían sido atraídos aquí por la llegada del gigante, y parecían estar patrullando desde donde había salido.

Dorian también se percató de que las rocas y el suelo que había destruido el gigante de hierro cuando incrustó su espada cerca de él, estaban empezando a reformarse y repararse a sí mismas, una visión mágica y extraña de la que había oído en su investigación.

Las tierras en el sistema de cuevas se reparaban automáticamente después de recibir un daño significativo.

—Ohhh, eso no es bueno—murmuró Dorian cuando él y los grakons hicieron contacto visual.

Respiró hondo, con su pecho agitado con el cansancio.

Habían pasado muchas horas desde la última vez que durmió.

El simple esfuerzo de transformarse, escapar y luchar por tanto tiempo estaba empezando a pasarle la cuenta.

—Grrrrrrrr.

El grakon resopló, levantando el mismo tipo de espada grande que cada minotauro escamoso parecía poseer.

Sin siquiera esperar una respuesta, Dorian volteó su cuerpo y salió huyendo rápidamente del grakon, precipitándose hacia el borde de las ruinas.

Detrás de él, distinguió los pisotones frenéticos de los cuatro grakons que estaban cerca mientras lo perseguían, corriendo tras él.

«No escaparé de ellos.

Acaban de atraer la atención de los otros Grakons en frente» maldijo, girando su cabeza hacia atrás por un momento.

En la mayoría de los casos las criaturas no eran particularmente rápidas, pero si corrían en línea recta, podían tomar velocidad rápidamente.

«¿Debería usar el demonio berserker?» la forma permanecía sin robarse, pero era una de la que tenía fe barrería con todos esos grakons, especialmente si combinaba sus diversas habilidades.

Frunció el ceño mientras miraba alrededor, desechando la idea.

Más y más grakons estaban empezando a dirigirse hacia él allí.

No quería arriesgarse a probar su forma en un entorno tan inestable.

—De acuerdo—dijo en voz alta, encogiéndose de hombros.

—El plan B es este.

Llegó al borde de las ruinas.

La plataforma de piedra en la que estaba se elevaba sobre la pared de la cueva unos treinta metros más o menos.

Cuando llegó al borde, Dorian tiró de cada fibra muscular en su ser, encorvándose hacia abajo y luego se impulsó hacia arriba.

Su cuerpo se precipitaba a través del espacio mientras atravesaba el aire.

—¡Gua-guau!—gritó Dorian en voz alta, con una oleada de emoción que lo llenó cuando surcaba a través del cielo subterráneo, volando en lo alto.

El techo de la caverna en la que se situaba estaba muy por encima de su cabeza, a más de mil metros de distancia.

Cuando su cuerpo se propulsó, voló al menos unos cientos de metros en el cielo, a 130 metros considerando el impulso desde ruinas sobre las que había estado en el suelo.

—¡GRRRRRR!

Detrás de él, escuchó los gruñidos de algunos de los grakons cuando saltaban en el aire tras él.

—Cambio—murmuró Dorian con sus ojos brillando.

De inmediato, en medio del aire, su cuerpo se transformó y cambió.

Su forma ifrit estaba transformándose mientras adquiría un par de alas metálicas, un pico afilado y brillantes y pequeños ojos.

Su forma de águila negra ambian.

Dorian agitó sus plumas y aleteó con más fuerza, impulsándose alto en el aire mientras comenzaba a volar.

Detrás de él, varios de los grakons se habían expandido y saltado tras él.

Desafortunadamente para ellos, el tamaño de sus cuerpos y las pesadas escamas que los cubrían, además de sus enormes espadas grandes, haciéndoles peso hizo que ninguno de ellos fuese capaz de despegarse veinte metros por encima del suelo, aún menos cien metros.

Dorian aleteaba cada vez más fuerte, disfrutando de la sensación de volar.

Giró el pico hacia atrás brevemente, y luego les agitó un ala hacia atrás a los grakons que caían como si les dijera adiós.

Su cuerpo se torció y cayó diez metros a través del aire antes de que recuperara el control de sí mismo, al recordar que no tenía manos y que agitar un ala era estúpido.

Se elevó hasta que alcanzó unos 700-800 metros de altura en el aire, bien por encima de cualquiera de los grakons o incluso del gigante de hierro allá abajo, pero aún demasiado lejos del techo de arriba.

Comenzó a avanzar por los costados, dirigiéndose lentamente a la ciudad en ruinas en frente de él.

«De acuerdo, bien, bien» pensó, con sus ojos brillando mientras comenzaba a repasar sus planes.

«Puedo tomar uno de los varios caminos desde aquí» asintió con su cabeza, al repasar el mapa mental que había hecho de Blizzaria.

Tenía que llegar a la Ciudad Montedragón.

Levantó la vista a la ciudad Icicar, sus ojos se enfocaron en ella.

Había sido una ciudad extensa, con decenas de miles de edificios de piedra.

Todos ellos de grandes dimensiones, destinados a seres bastante más grandes que los humanoides normales.

Dorian pudo distinguir varios conjuntos de edificios construidos en diversas estalagmitas y estalactitas, algunas en lo alto del cielo, mientras que otras estaban en el suelo.

No parecía haber ningún acceso en la tierra para los edificios construidos arriba en las estalactitas colgantes.

La mayoría de las edificaciones eran de un color gris desteñido, y en ruinas, a menudo cubiertas de hielo.

Al centro de la ciudad estaba el arroyo mágico de hielo líquido del que Dorian había leído.

Era, para ser más específicos, hielo de gworen real, físico, un hielo mágico que se congelaba a una temperatura muy inferior al punto de congelación.

Solo con acercarse demasiado al río podría congelar a una criatura hasta la muerte, mucho menos se podía entrar en contacto con ella.

A pesar del hecho de que el hielo gworen era un sólido y no un líquido, fluía aquí como el agua normal y descongelada, debido a un extraño fenómeno espacial que rodeaba el río.

Materia sólida, física que fluía como un líquido.

Doriann sacudió su cabeza de águila mientras miraba aquello, maravillado.

Todavía no podía no podía meterse eso en la cabeza.

Se suponía que este río había sido usado en la creación de las grandes espadas mágicas casi usadas universalmente por los miembros de la raza grakon.

BUM Mientras estaba revisando sus planes, una fuerte explosión llegó a sus oídos.

El gigante de hierro acaba de enterrar su espada en la tierra, formando un enorme cráter de cien metros de ancho, a unos miles de metros de los muros en ruinas de Icicar.

Al menos dos docenas de grakons fueron enviados a volar, sus cuerpos fueron lanzados a través del espacio.

Fragmentos de hielo y piedra rasgaron el aire, saliendo despedidos.

Dorian, a 800 metros en el aire, estaba seguro y bien fuera de alcance.

El gigante se quedó quieto por un momento y luego sostuvo su enorme espada en lo alto.

—¡ROOOOOAAAAARRR!

Dejó escapar un rugido increíblemente alto, una ira y rabia incomprensibles estaban infundidas dentro de él.

Dorian tembló en mitad del aire, luchando por mantener su concentración por un momento.

—¡GRRRRR!

Un rugido resonante fue devuelto desde la profundidad de la ciudad.

Dorian se torció para mirar hacia el origen del ruido, con los ojos alertas.

GOLPE SECO Un enorme cuerpo se desdibujó sobre los muros en ruinas de la ciudad, aterrizando a varios cientos de metros de distancia de la ciudad.

Los ojos de Dorian se abrieron aún más ante la visión mientras observaba el cuerpo difuminarse y expandirse, creciendo a una escala masiva.

Era un grakon, pero completamente distinto a los grakons que había visto.

Era mucho, mucho más grande, y tenía al menos noventa metros de altura cuando terminó de expandirse, haciendo uso de su habilidad.

Portaba la descomunal y característica espada grande que usaban todos los grakons, sosteniéndola en lo alto y apuntándola hacia el gigante de hierro.

Estaba cubierto de escamas blancas envejecidas, en lugar de las brillantes escamas negras que había visto en la mayoría de los grakons, y vestía una armadura gris suelta.

Alrededor de su rostro con cuernos, una tela blanca y larga estaba envolviendo sus ojos, cubriéndolos.

La armadura y roas que usaba arecían haberse expandido de tamaño junto con él.

«¿Está ciego?

Ah» Dorian lo reconoció de su investigación.

Era uno de los pocos grakons o gigantes que eran conocidos por su nombre real, aunque los orígenes del nombre, o cómo llegó a ser conocido como tal, eran desconocidos para Dorian.

Al menos, no pudo descubrir el motivo en la investigación somera que había hecho.

El grakon ciego era conocido como Aristodemus el Cobarde, el gobernante de la ciudad Icicar.

Un poderoso Grakon de clase Rex.

– Especie: Grakon (desecado) Clase – clase Rex (avanzado) Nivel máximo de energía: 2.314.630 – Dorian observó mientras los dos guerreros de clase Rex se acercaban el uno al otro, el aire a su alrededor estaba temblando.

También notó que el suelo y el cráter enorme formado por el gigante de hierro estaba poco a poco empezando a repararse, la piedra y el hielo rotos se estaban reformando.

Después de un segundo, Dorian se dio la vuelta y comenzó a aletear frenéticamente hacia Icicar.

Se dio cuenta entonces de que estaba demasiado cerca de los guerreros.

BUM Detrás de él, Dorian sintió más que escuchó una onda expansiva de conmoción que se extendió cuando los dos combatientes de clase Rex chocaron entre sí, lanzando enormes explosiones de fragmentos de hielo y piedra.

BUM BUM BUM El cuerpo de Dorian se torció y giró cuando una ráfaga de corrientes de aire soplar contra él, una batalla de escala enorme se estaba desarrollando detrás de él.

Luchó por mantenerse, su cuerpo estaba comenzando a caer en picada.

Incluso su habilidad de Alas firmes era de poca utilidad, las corrientes excesivas lanzaban todo en pedazos.

Arcos de viento cortaban en intervalos aleatorios mientras los dos maestros de espada se lanzaban fascinantes ataques, cortando el aire.

El gigante había estudiado la ley de filo, mientras que el Grakon estudió la ley de poder, y ambos infundían sus conocimientos de cada ley en sus golpes, dándoles un potencial devastadoramente poderoso.

Enormes y colosales agujeros eran cavados en el suelo y hielo de las cercanías, varias estalactitas y estalagmitas fueron cercenadas completamente.

«Maldición» maldijo Dorian, y luego cambió de forma cuando fue azotado hacia abajo, incapaz de mantener el vuelo.

Quizás si hubiera nacido como un águila negra ambian, sus instintos naturales de vuelo podrían haberlo salvado.

Tal como era.

Incluso con la comprensión innata que había adquirido por volar en esta forma, no se consideraba a sí mismo un experto.

El cuerpo de Dorian se expandió y creció hasta alcanzar más de seis metros y medio de altura cundo se transformó en su forma de dragón myyr gigante.

Si había una forma en la que Dorian confiaba en poder caer una gran distancia sin lesiones serias, era su enorme y resistente forma de dragón myyr gigante.

El viento azotó a Dorian brutalmente mientras intentaba mantener sus alas desplegadas, con su gran cuerpo estremeciéndose hacia adelante y atrás.

Había logrado volar sobre la ciudad Icicar en la mitad de sus esfuerzos y estaba dirigiéndose hacia ella a toda velocidad.

En ese momento estaba a unos doscientos metros por sobre la ciudad y descendía rápidamente.

Mientras se lanzaba hacia abajo, sintió una extraña sensación de hormigueo.

Una que fue hacia su centro, su alma.

Esta sensación lo llevó hacia adelante, y cambió ligeramente el camino en el que estaba cayendo, como si el destino lo atrajera hacia algún lugar, a través de los efectos de su alma anormal.

Pasaron unos pocos segundos más mientras Dorian trataba de recuperar el control de sí mismo.

En la última fracción de segundo, solo a unas pocas decenas de metros arriba del suelo, Dorian logró enderezarse, los vientos caóticos amainaron justo arriba de la ciudad propiamente dicha.

Desafortunadamente, todo lo que logró hacer fue ralentizar su descenso.

Hizo una mueca cuando su forma de dragón myyr gigante se estrelló con fuerza contra una de las casas de piedra, destruyéndola.

GOLPE SECO «¡AYYYY!» maldijo mentalmente cuando chocó con una de las muchas casas, sal sentir grandes cantidades de piedra desgarrar sus escamas.

La sangre cálida brotó cuando se detuvo, cubierto de moretones y pequeñas lesiones.

Una pequeña nube de polvo gris se elevó en el aire, obstaculizando su visión.

«Cambio» maldijo mentalmente, al sentir su cuerpo cambiar.

Regresó a su forma de ifrit.

Dorian hizo una mueca de dolor cuando se puso de pie.

Las heridas de su forma de dragón myyr gigante se transfirieron a su forma ifrit, dejándolo en un estado bastante herido.

Su brazo derecho se sentía como si se hubiese roto y se había agrietado al menos tres costillas, si no se les habían roto también.

Aparte de eso, amén de sus magulladuras y arañazos que cubrían su cuerpo, estaba en una buena condición.

Su regeneración se activó mientras su cuerpo se ponía a reparar las heridas.

Dorian tomó unas cuantas respiraciones, la sensación de cansancio estaba tratando de abrumarlo.

Necesitaba un lugar para ocultarse y descansar.

Jugueteó con su anillo espacial, asegurándose de que estaba seguro por un breve instante.

Luego miró a su alrededor, recuperando sus apoyos.

Acababa de causar un disturbio en la ciudad, pero no estaba particularmente preocupado.

BUM El sonido y la conmoción de los dos guerreros de clase Rex combatiendo era más que suficiente para ahogar cualquier atención que pudiera levantar.

—¡Cof, cof!

Dio algunos pasos hacia adelante, saliendo de la neblina de polvo de piedras mientras miraba las ruinas de la casa que acababa de destruir.

Cuando finalmente aclaró su vista, se congeló, su corazón saltaba cuando descubrió una figura cubierta de polvo, de pie a pocos metros de distancia de él.

Una chica pequeña y bajita con un par de orejas de zorro empenachadas.

Su boca se abrió de asombro, su mente regresó a la nación en la Tierra que era famosa por tener criaturas que se veían justo como esta en sus diversas historias, anime y manga.

—¿Japón…?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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