Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 74
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- Capítulo 74 - 74 Capítulo 74 Recuerdos
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74: Capítulo 74: Recuerdos 74: Capítulo 74: Recuerdos Editor: Adrastea Works En otro mundo muy distante, mientras Dorian estaba escapando de las sombras que se acercaban, preparándose para pelear, estaba tomando lugar una escena muy diferente.
Marcus Aurelius cerró sus ojos e inhaló profundamente, su corazón se estaba retorciendo de dolor.
Exhaló poco a poco, manteniendo su compostura imponente.
Un feroz trasfondo de ira latía en su interior mientras agitaba su mano, enviando una pequeña onda de energía.
Un momento después, una figura sombría emergió delante de él.
Uno de los sirvientes de Julia, su hermosa maestra de espías, un vampiro de clase pseudo-Dominus especializado en magia de sangre, especializado en comunicación.
Suspiró.
Extrañaba a Julia.
Todo era mucho más fácil cuando ella estaba cerca.
—¿Son curables sus heridas, Damian?
¿Cuál es el informe?—su voz se extendía en el pequeño espacio encerrado.
Estaba de pie en una elegante tienda roja, aunque gastada.
Una mesa grande estaba colocada en el centro, con un mapa fino y detallado de los 30.000 mundos, todos agrupados juntos.
Unas pocas sillas estaban esparcidas en los costados de la habitación, y un gran cristal brillante iluminaba todo, el cielo nocturno del exterior emitía poca luz.
Una versión burda de su famosa sala del mapa, construida para ser usada en el exterior.
Era mejor que nada.
—No, Gran Señor—respondió Damian, con su cabeza inclinada.
Era un vampiro de mediana edad, envuelto por completo en túnicas oscuras.
Ninguno de sus rasgos era visible.
—Probus ha perdido su arma principal por completo, y ni la magia ni las herramientas curativas tienen la capacidad de traerla de regreso.
Parece ser alguna variación de la magia de maldición, uno de nuestros sanadores ha sugerido que está relacionada con una habilidad innata que poseía la Anomalía atacante—su voz era fría y mecánica.
Los mejores espías tenían pocos vínculos.
Marcus cerró sus ojos brevemente.
Una pequeña semilla de culpa se formó en su interior.
Continuó, ignorando sus sentimientos.
—¿Y Trajan?
—Sus heridas eran inicialmente más graves, pero creemos que era solo debido a las consecuencias del golpe original y dirigido—comenzó el agente, prosiguiendo—.
Nunca verá de nuevo.
—No obstante, él ha recuperado el uso completo de su voz y movilidad.
La semilla de culpa floreció, desgarrando su corazón.
Su mano tembló por un brevísimo instante antes de que de manera brutal se tragara sus sentimientos.
No podía permitirse el lujo de sentir justo ahora.
—¿Y los remanentes del ataque que fueron detectados inicialmente?—preguntó.
—Pudimos detectar brevemente rastros de la energía, pero parece que han quedado inactivos.
Estamos trabajando en una manera de remover dichos rastros tan pronto como sea posible.
Replicó el espía.
Marcus estuvo quieto por un corto momento.
—¿Ninguna otra tropa fue mutilada de esta manera?—dijo, después de un momento, comprobando para confirmar los informes iniciales.
—No, Gran Señor.
—Muy bien.
Puedes retirarte—dijo Marcus, agitando su mano.
Damian asintió y se desvaneció, al salir de la tienda.
Marcus bajó la vista al mapa delante de él, chasqueando sus dedos.
Una pequeña copa metálica de vino apareció instantáneamente, una que sostuvo en su mano de manera casual.
La defensa había ido muy bien.
Habían repelido con éxito múltiples ataques, sin pérdidas reales hasta ahora, cuando dos de sus mejores Reavers, con gran potencial, quedaron lisiados sin poder recuperarse.
Estudió el mapa detenidamente, sus ojos iban de planeta en planeta, de mundo en mundo.
CLINC Detuvo su estudio, mirando la copa de vino en su mano derecha.
La copa se había abollado por completo, su revestimiento de hierro fino cedió y se destruyó por la fuerza de su agarre.
El vino se derramó de ella, mojando el suelo.
Miró fijamente la copa por un momento antes de arrojarla al suelo de la tienda, ignorándola mientras se daba la vuelta y se marchaba.
A su alrededor, se extendía un pequeño pueblo de tiendas.
Una de las bases temporales de la vanguardia establecidas por sus hombres, en el puente de mundo hacia Plumadone.
Habían evitado crear cualquier convenio mágico o construcciones que pudieran dañar el medio ambiente por petición de Trajan.
Marcus comenzó a caminar a través de la tienda, sus ojos estaban calmados y serenos.
Pasó junto a varios vampiros que patrullaban, guerreros que caminaban por los alrededores o practicando, compartiendo bromas o cuentos con amigos.
El ambiente en el campamento era sombrío pero también animado.
Los vampiros vivían existencias largas y lúgubres, y a menudo lograban encontrar humor incluso en los tiempos más oscuros.
Pronto llegó al exterior de una de las carpas médicas, una tienda pintada de blanco y rojo que era más grande que el promedio.
Era la que fue diseñada para los dos vampiros heridos de clase Dominus, Trajan y Probus.
Se detuvo en la entrada, escuchando una conversación al borde de su audición.
—Pero Trajan, solo estoy diciendo qu…—la voz cortante de Probus hizo eco, llena de molestia, —Probus, mira los hechos—la voz de Trajan estaba llena de alegría, contradiciendo sus heridas horribles, —Estoy ciego ahora, ¿correcto?
—Sí.
—Y la justicia es ciega, ¿verdad?
—Sí, pero… —Por lo tanto, yo soy la Justicia.
—Así no es como funciona esto Traja… —Suficiente de tu rebelión, malvado.
¡Inclínate al todopoderoso poder del medioambiente, Señor de la Justicia!
Marcus sonrió, incapaz de contenerse.
Al escuchar la resistente camaradería y alegría en la habitación, sintió que una pequeña parte de su corazón se rompía.
Las venas palpitaban en su frente.
Agitó su mano una vez más.
De inmediato, Damian apareció una vez más.
El agente tenía la tarea de seguir al Gran Señor hasta que llegara su reemplazo.
—Damian, envía una orden para que le enviemos un mensaje a nuestro amigo con diez mil clones—sus ojos eran fríos y quietos como un mar congelado.
—Dile que aceptamos su oferta, y que deseamos implementarla inmediatamente.
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Dorian corrió tras Arial, esquivando y saltando sobre las estructuras de piedra derrumbadas.
La parte central de la ciudad era un gigantesco laberinto, lleno de grandes y obstructoras casas o tiendas de piedra, la mayoría de ellas en un estado deteriorado.
Cuando saltó sobre una columna caída, resbaló en una enorme piscina de hielo que cubría lo que quedaba de una calle.
ZUMBIDO ZUMBIDO Justo cuando Dorian se vio a sí mismo cayendo, dos lanzas de oscuridad se dispararon justo donde había estado su cabeza, clavándose en el suelo.
Estallaron en motas de oscuridad, extendiéndose sobre el suelo y luego desaparecieron.
«Parece ser algún tipo de hechizo debilitante».
Notó cuando sintió solo un poco el efecto de las lanzas de oscuridad, sintiéndose un poco lento.
No parecían tener ningún poder de ataque.
El hielo, al menos, estaba intacto.
«Gracias alma».
Le dio a su alma un pulgar hacia arriba, atribuyéndole haber torcido el destino y ayudado a esquivarlo.
El ataque no había sido mostrado por su sexto sentido innato en absoluto, probablemente porque no le haría ningún daño a él.
—¡Cuidado!—la voz melodiosa de Arial hizo eco cuando saltó sobre una pequeña cabaña de piedra, esquivando por una calle lateral.
Dorian se volteó, siguiéndola, e inmediatamente se percató de por qué ella gritó.
Un par de grakons sin transformar estaban avanzando, con sus espadas grandes en sus espaldas.
—Grrrr.
—¡GRGRRRRR!
Los grakons comenzaron a expandirse, arremetiendo hacia el dúo.
Sin embargo, antes de que pudieran atacar, Dorian y Arial los sobrepasaron corriendo, evitándolos por completo.
—¿Hacia donde estamos corriendo?—gritó Dorian, con sus ojos enfocados en la chica zorro.
Acababa de conocerla, y aun no confiaba en ella del todo.
No pensaba que fuera una enemiga, y estaba claro que las sombras estaban tratando de matarlo también, así que pensó que correr con ella no era un mal plan por ahora.
Pero solo si tenían un destino.
—¡Conozco un lugar donde podemos escondernos de ellos!
Es un lugar llamado la Fortaleza de hielo al centro de Icicar, cerca de la cascada del hielo viajero—comenzó.
BUM Una pequeña explosión resonó detrás de ellos cuando sus perseguidores arrasaron con el par de grakons que habían dejado atrás.
Encima de ellos, los vientos caóticos y los efectos colaterales del combate de los luchadores de clase Rex continuaban haciendo eco, proporcionándoles aún una capa de cobertura.
Como mínimo, sería difícil para alguien viajar a través del aire cuando los persiguieran.
—¡¿La Fortaleza de hielo?!
¡¿No es allí donde vive el Rey grakon?!
Se decía que Aristodemus el Cobarde, el gobernante de Ciudad Icicar, vivía en una fortaleza de piedra congelada y hielo, una que estaba ubicada principalmente en el suelo.
Esta fortaleza, según la investigación de Dorian, estaba de hecho junto a la cascada gigante de hielo gworen.
—¡Sí, pero él está fuera justo ahora!
¡Si logramos entrar, conozco una manera en la que podemos encarcelar a las sombras!—respondió, con su voz apresurada.
Dorian pensó por un largo momento y luego se encogió de hombros.
No veía muchas otras opciones en este momento.
—De acuerdo.
¡Qué necesitamos hacer?
Según su investigación, la Fortaleza de hielo era un área peligrosa en la que casi no se podía entrar.
—Puedo hacernos pasar a través de la puerta principal siempre y cuando tenga un poco de tiempo.
Sin embargo, si queremos atrapar a las sombras, necesitaré tu ayuda…—se quedó atrás para correr junto a él, explicándole su plan rápidamente.
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Gerulf se encorvó en el suelo, pasando los dedos sobre las ruinas derrumbadas.
Se podía ver el débil rastro de un gran dragón, un gran cráter excavado en el suelo.
Cerca, yacía aún el cadáver de un grakon, con su cabeza incinerada.
—Aquí es donde Jasper activó la señal de advertencia—dijo en voz alta, haciendo señas detrás de él.
—Mhm—respondió Mika, una de las otras sombras.
Su voz era fría.
Cuatro del grupo de seis estuvieron aquí, todos se habían precipitado a la ubicación donde Jasper activó la alerta.
Las sombras habían estado extendiéndose en puntos clave en la ciudad, inspeccionando constantemente y buscando al zorro lightsworn que se les había escapado.
Había muchas entradas y maneras de ingresar a la Fortaleza de hielo, siempre y cuando mantuvieran una vigilancia estricta, le sería imposible moverse a algún lugar sin ser detectada.
Habrían permanecido en la fortaleza misma, pero el peligro de ser capturados allí, así como los constantes ataques de grakons llamaban la atención y frustraban sus intentos de ocultarse, lo que hizo la opción menos atractiva.
No obstante, ¿quién habría esperado que tendría lugar una batalla enorme entre guerreros de clase Rex, y enviaría sus planes al caos?
—¿Dónde está Siegfried?—dijo en voz alta, mirando alrededor.
Sólo cuatro de ellos estaban allí.
—Probablemente está con Jasper, persiguiendo al zorro—dijo una de las otras sombras, encogiéndose de hombros.
—Eso o está durmiendo.
Gerulf se frotó la frente, mirando alrededor de la escena.
Estruendosas explosiones sacudían el aire, y de vez en cuando soplaban ráfagas de viento que trataban de derribarlos.
El ruido por encima era demasiado grade, y n podía elevarse en el aire de una forma controlada para conseguir una mejor vista de la ciudad.
—Maldición.
Bueno, todos conmigo.
Dirijámonos a la Fortaleza de hielo y esperemos que hayan ido por ese camino—maldijo, maldiciendo su suerte.
El zorro era engañoso, pero en una confrontación directa, ellos ganarían.
Sólo tendría que rezar porque Jasper y Siegfried hubieran logrado dar con él exitosamente, o perseguirlo hacia la Fortaleza de hielo.
El portal rojo encontrado era la única razón por la que el condenado zorro estaba en este planeta.
La tropa se puso en marcha, precipitándose hacia el centro de Ciudad Icicar.
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—¡Lo logramos!—la voz de Arial tembló cuando ella y Dorian llegaron cerca del centro de la ciudad.
Habían ingresado a un patio grande y abierto como una zona que se extendía por varios cientos de metros.
No se podían ver otras construcciones u hogares en esta área, sólo la enorme cascada de hielo fluyendo y, situada en el suelo detrás de esta cascada, la entrada de lo que parecía una mazmorra subterránea: una gran abertura de piedra de al menos tres docenas de metros de ancho y una docena de metros de alto, con escalones tallados que llevaban hacia abajo a una gran puerta.
La cascada era difícil de mirar directamente, por algún motivo.
El aire a su alrededor estaba distorsionado y se sentía peligroso el sólo estar cerca.
El hogar del Rey grakon de Icicar.
Esta área era por lo general patrullada por grakons.
No obstante, con la salida del Rey grakon, la mayoría de los guardias que patrullaban habían huido de la ciudad, desplazándose hacia la batalla en curso.
Dorian y Arial habían sido forzados a eludir y esquivar muchas de las patrullas.
Las sombras detrás de ellos habían demostrado ser menos moderados, entablando varias batallas feroces.
La mayor parte de eso era por culpa de Dorian y Arial, ya que sorprendían a los grakons y provocaban que se transformaran, haciendo que sus perseguidores se encontraran con ellos.
—Para que entremos, tendré que derretir la cerradura de hielo de la puerta, pero tendrás que asegurarte de que nadie me moleste—gritó Arial mientras corría rápidamente hacia adelante, rodeando la cascada gigante.
Un aura congelante salía de la cascada extrañamente distorsionante mientras se movían a su alrededor.
Sonidos extraños y ondulantes hacían eco mientras el hielo fluía hacia abajo, hacia un pozo profundo e insondable debajo.
BUM Acababan de rodear la cascada, llegando al frente de la entrada hacia la Fortaleza de hielo, cuando un fuerte ruido sordo causó que Dorian se volteara.
Aparecieron las figuras de dos sombras, tenues manchas de oscuridad surgían de sus manos.
Uno de ellos emitía un aura pura y limpia de luz blanca, mientras que el otro brillaba considerablemente, emitiendo un aura pesada y metálica.
El del aura metálica tenía un rostro pálido y delgado con ojos verdes cálidos y una nariz pequeña.
Su mentón débil lo hacía verse, bueno, débil, pero Dorian podía sentir una fuerza poderosa y latente en la sombra.
La otra figura estaba envuelta en pieles y túnicas blancas, sin mostrar sus rasgos.
– Especie: Sombra Clase – clase Dominus (avanzada) Nivel máximo de energía: 81.331 – Especie: Sombra Clase – clase Dominus (pseudo-Rex) Nivel máximo de energía: 103.266 – —Maldita sea—Dorian miró sus cifras, sus ojos no parpadeaban.
No podía vencerlos.
—¡Por favor, Dorian!
¡Detenlos el mayor tiempo que puedas!—la voz de Arial tembló cuando descendía para posicionarse junto a la entrada a la Fortaleza de hielo.
En la puerta, era visible una enorme y compleja serie de símbolos, cubiertos de hielo congelado.
La chica zorro juntó ambas manos, un aura de luz cálida y pura desbordaba a su alrededor cuando ella, aparentemente del aire, sacaba una espada larga, hecha de una luz brillante y pura.
Luego sostuvo la espada contra el conjunto de símbolos congelados.
Salieron disparados extraños rayos de energía y apareció un olor a quemado mientras empezaba a penetrar en la Fortaleza de hielo.
—Hmph.
Ustedes, escoria asesina.
Nos volvemos a encontrar—la sombra de clase Dominus avanzada habló en voz alta, mirando fijamente más allá de Dorian, hacia Arial.
Fue en ese punto que Dorian lo reconoció, y a una de las figuras que Ausra le dio.
Era la misma sombra que cruelmente arrojó el cadáver recién muerto de esa mujer humana, cuando Dorian encontró a la expedición masacrada.
—Tu lenguaje Jasper.
Eso es lo que Gerulf diría, más o menos—dijo en voz alta la sombra de clase pseudo-Rex, moviendo los dedos hacia su camarada.
—Lo que sea Siegfried—replicó la sombra.
Un segundo después, el cuerpo de la sombra se desdibujó, y motas blancas de luz lo rodeaban cuando fue activado un hechizo en secreto.
En un instante literal, antes de que Dorian pudiera reaccionar físicamente, un peso enorme golpeó contra su pecho, mandándolo a volar.
BUM La visión de Dorian vaciló cuando chocó contra uno de los muros de piedra sobre el suelo que llevaban a la entrada de la Fortaleza de hielo.
Sintió crujir varios de sus huesos, su espalda entera se sentía como si estuviera en llamas.
Tosió, la sangre salpicaba de su boca mientras él caía al suelo.
—R-Rápido—murmuró, sus ojos se pusieron borrosos mientras miraba a la figura de la sombra.
En realidad logró registrar el ataque, con los poderosos sentidos innatos que había adquirido hace pocos días.
No obstante, su cuerpo era demasiado lento para adaptarse a esos sentidos, y había sido forzado a recibir el ataque antes de que pudiera siquiera moverse.
—Mi golpe, velocidad de la luz parcial es bastante difícil de recibir, ¿eh?—la voz de Jasper brotó llena de burla mientras la sombra miraba fijamente a Dorian, sacudiendo su cabeza.
—Y pensar que esta bruja malvada tenía un subordinado aquí en la ciudad.
Me encargaré de ellos, yo mismo—sacudió su cabeza una segunda vez.
—Bien, pero no los mates, Jasper—la otra sombra apareció, su cuerpo se desdibujó cuando se detuvo, de pie junto a Jasper.
—Los capturaremos a ambos.
—El mal merece ser purga… —Tenemos nuestras órdenes, Jasper.
No me cuestiones—respondió el mago, girándose para fulminar con la mirada a su camarada.
Dorian, mientras tanto, todavía estaba recuperándose del impacto, su cuerpo apenas estaba recuperándose de la conmoción.
Mientras se recuperaba, sintió que su mente entraba en un estado extraño.
Miró a las dos sombras que discutían, y luego miró de regreso a Arial, quien estaba trabajando desesperadamente en cortar la cerradura de hielo.
Sintió una sensación extraña de deja vu.
Estaba sucediendo, una vez más.
Al igual que como perdió Will.
Iba a perder de nuevo.
Perder protegiendo a alguien que decidió proteger.
Quizás no era alguien de quien se preocupara profundamente, o incluso alguien a quien realmente conociera.
Pero una vez más, había decidido proteger a alguien.
Y se lo iban a arrebatar.
«No…¡No!
¡NO!» murmuró, con sus brazos temblando.
«¡NO!» En lo profundo de los recovecos de la mente de Dorian, los zarcillos de oscuridad que tenía habían comenzado a retorcerse hace unos días, extendiéndose aún más en su alma y su mente.
Estos tentáculos aparecieron por primera vez justo antes de que se rompiera, matando a aquellos cazadores por torturar criaturas inocentes.
Un castigo, cuando Dorian recordaba, que sentía demasiado permanente para ese crimen, pero uno que no podía cambiar.
Y ahora, mientras Dorian miraba a las dos sombras, aquellos zarcillos de oscuridad comenzaban a curvarse, extendiéndose a cada rincón de su mente.
A medida que avanzaban, Dorian sentía que su sentido innato de batalla y su control se volvían más y más fuertes.
—¡NO!
—NO LO PERMITIRÉ—gritó Dorian con fuerza, su voz resonó e hizo eco, causando que las dos sombras se giraran y lo miraran sorprendidos.
Los ojos de Dorian brillaban cuando obtuvo control total de su cuerpo, deseando transformarse.
Al instante, su cuerpo creció de tamaño, sus brazos se hicieron más fuertes y densos, dividiéndose en dos conjuntos de brazos, y luego en cuatro conjuntos.
La piel oscura de su forma ifrit se volvió más oscura y densa.
Sus ojos adquirieron un brillo rojizo y profundo, y emanaba una sensación de furia pura.
—Evolución de demonio berserker existosa.
La notificación de Ausra resonó en un rincón de su mente, una que ignoró mientras miraba a las dos Sombras en frente de él, con una increíble sensación de ira propagándose de él.
Al mismo tiempo, los tentáculos de oscuridad en la mente de Dorian terminaron sus movimientos, tocando cada parte de su cerebro.
En el momento en que terminaron de moverse, la mente de Dorian se estremeció.
De manera abrupta, un torrente de recuerdos llenó su cerebro.
Recuerdos de batallas impresionantes, prácticas, y entrenamiento, de miles de duelos y decenas de peleas.
Interminables guerras propagándose, un paisaje infernal de fuego, una avalancha de recuerdos invadían el cerebro de Dorian.
Recuerdos pertenecientes a un guerrero y mago, reconocido como un genio por encima de todos los genios.
Un prodigio impío obsesionado con el concepto de alcanzar la perfección.
Un hombre llamado Yukeli Shorn.
Los ojos de Dorian brillaron mientras se lanzaba hacia adelante, atacando a las sombras.
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