Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 80
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- Capítulo 80 - 80 Capítulo 80 La oscuridad dejada por Yukeli
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80: Capítulo 80: La oscuridad dejada por Yukeli 80: Capítulo 80: La oscuridad dejada por Yukeli Editor: Adrastea Works El rugido hizo eco con una fuerza que no se podía describir.
La sangre, de color negro brotó de los oídos de Dorian cuando se volteó, sorprendido.
Su audición fue temporalmente reducida a un simple ruido resonante.
Su mente estaba lenta, sus pensamientos estaban nublados.
Se dio la vuelta, mirando de manera borrosa hacia la cascada del hielo viajero.
Las cataratas se tambaleaban en ese momento, serpenteando de un lado a otro ante la fuerza de la poderosa aura.
La audición de Dorian se restauró gradualmente.
Parpadeó mientras aclaraba su visión, mirando hacia atrás al Portal Rojo.
—¡El grakon de clase Rex regresó antes de lo previsto!
—Arial maldijo, con sus ojos brillando.
Se volteó a mirar a Dorian.
—¡Está casi listo!
—Arial lo llamó, con su voz llena de urgencia mientras le hacía señas cerca del lado del portal.
Dorian hizo una mueca de dolor.
Su voz chirriaba en sus oídos todavía curándose.
Caminó a un lugar a pocos metros de distancia, de pie junto al Portal Rojo.
El Portal Rojo estaba brillando, emitía una luz brillante.
Sin embargo, parecía haberse desestabilizado un poco, la fuerza del aura de clase Rex desbarajustando su energía interna.
Varias salpicaduras de energía, rojas y caóticas se derramaron alrededor de él, de aspecto peligroso.
La poderosa bestia de clase Rex parecía distraída por las sombras y la cascada detrás de él.
Deberían tener tiempo suficiente para escapar, pensó, con su corazón palpitando en una mezcla de emoción y miedo.
—¿Sigue siendo bueno para usarlo?
—Señaló con su mano hacia este, tratando de obligarse a pensar más claramente.
El aura opresiva que lo dominaba hacía difícil concentrarse.
—Sí.
—Arial se acercó a él, asintiendo con la cabeza.
GOLPE FUERTE Una sensación quemante e intensa perforaba en el pecho de Dorian, combinado con una sensación de agonía pura.
Dorian miró hacia abajo en completo shock.
Una espada de luz dorada y pura estaba enterrada en su pecho, palpitando en silencio.
Giró su vista hacia su derecha, donde Arial estaba.
Su mano estaba en la empuñadura de la espada que había clavado en él.
ZUMBIDO RUIDO SORDO Dorian voló a varios metros de distancia, la espada se enterró en el suelo y mantuvo su cuerpo inmóvil.
La sangre negra brotaba de su boca mientras la agonía penetrante atravesaba su mente, quemándolo.
Sus manos temblaron mientras trataba de sujetar la hoja, y luego se quemaron.
El dolor era tan abrumador que su mente parecía rechazarlo, y su cuerpo se entumeció.
Una sensación quemante se extendía a través de todo su sistema, casi paralizándolo por completo.
—¿P-p-por qué?
Dorian salpicó más sangre, su cuerpo entero estaba temblando.
Su visión se volvió borrosa, haciendo que le fuera difícil ver.
—T-te ayudé a-a ponerte a sal-vo.
—¿Por qué?
—¿Por qué?
Miró a la zorra lightsworn humanoide, dejando caer sus manos distraídamente.
Tosió, su pecho temblaba.
—¿Por qué?
Arial se acercó, mirándolo.
Hizo un gesto con su mano, haciendo que la espada volara de su pecho.
La sensación quemante comenzó a desaparecer cuando la espada fue retirada, pero las graves heridas permanecieron.
Su cuerpo permaneció paralizado, incapaz de moverse.
Arial negó con la cabeza, —Eres demasiado dulce para este mundo, mi querido Dorian.
En el fondo, otro grito poderoso sacudió el aire, aunque este fue menos impactante que el anterior.
El Rey grakon ciego parecía haber interactuado con las sombras, una batalla que sin duda sería breve considerando la diferencia de sus niveles.
Arial se arrodilló, acariciando su frente con suavidad.
—No quería lastimarte, pero bueno, tiempos desesperados exigen medidas desesperadas.
Con el Portal Rojo tal y como está, apenas nos llevará a salvo a uno de nosotros.
Más que eso arriesga a enviarnos a los límites del espacio caótico, a un destino desconocido.
—Mientras hablaba, se volteó brevemente a mirar hacia el Portal Rojo.
Todavía estaba desestabilizado, pero parecía estar, muy poco a poco, volviéndose menos caótico con el paso del tiempo.
—Pero… —Dorian jadeó con su pecho agitado—.
N-no tenías que atacarme.
Podrías haber… Otro ataque de tos interrumpió sus palabras, salpicando sangre negra, —Podrías tan solo haberte ido.
—La miró con furia, la rabia estaba llenándolo mientras trataba de superar su conmoción.
Una furia feroz y resentida que bramaba en su corazón.
Arial le dio una pequeña sonrisa.
—Mi querido Dorian…
—Colocó uno de sus dedos suavemente sobre su mejilla.
Cada dedo tenía una pequeña garra en su extremo, envuelta de pelaje blanco.
—Pareces estar bajo la ilusión de que soy una buena persona.
Clavó la diminuta garra al final de uno de sus dedos ligeramente en la mejilla de Dorian.
Un pequeño hilo de sangre escurrió por su cara.
Dorian ni siquiera podía sentirlo, su cuerpo estaba en un estado terrible.
Su mente estaba en shock, haciéndole difícil pensar.
—Pe-pero las sombras malvadas e-estaban persiguiéndote… Arial puso un dedo sobre sus labios, negando con la cabeza.
—¿Malvados?
Mi querido chico, la Iglesia de la Luz es muchas cosas, llena de justicia propia, santurrones, sacerdotes y guerreros arrogantes, pero, aun así, se mantienen fieles a su llamado.
Están lejos de ser malvados, incluso para los miembros que no son de la raza sombra.
Sin embargo, no se puede decir lo mismo de su malvado rey.
—No-no.
Los-los cuerpos, ellos ma-mataron a l-la expedición, humanos y vamp…—Dorian espetó, su mente trataba de entender la situación.
—Ohhhh, ya veo.
—Arial sonrio, y luego se encogió de hombros culposamente, su hermosa voz melódica tintineaba—.
Eso lo hice yo.
Dorian solo la miró fijamente con incredulidad, —N-no, los cadáveres estaban frescos, acababan de mata… —Su mente recordó la escena en la que había descubierto los cuerpos sin vida.
Todos ellos habían sido asesinados recientemente, al menos habían muerto hace pocos minutos, según la estimación de Ausra.
Había poco margen de error, no con sus poderosos ojos y la meticulosa genio de su matriz de hechizos del alma.
También recordó vívidamente ver a la sombra llamada Jasper arrojar uno de los cadáveres.
—Oh, ¿fueron ellos?
—Arial se encogió de hombros, girándose una vez más para mirar al Portal Rojo que lentamente se estabilizaba.
—Bueno, esta es una tierra de los muertos.
La muerte funciona de manera extraña aquí.
Los cadáveres se descomponen a una velocidad muy distorsionada, algunas veces rápido, algunas veces laboriosamente lento.
—Se puso de pie, sacudiendo la cabeza mientras miraba a Dorian.
Los ojos de Dorian brillaron.
A todos los cadáveres les faltaban sus matrices de hechizos del alma, algo que normalmente esperaría encontrar en un cuerpo recientemente asesinado.
Además, mientras su mente se enfocaba en sus recuerdos revueltos, se dio cuenta de que todos los cuerpos estaban cubiertos de atroces quemaduras.
Quemaduras que sólo podían provenir de algún tipo de arma feroz, que emitía un poderoso calor.
Un arma justo como la brillante espada de luz que Arial estaba sujetando.
Nunca había visto en realidad a ninguna de las sombras matar a alguno de los humanos o vampiros allí.
Sólo los vio mover algunos de los cuerpos, y a uno de ellos rezando por ellos.
Su mente se tambaleó al darse cuenta de sus errores.
Dorian la miró, sin saber que decir.
Ella apartó la mirada del Portal Rojo y lentamente lo miró fijamente a él, mordiéndose el labio.
La piscina brillante de energía roja acababa de estabilizarse a un punto similar al que tenía cuando llegaron por primera vez, pero aun obviamente caótico.
—Cúlpame todo lo que quieras.
Mi vida está maldita de todas formas.
Maldita para estar sola por siempre, maldita a ser cazada por quienes son más fuertes que yo.
Maldita a vivir con miedo, huyendo constantemente.
Sin una familia.
Sin nadie en absoluto.
—Por primera vez, la fachada alegre que tenía se torció mientras su voz llena de emoción, con sus manos temblando.
—¿Qué podrías saber de eso?
¿De mi dolor?
¿De mi soledad eterna?
—Siguió mirándolo en silencio, con su voz despiadada.
Su cuerpo entero se estremeció, pequeñas lágrimas aparecieron en sus ojos—.
No hay ningún ser bueno en los 30.000 mundos.
La justicia no prevalece, confiar en otros es estúpido.
El bien no gana al final.
—Negó con su cabeza, apretando sus puños—.
El poderoso manda, mientras que el débil se rinde.
Esa es la ley de esta tierra.
Pasó un momento.
Arial recuperó el control de sí misma, su sonrisa volvió mientras se limpiaba la cara.
—Bueno, ¡parece que es hora de que me vaya!
—Extendió sus manos.
—¡Gracias por darme la idea de visitar el planeta Magmor!
Me estaba aburriendo un poco de jugar en la tierra de las Sombras, buscar las legendarias Ruinas de la Ascensión suena que podría ser divertido.
—Se encogió de hombros.
—No te maté, sólo te dejé herido después de traicionarte, así que no me persigas cuando estés muerto.
—Arial saltó hacia atrás, haciendo oír sus últimas palabras para Dorian mientras su cuerpo se desvanecía en el portal rojo brillante.
—Chauuuu~ Un destello de luz roja y brillante hizo eco cuando Arial desapareció, dejando solo a Dorian.
La parálisis que se había apoderado de su cuerpo poco a poco comenzó a desvanecerse.
Se puso a toda máquina mientras su cuerpo trataba de restaurarse de las horribles heridas que había sufrido, las que le habían quitado una cantidad increíble de energía.
—¡ARRRGH!
Un débil grito hizo eco en el fondo, apenas audible sobre la rompiente cascada de hielo.
El corazón de Dorian se hundió en la culpa e ira mientras lentamente se forzaba a adquirir una posición sentada, lanzando sangre una vez más.
Los tentáculos oscuros en la mente de Dorian que se habían extendido por completo comenzaron a retorcerse mientras sus pensamientos se volvían inestables.
Los recuerdos que había forzado a la parte de atrás de su mente, con la intención de lidiar con ellos más tarde, comenzaron a brotar.
Una oleada de emociones se precipitó a través de él.
Su estado mental, ya inestable de la lucha previa con las sombras y los extraños recuerdos nuevos se estremeció.
Dorian miró a sus temblorosas manos.
Era demasiado amable.
Demasiado confiado.
Haciendo suposiciones.
Una y otra vez.
¿No había aprendido nada?
¿Iba a seguir repitiendo sus errores?
¿Una y otra vez?
El aire que rodeaba a Dorian se estremeció cuando su alma tembló, la realidad en sí se deformaba con su estado mental.
El aire a su alrededor comenzó a oscurecerse.
El cuerpo de Dorian se transformó, su forma ifrit cambió a su forma de demonio berserker, un cuerpo que tenía fuertes propiedades regenerativas, así como una resistencia mucho mayor, una que superaría su forma actual y le ayudaría a sanar más rápido.
La ira cruda y furiosa se abrió camino en su mente mientras se transformaba.
BUM Una onda expansiva había golpeado contra él, volteando su cuerpo gravemente herido.
La espumosa cascada del hielo viajero que se había estado propagando se dividió en dos cuando una enorme espada de cientos de metros de largo la separó completamente, una espada que se fijó en un afloramiento rocoso que había sido oculto en las puertas a cada lado del puente.
Un gran camino a través del puente se formó cuando la espada se asentó.
Dorian se puso de pie, agarrándose el pecho.
La parálisis que se había apoderado de su cuerpo se había pasado casi por completo, pero el resto de sus heridas aún eran potentes, especialmente el agujero quemado que sólo ahora estaba sanando en el centro de su pecho.
Ruido sordo Ruido sordo Ruido sordo Una figura mortífera apareció en la entrada de la gran habitación circular.
El cuerpo de un poderoso grakon muerto viviente, de unos tres metros de altura.
Cargando casualmente los cuerpos de las seis sombras en su brazo derecho.
Una de las Sombras parecía estar cerca de morir, mientras que las otras cinco todavía estaban milagrosamente vivas, pero gravemente heridas.
El grakon se detuvo, su rostro se volteó lentamente en la dirección de Dorian.
La envoltura blanca alrededor de sus ojos parecía revolotear brevemente mientras miraba directamente hacia él.
Al mismo tiempo, los tentáculos oscuros que se habían extendido a través de la mente de Dorian desde una parte oculta de su alma, hace muchos días, siguieron retorciéndose con abandono.
Los tentáculos que habían estado deformando los pensamientos de Dorian justo antes de que matara a los cazadores que estaban torturando a un ciervo, desde ese instante hasta el presente, penetraron a través de su cerebro, a través de su alma misma.
Y luego se transformó, tragándose su mente por completo.
En lo más profundo de la mente de Dorian, una voz antigua y débil susurraba hacia el subconsciente de Dorian.
«La perfección… búscala… en el caos».
No obstante, mientras la oscuridad se apoderaba de la mente de Dorian, un pequeño, diminuto rayo de luz se disparó en el alma de Dorian, surgiendo de una fuente inesperada.
De la tranquila y durmiente alma de William.
Este rayo de luz se enterró en el núcleo de su mente y alma, desvaneciéndose en su interior.
«La amabilidad…» Dorian desconocía estos acontecimientos mientras sus ojos se inyectaban en sangre, y el aire a su alrededor adquiría un contorno oscuro y pesado.
«La amabilidad es debilidad.
Sólo a través de la fuerza puedo lograr mis metas.
Probé la amabilidad».
«Di todo de mí.
Y me falló».
«No más».
Dorian cerró sus ojos lentamente.
«No más».
«Condensar».
—¡Advertencia!
¡Sólo puedes mantener esta forma por aproximadamente 87 segundos antes de la disolución interna!
¡Se recomienda revertir esta forma inmediatamente!
Ignoró la advertencia de Ausra mientras su cuerpo se transformaba, condensándose en la inestable pero poderosa forma condensada de Demonio Berserker.
Cuando su mente se asentó, Dorian sintió una especie de paz interior que lo rodeaba.
Los miles de recuerdos que se habían agolpado en la mente de Dorian estallaron al instante, y se unieron, transformándose perfectamente en sus propios recuerdos, convirtiéndose en una parte clave y fundamental de él.
Se filtraron en sus pensamientos, ya no eran los recuerdos invasivos de otro hombre.
Pero, en su lugar, eran recuerdos reales que Dorian sintió como suyos.
Abrió sus ojos y cruzó miradas con el grakon ciego.
Y lentamente, muy lentamente, apareció una sonrisa en su rostro.
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