Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 83
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83: Capítulo 83: Marchándose 83: Capítulo 83: Marchándose Editor: Adrastea Works «84 segundos».
Dorian pensó, tropezó un poco.
Su pecho se agitó del esfuerzo, el cansancio tiraba de él.
«Lo derribé».
El regocijo lo llenó, la inquietante felicidad de sobrevivir.
Parpadeó por un momento, no obstante, sus pensamientos chocaban ligeramente.
«¿Soy… el Gran Señor de lo absoluto?
También soy Dorian.
SOY Dorian.
Dorian soy yo».
Se agarró la cabeza ligeramente con el brazo que le quedaba.
Podía sentir aquellas batallas, aquellas guerras, crecer como un niño pequeño.
Aquellos eran SUS recuerdos incompletos y dispersos.
Eso era él.
Al mismo tiempo, él era Dorian, un chico nacido de una familia amorosa en la Tierra, apareciendo en este extraño mundo después de su muerte.
—Puf.
—Tener dos colecciones de recuerdos como propios… Era increíblemente desorientador.
Lógicamente, Dorian sabía que él no era ese niño, ese guerrero.
Que aquellos recuerdos podrían sentirse como propios, pero que no lo eran en realidad.
Aún así, no podía evitar sentir cada emoción en ellos, sentir los dolores de cientos de batallas y el conocimiento que venía con éstos.
—Como sea.
Ahora no es el momento.
—Tomó una determinación instantánea mientras miraba las paredes que estaban empezando a temblar.
Revisaría por completo todos sus recuerdos más tarde.
El cuerpo de Dorian se transformó cuando se deslizó de regreso a su forma ifrit, liberando su forma condensada de berserker.
No obstante, al terminar, sus ojos se movieron, y se volteó a mirar hacia el brillante Portal Rojo.
Su flujo de energía era caótico y peligroso, al menos según Arial.
Pero era la única forma de salir de aquí a la que podía llegar, en el breve período de tiempo que le quedaba.
—Lo primero es lo primero.
—murmuró.
Dorian corrió hasta donde habían caído la espada y el brazo del Rey grakon muerto viviente.
«Absorber».
ZUMBIDO La espada del grakon se estremeció y cayó cuando Dorian absorbió la energía en su interior.
Justo después, Dorian se movió para poner su brazo en el enorme brazo escamoso del grakon.
—Absorber.
Ausra ve si puedes obtener algo de esto.
—Escaneando… —Hay remanentes extraños de energía y poder en este brazo, así como grandes remanentes de una matriz de hechizos del alma de clase Rex dañada.
Solo hay una pequeña cantidad de restos de energía.
Los ojos de Dorian destellaron al escuchar esto.
—¡Absórbelo, de inmediato!
—Incluso si no pudiese obtener todo lo que quería, solo con tomar una pequeña porción de energía sería útil.
—Absorbiendo… —Después de combinar la información restante, los datos del linaje de grakon se han reconstruido exitosamente.
Linaje de grakon adquirido.
Tienes sesenta y dos segundos hasta que la fortaleza a tu alrededor se derrumbe.
La voz de Ausra resonó en su cabeza en rápida sucesión, enviándole una serie de notificaciones.
Les echó un vistazo a todas ellas, asintiendo con su cabeza y sonriendo.
¡Había conseguido el linaje de grakon!
¡Finalmente!
No podía esperar a desarrollar el linaje, y combinarlo con sus otras formas.
Especialmente por su habilidad de expandir.
—Arrrgh.
—Una voz quejándose de dolor captó la atención de Dorian mientras se levantaba.
El grupo de sombras que yacía en el suelo, de aspecto zarrapastroso y cansado.
Estaban cubiertos de heridas, la mayoría de ellos estaban inconscientes.
Dorian pudo ver que uno de ellos estaba despierto, el más herido de ellos en el grupo.
El mago de luz que Dorian había derrotado antes.
Jasper era su nombre, según lo que su compañero había dicho.
Su rostro estaba cubierto de sangre.
Su piel estaba pálida y el sudor la cubría.
Su cuerpo entero estaba temblando mientras miraba a Dorian, con temor en sus ojos.
Dorian lentamente se acercó, inspeccionando al grupo.
Estaban todos, de alguna forma, aún vivos.
—A…al…aléjate.
—La voz de Jasper era áspera cuando susurró tan fuerte como pudo, uno de sus brazos se contraía mientras trataba de levantarlo.
Sólo podía mirar fijamente a Dorian con miedo y horror.
Dorian se aproximó para ponerse en frente del mago de luz, mirándolo hacia abajo.
En la parte posterior de la mente de Dorian, una voz antigua apareció una vez más.
Esta voz era tranquila, inaudible en la realidad.
Sin embargo, en un nivel subconsciente, la voz apenas podía escucharse, un susurro débil y vacilante.
«Mátalo».
Los ojos de Dorian estaban inyectados de sangre mientras miraba fijamente a la sombra que lo había atacado antes.
En su mente, esa oscuridad que se había extendido y estaba presente en cada parte de su cerebro, tragándolo por completo, parecía retorcerse.
El cuerpo de Dorian estaba exhausto y agotado, vulnerable.
Su brazo derecho se movió casi automáticamente, sin pensar, mientras sujetaba a la poderosa Sombra, levantándolo por el cuello.
«Mátalo».
La voz susurrante hizo eco en voz baja, repitiéndose.
«Entra al caos.
Busca la perfección».
—¡Ulp!
—Jasper forcejeó, sus ojos se crispaban mientras hacía todo lo posible por zafarse del agarre de Dorian.
Estaba indefenso, su cuerpo estaba lánguido.
Dorian poco a poco comenzó a cerrar su mano, asfixiándolo.
Pasó un segundo.
Los ojos de Jasper estaban llenos de desesperación mientras se ponían en blanco, la Sombra estaba cayendo inconsciente.
«Mátalo».
El brazo de Dorian se sacudió mientras miraba a la sombra que estaba matando.
Su corazón se estremeció.
Una parte de él parecía estar muriendo en su interior, gritándole que se detuviera, pero la oscuridad en su cabeza era abrumadora.
Lo ahogaba todo, dejando de lado sus emociones, sus pensamientos, sus preocupaciones.
Una oscuridad obligaba al alma de Dorian, fuera de su control.
Una oscuridad dejada por un dios.
Dorian sintió como si estuviera empezando a perderse a sí mismo.
Mientras el alma de Dorian estaba temblando, algo destelló en ella.
Una pequeña y suave chispa de luz que chocó contra la oscuridad, llena de esperanza y luz.
Un recuerdo apareció en la mente de Dorian.
Como un hombre que se ahogaba en el mar, Dorian se estiró, aferrándose a ese recuerdo, dejándolo que lo llenara.
Era un recuerdo lleno de emoción.
Un recuerdo de una conversación entre Dorian, y un mago en el que estaba en un viaje para salvar.
William.
Un amigo.
Sentado en una pradera cubierta de hierba, rodeada de árboles y los restos de una batalla feroz.
– William estaba mirando fijamente a Dorian, de regreso en el planeta de Hasnorth, cuando Dorian había estado en su forma de dragón myyr.
—¿Por qué me salvaste?
—La voz de William estaba llena de incredulidad mientras miraba fijamente a Dorian.
El dragón myyr de apariencia poderosa había ladeado su cabeza, estudiando a William por un momento antes de responder.
—Supongo que porque sentí que era lo correcto.
—¡¿Qué?!
—El rostro de William se sonrojó mientras luchaba por levantarse, mirando fijamente al dragón con una ira impotente.
—¡Soy tu enemigo!
¡Traté de capturarte!
Incluso ayudé a guiarlos hasta ti.
—Mientras William hablaba, su tono de voz se elevaba, escupiendo.
—¡Si fueras inteligente, me matarías ahora mismo!
¡¿Cómo sabes que no los volveré a llevar hasta ti?!
Pasó un momento cuando las palabras de William se asentaron.
—No sé si los llevarás hasta mí.
—Dorian había dicho, negando con su cabeza, con los ojos brillantes.
—Pero viviré y escogeré cómo vivir, y ninguna condenada cosa en este universo cambiará eso.
Quizás no tenga la fuerza, ahora mismo, para respaldar esas palabras.
—Pero un día lo haré.
¿Qué clase de huma-ejem?, ¿Qué clase de Dragón sería, si no estuviera a la altura de lo que creo?
– El recuerdo se desvaneció, la chispa de luz se desvanecía lentamente.
No obstante, los ojos de Dorian se abrieron de par en par, mientras sacudía su cabeza, despertándose de su estupor, su sentido de sí mismo regresaba con firmeza.
La oscuridad permanecía, sin embargo, todavía presente en su mente.
Ruido sordo Dejó ir a la sombra inconsciente, dejándolo caer al suelo mientras tropezaba hacia atrás confundido.
—¿Qu-qué demonios fue eso?
—Se sacudió, tosiendo una pequeña cantidad de sangre mientras miraba su brazo.
Se frotó la cabeza, sintiéndose enfermo de repente.
«30 segundos hasta que esta área colapse».
Ausra interrumpió sus pensamientos con una fría advertencia.
—Arrgh.
—Dorian maldijo cuando se arrodilló cerca de las Sombras de nuevo, preguntándose por qué cada parte de su cuerpo parecía estar gritándole de solor.
—Absorber.
Las sombras estaban cubiertas de sangre y heridas.
Dorian tocó con sus garras varias manchas de sangre, absorbiéndolas.
—Linaje de sombra adquirido.
Tan pronto como recibió la notificación, Dorian comenzó a agarrar a las sombras, apilándolas todas sobre sus hombros y espalda.
Su cuerpo era uno que era anormalmente fuerte por mérito propio, incluso en su forma ifrit.
A pesar de carecer de un brazo, debería haber podido cargar fácilmente el peso de seis de las sombras.
Desafortunadamente, cada paso era una dificultad mientras Dorian jadeaba, la sangre brotaba de sus heridas.
Su cuerpo estaba en el peor estado en la que había estado hasta ahora.
«Maldición.
¿No puedo estar al menos una semana sin que casi me maten?» Pensó, maldiciendo su suerte.
—Tienes quince segundos hasta que el área colpase.
El pecho de Dorian se sacudió mientras se arrastraba a sí mismo y a las sombras cerca del Portal Rojo.
Miró hacia abajo a la brillante piscina de luz, la que se estaba temblando de un lado a otro.
Teletransportaría a cualquiera que ingresara a él hacia una ubicación desconocida, debido a las fluctuaciones de energía al azar.
—Buena suerte, sombras.
Ustedes, aparentemente, eran buenas personas, así que tratará de dejarlos vivir.
Adiós.
—Dorian, sin ceremonias los arrojó al Portal Rojo, con una sensación de alivio que lo invadía mientras perdía la pesada carga.
Al menos no serían teletransportados justo encima del furioso Rey grakon que Dorian había enviado a través de él.
—Tienes diez segundos hasta que el área colapse.
Dorian echó un último vistazo a la cámara congelada.
Las paredes estaban comenzando a agrietarse, el hielo y la roca temblaban.
Regresó la vista hacia el Portal rojo.
—Tienes 5 segundos hasta que el área colapse.
—Por favor, arrójame en algún lugar en donde no me muera.
—Dorian mandó una oración mental mientras se lanzaba hacia adelante, cayendo al Portal Rojo.
ZUMBIDO El cuerpo de Dorian tembló y se desvaneció.
BUM Solo unos segundos después, la energía desenfrenada explotó hacia afuera mientras la enorme cámara subterránea y la fortaleza colapsaban, estallando debido a su estado inestable.
La ciudad de Icicar cambió cuando un tercio de su área explotó, enviando una cascada de enormes cúmulos de hielo, piedras y tierra, un daño que ni siquiera el extraño paisaje de Blizzaria podía restaurar.
Dejando atrás un pequeño Portal Rojo que gradualmente se esfumó, su última luz luchaba por sobrevivir, pero poco a poco se desvaneció en la oscuridad.
..
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A muchos kilómetros de distancia, en un planeta distante.
Mello se frotó el mentón, tratando de ocultar una sonrisa mientras miraba el informe que acababa de recibir.
Estaba hecho en un papel verde brillante, con palabras de color rojo sangre escritas en ellas.
Una transcripción mágica enviada a él a través del destino, una oferta oficial de alianza.
Estaba sentado en una pequeña biblioteca en una enorme mansión azul decorada, en medio de Ciudad Ayborn, una ciudad de tamaño mediano en un reino cualquiera, en un planeta menor al azar.
Ayborn estaba dominado por los aeth de orejas puntiagudas, una ciudad próspera y animada.
Mello estaba en ese momento en su forma de aeth marino, un pequeño humanoide de piel azul con agallas y pequeñas escamas.
Había determinado que esta era su forma humanoide favorita.
Su forma principal no era exactamente un cuerpo que pudiera usar en todas partes.
—Número 76.
Número 54.
¿Han decidido ustedes dos sus nombres?
—Su voz hizo eco suavemente en el pequeño estudio mientras echaba un vistazo al mensaje.
Las paredes del estudio estaban cubiertas de libros.
Había un enorme escritorio de madera en un extremo, y un par de conjuntos de sillas y sillones en el otro, alrededor de una pequeña chimenea colocada en la pared.
Se podían ver a dos figuras humanoides sentadas en un par de sillones a pocos metros de distancia de él.
Uno tenía una apariencia demoniaca, con una piel gris carbonizada y una amplia serie de amplios cuernos afilados que sobresalían a ambos lados de su cabeza.
Una gema verde, grande y brillante estaba colocada en la frente del ser, emitiendo un débil brillo de luz.
Su cuerpo era musculoso y desprendía una sensación de fuerza.
Parecía intimidante y mortífero, un oponente terrible.[1] El otro estaba cubierto completamente, de pies a cabeza, con una pesada armadura chapada de hierro gris.
En lugar de un yelmo común, llevaba uno que tenía la forma de un lobo de hierro, grande y feroz.
El aire a su alrededor parecía ser extremadamente estable y sólido.
Atada a su cintura estaba una espada ancha de metal de dos pulgadas de grosor (5 cm).[2] —Sí.
—El ser de aspecto demoniaco habló primero—.
Seré llamado Xaphan.
¡Guardián del horno del Infierno, fabricante de las herramientas necesarias para alcanzar la perfección y el mejor chef que existe!
El aire se estremeció mientras hablaba, torciéndose y distorsionándose ligeramente.
Como si el destino mismo se estuviera deformando.
Xaphan hizo una pausa.
—Bueno, pronto seré el fabricante.
Supongo.
Técnicamente.
Y seré el mejor chef en la realidad tan pronto como descubra cómo cocinar adecuadamente.
—El guerrero demoniaco se veía abatido.
—Llegarás allí.
—Respondió Mello y asintió de manera comprensiva, agitando la mano alentadoramente.
—¿Y tú, Número 54?
—Miró al otro miembro del rebaño pacientemente.
El ser acorazado tomó un momento antes de responder, con su voz atronadora, —Aron, el maestro de espadas.
La perfección debe buscarse al alcanzar la cima del manejo de la espada, para alcanzar un nivel de habilidad que no pueda ser derrotado.
La habilidad es inherente a la perfección.
—¡Bien, bien!
Mis camaradas, ¡sus sueños son maravillosos!
¡Ustedes dos son un equipo perfecto!
—Mello aplaudió con sus manos, compartiendo una sonrisa genuina.
Sus ojos brillaban mientras los miraba, la satisfacción brillaba.
—Y ahora, Xaphan, Aron, tengo una misión para ustedes dos.
—Sus ojos brillaron—.
El Gran Señor de la Familia Aurelius ha solicitado nuestra ayuda, para unirse a su equipo de Reavers.
—Sonrió más ampliamente—.
Parece que tenemos a otro miembro del rebaño para rastrear y reclutar, ocultándose en la Comunidad Sombra.
Uno que ha tomado el nombre de Veritas.
Las dos Anomalías miraron a Mello y luego se miraron entre sí, intercambiando miradas.
—¿Y si no quiere unirse a la Alianza?
—Preguntó Xaphan, agitando las manos—.
Ese bastardo del Undécimo no se unió, la verdad.
Los ojos de Mello se pusieron fríos, pero su sonrisa nunca se desvaneció.
—Entonces hacemos lo que hacemos.
—Matarlo y traer su linaje de regreso.
—¿Entendido?
Las dos Anomalías asintieron e inclinaron sus cabezas ligeramente.
Hablaron por algunos minutos más, discutiendo los detalles de la misión.
Poco después, el dúo se levantó y se retiró, dejando a Mello solo en su estudio.
Comenzó a tararear una pequeña canción, sonriendo mientras dejaba el papel de los vampiros, y tomaba otra hoja.
—Ahora veamos… ¿Una habilidad que permita ver a través del destino?
¿Para ver todos los resultados en una situación, y ser guiado por el mejor camino?
Mi, mi… Sun Wukong.
Tu habilidad… Suena interesante de hecho.
[1] Imagen: https://i.imgur.com/Ib2KrbF.jpg (No puede abrirse en la App).
[2] Imagen: https://i.imgur.com/0jf8ML9.jpg (No puede abrirse en la App).
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