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Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 87

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87: Capítulo 87: Historia 87: Capítulo 87: Historia Editor: Adrastea Works Dorian sacudió su cabeza con tristeza mientras miraba alrededor de la pintoresca habitación, relajando su cansado cuerpo.

Los dolores que lo afligían parecían desvanecerse cuando una vez más regresaba al mundo civilizado.

Como esperaba, en este punto, todo el grupo de guerreras y magas no fue atacado en su valiente arremetida final hacia la ciudad de Excelsior.

Eso no quería decir que no ocurriera nada extraño.

Al contrario, justo cuando llegaron a unos cuatro mil metros de la ciudad, la tierra parecía sacudirse.

Una enorme púa de piedra se había alzado desde el puente de mundo, perforando el aire cerca de ellos.

De una manera casi cómica, todas las mujeres en el grupo se habían girado, mirando hacia la púa tímidamente.

Dorian ni siquiera se molestó en escuchar lo que ellas decían mientras cerraba sus oídos, ignorándolo completamente.

Al igual que el resto de los extraños sucesos, nada sucedió.

Avanzaron, completamente impasibles.

Ni siquiera trató de mirarlas, en su lugar aceptó su destino, y regresó a fingir ser un saco de patatas inerte.

Trataban estos sucesos anormales con una normalidad inquietante.

Así, Dorian llegó al mundo menor de Paxital.

Paxital era similar a Taprisha, un tipo de centro para puentes de mundos.

Veinte puentes de mundo separados conectaban con el mundo menor, haciéndolo una ubicación popular para viajar, a pesar de su menor envergadura.

El mundo en sí era más o menos del tamaño de la Tierra.

Ciudad Excelsior estaba ubicada en el continente de Orba, uno de los tres continentes del planeta.

Dorian necesitaba cruzar Orba, y llegar al continente de Pashal.

Desde allí tomaría el puente de mundo hacia Lansc, un mundo exótico.

Finalmente, después de cruzar Lansc, llegaría al puente de mundo hacia Magmor.

Por fin podría terminar este viaje para salvar a William.

Cuando ingresaron a Excelsior, Dorian aprendió un poco más sobre sus rescatadores.

—Señora Marian.

Señora Sarah.

Bendita Lady Anabella.

—El líder de la guardia en la entrada a Excelsior había sido sumamente respetuoso cuando vio al trío.

La ciudad Excelsior era diferente a muchas de las otras ciudades que Dorian había visitado.

En lugar de enormes y descomunales muros, Excelsior tenía muros de color plateado de apenas cuatro metros de alto.

Había guardias patrullándola, pero ninguno de ellos parecía estar muy atento en sus labores.

De lo que Dorian podía ver en su limitada posición, la seguridad parecía muy laxa para esta zona.

—Por favor, ustedes siempre son bienvenidas aquí en Excelsior.

—El capitán de la guardia, un humano que vestía un chaleco de armadura blindad, se inclinó e hizo un ademán para que toda la tropa femenina avanzara.

Cuando Dorian estaba planeando su ruta hacia Magmor, había investigado todo lo que pudo sobre los planetas que visitaría.

Desafortunadamente, no había mucha información sobre los mundos que estaban a más de un planeta de distancia, al menos de lo que Dorian pudo encontrar de regreso en Taprisha.

Todo lo que sabía era que Paxital era un mundo menor que estaba influenciado por la Autarquía Borrel, pero no controlado por completo por ella, y que el mundo más allá de esto, Lansc, era un mundo exótico famosos por sus islas flotantes.

Los guardias no cuestionaron por qué las mujeres estaban cargándolo, ni siquiera las detuvieron para interrogar a alguna de las guerreras.

Simplemente fueron saludadas.

En poco tiempo, Dorian se encontró en el lugar en el que estaba ahora.

En una antigua habitación de madera, con escasas decoraciones.

No había mirado bien a su alrededor mientras lo cargaban, no queriendo atraer la atención hacia él.

En la ciudad donde había sin duda cientos de ojos errantes mirando fijamente a su grupo, dudaba de que fuera capaz de salirse con la suya.

La habitación tenía una pequeña cómoda de madera a su derecha, una cortina que estaba cerrada, bloqueando la luz de la tarde, y una sola pintura en la pared.

Poco, pero ordenado.

—Dieciocho horas y treinta y dos minutos restantes para que tu brazo esté completamente restituido.

—La voz de Ausra hizo eco en su mente, útil e informativa mientras le enviaba una consulta mental.

—De acuerdo.

—Se encogió de hombros, y luego sacudió su cuerpo, poniéndose de pie.

Sus heridas se habían sanado en gran medida en las últimas y varias horas.

Había usado las últimas píldoras de luz de su anillo de almacenamiento, pero ellas, combinadas con el hechizo curativo, lo habían puesto en perfecto estado.

– Dorian – Estado del alma Etapa del alma: clase Dominus (inicial) Salud: Buena (reparando) Energía: 10.221/11.888 – Su estado estaba cerca de estar completamente restaurado.

Sonrió mientras se estiraba, desenvolviendo gran parte de la gasa blanca que lo había cubierto.

—Oh dios.

—Dorian miró fijamente su brazo izquierdo.

Era un brazo… pero era mucho más pequeño que su otro brazo.

Como un poco más grande que el brazo de un bebé.

Lo dejó caer, mirándolo con consternación.

—Está frío.

—Tembló, las sensaciones corriendo a través de su brazo todavía en formación eran extrañas e inquietantes.

Si tenía que ser honesto… era un poco espeluznante mirarlo.

—Como sea.

—Lo volvió a envolver en la gasa blanca que había estado cubriéndolo.

Extrajo algunas ropas que había dejado en su anillo espacial, se puso unos pantalones simples de cuero marrón, y un chaleco gris.

Se sacó la mayoría de las gasas que estaban cubriéndolo, sus heridas se habían sanado en gran parte.

—Ahhh.

—Sus ojos brillaron.

Con su fuerza restaurada, incluso en su forma humana, seguiría siendo una fuerza a tener en cuenta.

En cuanto a fortaleza física, probablemente estaba en la clase Magnus magister, pero sus habilidades tendrían todavía la fuerza de una bestia de clase Dominus.

—Dieciocho horas y treinta y d…, oh, treinta y uno ahora.

Treinta y un minutos que estoy atrapado así.

De acuerdo.

Esperaré para terminar de desarrollar mi linaje de Lagarto de roca solar y probar luego las combinaciones entorno a él.

—Miró a su alrededor—.

Vamos a explorar.

—Asintió con su cabeza—.

Primero, aunque… Mis recuerdos.

Dorian hizo una cuenta mental de todos los nuevos recuerdos que se habían formado en su cabeza.

Se sentían como una parte natural de él, a pesar del anterior desconocimiento discordante de los recuerdos extraños.

De ellos, Dorian había adquirido una gran cantidad de conocimiento y experiencia, específicamente en lo que respecta a las artes marciales.

Una enorme cantidad de experiencia de batalla.

Si bien todo esto llegó de manera natural a Dorian, no lo convirtió en un genio y luchador divino de una sola vez.

Si el hombre que tenía esos recuerdos hubiese estado luchando contra el Rey grakon, Dorian no tenía dudas de que Yukeli podría haber derrotado fácilmente al rey muerto viviente, sin una sola herida.

La pura habilidad y la furia que el hombre poseía eran increíbles.

Dorian había logrado ganar, pero solo al confiar en las técnicas que estaban presentes en esos recuerdos, y un poco de artimañas que se le ocurrieron al usar sus habilidades.

A pesar de eso, aun estaba gravemente herido y casi había perdido.

—Vamos a jugar de forma más segura la próxima vez.

—murmuró, frotándose el mentón con su mano que no era de bebé.

—Olas cambiantes, Fuegos ardientes, Tierra retumbante, Vientos estruendosos.

Estas son las cuatro grandes artes elementales.

—Dorian habló en voz alta mientras revisaba sus recuerdos, poniéndolos en su lugar.

—Fueron creadas principalmente por Yukeli, ¿pero fueron probadas a la perfección con un amigo suyo?

¿Un… mono?

¿Cómo probarías algo a la perfección de esa manera?

¿Y por qué un mono?

—Los recuerdos eran un poco confusos en ese sentido.

Dorian no podía recordar ningún nombre específico, pero obtuvo una vaga imagen de un mono lleno de vida que empuñaba un báculo y practicaba las mismas Cuatro grandes artes elementales que Yukeli creó.

—Y también incorporó el consejo que recibió de otro de sus amigos.

¿Ella parecía ser un dragón?

—Nuevamente los recuerdos eran vagos y rotos en esta área.

—¡Bien, buen trabajo, Yukeli!

—Dorian levantó sus pulgares arriba en su mente.

—Aunque, considerando que tienes el mismo nombre que el dios rey que me envió aquí y probablemente eres la razón de que esté aquí en lugar de a donde se supone tiene que un terrícola muerto… —También dio unos pulgares abajo en su mente, esta vez con su mano de bebé envuelta en gasa.

—Entonces hay varias otras técnicas marciales, como las técnicas de autodefensa Hira-Gira, el arte de pelea Blokkel, el manual mental Poko.

—Asintió con la cabeza.

La lista seguía y seguía.

—Pero esos cuatro son los grandes, ¿eh?

—Asintió.

Las otras técnicas que vio fueron muy usadas en sus recuerdos, especialmente las técnicas de autodefensa Hira-Gira, pero las grandes cuatro, como los recuerdos referidos a las técnicas, eran las que más usaba.

En sus recuerdos, Dorian podía ver al hombre usar el poder de la ley.

Pero en realidad no podía sentir las emanaciones o el proceso de ella, no como podía sentir al hombre guiando la energía de su alma para las cuatro grandes.

Sin embargo, lo que podía recordar, era el proceso que llevó a Yukeli a obtener la iluminación en la ley de lo absoluto.

Era un largo y prolongado proceso de meditación, enfocando la mente de uno en un concepto o idea.

Para Yukeli, su enfoque era una sola cosa.

Obtener la perfección absoluta.

Su determinación inquebrantable y su negativa a someterse lo llevó a descubrir una ley que nunca había sido estudiada o usada antes.

«Si quiero empezar a estudiar una ley, tengo que escoger un concepto como ese, ¿eh?» Dorian llegó a la conclusión.

Con los recuerdos de Yukeli para usar como referencia, parecía cada vez más posible que fuera capaz de ingresar a la clase Dominus.

«¿Pero qué ley?

¿Debería ir por la ley de lo Absoluto?

¿O alguna otra ley?» Frunció el ceño.

Obtener la iluminación en la misma ley que Yukeli estudió parecía bastante desalentador.

No era una ley que cualquiera pudiera encontrar, incluso si tuviera los recuerdos del hombre injertados en él.

En su interior, él aún era Dorian.

—Cruzaré ese puente cuando llegue a él.

—Gruñó, encogiéndose de hombros.

Por ahora… exploraría donde estaba, y empezaría a prepararse para dirigirse a Lansc.

No había motivo para perder el tiempo en Paxital.

Su habitación daba a un largo pasillo de madera, uno que era bastante estrecho de solo un metro y medio más alto que Dorian.

Miró arriba t abajo, sin ver a nadie.

Se podían ver varias otras más puertas, dispersas de manera pareja.

Se acercó a unas pocas, y miró a hurtadillas en ellas.

Todas llevaban a habitaciones similares a la de Dorian, escasamente decoradas.

Todas ellas estaban sin habitantes.

«¿Este es algún tipo de ala de sirvientes?

¿Unas barracas?

¿Un ala médica?» No tenía respuestas.

Caminó por el pasillo y finalmente encontró una puerta más grande que conectaba esta ala con una especie de vestíbulo principal.

Era mucho más grande que el pasillo del que acababa de salir.

El pasillo estaba hecho de piedra y se extendía por varios metros más alto que el de madera, iluminado por cúmulos de roca amarilla brillante.

Dorian vagamente podía escuchar voces en el lado derecho del corredor.

Lentamente se arrastró hacia abajo, manteniendo sus movimientos tranquilos y controlados.

Pronto se encontró fuera de una gran puerta de madera que estaba cubierta de adornos grabados.

—…y no hay mucho más que informar.

—Una voz familiar resonó, la joven y animada voz de la chica que lideró el grupo de mujeres que lo habían rescatado.

—¿He oído todo eso bien, Bella?

—respondió una voz envejecida e inestable—.

¿La tasa de posibilidades de suerte aumentó considerablemente?

—Sí, padre.

Después de que recogimos la Hoja Dorada, estábamos regresando a casa cuando nos encontramos con otra posibilidad de suerte.

Esta apareció en la forma de un hombre gravemente herido y un destello de luz roja.

Hice que mis chicas lo mantuvieran con vida y lo trajimos aquí.

Sin embargo, en el camino de regreso, nos encontramos con casi treinta y cinco posibilidades de suerte separadas, la mayoría de ellas de suerte mala o neutral como de costumbre.

El silenció dominó la habitación por un breve momento.

—Eso es interesante de hecho.

—La voz avejentada resonó, llena de emoción vacilante—.

Cuando escuché informes de que los cuchillos de dientes negros fueron enviados tras de ti, mi corazón casi se me cayó.

Sin embargo, hace aproximadamente una semana y media, escuchamos un informe de que el escuadrón entero había sido asesinado, cortado en pedazos de manera brutal con algún tipo de magia de fuego feroz e imparable o un arma.

Las investigaciones posteriores fueron imposibles debido a un Rey grakon enfurecido.

¡Tu suerte realmente ha mejorado, hija mía!

¡Con esto así, el restituirme a mi original puede ser innecesario después de todo!

Parece que el hombre herido que recogiste tiene algún tipo de efecto acelerador en tu estado de suerte.

Eso, o el destello de luz que describiste conllevaban otros efectos que afectaron tu estado de suerte.

¡Esto es fantástico!

¡Con esto, tus posibilidades de evolucionar tu estado de suerte al siguiente nivel, y hacer crecer tu matriz de hechizos del alma al máximo de la clase Dominus, o incluso a la clase Rex, aumentarán enormemente!

¡Rápido!

¡Comenzaremos con nuestros planes de inmediato!

¡Debemos aprovechar esto al máximo y dirigirnos una vez más a las Ruinas de la Ascensión!

Las voces se desvanecieron, los pasos resonaron mientras salían en la dirección opuesta.

«Eh.» Pensó, procesando lo que había escuchado.

«Bueno, fue conveniente que ellos esperaran a que llegara antes de decir todo eso».

Asintió cortésmente en su dirección.

Se preguntó si su alma que torcía el destino era responsable.

Lo más probable.

Después de todo, coincidencias como esta no ocurrían al azar.

«Así que eso explica todos esos incidentes extraños que vimos mientras viajábamos, y por qué ninguna de esas chicas se preocupó.

¿Ella tiene algún tipo de “estado de suerte”?

¿Y el equipo que fue enviado después de ella fue asesinado por una imparable arma ardiente?

Eso sonaba como Arial.» Sus ojos destellaron oscuramente, «Especialmente con el Rey grakon enfurecido.

¿Pero todo sucedió hace una semana y media?

¿Cuánto tiempo estuve en el Portal Rojo?» Se frotó la cabeza.

GOLPE Dorian se dio la vuelta cuando un ruido llegó a sus oídos, sobresaltándolo.

En el lado opuesto del pasillo, una puerta se abrió hacia una pequeña biblioteca.

Dorian le había echado un vistazo cuando estaba caminando en el pasillo donde escuchó las voces, pero lo ignoró principalmente.

No tenía tiempo de leer.

Una docena más o menos de estantes de madera se alineaban en las paredes de la pequeña habitación, llena de libros viejos.

La habitación estaba iluminada por un par de rocas amarillas brillantes, del mismo tipo que las que iluminaban el corredor de piedra.

En el piso en el centro de la habitación había un libro que acababa de caer.

Dorian se mareó un poco al verlo, la oscuridad en su alma se retorció un poco.

Se extendieron reverberaciones débiles en el destino, sin que él lo supiera.

Caminó y recogió el libro, mirándolo fijamente.

Leyó el título en voz alta.

—La Historia de la Tercera Gran Guerra Demonio: La invasión del demonio Yale.

Cuando el libro había caído al suelo, se había abierto en una página hacia el frente del libro.

—Los cinco grandes héroes.

Los guerreros más grandes y aliados en las fuerzas del bien.

Estos cinco héroes lucharon lado a lado, enfrentándose contra las abrumadoras fuerzas demoniacas, salvando los 30.000 Mundos del caos de la destrucción.

—Leyó el primer párrafo—.

Se llamaban así: Yukeli Shorn, el Gran Señor de lo Absoluto.

Arthur Telmon, el mago divino.

Kaladin Break, el Santo del trueno.

Sun Wukong, el Rey mono.

Ausra Willow, la sabia.

—Juntos, estos grandes héroes mataron al emperador de los demonios en una cruzada secreta, y salvaron a los 30.000 Mundos de la destrucción.

Los ojos de Dorian se abrieron de par en par al leer esto.

—¿Ausra?

La oscuridad en su alma se estremeció.

No obstante, antes de que pudiera decir algo más, una voz lo sacó de sus pensamientos, —¡Oye!

¡Estás despierto!

Dorian se volteó y se encontró cara a cara con la líder de la tropa femenina que lo había salvado.

—Eh, hola.

—La saludó débilmente con su mano de bebé envuelta.

Ella lo miró fijamente.

Él le devolvió la mirada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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