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Reborn: Evolucionando de la nada - Capítulo 89

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89: Capítulo 89: Rodeado 89: Capítulo 89: Rodeado Editor: Adrastea Works En el mismo planeta en el que Dorian estaba, a varios cientos de millas hacia el norte de él, se podía ver una gran mansión blanca, ubicada en lo más profundo de un bosque.

Esta mansión estaba hecha de una piedra blanca y opaca, agrietada y desteñida por el tiempo.

Se podían ver varias ventanas grandes de cristal encastradas, que cubrían el exterior.

Unos pequeños caminos de tierra llevaban de la mansión al bosque, pero no había ningún camino más grande y visible que pudiera verse.

En una gran habitación al centro de esta mansión, se estaba realizando una reunión.

Era, de todas las cosas, un comedor.

Estaba colocada una mesa llena, con varios manjares como pierna de cabra de patas azules al vapor, muslo asado de ciervo manile, y varios otros deliciosos tipos de carne.

Se podían ver pan fresco y frutas frescas y refrescantes llenando varios recipientes de porcelana.

Un único hombre humano estaba comiendo tranquilamente en esta mesa.

Vestía un chaleco simple de lana y pantalones de cazador, de aspecto descolorido y tranquilo, como si pudiera mezclarse en cualquier área de las profundidades del bosque.

Su cara estaba llena de líneas de la edad, con una pequeña barba canosa que le cubría el mentón.

Sus ojos eran de un marrón apacible, reflejando su conducta pacífica.

En ese momento sostenía un tenedor, mirando fijamente un trozo de carne particularmente jugoso.

Le dio un lento mordisco, saboreando los jugos y la grasa, antes de dejarla, limpiándose las manos con una pequeña servilleta.

—Informa, Bathol —su voz profunda encajaba con su apariencia, no tenía un rastro de tensión o estrés.

Se podían ver otros tres hombres de pie cerca de la mesa, mirando atentamente al cazador mientras comía.

Cada uno de estos hombres llevaba túnicas marrones largas y tenían rostros pintados con pintura marrón y verde, haciendo que se vieran prácticamente indistinguibles.

—Hemos suprimido por completo a la familia Tasman.

No debería haber posibilidad alguna de una resurgencia de parte de ellos.

También hemos logrado influir en Archivos Barkel para que retiren su apoyo de la incipiente Alianza Mans.

Uno de los tres hombres habló en voz alta, dando un paso hacia adelante mientras entregaba su informe.

Los leñadores asintieron.

—Bien hecho —giró su cabeza un poco, haciéndole un gesto al segundo hombre.

—Kylo, ¿tu informe?

El segundo hombre dio un paso al frente.

—El grupo de mercenarios Balt ha sido eliminado con éxito, con mínimas bajas.

La Unión de Comerciantes que representa al reino de Sandra ha sido dominada.

Pero…— El hombre hizo una pausa, luciendo vagamente incómodo debajo de la pintura en su cara.

—¿Pero?

—la voz del cazador estaba tranquila, sin un indicio de emoción en ella.

—Pero nos topamos con un inconveniente menor en un lugar inesperado —Kylo se encogió de hombros—.

Contratamos a los Cuchillos de Dientes negros, un grupo de mercenarios de clasificación B que ha adquirido algo de renombre en las regiones del sur del continente.

Su objetivo era la hija del capitán retirado Huldon de la Luna Dorada y su equipo de “mujeres guerreras”.

Son de rango B, y con el elemento sorpresa más la información que reunimos, debería haber sido un trato cerrado —quien hablaba se encogió de hombros otra vez—.

Desafortunadamente, el equipo entero fue aniquilado por una amenaza desconocida que no hemos podido rastrear.

El cazador frunció el ceño ligeramente al escuchar esto antes de que su rostro rápidamente regresara a su plácida tranquilidad.

—Ya veo.

Una gota de sudor cayó de la cara de Kylo.

—M-mis hombres han hecho preparativos para enviar dos grupos más de rango B que investigamos poco tiempo tras ella de inmediato, y bajo sus órde… —Permíteme detenerte justo allí, Kylo —el cazador levantó la mano, interrumpiendo a quien hablaba—.

Tú originalmente contrataste a un grupo de mercenarios de clase B para matar a uno de los objetivos, ¿verdad?

—miró fijamente al segundo de sus subordinados de manera tranquila, —Sí, señor —Kylo asintió.

—Y ahora que el grupo de clasificación B fracasó, quieres enviar dos grupos de clasificación B.

—Sí, señor —Kylo asintió una segunda vez.

El cazador suspiró.

—¿Y qué harías si esos dos grupos fallan?

¿Enviar tres grupos de clase B?

¿Tal vez un grupo de clasificación B+?

—el cazador prosiguió, con su voz todavía tranquila—.

¿Incrementar gradualmente la fuerza de los grupos que envías tras el objetivo en una proporción que apenas igualará su crecimiento potencial o su ventaja de fuerza?

—un indicio de irritación se dejó caer en sus palabras.

—E-eh señor, yo no creo… —no obstante, antes de que Kylo pudiera responder, fue interrumpido de nuevo.

—Sí, ese parece ser el problema —el cazador agitó su mano con brusquedad—.

Si surge una amenaza, el principio más básico es eliminarla de inmediato.

Incluso un incidente menor puede explotar en uno mayor si no se trata con prontitud y con seriedad total —sus ojos destellaron—.

El capitán Huldon puede ser una simple cáscara lesionada de lo que una vez fue, pero todavía seguía siendo un capitán en la Luna Dorada que casi alcanzó la clase Rex.

Matarlo generaría una investigación que sería difícil evitarla.

Si bien no podemos lidiar con él de forma directa, eliminar su sustento, a su hija y su grupo en ascenso, es más o menos el equivalente de eliminar la amenaza que representa.

Las malezas deben ser arrancadas tan pronto como aparezcan, sin permitirles crecer.

Si vamos a tomar el control de las sombras de Paxital, primero debemos eliminar las fuentes de luz que están más allá de nuestro control.

Cuando el cazador dejó de hablar, un aura suntuosa y real rodeó su cuerpo.

Agitó su mano, señalando a sus subordinados de que se fueran temporalmente.

Suspiró mientras los observaba salir, girando su cabeza para volver a mirar su comida.

Su cara previamente tranquila se arrugó en un semblante distorsionado de ira y desprecio.

—Estoy rodeado de idiotas.

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—El camino de la espada es misterioso y vacilante, oculto en la oscuridad, pero también en la luz —dijo una voz, llena de confianza misteriosa.

—Veo gran sabiduría en tus palabras —respondió otra voz.

—Sólo es simple lógica —respondió la primera voz.

—Eres sabio.

Sólo a través del manejo de la espada se puede alcanzar la perfección —replicó el segundo.

—Por supuesto —dijo el primero.

—Tal verdad es evidente por sí misma —acordó el segundo.

Probus miró a la Anomalía pesadamente blindada en frente de él, con pequeñas lágrimas en los ojos.

—¡Amigo!

—¡Hermano!

Se acercó con su brazo y se dio un apretón de manos con el guerrero.

—Por haber conocido un espíritu tan parecido y sabio como tú, esta misión bien vale la pena —los ojos de Probus destellaron con misterio mientras soltaba el brazo de la Anomalía y miraba hacia la distante línea de árboles, el aire a su alrededor temblaba.

—De hecho, nunca hubiera esperado encontrar un espécimen tan inteligente como tú.

Eres claramente el más listo de tu equipo —la voz de Aron resonó de felicidad.

Los dos guerreros, Probus el vampiro maestro de espada, y Aron, el número 56 de las anomalías, sonrieron el uno al otro e intercambiaron nombres.

En ese momento estaban de pie en una gran colina, examinando un extenso bosque.

Estaba instalado un pequeño campamento, uno de los lugares de descanso temporales dispuestos por los Vampiros para preparar la reunión con los refuerzos enviados.

Estaban a varios mundos de distancia de Magmor, pero aun así un tiro claro en la dirección correcta.

Habían optado por viajar a través del mundo que contenía el cuartel general de los Aurelius, evitando los peligros de la ruta de Blizzaria.

Al centro de su campamento había una gran fogata con una olla negra y humeante que tenía al menos un metro de ancho.

La carne y verduras chisporroteaban en esta olla, arrojando un aroma tentador.

Dos figuras estaban en ese momento de pie cerca de esta olla chisporroteante, discutiendo sobre ella.

—¿Hablas en SERIO?

¿Arrasaste con una manada entera de ciervos de pezuñas negras sólo para experimentar la cocina con ellos?

—Deben hacerse sacrificios para que me convierta en el chef más grande que exista.

Mi camino es uno difícil, pero seré el verdadero rey de la cocina.

—¡¿Sacrificios?!

¡¿Qué te hicieron esos pobres ciervos?!

—Bueno, por un lado, se veían sabrosos.

Cacé todos los que pude encontrar, compartiría contigo algunos pedazos, pero creo que podría haberlas eliminado por completo.

—¡¿ANIQUILASTE UNA ESPECIE ENTERA SOLO PARA INTENTAR COCINARLOS?!

El grito de Trajan sacudió el aire mientras fulminaba son la mirada a la Anomalía de aspecto demoniaco que acababa de conocer, con sus brazos en alto.

—Bueno, sí.

Admitiré que fue estúpido no preservar más carne antes de matarlos a todos.

—¡ESE NO ES EL PROBLEMA CLAVE AQUÍ!

Trajan casi se desmayó de la rabia.

Si hubiese tenido ojos, los habría puesto en blanco mientras prácticamente echaba espuma por la boca.

Xaphan se encogió de hombros.

—Solo son ciervos.

Trajan se estremeció.

Se arrodilló de repente, sacando una pequeña vara del fuego que estaba trepidando a solo un par de metros de distancia.

Sus movimientos eran seguros y ágiles, como si pudiera ver.

Algún artefacto mágico o hechizo parecía estar ayudando a su visión.

Levantó la vara en llamas y luego se la arrojó a él mismo.

Chocó con su túnica y cayó al suelo, esparciendo brasas y chispas.

—Oh no, ¡Helena, hemos sido traicionados!

Mira las Anomalías nos atacaron.

¡Supongo que tendré que defenderme!

—su voz estaba llena de preocupación fingida mientras juntaba sus manos.

—Magia de lluvia: ¡torrente de cascada!

Una enorme corriente de agua descendió desde lo alto del cielo, concentrada en un brazo de un metro de ancho.

Esta corriente se estrelló contra la figura demoniaca de Xaphan, proyectándolo a varias docenas de metros colina abajo.

—¡Jajaja, mago tonto!

—la voz de Xaphan estaba llena de alegría mientras bloqueaba el ataque, y el vapor se elevaba de su cuerpo mientras estaba cubierto de llamas.

—¡Me aseguraré de exterminar dos especies más, solo para ti!

— —¡RAAAAAAA!

—el grito incoherente de Trajan estaba lleno de rabia cuando las dos figuras comenzaron a pelear.

Helena salió hecha una furia de una de las tiendas en el campamento, con los ojos inyectados en sangre.

Su pequeña nariz de botón se arrugó de forma linda, sus delgados labios apretados.

Llevaba un vestido azul ajustado que estaba cubierto de encajes con volantes, el que estaba preparando solo para mostrárselo a Dorian.

Fulminó con la mirada a Trajan y a Xaphan, y luego se volteó a mirar a los rientes Probus y Aron, con su cabello negro corto hasta los hombros ondeando ligeramente.

Enterró su cara en sus manos.

—Estoy rodeada de idiotas.

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—¡Fuera del camino!

—una fuerte voz le gritó a Dorian, distrayéndolo mientras caminaba por la calle.

Dorian retrocedió variablemente hacia un costado, volteándose con perplejidad.

Una tropa de hombres que cargaban un palanquín cubierto pasó corriendo junto a él, trotando calle abajo.

Los hombres que llevaban el palanquín eran todos grandes y musculosos, que vestían camisas con el emblema en sus torsos de una daga rota, de una de las tres fuerzas de clase Dominus que habitaban Excelsior.

Después de reunirse con Bella e informarle que viajaría con ella, Dorian se tuvo el resto del día para hacer lo que quisiera.

Había decidido tomar ese tiempo y ocuparlo en explorar la ciudad, buscando cosas que pudieran resultarle útiles.

Aquí no había tiendas de magia de sangre o de preservación, no que él pudiera encontrar.

La ciudad Excelsior era una gran ciudad, una popular llena de cientos de miles de personas.

Sin embargo, no había ningún Señor de la ciudad exclusivo.

En su lugar, la ciudad era controlada por tres equipos o grupos de clase Dominus que vivían en el área, y usaban esta ciudad como base para sus operaciones.

El planeta de Paxital, si bien era un mundo menor, tenía tantos puentes de mundo que conectaban a lugares útiles que era utilizado en gran medida como un mundo conector y base para muchas de las facciones de mercenarios, grupos de magia o alianzas de varios tipos.

Las tres fuerzas de clase Dominus que vivían en Excelsior eran todos grupos de mercenarios con base aquí para ir en expediciones a Blizzaria y traer recursos escasos.

El equipo de mujeres guerreras de Bella era uno de esos tres, el grupo más nuevo.

Solía haber un cuarto equipo de mercenarios, los Cuchillos de dientes negros, pero habían sido eliminados en su totalidad hace solo una semana y media más o menos.

Eliminados por Arial, sospechó Dorian, cuando ella llegó a través del Portal Rojo.

Dorian parecía haber quedado atrapado en algún tipo de perturbación temporal debido a la inestabilidad del portal, y había tardado aproximadamente dos semanas en atravesarlo.

—Adelante, entonces —Dorian se encogió de hombros mientras observaba pasar al palanquín.

La ciudad era bulliciosa y llena de vida.

Los comerciantes gritando sus mercancías, los guerreros y magos moviéndose de acá para allá, chefs, sirvientes, herreros, granjeros, personas de todo tipo y modales, moviéndose.

Después de que Dorian hubiera acordado unirse a Bella, habían hablado un poco sobre sus planes.

Debían partir mañana por la mañana, moviéndose con una caravana rápida alquilada, un tipo de artefacto de transporte rápido y mágico, a toda velocidad cruzando el continente hacia el este.

Viajarían en barco al continente de Pashal, donde viajarían más al este hacia el puente de mundo que conducía a Lansc, y desde allí hasta Magmor.

Uno de los motivos por los que Dorian había optado por viajar con ellos era porque lo ocultaría.

Era muy consciente de que como las llamadas “Anomalías”, estaba siendo cazado.

Mezclándose y escondiéndose con lugareños o magos normales le proporcionaría muchísima cobertura, especialmente si necesitaba escabullirse de los guardias o cazadores.

Dorian no sabía si esto era debido a la magia de la suerte que estudió, pero Bella parecía tomar los extraños sucesos por sentado.

Ella había notado que su brazo se había regenerado por completo, sanado de ser cortado.

Su mente retrocedió al recordar la corta conversación.

—Y esa será probablemente la ruta que tomaremos.

Es posible que nos encontremos con perseguidores, pero mis chicas y yo deberíamos poder manejar fácilmente los grupos que envíen tras nosotros.

Después de todo, solo somos conocidos como un equipo de mercenarios de rango B en la Alianza de Mercenarios de la Luna Dorada —explicó Bella, dando más información acerca de su plan.

Dorian también aprendió un poco más sobre cómo algunos de los grupos poderosos eran “clasificados” en los 30.000 mundos.

La Alianza de Mercenarios de la Luna Dorada estableció una escala de calificación para cualquier grupo u organización, y les dio una “calificación”.

Esto no solo aplicaba para los miembros de la descomunal y ampliamente extendida Alianza de Mercenarios de la Luna Dorada, sino que a cualquier grupo famoso en general.

Un equipo de calificación B era uno que contenía al menos dos magos de clase Dominus, o cinco luchadores de clase Dominus.

Ella había hecho una pausa, mirándolo fijamente con una ligera confusión.

—Tu no… ¿Tú no habías perdido un brazo cuando te rescatamos?

Bella lo miró de reojo.

Dorian echó un vistazo a su brazo, y luego a ella y se encogió de hombros.

—Sip No dijo nada más, sin saber qué agregar.

Ella lo miró fijamente con expectación.

Él no dijo nada.

Se miraron fijamente el uno al otro por algunos segundos más.

—¿Y ahora está de regreso?

—Eso parece.

Se miraron fijamente el uno al otro por algunos segundos más.

Dorian sintió como si tuviera que decir algo en ese momento.

—¿Quizás volvió a crecer gracias a la suerte?

Dorian no quería revelarle nada sobre su capacidad de regenerar y su matriz de hechizos del alma única si no tenía que hacerlo.

Bella lo miró por otro segundo, —Oh sí, por supuesto.

Es completamente razonable —asintió como si eso le hubiera hecho perfecto sentido, dejándolo.

Dorian resistió el impulso de poner los ojos en blanco.

El sentido común de estas mujeres parecía ser… bastante raro.

El flashback hacia el pasado terminó cuando Dorian se rio en voz alta, sintiendo un peso elevarse de su corazón.

Sonrió.

Cada vez que esa voz aparecía en su cabeza, el mundo parecía volverse un lugar más oscuro y más duro.

Era agradable tener un minuto para relajarse.

—¡Oye, tú!

¡Espera un segundo!

Cuando Dorian salió de su ensueño se dio cuenta de que, sin percatarse, había salido de la calle por la que caminaba a un callejón más oscuro.

A diferencia de las calles en su mayoría grises que podían encontrar pavimentadas en Excelsior, el callejón en el que estaba era asqueroso y sucio.

Un par de hombres musculosos estaban de pie frente a Dorian, sin camisa y vistiendo solo un par de pantalones marrones y sueltos.

Uno de ellos hizo crujir sus nudillos amenazadoramente, mientras que el otro fulminaba con la mirada a Dorian.

Ambos tenían rostros feos y comunes que habían sido heridos o rotos varias veces antes.

Sin embargo, sus músculos, eran muy reales, al igual que las cicatrices que cubrían sus cuerpos.

Quien habló estaba detrás de Dorian.

Un hombre bien arreglado que vestía un conjunto de túnicas estrechas y azules.

Tenía cabello corto con unas puntas muy delimitadas, teñido de color azul oscuro.

El aire que lo rodeaba parecía tener una pizca de perfume, lo que le daba la apariencia de un joven maestro o noble acaudalado.

Dorian echó un vistazo atrás a los hombres que bloqueaban una parte, y luego al hombre que tenía delante.

Los dos hombres detrás de él estaban en la clase Magnus Magister, y claramente eran luchadores experimentados.

El joven era un mago, según Ausra, de clase Magnus Magister, cercano a la clase Dominus.

Era más viejo de lo que parecía, o extremadamente talentoso para haber alcanzado la clase Magnus Magister a una edad tan joven.

¿Pero por qué estaban molestándolo?

Un grupo tan poderoso no podía ser simplemente de unos dones nadie.

No era como si todos pudieran alcanzar la clase Magnus Magister.

—Me temo que tendré que inspeccionar tu anillo espacial, amigo —comenzó el mago, dándole a Dorian una pequeña sonrisa—.

He captado que posees un artefacto o tesoro peligroso.

No sería capaz de dejarme descansar si te hieres a ti mismo con eso.

Los ojos del joven destellaron cuando extendió su mano.

Dorian apretó sus puños, entrecerrando los ojos.

Parecía estar rodeado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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