Rechazada por mi compañero, ahora compañera del Rey Licano - Capítulo 23
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23: CAPÍTULO 23 23: CAPÍTULO 23 ~ NYSSA
No podía hablar.
Me dolía la muñeca por donde me había agarrado y las piernas me temblaban con tanta violencia que supe que, si intentaba apartarme de la pared, acabaría cayendo de culo al suelo.
Me había aburrido en mi habitación después de cenar.
Intenté dormir, pero sentía una punzada sorda en la espalda, donde me habían apuñalado.
La doctora había venido a verme y me dijo que me curaría pronto.
Dijo que, por culpa de la hoja de plata, tardaría un tiempo.
Solo pretendía dar un paseo y volver a la habitación, pero me perdí y vi este pasillo vacío.
La obra inacabada en el caballete me fascinó porque a mí también me encantaba pintar.
El pintor original tenía mucho talento, pero también… mucha tristeza.
Podía verlo en las pinceladas y en los colores que se utilizaron.
Solo quería tocarlo.
No pensé que me agarrarían y me lanzarían contra la pared.
Rowan parecía un ángel vengador mientras se cernía sobre mí, con su pelo claro iluminado por la luna y sus ojos casi negros como el carbón por la rabia.
Por primera vez, lo vi tal y como era, y no como el vínculo de pareja me lo había mostrado en mi visión.
Vi las líneas oscuras que le subían por los ojos y los brazos mientras luchaba por mantener a raya a su licántropo, y también vi las numerosas cicatrices que cubrían su pecho y sus brazos a través de los botones abiertos de su camisa.
El hombre que tenía delante no era un amante de buen corazón, era un guerrero brutal… era un rey.
De alguna manera, no lo había visto por culpa de las gafas de color de rosa que el vínculo de pareja me había puesto, pero el agarre implacable de su mano en mi muñeca y la punzada sorda del dolor en dicha muñeca y en mi espalda, por donde me había lanzado, eran un recordatorio constante.
—¿Qué haces aquí?
—preguntó de nuevo, con la voz una octava más suave que antes—.
Deberías estar en tu habitación.
Tragué saliva, intentando ponerme en pie.
—Volveré ahora.
Lo siento…
Cuando tropecé, él extendió la mano hacia mí y no pude evitarlo… Me estremecí.
Una oscura emoción cruzó su rostro, pero desapareció antes de que tuviera la oportunidad de analizarla.
Se metió las manos en los bolsillos y se enderezó, sus labios se apretaron en una línea firme.
—Siento lo del caballete —dije en voz baja—.
No volveré a tocar nada.
Abrió la boca para hablar, pero en el último momento decidió no hacerlo.
—Te acompañaré a tu habitación.
Negué con la cabeza rápidamente.
—Puedo encontrarla.
—¿Sabes el camino?
—preguntó.
Me quedé en silencio.
Debió de leer la respuesta en mi cara, porque suspiró—.
Ven conmigo.
No pregunté cómo sabía dónde estaba mi habitación.
Sabía que había estado allí antes.
Caminamos en completo silencio y me aseguré de mantener la distancia con él mientras acunaba mi brazo contra el pecho.
Cada pocos minutos, me miraba de reojo para asegurarse de que todavía lo seguía.
Las piernas me habían dejado de temblar por el miedo, pero el corazón todavía me martilleaba en el pecho y estaba segura de que podía oírlo por lo fuerte que latía.
Cuando nos detuvimos en mi habitación, podría haber sollozado de alivio.
La tensión en el aire era tan densa que pasar un minuto más en ella me habría matado sin duda.
—Gracias —mascullé, esquivándolo rápidamente—.
Una vez más, siento lo de antes.
—Nyssa…
No le di la oportunidad de terminar la frase antes de cerrar la puerta.
Fuera, podía oírlo respirar.
Me preparé para la posibilidad de que abriera la puerta de un portazo.
Después de todo, era su casa y yo le acababa de cerrar la puerta en las narices.
Se quedó allí un minuto entero antes de mascullar algo inaudible por lo bajo.
Solo cuando oí que sus pasos se alejaban me permití por fin respirar y volver a la cama.
Me metí en la cama y me subí las sábanas hasta la barbilla.
La imagen de él, de pie bajo la luz de la luna, mirándome con rabia, se me quedó grabada a fuego en el cerebro.
Solo se calmó cuando oyó mi voz.
Casi no hablé.
Mis labios no reaccionaron de inmediato.
Estaba paralizada por la conmoción de su sola presencia.
¿Y si nunca se hubiera dado cuenta de que era yo?
Me estremecí al pensarlo, mirando mi muñeca, que estaba un poco hinchada y roja.
Fuera lo que fuese… probablemente no habría sobrevivido.
*************************
Me desperté con el sonido de unos golpes en la puerta.
El sonido me sacó de un sueño inquieto y, por un momento, sentí pánico, pensando que alguien había venido a rematarme.
Solo cuando oí una voz familiar que me llamaba me permití relajarme.
—Hola —sonrió la doctora cuando abrí la puerta—.
¿Estabas durmiendo?
—Asentí lentamente—.
Disculpa que te haya despertado —dijo—.
Tengo que revisar la puñalada esta mañana.
Asentí lentamente y me quité la camisa para que pudiera verme la espalda.
Intentó charlar conmigo, preguntándome por la noche y cómo había dormido.
Por desgracia, lo único que me venía a la mente era Rowan, y eso no era algo que quisiera compartir con ella… no ahora.
—Estás curando bien —dijo, enrollando la venda alrededor de mi estómago—.
¿Has recuperado a tu loba?
Negué con la cabeza.
—¿Debería?
—No hay un plazo fijo.
Volverá una vez que esté completamente curada.
Podría ser hoy o podría ser la semana que viene.
Tú intenta mantener la calma, ¿de acuerdo?
Casi resoplé.
Dudaba que pudiera relajarme pronto.
—Aquí tienes unas pastillas para que te las tomes después del desayuno.
—Extendí la mano para cogerlas cuando ella soltó un grito ahogado, un fuerte sonido de indignación—.
¿Quién te ha hecho eso?
Al seguir la dirección de su mirada, mis mejillas se sonrojaron con un intenso tono rosado.
El lugar donde Rowan me había agarrado ayer se había convertido en un feo moratón púrpura.
No me había dado cuenta de que me había agarrado tan fuerte.
Retiré la mano bruscamente, escondiéndola a mi espalda, pero ya era demasiado tarde.
Ya lo había visto y estaba entrando en pánico.
—¡Tienes que decírselo al Rey!
—me dijo—.
Eres su invitada.
Si alguien te ha atacado…
—No es nada —empecé, pero no me estaba escuchando—.
Es solo un pequeño…
—¿Pequeño?
—se burló—.
La hermana del Rey está en camino.
Te aseguro que la persona responsable de esto será castigada.
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