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Reclamada por el mejor amigo de mi padre - Capítulo 27

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  3. Capítulo 27 - 27 Capítulo 27 La fiesta de cumpleaños de Austin
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27: Capítulo 27: La fiesta de cumpleaños de Austin 27: Capítulo 27: La fiesta de cumpleaños de Austin PUNTO DE VISTA DE ASHLEY
Por fin ha llegado la noche, la noche que todos hemos estado esperando.

Es el cumpleaños de Austin y estamos a punto de divertirnos en la discoteca.

Después de toda la locura de la fiesta sorpresa, la verdad es que sentaba bien relajarse y celebrar, ¿y qué mejor lugar para hacerlo que la discoteca?

Sophie, Jade y yo nos estábamos preparando en mi casa y la energía estaba por las nubes.

Todas estábamos emocionadas, deseando que llegara la fiesta de Austin de esta noche.

Me miré en el espejo, probándome distintos conjuntos para ver cuál me haría lucir mejor.

Parece que mi armario está en mi contra esta noche, porque todo lo que elijo es o demasiado soso o demasiado revelador.

—No me decido, chicas —dije, mirando la pila de ropa sobre mi cama.

Sophie, que había estado revolviendo en mi armario como si fuera su centro comercial personal, me sonrió con suficiencia, sacando un vestido ajustado y con la espalda descubierta que era poco menos que escandaloso: —Te vas a poner este.

Enarqué una ceja.

—¿En serio?

¿Eso es lo que quieres que me ponga?

Ella asintió.

—Es el cumpleaños de Austin y vamos a la discoteca.

¿Qué conjunto podría ser mejor que este?

¿No quieres verte sexi para los tíos?

Puse los ojos en blanco, pero una parte de mí sabía que tenía razón.

No podía dejar que ella acaparara toda la atención esta noche y me vendría bien una distracción.

Tenía que dejar de pensar en el tío Miguel en este momento.

Me puse el vestido, sintiendo cómo la tela se ceñía a mi cuerpo en todos los lugares adecuados.

Era un vestido negro con una abertura en el lateral.

Luego me puse un juego de joyas que mi padre me regaló para completar el look.

Sophie me echó un vistazo y sonrió: —Es perfecto.

O sea, sea quien sea el afortunado, tiene acceso fácil por esa abertura, si sabes a lo que me refiero.

Negué con la cabeza y le eché un vistazo a Jade, y joder, estaba buenísima.

Llevaba un vestido rojo de seda con la cantidad perfecta de descaro y ahora se estaba aplicando el rímel para resaltar esas pestañas.

Levantó la vista y asintió con aprobación.

—Joder, Ash, estás que ardes esta noche.

Sonreí, echándome el pelo hacia atrás de forma dramática.

—Tú también estás increíble, pero todas sabemos quién es la estrella de la noche.

Sophie resopló, poniéndose los tacones para completar su look.

—Anda ya, Austin estará demasiado ocupado fichando a esas zorras y perreando para fijarse en todo eso.

Enarqué una ceja.

—Pues más le vale.

Al fin y al cabo, es su cumpleaños.

Estaba a punto de ponerme los tacones cuando el móvil se iluminó con una notificación: era un mensaje de Austin.

No pude evitar reírme al leerlo: «¿Por qué tardáis tanto en llegar?

Os juro que para cuando lleguéis seré un viejo con canas».

Le respondí rápidamente: «Deja de ser tan dramático, estamos poniéndonos guapas para tu cumpleaños».

Unos minutos después, sonó el teléfono.

—Ash, ¿estáis casi aquí?

Me muero de la espera.

Miré a las chicas.

Jade se estaba peinando y Sophie se daba los últimos retoques de maquillaje.

—Llegaremos en un momento, Austin.

Deja de quejarte.

A lo mejor si hubieras venido a recogernos, seríamos más rápidas —dije por el teléfono, aplicándome otra capa de brillo de labios.

Se rio entre dientes.

—Qué ganas de veros con esos vestidos.

Llegad antes de que beba hasta entrar en coma.

—Eres un dramático, llegaremos pronto, relájate.

Unos minutos más tarde terminamos de arreglarnos y salimos del apartamento.

Seguíamos riendo y bromeando mientras Jade pedía un coche para nosotras.

Decidimos no ir en mi coche porque ninguna de nosotras estaría lo bastante sobria como para conducir de vuelta a casa.

El trayecto hasta la discoteca estuvo lleno de las bromas habituales.

Al poco rato llegamos a la discoteca.

En cuanto entramos, el sonido de la música y la energía de la multitud nos golpearon.

Vimos a Austin en la barra, elegantísimo con el conjunto que le regalé por su cumpleaños.

Levantó su copa cuando nos acercamos a él, recorriéndonos a todas con la mirada antes de posarla en mí.

Hubo un destello de algo en su mirada que no supe identificar, pero decidí ignorarlo; quizá ya estaba colocado.

—Por fin habéis llegado —dijo con voz suave, pero con un toque de sarcasmo—.

Habéis tardado una eternidad.

—Cállate, Austin.

¿Crees que es fácil ser mujer?

Prueba a serlo un día y verás cuánto tardas en peinarte y maquillarte —bromeó Sophie, acomodándose a su lado.

—Ni de coña, no me imagino pasando horas con el culo plantado frente a un espejo, echándome esas pinturas en la cara.

—Austin puso cara de asco, haciendo que todas estalláramos en carcajadas.

—¡Disfrutemos de la noche, chicos!

¡Feliz cumpleaños, Austin!

—gritó Sophie a pleno pulmón, levantando la copa.

—Gracias, chicas.

Por cierto, estáis todas guapísimas.

Pedimos copas y fuimos a la pista de baile.

Miré a mi alrededor y vi que todo el mundo estaba con una copa en la mano.

Sophie le lanzaba billetes de un dólar a un estríper, Jade le hacía un baile erótico a alguien, y Austin tenía a una chica perreándole mientras él le azotaba el culo.

Negué con la cabeza y sonreí, bebiendo de mi segunda copa.

La noche transcurrió como se esperaba; Sophie fue la que más la lio.

Estuvo ligando y bailando con la mayoría de los tíos, haciendo comentarios sobre los estríperes que actuaban y, por supuesto, bromeando con Austin sobre si usaría los condones que le había comprado.

Entonces el alcohol empezó a hacerme efecto.

Me disculpé para ir al baño, porque sentía que lo necesitaba y quizá también para tomarme un descanso de la música tan alta.

Mientras caminaba hacia el baño, un tío se me acercó.

Tenía una sonrisa socarrona que me hizo sentir incómoda.

—Oye, guapa.

Te queda genial ese vestido tan ajustado.

No te importará que me divierta un poco contigo esta noche, ¿verdad?

—dijo, recorriendo mi hombro con sus dedos.

Rápidamente di un paso atrás.

—Eh…, no.

Ya me he divertido bastante esta noche.

¿Me disculpas, por favor?

Se interpuso en mi camino.

—Vamos, nena, no puedes irte así sin más.

Deja que te haga sentir bien.

Sentí que el pánico crecía en mi interior.

Intenté gritar, pedir ayuda, pero él me empujó contra la pared y me tapó la boca con una mano, usando la otra para sujetarme con fuerza contra el muro.

Luché y me revolví, pero todos mis intentos fracasaron.

Empezó a besarme la mejilla, bajando hasta mi cuello, y lo único que podía hacer era desear y rezar que alguien me ayudara.

Quien fuera.

Justo cuando pensaba que la cosa no podía empeorar, una voz grave pronunció mi nombre.

—Ashley.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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