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Reclamada por el Motero: La colección Primal Howlers MC - Capítulo 12

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  3. Capítulo 12 - 12 CAPÍTULO 12
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12: CAPÍTULO 12 12: CAPÍTULO 12 Alguien aporreó la puerta, así que alargué la mano y la abrí.

Orion entró y fulminó con la mirada a mi hermano.

—¿Qué cojones está pasando?

—exigió.

—Oh, vuelve a guardarte la polla en los pantalones —espeté—.

Se lo he contado todo.

A él le parece bien.

—Entonces, ¿por qué coño estás llorando?

—preguntó, al mismo tiempo que Tristán decía—: No estoy seguro de haber dicho que me pareciera bien.

Me volví hacia Tristán.

—¿Puedes darnos un minuto?

Estudió a Orion durante un minuto de más y yo gemí con fastidio.

—Tris, por favor —insistí.

Finalmente se fue y yo me crucé de brazos y me encaré con Orion.

—¿Qué haces aquí?

—Sinceramente, no lo sé.

—Bueno, disfruta de tu estancia.

Savannah es famosa por su hospitalidad sureña.

—Di un paso hacia la puerta, pero me agarró del brazo y tiró de mí hacia él.

—Frazzle, dame un respiro.

—Lo haré en cuanto empieces a decirme la verdad.

Su pulgar acarició la sensible piel interior de mi muñeca.

—Te quiero.

—¿Qué?

—chillé.

Sonrió.

—Me has oído.

—Ese no era el trato —mascullé.

—Oh, soy plenamente consciente de cuál era el trato, Raquel, pero por desgracia, a mi corazón ya le importa una mierda.

—Bueno, eso es un problema, porque probablemente vuelva pronto a casa…

permanentemente.

—Te dije que te ayudaría.

—Sí, y salió genial —dije, con el sarcasmo en su punto más álgido.

—¿Puedo señalar que eres tú la que no para de inventar distracciones cuando intento explicarte la movida?

¿Normalmente en forma de chupármela?

Suspiré.

—Tu polla es mi kriptonita.

—Bueno, tengo un plan para que todo funcione.

Me burlé.

—Claro.

—Tendrás mi polla y un sobresaliente.

Esto le valió un bufido en toda regla.

—Estás drogado.

Se rio entre dientes.

—Ojalá.

Tirando de mí hacia él, se inclinó y me besó.

Suspiré, deslizando mis manos por su espalda y hundiendo la cara en su pecho.

—¿Cuál es tu plan?

—Es mejor si te lo enseño.

Arrugué la nariz.

—No quiero estudiar este fin de semana.

—Aquí no, Frazzle —acarició mi mejilla—.

Cuando lleguemos a casa, te lo enseñaré.

Asentí.

—¿De verdad me has seguido hasta aquí?

—Depende de si te parece algo bueno o espeluznante al estilo acosador.

—Bueno, como yo también te quiero, es algo bueno.

—Entonces, joder, claro que te he seguido.

Te seguiría hasta las profundidades del infierno para traerte de vuelta a mí, nena, no lo dudes nunca.

—Sonrió ampliamente—.

Pero te voy a dar un buen azote en el culo por huir de mí.

Deslicé la mano sobre su erección, que ya estaba creciendo.

—Haces muchas promesas.

—¿He roto alguna vez alguna?

Me lamí los labios.

—Hasta ahora no.

—¿Vas a chupármela aquí o vamos a buscar un sitio privado?

—Privado —susurré, y lo saqué a rastras del despacho de mi hermano, en cuanto vi que no había moros en la costa.

* * *
Orion
Raquel acababa de rodearme la polla con los labios cuando mi móvil vibró en la mesilla de noche.

—Ignóralo —exigió ella y volvió a su tarea.

Y, joder, era una tarea preciosa.

Sin embargo, para mi desgracia, mi móvil siguió vibrando y eché un vistazo a la pantalla.

—Es tu hermano.

—Oh, entonces ni caso —gruñó.

—Nena, no puedo.

Tenemos una reunión sobre la movida con los Spiders.

Resopló y me miró.

—¿Vas a entrar ahí con ese empalme?

—Bueno…

—Déjame terminar —exigió.

Le sonreí desde arriba.

—Eso está hecho.

—Bueno, muchas gracias, oh, benévolo.

Volvió a rodearme la polla con la boca y chupó suavemente, aumentando la presión de la lengua mientras me ahuecaba los cojones.

Deslicé las manos por su pelo y tiré suavemente mientras ella trabajaba mi polla con su boca de forma experta.

—Me voy a correr, nena —advertí, y ella me agarró el culo, atrayéndome más hacia ella.

No pude evitar que mi cuerpo se moviera y le follé la cara hasta que se me contrajeron los cojones y me corrí en su garganta.

Se lo tragó todo, soltándome con un chasquido satisfactorio.

La puse en pie de un tirón y la besé.

—Te prometo que luego te devolveré el favor.

—Te tomo la palabra.

Bajé las escaleras y me senté justo cuando Doc golpeó el mazo y dio comienzo a la reunión.

Esta noche era solo para los oficiales, en preparación para la capilla de la noche siguiente; sin embargo, me habían invitado y mi plan era sentarme en silencio y observar.

Este no era mi club, pero me había ofrecido a ayudar, así que Doc me lo permitía.

—Gracias por sacrificar vuestro tiempo en familia —dijo Doc—.

Creo que es hora de trazar un plan sobre qué hacer con Sugar Bear.

—Matarlo —sugirió Doom.

—Lentamente —añadió Alamo.

Doc asintió.

—Por mucho que esté de acuerdo con vosotros dos, si lo hacemos, tendremos un foco de atención del tamaño de Oklahoma sobre nosotros, y no me apetece nada tener a la policía metida en el culo más de lo que ya la tenemos.

—¿Al menos vamos a poder jugar un poco con él?

—preguntó Badger.

—¿Quitarle un meñique, tal vez?

—intervino Dash y la sala se echó a reír.

—Tengo toda la intención de tener una conversación —dijo Doc—.

Pero primero, tenemos que encontrarlo.

Ha desaparecido del mapa.

—Como la nenaza que es —gruñó Dash.

—Sin duda.

Pero Rabbit tiene una pista y va a seguirla hasta el final.

¿La conclusión?

Esto es la guerra, y como dijo Minus, puede que empezara en Portland, pero se va a acabar de una puta vez en Savannah.

Minus era el presidente del Burning Saints MC en Portland, Oregón, y los Spiders les estaban dando duro.

La sala estalló en gritos de aprobación y Doc golpeó el mazo para restablecer el orden.

—Orion, ¿cuánto tiempo te quedas?

—preguntó Doc.

Planeaba quedarme todo el tiempo que hiciera falta para que Raquel fuera completamente mía, pero él no necesitaba saberlo.

—Estoy aquí hasta que se resuelva esta mierda —dije.

Doc asintió y se volvió hacia mis hermanos.

—De acuerdo, nos reuniremos mañana cuando tenga más información sobre dónde está Sugar Bear.

Poned a vuestras familias a buen recaudo.

Preparaos para tenerlas aquí unos días, pero quiero que estén vigiladas hasta el confinamiento.

Doc golpeó el mazo.

—Podéis retiraros.

Subí corriendo a la habitación de Raquel y la encontré en la ducha.

—Voy a entrar.

Asomó la cabeza por la cortina de la ducha.

—Date prisa, que me estoy arrugando como una pasa.

Sonreí, prácticamente arrancándome la ropa del cuerpo, y luego entré detrás de ella, dándole un azote en el culo.

—Manos en la pared, Razzle.

Enarcó una ceja, pero hizo lo que le ordené.

Le agarré las caderas y, de una suave patada, le separé las piernas, sonriendo cuando entendió mi orden silenciosa y las separó más.

Tiré de sus caderas hacia mí, obligando a sus manos a resbalar por los azulejos, y luego me deslicé en su interior desde atrás y apreté los ojos con fuerza por un instante.

Joder, su coño era magnífico.

—Es imposible que no me caiga así —dijo Raquel con voz ronca, así que salí y la giré para que me mirara, besándola suavemente.

—Enrosca las piernas a mi alrededor.

Asintió y la levanté, guiando mi polla dentro de ella y apoyándola contra la pared.

—¿Soy demas…?

—Cállate —gruñí, y la besé, retorciéndole un pezón y sintiendo cómo su coño se contraía a mi alrededor.

Raquel me besó, nuestras lenguas luchando por el dominio mientras me hundía en ella, con cuidado de no golpearla con demasiada fuerza contra los azulejos.

—No puedo esperar —jadeó.

Yo estaba cerca, así que le retorcí el pezón de nuevo y ella explotó.

Embestí dos veces más y mis cojones se contrajeron, luego me corrí, besándola profundamente mientras mi polla se vaciaba en su interior.

—Te quiero, preciosa.

Sus ojos azules se suavizaron mientras me sonreía y me acariciaba la mejilla.

—Yo también te quiero.

—Vamos a asearnos y a buscar algo de comer.

—Vale, cariño —dijo ella, y terminamos de ducharnos, aunque volvimos a ensuciarnos antes de asearnos por fin y bajar las escaleras.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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