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Reclamada por el Motero: La colección Primal Howlers MC - Capítulo 139

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139: CAPÍTULO 139 139: CAPÍTULO 139 Sabrina
Mi teléfono sonó, sacándome de mi nebulosa de trabajo, y vi el nombre de Luca en la pantalla, así que contesté.

—Hola.

—Hola, hermanita.

Fox ha sido entregado a mamá y papá sin incidentes.

Tenía que volver a la oficina, pero dejé una patrulla vigilando la casa.

También vi una furgoneta sin distintivos aparcada al otro lado de la calle, así que investigué.

Es uno de los hombres de Stoney.

—Vale —dije con cuidado.

—Le he hecho una comprobación rápida.

—Luca…

—Está limpio, Bree, así que no le he jodido.

—Gracias —suspire—.

¿Significa eso que vas a dejar de joder a Stoney?

—No.

—Luca, está limpio.

Sabes que está limpio, ¿por qué sientes la necesidad de provocar al oso?

—Porque mi hermana pequeña está enamorada de ese gilipollas y pretendo asegurarme de que es digno de ella.

Contuve las lágrimas.

Lo juro, mi hermano era una de las mejores personas del planeta…

cuando no era un entrometido.

—¿Hablas en serio ahora mismo?

—No hice esto con Ria, Bree, y me arrepiento de ello cada puto día.

—No necesitas hacer eso conmigo, LuLu —insistí—.

Juzgo mejor a las personas que Ria.

Aunque, considerando el hecho de que tuvo un hijo con Stoney, después de todo no juzgaba tan mal.

—¿No crees que eso es raro?

—No.

Porque todo pasó hace mucho tiempo, y no vine aquí buscando una cita, Luca.

Vine buscando al padre de Felix.

Y lo encontré.

Solo que no esperaba que fuera tan maravilloso.

—Me mordí el labio—.

Es un hombre muy bueno, Luca, y si sacaras la cabeza del culo el tiempo suficiente para mirar a tu alrededor, tú también lo verías.

Por favor, no me hagas elegir entre vosotros dos, porque me destrozará.

—Nunca te haría elegir, Bree —dijo con un fuerte suspiro—.

Solo que me va a llevar un minuto hacerme a la idea de él.

—Lo entiendo —dije—.

Hazlo por Felix si no puedes hacerlo por mí.

—Haría cualquier cosa por ti, hermanita.

No lo dudes nunca.

—Vale, entonces sé amable, por favor.

—Lo intentaré.

—Gracias.

Alcé la vista y vi a Stoney caminando hacia mí, con una expresión de preocupación en su rostro.

Sonreí y él pareció relajarse un poco mientras se sentaba a mi lado.

—Tengo que colgar, pero te mantendré informado sobre lo que necesite con Felix.

—Vale.

Hablamos pronto.

—Adiós.

—Colgué y me volví hacia Stoney—.

Hola.

—¿Todo bien?

—En realidad, todo está muy bien.

Le puse al corriente de la conversación con Luca y él asintió.

—Eso es bueno, nena.

Con suerte, se calmará.

—Soñar es gratis.

Ladeé la cabeza.

—¿Cuánto puedo hablar con Wyatt?

—Es de confianza —dijo—.

Puedes hablar con ella de lo que te sientas cómoda.

—Vale, gracias.

Él sonrió.

—¿Has terminado de trabajar?

Asentí.

—De hecho, voy adelantada.

—Bien.

Voy a llevarte a tu casa.

Me gustaría que hicieras una maleta para ti y para Fox.

Suficiente para una semana.

—¿Qué?

—chillé—.

¿Tenemos que quedarnos aquí una semana?

Él negó con la cabeza.

—Vais a quedaros aquí uno o dos días.

—Entonces, ¿por qué hago la maleta para una semana?

—Por si acaso.

Abrí la boca para protestar, pero entonces las palabras que Wyatt acababa de decir en la cocina acudieron a mi mente.

Stoney intentaba protegerme, y esta era la única forma en que sabía hacerlo.

Si me oponía, estaba obstaculizando su intento de mantenerme a salvo.

—Vale, cariño.

¿Cuándo quieres que vayamos?

—Ahora.

Se inclinó y me besó.

—Gracias.

Asentí, poniéndome en pie.

—Trae tus cosas y te enseñaré dónde estaréis Felix y tú, y entonces podrás decidir qué quieres coger.

Me cogió de la mano y me guio escaleras arriba y por el pasillo.

Abrió una puerta con llave y la empujó, haciéndose a un lado para que yo pudiera entrar.

No pude reprimir un pequeño jadeo mientras miraba la habitación.

—Esto es precioso.

La habitación era enorme, con una cama de matrimonio extragrande y dos nichos con grandes ventanales.

Uno tenía una cama individual y el otro una zona de estar con un televisor de pantalla plana en la pared.

Detrás de la puerta, entre los dos nichos, había un cuarto de baño con ducha.

Frente a la cama había unas puertas francesas que daban a un pequeño balcón con vistas a los terrenos del club.

—Guau.

Stoney me rodeó la cintura con un brazo y me apoyé en él.

—Esta era la habitación de Sundance y Morgan.

—Pensaba que estaba casado con Wyatt.

—Morgan fue su primera esposa.

Murió y no ha vuelto a usar esta habitación desde entonces.

Él y Wyatt construyeron su casa en este terreno, así que tampoco la usó con ella.

—Señaló hacia el oeste y allí había una preciosa casa de troncos frente a las montañas—.

Ese es su nuevo hogar, y por allí —señaló al este—, está la casa de Orion y Raquel.

Luego tenemos algunas otras cabañas disponibles para cualquiera de los oficiales que quieran utilizarlas.

—¿Y tú?

—Tengo un apartamento de mierda del que tengo que deshacerme.

Estoy aquí la mayor parte del tiempo, así que estoy pagando el alquiler de un sitio en el que apenas vivo.

Sonreí.

—Me refería a qué pasará contigo mientras Felix y yo estemos aquí.

—Yo también me quedaré aquí.

No aquí, aquí, sino abajo, en el dormitorio común.

—Así que estarás cerca.

—Sí, nena, estaré cerca.

Ladeó la cabeza.

—¿Pensabas que te haría quedarte aquí sola?

Me encogí de hombros.

—Nunca he estado en esta situación, así que no tenía ni idea de lo que pensabas hacer.

—Bueno, pienso estar aquí mientras tú estés aquí.

Nunca te dejaré para que te las arregles sola, nena.

Tienes que empezar a hacerte a la idea.

Sonreí.

—Vale.

—Vale.

Juntó su nariz con la mía y luego me besó.

—Venga, pasaremos por tu casa y luego recogeremos a Felix.

Agarré su chaqueta y me puse de puntillas.

—Gracias.

Él sonrió.

—De nada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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