Reclamada por el Motero: La colección Primal Howlers MC - Capítulo 147
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147: CAPÍTULO 147 147: CAPÍTULO 147 Aero
Mi vida es un caos.
He estado en una espiral descendente desde la muerte de mi hermana, pero una llamada de un viejo amigo motero en Monument, Colorado, podría proporcionarme el tan necesario cambio de aires y reavivar mi pasión por la carretera.
Por desgracia, no todo nuevo comienzo es un borrón y cuenta nueva.
Sobre todo, cuando una rubia despampanante se enrosca en mi corazón y me doy cuenta de que podría curarme de formas que nunca habría esperado.
Pero ella quiere otra cosa.
Algo que no estoy seguro de estar dispuesto a dar.
Violet
Soy una princesa MC a mi pesar y, francamente, estoy completamente harta de esa vida.
Dejaría mi corona con gusto si eso significa que puedo graduarme y encontrar a un hombre bueno y aburrido que me saque de aquí.
El problema es que el corazón quiere lo que quiere, y cuando me dirige hacia un nuevo prospecto del club, me veo obligada a tomar una decisión: quedarme en la seguridad de la mugrienta, pero dorada, torre de mi padre, o alejarme del único hombre que puede saciar mi hambre.
Violet
Hace dos años (más o menos)…
Me asomé por la puerta de mi habitación y agucé el oído en busca de señales de vida.
Se suponía que no había nadie en casa, pero con mi padre y mis dos hermanos, podían aparecer inesperadamente en cualquier momento.
Era un fastidio ser la única chica en una familia de moteros sobreprotectores.
Pero esta noche era mi vigésimo cumpleaños y mi mejor amiga, Everly, y yo íbamos a salir a quemar la ciudad.
Mi padre pensaba que ella y yo estábamos estudiando.
Y pensaba que estábamos estudiando porque es lo que le había dicho cuando quiso organizar una gran fiesta de cumpleaños.
Llegamos a un acuerdo y lo celebramos anoche con el club, así que esta noche la tendría entera para hincar los codos.
Ojos que no ven, corazón que no siente.
Como no quería alertar de mis planes a mi entrometido hermano, Drake, el único hombre no motero de la familia, decidí arreglarme en casa en lugar de en la de Everly.
Drake y yo compartíamos baño y se daría cuenta de que faltaban todas mis «mierdas para el pelo», y entonces empezaría a interrogarme.
Ya habíamos pasado por esto antes, así que esta noche no iba a correr ningún riesgo.
Me arreglé en casa y metí una muda de ropa en la mochila para cuando tuviera que volver a entrar a escondidas.
Con la costa despejada, bajé las escaleras de puntillas, sin zapatos por si acaso, y me deslicé por la puerta principal, cerré con llave y corrí hacia mi coche.
Conduje a toda velocidad hacia casa de Everly, con toda la seguridad que pude, pero he de admitir que llegaba tarde.
Casi siempre lo hacía, y eso volvía loca a Everly.
También volvía loca a mi familia, pero, qué más da, soy como soy.
Además, era mi cumpleaños, joder.
Al entrar en su camino de entrada, cogí mi bolso y corrí hacia su adosado, pero ella salió justo antes de que yo llegara a la puerta.
—He pedido el coche —dijo justo cuando este llegaba—.
Si queremos llegar mientras Polly está trabajando, tenemos que irnos ya.
Nuestra amiga, Polly, era camarera en la discoteca más de moda de Monument.
Nocturn acababa de abrir y nos había prometido que nos colaría antes de que llegara la multitud.
Everly y yo teníamos carnés de identidad que podían ser o no del todo legales, así que esperábamos que nadie se diera cuenta y levantara la voz de alarma.
—Deja el bolso dentro, junto a la puerta —dijo Everly, y la entreabrió para mí.
Lo dejé dentro y ella volvió a cerrar con llave.
El coche se detuvo y subimos, abrochándonos los cinturones de seguridad antes de que el conductor arrancara hacia nuestra muy necesaria noche de diversión.
Everly vivía a casi veinte minutos de la discoteca; la desventaja de ser rica, supongo.
Más lejos del desenfreno.
Finalmente llegamos y nos dirigimos a la puerta, enseñando nuestros carnés al portero y rezando para que no los cuestionara.
Nos dejaron entrar y me esforcé por no chillar de triunfo mientras nos apresurábamos a entrar lo más rápido que pudimos.
—Hay una mesa.
—Everly me cogió de la mano y caminó hacia nuestra derecha—.
Pillémosla.
Nos acercamos a la mesa y nos sentamos, evitando la pringue que aún no habían limpiado.
—Lo habéis conseguido —dijo Polly mientras corría hacia nuestra mesa—.
¿Algún problema para entrar?
—Nop —dije, sonriendo de oreja a oreja.
—Dejad que coja un trapo y os limpio la mesa.
¿Qué queréis que os traiga de beber?
—Un margarita de Patrón, con hielo y sin sal, por favor —dije.
—Lo mismo —respondió Everly—.
Gracias, Poll.
—Vale, ahora mismo vuelvo.
Un chico joven con un delantal negro e impecable llegó y limpió la mesa justo cuando Polly volvía con nuestras bebidas y unas botellas de agua.
—Gracias, cielo —dije—.
Nunca me acuerdo del agua.
Polly sonrió.
—Dejadme una buena propina, nenas, es todo el agradecimiento que necesito.
—Hecho —dije, y mis ojos captaron un movimiento detrás de ella.
El hombre más guapo que había visto en mi vida estaba derribando al suelo a lo que parecía ser un tipo muy borracho, y sin despeinarse.
Dios mío, yo podría escalar esa montaña.
Pelo rubio oscuro, algo largo pero rapado por los lados y una barba que me moría por tocar.
Parecía un vikingo de hoy en día.
—¿Quién es ese?
—exhalé.
Polly se giró y luego volvió a mirarme con una amplia sonrisa.
—Ese es Jasper.
Es nuestro nuevo portero.
Lleva aquí cosa de una semana.
Acaba de mudarse de Portland.
—¿Ya te sabes la historia de su vida?
—preguntó Everly.
—Más o menos —dijo Polly—.
Mi gatita necesita atención y quiere restregarse contra su poste de rascar.
—Suspiró—.
Rechazó mi generosísima invitación.
Casi me atraganto con mi margarita, tosiendo para despejar el líquido de la garganta.
—¿¡Dios mío, Polly!?
¿Se lo dijiste?
—Bueno, puede que no usara esas palabras, exactamente —dijo suspirando—.
Es que no lo entendéis.
El tío está ridículamente bueno y es majo.
Superrespetuoso, pero un alfa hasta la médula.
A mí solo me gustaría probarlo.
Volví a mirar a Jasper y pensé que a mí también me gustaría probarlo.
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