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Reclamada por el Motero: La colección Primal Howlers MC - Capítulo 20

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  3. Capítulo 20 - 20 CAPÍTULO 20
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20: CAPÍTULO 20 20: CAPÍTULO 20 La tarde siguiente, salí de clase y me encontré a Orion esperando junto a su moto.

Dios mío, ese hombre estaba para comérselo con sus vaqueros oscuros, sus botas de motero y su chaqueta de cuero.

—Hola —dije, poniéndome de puntillas para besarlo—.

¿Qué haces aquí?

Pensaba que tenías la cita de quimioterapia de tu padre.

—Ya hemos terminado.

Está en casa, descansando cómodamente.

Letti está vigilando a papá —dijo.

Fruncí el ceño.

—Vale.

—¿Te has olvidado de que te llevaba de excursión?

Sonreí.

—No, pero creía que te vería en la cabaña.

Mucho más tarde.

O sea, bastante después de que llevaras a tu padre a su cita.

—Se me ha ocurrido que podíamos dar una vuelta.

—Mi coche…
—Está de vuelta en la cabaña —me interrumpió.

—¿Qué?

—Sierra me ha prestado tu llave de repuesto.

Hice que Aero lo moviera y que luego le devolviera la llave a Sierra.

—¿En serio?

Me besó otra vez.

—Sip.

Sierra le dio a Aero tu chaqueta de cuero y yo tengo un casco de repuesto.

Venga, echaremos tus mierdas en las alforjas.

—Bueno, parece que lo has pensado todo.

Él se rio entre dientes.

—Boy Scouts.

—¿Fuiste Boy Scout?

—Joder, claro que sí —dijo, quitándome los libros y entregándome mi chaqueta y el casco—.

Eagle Scout, nena.

Solté una risita.

—Vaya, pues estoy impresionada.

Él sonrió ampliamente y pasó la pierna por encima de la moto, esperando a que me montara detrás.

Me ajusté la correa del casco, me subí y le rodeé la cintura con fuerza con los brazos.

Arrancamos y me acurruqué contra él, dejando que la vibración de la moto me relajara.

Dios, me encantaba ir de paquete en una moto, y había algo todavía más especial en ir en la moto de mi hombre.

Me llevé una gran decepción cuando cruzamos una valla de alambre de espino de tres metros y llegamos hasta un enorme almacén en las afueras de Colorado Springs.

Nos bajamos de la moto y me quité el casco y la chaqueta, entregándoselos a Orion después de que él pescara mi bolso de una de las alforjas.

Sonrió, tomándome de la mano.

—Este es uno de nuestros centros de cultivo.

—Oh, ¿en serio?

—Sip.

Bienvenida a la casa de la Frankenflor.

—¿Frankenflor?

—Nuestros cultivadores están perfeccionando constantemente nuevas cepas híbridas y nunca soy capaz de aprenderme todos los nombres, así que simplemente las llamo nuestras Frankenflores.

Solté una risita.

—¿Eso te convierte en el doctor Frankenstone?

Echó la cabeza hacia atrás y se rio.

—Oh, esa es buena.

Supongo que eso convertiría a Chan en Igor.

—¿Y ese quién es?

—Paul Chandler.

Nuestro horticultor jefe.

Venga.

Creo que necesitas una demostración visual de cómo funciona todo esto.

Me condujo al interior del edificio y nos encontramos con todo tipo de medidas de seguridad sofisticadas.

Usó una tarjeta para abrir la puerta principal y luego tuvo que usarla de nuevo para atravesar las puertas del vestíbulo.

—Todo aquí dentro es a prueba de balas —explicó.

—Inteligente —dije.

Una vez atravesadas las puertas del vestíbulo, entramos en una sala grande donde dos guardias de seguridad montaban guardia junto a otras puertas.

—Hola, Orion —dijo el mayor de los dos.

—Hola, Mike.

—Saludó con la cabeza al otro guardia—.

Larry.

Me gustaría que conocierais a Raquel.

—Hola —dije.

—Encantados de conocerte —dijeron.

—¿Está Chan por aquí?

—Sí —dijo Mike—.

Está en el laboratorio.

—Genial —dijo Orion, y usó su tarjeta de nuevo para moverse por el edificio.

Me agarré a la mano de Orion mientras me guiaba por pasillos, dejando atrás salas acristaladas llenas de plantas, hasta llegar a una habitación grande y luminosa que contenía a un solo hombre.

Tenía el pelo rizado, algo largo y desordenado, lo que le daba un aire de científico loco.

Sin embargo, en lugar de llevar una bata blanca, llevaba un delantal de goma.

—Hola, Ori —dijo, dejando sobre la mesa el cuaderno en el que estaba escribiendo.

—Hola.

Esta es Raquel —dijo, dándome un empujoncito hacia adelante.

—Encantada de conocerte —dije, estrechándole la mano.

—Raquel está teniendo dificultades con microbiología, así que se me ocurrió darle una sesión de tutoría visual y práctica.

—Un placer.

¿Hay algo en lo que pueda ayudar?

—preguntó Chandler.

—¿Qué tal se te da la patogénesis bacteriana?

—Me gano la vida desarrollando cepas de hierba nuevas y mejores, así que eso debería darte una pista —respondió él.

—No dejes que el doctor Chandler te engañe —dijo Orion—.

Este hombre es un genio hecho y derecho y baila pop and lock mejor de lo que se le debería permitir a cualquier chico blanco.

—En eso tiene razón —dijo Chandler.

—Raquel está investigando el cannabis para su uso en el tratamiento de los síntomas de la epilepsia —dijo Orion.

—Eso es fantástico —dijo Chandler—.

Si alguna vez necesitas a alguien con quien contrastar ideas, la puerta de mi laboratorio siempre está abierta.

El mundo del cannabis puede ser un lugar confuso para nosotros, los frikis.

—Ni me lo digas —exhalé.

—Lo pillo.

—Chandler asintió—.

Pero entender la planta del cáñamo es más fácil de lo que crees.

Aquí estás en buenas manos.

—Eso me dice él —repliqué.

Soltó una risita.

—Estoy seguro de que sí.

—Si ya has terminado de flirtear con mi chica, voy a enseñarle el laboratorio de cultivo.

—Que os divirtáis —dijo, y Orion volvió a guiarme por el pasillo hasta una sala completamente diferente.

Las paredes estaban cubiertas de plantas, todas etiquetadas, con tablillas con pinza colgando debajo de cada una, y me incliné para leer una.

Por supuesto, me sonaba a chino, pero parecían los detalles del origen de la planta, junto con los niveles de THC y CBD.

Había un montón de otras notas e información, pero no tenía ni idea de lo que significaba, así que me incorporé y me dirigí a la enorme mesa del centro de la habitación.

—¿Y qué te parece?

—preguntó Orion.

—El olor es un poco intenso —admití.

—Te acabas acostumbrando —dijo con una sonrisa—.

¿Te ha molestado alguna vez el olor o el humo cuando la has fumado?

Me reí.

—Nunca he fumado hierba —dije con un tono que me hizo sonar como una actriz infantil en un sketch antidrogas.

—¿Comestibles?

¿Vapear?

—preguntó Orion, confuso.

—Nunca me he colocado.

Orion se quedó callado un momento, antes de darse la vuelta y marcharse sin decir ni una palabra.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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