Reclamada por el Motero: La colección Primal Howlers MC - Capítulo 282
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Capítulo 282: CAPÍTULO 282
Me costaba respirar. Todo me dolía y sentía como si me clavaran alfileres en los ojos. Wyatt me frotó la espalda y la sensación fue muy agradable, como un cálido abrazo de madre, y me apoyé en su caricia mientras intentaba tomar aire.
—Eso es, cariño. Una más.
Tomé con dificultad otra respiración superficial, y las puñaladas detrás de mis ojos empezaron a remitir.
—Bien —dijo Wyatt sin dejar de frotarme la espalda—. Otra vez.
Tomé otra bocanada de aire, y luego otra, hasta que pude respirar con normalidad y el pánico remitió por completo. Lord levantó la cabeza y me lamió la cara. Sonreí, me eché hacia atrás y le rodeé el cuello con los brazos.
Muerta de vergüenza, miré a mi alrededor y vi que Needles, Scooby, Sundance y Wyatt me observaban atentamente, y sentí que la cara me ardía. —Ehm, vaya, vale. Lo siento. —Me puse de pie—. Me voy a ir.
—No vas a ninguna parte —dijo Scooby.
—Me voy a casa.
—¡Maldita sea, Rowan, te vas a quedar aquí hasta que sepa que estás bien!
Me volví hacia Sundance. —¿Soy una prisionera?
Sundance negó con la cabeza. —No lo eres.
—Me gustaría irme, y te agradecería que te aseguraras de que nadie me lo impida.
Scooby bufó. —Rowan…
—Dame mi bolso —exigí.
Scooby frunció el ceño.
Me volví de nuevo hacia Sundance, lanzándole una mirada suplicante.
—Dale su bolso, hermano —ordenó Sundance.
—Yo te llevaré, Rowan.
—De ninguna manera.
—Yo la llevaré a casa —dijo Wyatt—. Sundance puede seguirnos.
—Esto es una mierda —siseó Scooby.
Lo ignoré. —Gracias, Wyatt. Estoy lista.
Scooby me entregó el bolso de mala gana y Wyatt me guio hasta su coche. Subí a Lord a la parte de atrás y me deslicé en el asiento del copiloto mientras Wyatt se subía al del conductor. Me abroché el cinturón de seguridad y arrancamos, sin decir nada hasta que estuvimos bien lejos de la verja.
—Lo siento —dijo ella.
—¿Por qué te disculpas?
—Porque lo que hizo Scooby fue una estupidez.
Hice una mueca. —¿Asesinar a Stanley o dejarme?
Ella suspiró. —No creo que quieras que responda a eso.
Fruncí el ceño, inclinándome hacia delante. —¿Crees que estuvo bien que me dejara?
—Buen intento con la pregunta trampa.
Me mordí el labio inferior y me recosté en el asiento.
—Mira, esta vida no es para todo el mundo, y no estoy aquí para decirte cómo deberías sentirte, pero si alguna vez quieres hablar, aquí estoy —dijo ella.
—Estoy bien, Wyatt, gracias.
—Vale.
—¿Cómo supiste qué hacer durante mi ataque de pánico?
—Teddy —dijo ella—. Solía tenerlos todo el tiempo.
—¿Ya no? —pregunté.
—No tan a menudo, no. Raquel desarrolló una variedad de CBD que lo calma de maravilla, así que nos aseguramos de tenerla siempre a mano.
—Gracias por ayudarme —dije—. Hacía tiempo que no tenía un ataque así. Creo que simplemente estoy demasiado cansada y fuera de mi zona de confort. Definitivamente no volveré a cometer ese error.
—Oh, cariño, por favor no digas eso.
—¿Decir el qué? —pregunté.
—Que no volverás nunca.
—Eso lo dijo Scooby, Wyatt. Yo no tuve nada que ver.
—Ya entrará en razón.
Negué con la cabeza. —No importará. Se acabó.
—¿Porque te protegió del hombre que intentó matarte? —preguntó ella—. ¿Varias veces?
Me giré hacia la ventanilla, con la mente hecha un lío. —¿Estás diciendo que te parece bien el asesinato?
—Digo que confío en que mi hombre haga lo que tenga que hacer para protegerme a mí y a nuestra familia.
—¿Pero un asesinato?
Entramos en el aparcamiento de la cafetería y Wyatt se giró para mirarme. —¿Stanley se habría detenido?
—¿Qué?
—¿Habría dejado de ir a por ti?
Suspiré. —No.
—Creo que Scooby hizo lo correcto. Y, sinceramente, si lo piensas el tiempo suficiente, probablemente estarás de acuerdo. —Levantó las manos—. Pero no estoy aquí para que me des la razón. Yo estuve en tu lugar una vez y esta vida es una enorme comedura de cabeza. Pero la alternativa es estar con alguien que sigue las reglas.
Arrugué la nariz. No se lo dije, pero la idea me revolvió un poco el estómago. Es decir, no es que quisiera un hombre que asesinara a todo el que me amenazara, pero desde luego que tampoco quería uno que siguiera las reglas.
Wyatt echó un vistazo hacia atrás. —Thorne está aquí. Querrá acompañarte a la entrada, pero luego te dejaremos en paz.
—Vale. —Sonreí—. Gracias por todo.
—Cuando quieras, cariño. En serio. Por favor, llámame si quieres hablar. De lo que sea.
Asentí, pero sabía que nunca lo haría.
Scooby había terminado conmigo, así que, por desgracia, yo había terminado con las Amas de Casa Primitivas de Monument para siempre.
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