Reclamada por el Motero: La colección Primal Howlers MC - Capítulo 288
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Capítulo 288: Capítulo 288
—No será tan malo —sonreí—. De acuerdo, voy a quitarme de en medio.
—De hecho, ¿puedo hablar contigo, en privado? —se volvió hacia Rocky y Wrath—. Cosas de chicas.
—Por supuesto —dije.
—Iremos a ver a Lord —dijo Rocky.
Wrath y Rocky salieron de la habitación, dejándonos a Jill y a mí a solas.
—¿En qué puedo ayudarte? —pregunté.
—¿Qué te hizo mi hijo? —preguntó ella.
Se me revolvió el estómago. —¿Perdona?
—Crew. ¿Qué te hizo?
—¿Por qué cree que me hizo algo? —pregunté.
Lord entró trotando en la habitación, se tumbó a mis pies y yo deslicé las manos por su pelaje.
—Conozco a mi hijo, y sé que eres alguien especial para él.
Las lágrimas me escocieron en los ojos. —Creo que le han informado mal. Solo soy una enfermera.
Me estudió. —¿Te rompió el corazón?
—¿Qué? No. Lo siento, pero es tarde —dije, poniéndome de pie—. Debería irme ya.
Me cogió la mano. —Haya hecho lo que haya hecho, por favor, intenta encontrar en tu corazón el modo de perdonarlo. Es un buen hombre, cariño.
—Yo… necesito irme.
Salí tan rápido de la habitación que olvidé por completo que había un escalón para pasar del salón al vestíbulo y tropecé al salir. Si Rocky no me hubiera sujetado, habría caído de bruces.
—¡Eh!, ¿estás bien?
—Necesito irme —dije con voz ronca—. Jill está, eh…, está bien. Pero necesito irme a casa ya.
—Vale, cariño, Wyatt te llevará.
—Genial —asentí, incapaz de mirarlo a los ojos—. Gracias.
Estaba al borde de un ataque de pánico masivo y no lograba encontrar mi centro. Lord lloriqueaba mientras se pegaba a mí y yo le pasé la mano por el collar, guiándolo hacia fuera. Al final, saltó sobre mis hombros y me obligó a sentarme en el suelo. No tuve tiempo de pensar en lo humillante que era estar arrodillada en el césped del jardín delantero, solo pude bajar la cabeza hasta las rodillas e intentar respirar.
El brazo de Wyatt me rodeó los hombros con suavidad y me dio un apretón. —Puedes con esto, Rowan. Solo respira. Nadie está mirando. Solo estamos tú y yo. Todas tus cosas están en el coche y podemos irnos en cuanto estés lista. No hay prisa ni presión.
Sollocé contra mis rodillas, con la respiración entrecortada mientras hacía todo lo posible por no hiperventilar.
—Una respiración profunda, cariño. Solo una. Inténtalo por mí.
Me concentré en su contacto, luego en su voz, y forcé el aire a entrar en mis pulmones.
—Bien —me animó—. Una más.
Esto continuó durante unos minutos hasta que por fin respiré con normalidad y sentí que no iba a desmayarme. Lord también estaba mucho más tranquilo, sentado a mi lado en lugar de tumbado con la cabeza en mi regazo.
—Estoy bien, Wyatt. Gracias —dije—. Ya podemos irnos.
—Déjame verte los ojos, cariño.
Contuve las lágrimas parpadeando y me obligué a mirarla.
—Esperemos un segundo más —sugirió justo cuando su teléfono vibró en el bolso. Lo sacó. —¡Mierda! —siseó.
—¿Qué?
—El puto toro se ha escapado del granero.
—¿Eh?
Antes de que pudiera explicarse, Wrath salió corriendo de la casa. —Tenéis que iros.
—Sí, lo sé. Needles acaba de enviarme un mensaje —dijo Wyatt. Luego se volvió hacia mí—. Venga, cariño, vamos a meterte en el coche.
—Oh, mierda. ¿Scooby? —pregunté al oír el rugido de los tubos de escape de una moto.
—Sí. Se escabulló mientras Needles estaba en el baño. A Sierra le surgió algo con su hermano y no lo vio por unos minutos.
—¡Oh, Dios mío! —exclamé, poniéndome de pie de un salto—. Date prisa.
Pero ya era demasiado tarde. Scooby entró en el camino de entrada justo cuando Wyatt desbloqueaba su coche. No tenía dónde esconderme. O lo enfrentaba o saltaba al coche y huía.
—¿Qué coño? —exigió, apagando el motor y quitándose el casco—. ¿Qué coño haces aquí, Rowan?
Tragué saliva convulsivamente mientras Lord gruñía a mi lado.
—Scooby, más te vale que te apartes —advirtió Rocky.
—¿Qué coño hace ella aquí? —espetó.
—Needles le pidió que viera cómo estaba tu madre —dijo Rocky.
—Fui claro, Rock. ¡Jodida y rematadamente claro, ella estaba fuera! —gruñó.
Ella estaba fuera.
Oh, Dios, el dolor de esas palabras.
Tormento.
Lo miré a los ojos. —Estoy fuera —susurré—. No volverás a verme.
Dicho esto, metí a Lord en el coche y esperé a que Wyatt se uniera a mí. No iba a perder ni un segundo más con Crew Faulkner y su club. Se había acabado.
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