Reclamada por los 7 Papás Alfa - Capítulo 105
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
105: CAPÍTULO 105 105: CAPÍTULO 105 POV de Dustin
Estoy sentado con Austin y Justin, con la mente trabajando a mil por hora.
Alexia acaba de hacer algo terrible: le ha quitado la vida a Louise, nuestra hija, la hija de Alexa.
Nunca antes habíamos estado tan tensos.
Llevamos un tiempo intentando que destierren a los vampiros de la finca, pero ahora estamos completamente seguros de que es lo que de verdad queremos.
Ya no solo queremos que los destierren de la finca, sino del país, para que algo así no vuelva a suceder.
—¿Cómo se supone que empecemos a lidiar con esto?
—nos pregunta Austin.
Probablemente es la persona más confundida de la sala.
Tengo el corazón destrozado.
Creo que soy el que más quiere a Alexa, y a Louise también, por igual.
Ahora que nos han arrebatado a su hija, a nuestra hija, no puedo ni empezar a imaginar el dolor que debe de estar sintiendo.
Quiero hablar con ella, pero sé que no encontraré las palabras adecuadas.
Tengo que esperar a que se calme primero.
Volviendo a la pregunta de Austin.
—Mañana debemos reunirnos de nuevo con el consejo —le digo—.
Debemos mantenernos firmes en nuestra postura de que los vampiros sean expulsados de este país —repito.
—Es muy sabio por tu parte, Dustin —me dice mi hermano, Justin.
—Si Alexia ha sido capaz de hacerle esto a la pequeña Louise, solo demuestra lo desalmadas que pueden llegar a ser estas bestias si se les da la oportunidad —les digo, con un tono de total seguridad.
Asienten en señal de aprobación.
—Al principio, hacíamos esto porque sentíamos que nuestros hermanos vampiros nos estaban robando la atención de nuestra amada y queríamos usar la política para deshacernos de ellos, pero ahora esto nos da una buena razón para expulsarlos a todos —dice Justin con orgullo en la mirada, como si, a pesar de estar entristecido por la pérdida de la niña, también viera esta oportunidad como una con la que completar nuestro siniestro plan.
Estoy muy feliz de que, por fin, tengamos una buena razón para echar a estos cabrones.
—Vayamos a consolar a nuestra pareja, Alexa, mientras los hermanos vampiros se quedan con su hija en el hospital —sugiero.
—La última vez que la vi, estaba sufriendo mucho.
¿Por qué no esperamos a que se calme antes de ir a verla?
—opinó Austin.
—Pero ¿qué imagen dará eso de nosotros?
—le pregunto—.
Parecerá que no nos importa su bienestar y que estamos dejando que pase por esto sola.
Eso es malo para ella y también para nosotros —intenté explicar—.
Será mejor si vamos y es ella quien nos pide que le demos espacio.
Así sabremos que es lo que quiere —explico el porqué de mi sugerencia.
—Es muy cierto —concuerda Justin después de pensarlo—.
Vayamos.
Después, podemos prepararnos para exponer nuestros firmes argumentos ante el consejo para que expulsen a estos vampiros para siempre —les digo.
Se supone que desde ahí debemos ir directamente a ver a Alexa, pero nos ponemos nerviosos y esperamos un poco porque no sabemos cómo podría reaccionar.
Obviamente, nos culpa por la muerte de su hija.
Si hubiera sabido la verdad desde el principio, habría evitado ese lugar.
No habría ido a husmear por ahí.
No le contamos toda la verdad y no es así como se supone que debe ser una relación.
Deberíamos poder compartirlo todo con nuestras parejas y ser tan abiertos con ellas como un libro abierto.
Yo, sobre todo, me siento fatal y muy culpable.
La quiero tanto, tanto que le he contado todo sobre mí, pero ese vínculo que compartimos y nuestro acuerdo colectivo de ocultarle este secreto fue lo que me hizo negarme a revelárselo.
Recuerdo que una vez se quejó porque sospechaba que algo pasaba.
Ese día me preguntó por qué esa planta estaba prohibida.
Me presionó tanto para que hablara que casi se me va la lengua.
Para evitarlo, pues estuve a punto de ceder, la saqué de mi habitación de un empujón y cerré la puerta.
Es lo más duro que le he hecho jamás.
Echar de la habitación a la mujer que amo y cerrarle la puerta en las narices.
De verdad pensé que ese iba a ser el fin de nuestro amor, pero al día siguiente vino a disculparse por haberme forzado a decir algo para lo que no estaba preparado, y las cosas volvieron a la normalidad entre nosotros.
Creo que se siente mal por lo de ese día y por eso no ha vuelto a mencionarlo.
Si ella supiera lo mal que me siento yo ahora por todo aquello, por todas las mentiras que le he contado…
Espero poder consolarla lo suficiente como para que encuentre un hueco en su corazón para perdonarme.
Dejando eso a un lado, también está mi amor por la niña.
Cuando la adoptamos, la acogimos como una hija y se convirtió en parte de nuestra familia.
Le dimos todo el cuidado y el amor del mundo, ya que todos la queríamos por igual.
A eso se sumaba que era una buena chica, lo que hacía que nuestro amor por ella se disparara cada día.
No me cabe en la cabeza que la hayamos perdido.
Puede que actúe con calma, como si no me importara, pero la verdad es que esto me está consumiendo por dentro más rápido de lo que puedo comprender.
Ojalá fuera un sueño, pero no lo es.
Es real y tengo que vivir con ello.
No puedo desprenderme del amor paternal que siento por ella y este es, sin duda, un momento muy doloroso para mí.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com