Reclamada por los 7 Papás Alfa - Capítulo 6
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
6: CAPÍTULO 6 6: CAPÍTULO 6 —Buenos días, Alfas.
—Fuerzo una sonrisa, inclinándome en señal de respeto.
El ambiente no es propicio, sobre todo con este grupo de jefes que estoy viendo, autoritarios y posesivos, pero de verdad necesito este trabajo.
Deseo trabajar para mi ídolo famoso, aunque sea gratis.
Esta niñita es un nuevo misterio que me ha tocado descifrar.
¿Cómo podría irme ahora?
Ahora tengo mil y una razones para quedarme y aceptar este trabajo.
Louise, en primer lugar, mi salud, y después Dustin, mi amor platónico famoso, a quien solo deseaba conocer, pero nunca pensé que de verdad llegaría a hacerlo.
—¿Quién eres?
—Uno de ellos se adelanta, acercándose más que los otros.
Sus ojos me escanean por completo; siento que con solo mirarme ya me ha investigado y hecho todas las comprobaciones necesarias.
Levanta la nariz, olfateando el aire.
—¿Por qué me siento tan tenso?
—Esboza una sonrisa de superioridad, con un tono cargado de cierta sorna.
Además, es severo y parece malvado.
Trago saliva.
Quise responderle, pero no pude.
Mis labios titubean, pero no digo ni una palabra.
Si las miradas matasen, yo ya estaría muerta.
—Oye, jovencita —continúa él—.
No bromees conmigo o te arrestaré.
Soy un oficial de policía y no tienes derecho a mentir ante un agente de la ley.
—Me estremezco mientras se acerca aún más.
Mis ojos tiemblan en sus cuencas.
Ya no puedo sujetar a Louise con la misma firmeza que antes.
—Si no nos dices la verdad, propondré una nueva ley en el Senado en tu contra… —Me giro para ver quién está diciendo eso.
No se diferencia en nada de los demás.
Quiero saber sus nombres.
Solo quiero memorizar sus nombres, ojalá pudiera.
No puedo simplemente llamarlos a todos Alfa, ya que aquel al que me refiero no lo entendería, a menos que lo mire muy fijamente.
No estoy lista para mirarlos de esa manera, pero, aun así, al momento siguiente mis ojos se encuentran con los suyos y la mirada se vuelve aún más avasalladora.
—Baron, déjamela a mí.
Esto no es el Senado —espeta el oficial.
En este punto es cuando mi amor platónico se adelanta con una expresión dura como una roca.
—Yo me encargaré de ella —les dice a sus hermanos.
Mi mente empieza a tener pensamientos indecentes, ya que se trata del chico por el que siempre he estado colada.
—¿Por qué mi lobo se siente tan emocionado al verte cuando odio a las mujeres de clase baja como tú?
—pregunta con una voz profunda y fría, llena de sarcasmo.
Como me quedo muda, sin responder, él gruñe, haciéndome temblar.
—Deja de hablarle así a mamá —protesta Louise.
—¿Qué?
—jadeo, levantando la vista, deseando que los Alfas no lo hubieran oído, pero lo hicieron.
Mi corazón casi se detuvo al oír a esta niñita decirle eso a Dustin.
Respiro hondo y dejo caer los hombros.
Todos me miran con recelo, sin decir palabra.
Al momento siguiente, están susurrando entre ellos, excepto Dustin, que está justo aquí, delante de mí.
Mi respiración se vuelve más pesada a medida que pasan los segundos.
Este momento de silencio me deja preguntándome cuál será mi destino, ¿me rechazarán o me aceptarán?
—Mmm —suspira Dustin—.
¿Por qué te pareces tanto a Louise?
—No, aquí hay algo raro.
No te aceptaré.
—Niega con la cabeza, lanzando una mirada de consulta a sus hermanos.
Hay un silencio aterrador.
El suspense me abruma mientras estoy aquí de pie, debatiéndome entre aceptar el trabajo por mi salud y rechazarlo por culpa de estos siete Alfas fríos y posesivos que, según mi lobo, son mi pareja.
Mis manos se apartan bruscamente de Louise, y tropiezo hacia atrás mientras me tiemblan las piernas.
—¿Qué pasa?
—pregunta ella.
Niego con la cabeza, agitando la mano.
—¡Nada!
—mascullo.
—¿Por qué no quieres aceptarla?
Me gusta, papá —protesta Louise.
—No podemos contratar a alguien que se parece tanto a ti para evitar las críticas de los fans.
Somos celebridades, ¿lo sabes, verdad?
No queremos habladurías ni escándalos.
—¿Quieres decir que es probable que sea mi mamá?
—pregunta Louise con voz preocupada.
—Si es así, ¡qué más da!
¡Tienes que aceptarla!
—le espeta a Dustin.
—No, cariño —me agacho y la agarro por los hombros—.
No se le habla así a papá, me acepten o me rechacen; es solo que de verdad necesitaba este trabajo para salvar mi vida.
—¿Qué?
¿A qué te refieres?
—Louise se acerca, mirándome fijamente a los ojos con curiosidad.
Suspiré, reacia a decirlo, pero hay una fuerza poderosa que me impulsa a hacerlo.
Louise me gusta tanto que siento que no puedo ocultarle nada.
—Te gusto, ¿verdad, mamá?
—¿Por qué sigues llamándome mamá?
—pregunto.
—Porque te pareces mucho a mí.
Me sonrojo, acariciándole la cara con los dedos.
Mis ojos se humedecen en ese momento.
Antes de decir esto, levanto la vista hacia Dustin y sus seis hermanos; todos tienen los ojos clavados en mí.
Siento que probablemente no me odian tanto, pero algo les impide aceptarme de inmediato.
—Bueno, tengo un tumor cerebral y acepté este trabajo para recaudar dinero para mi operación.
Solo me quedan dos años.
—Trago saliva con fuerza, intentando evitar que las lágrimas salgan de mis ojos.
—¿Eh?
—los oigo decir a coro al unísono, acercándose.
Fruncen el ceño mientras me miran con curiosidad.
—¿Quizá no deberíamos dejarla morir, después de todo?
—Cameron, ¿cómo puedes decir eso?
¿Cómo sabemos si miente o no?
Debe de estar mintiendo.
¡Mira!
Se ve muy sana y ninguna agencia de primer nivel contrataría a una persona enferma para enviarla a trabajar al extranjero.
Debe de haber pasado sus revisiones médicas.
Probablemente esté mintiendo para salirse con la suya.
Aprieto el puño, irguiéndome con rabia.
—Creía que eras tan amable y cariñoso como te mostraban los medios, pero me doy cuenta de que solo eres la persona más fría, arrogante y sarcástica que he conocido.
—Le espeto, sin importarme lo que pueda hacerme.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com