Reclamada por los 7 Papás Alfa - Capítulo 78
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78: CAPÍTULO 78 78: CAPÍTULO 78 POV de Sharon
En cuanto Dustin se fue, no podía esperar para hacer estragos con Alexa.
Ver su esbelta cintura hizo que me palpitara la polla.
Lo primero que habría hecho era obligarla a desnudarse, pero ya estaba casi desnuda.
Ese cuerpo es tan sexi como me había imaginado, con un culo curvilíneo y unos pezones sorprendentemente grandes.
Creo que, llegados a este punto, la mayoría se limitaría a disfrutar jodiéndola, o a hacer que esta zorra engreída se la chupara, pero yo voy a hacerle pagar por su falta de respeto.
Mido 1,95 m y hago ejercicio a diario.
Como agente de policía, estaba en mi mejor forma física.
Así que soy mucho más fuerte que esta cosita menuda, y por eso puedo agarrarla fácilmente y empujarla al suelo con fuerza, ignorando sus protestas.
Llevo mi bolsa del gimnasio conmigo y de ella saqué unas esposas de cuero.
Se las puse primero en las muñecas y luego cogí las correas a las que ya estaban enganchadas y las conecté a cada una de sus rodillas.
Alexa está tumbada bocarriba con las piernas levantadas y bien abiertas; sus piernas, sujetas firmemente a cada una de sus muñecas.
Con un tirón seco de cada correa, queda firmemente atada en esa posición.
Me pongo de pie y me desnudo, observándola.
Sus ojos se abrieron como platos al ver el tamaño de mi polla dura.
Sí, las hay más largas, pero varias amantes me han halagado tanto por su longitud como por su grosor.
No es tan difícil llevar a la fuerza a mi trofeo hasta la cama y, después de dejarla caer allí sin contemplaciones, estoy seguro de que pensó que estaba a punto de follármela.
En lugar de eso, fui a mi armario, saqué una de mis corbatas y, tras montarme sobre su pecho, acallé sus protestas atándole la corbata que había cogido del armario alrededor de la boca.
Ella empieza a intentar gritar a través de la corbata.
Es genial escucharla gemir a través de la corbata.
«Ojalá hubiera hecho esto antes», pensé, y le dije que se callara.
Como no lo hizo, le di un puñetazo en el estómago.
No fue tan fuerte, pero actuó como si le hubiera sacado el aire, la maldita reina del drama…
Alexa es un espectáculo digno de ver: totalmente desnuda, tumbada bocarriba con las piernas abiertas y levantadas.
No paro de decirle que me alegro de que me haya dado esta oportunidad y que han sido sus propias acciones las que la han traído hasta aquí.
Luego sigo diciéndole que voy a disfrutar esto muchísimo.
Tiene una mirada aterradora en los ojos, una mirada de desesperación atrapada.
Contemplé su precioso cuerpo desnudo, completamente atado y amordazado.
—Voy a disfrutar jugando un poco contigo, y definitivamente voy a chuparte la vagina un rato para que ambos nos calentemos un poco —dije, disfrutando de sus gemidos.
Subiendo de nuevo, me senté en su estómago y froté mi polla de un lado a otro sobre sus tetas y hasta sus ojos y nariz.
Intentó cerrar los ojos y apartar la cabeza, pero le froté la erección con más fuerza en la cara para que pudiera sentirla de verdad.
—¿Crees que ese perdedor es bueno?
Pues bien, mi pequeña reina del drama, voy a darte la clase de follada que vas a recordar el resto de tu vida.
Le susurro al oído mientras empiezo a besar y a chupar su cuello.
Estoy encima de ella, y la rodeo con el brazo para agarrar su culo desnudo.
Empecé a rozar su vagina con la punta de mi pene.
Está húmeda por la ducha, pero mi polla no se desliza sin más.
Está muy apretada y no está nada lubricada.
Está luchando de verdad, intentando liberarse, pero es inútil: no puede moverse ni un centímetro y sabe que no debe intentar gritar, sobre todo porque nadie podría oírla de todos modos.
Me deslicé por su cuerpo y empecé a jugar con sus tetas y a chupar sus pezones.
Jugueteé con los pezones con la lengua, los chupé e intenté succionar con mucha fuerza para meterme todo el pecho en la boca.
Mi polla está tan dura que no para de palpitar.
Besé su estómago mientras bajaba hasta que mi cara quedó justo delante de su vagina.
Es una vista preciosa.
Saqué otro juguete de la bolsa, encendí el minivibrador y, mientras le provocaba el clítoris, jugué con su rajita.
Alexa había pasado de llorar a gemir suavemente y le hundí la lengua y la follé con ella durante un par de minutos.
Está gimiendo, y fuerte.
Le metí dos dedos en el coño y se los clavé una y otra vez.
Ahora está arqueando la espalda, tenía los ojos cerrados, pero es obvio que su cuerpo la está traicionando.
Seguí así durante medio minuto más como mucho, y ella gritó a través de la corbata y luego se relajó.
Me subí encima de ella, lamiéndole de nuevo los pezones por el camino.
Poniéndome de pie, tiré de su culo hasta el borde de la mesa y, sujetándole los tobillos lo más separados que pude, le clavé el pene en su vagina ahora muy húmeda sin avisar.
Jadeó y gritó a través de la corbata y, por supuesto, seguí así, embistiéndola una y otra vez.
El coño de Alexa es tan bueno que es increíble.
Se apretaba contra mi polla mientras la machacaba…
Ahora está gritando, pero yo sigo, diciéndole que folla de puta madre para ser una zorra mientras le susurro guarradas al oído y continúo clavándole la polla en su blanducho y jugoso agujerito.
Mi pene se siente tan bien al obtener la liberación que mis huevos habían estado suplicando…
La follé con una dureza frenética mientras le agarraba los muslos y le pellizcaba la parte tierna y alta de estos y sus pezones endurecidos, lo que la hacía saltar de dolor cada vez.
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