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Reconquistar el Corazón de la Luna Rechazada - Capítulo 140

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140: Capítulo 140 140: Capítulo 140 Lyra
El mar estaba negro, su frío me mordía la piel mientras me arrastraba hacia el fondo con rapidez.

Ya había cortado las cuerdas en tierra, así que ya no estaba completamente atada.

Tenía que luchar contra las olas y nadar hasta ponerme a salvo.

Mis extremidades se sentían pesadas, como si no me pertenecieran, pero de alguna manera, a base de patadas y forcejeos, logré salir a la superficie y boqueé en busca de aire.

Me obligué a abrir los ojos; la sal del océano me quemaba y escocía, pero lo primero que vi fue el viejo barco.

Lo había visto antes, cuando los guardias nos sacaron a rastras a Evelyn y a mí.

Parecía oxidado y abandonado, pero era mi única oportunidad de sobrevivir.

Nadé hacia él.

Para cuando lo alcancé y me subí a la cubierta, el cuerpo me temblaba de frío.

La ropa mojada se me pegaba al cuerpo, tenía los dedos entumecidos…, pero estaba viva.

No había cedido a la tentación de la muerte.

Había perseverado.

Me arrastré detrás de unos barriles y cajas viejas y me acurruqué, intentando permanecer oculta, cuando oí el sonido de unas aspas girando en el cielo.

Helicópteros.

Lo más probable es que fuera de Liam, que había venido a salvar a…

Evelyn.

A mí no.

Yo había huido para salvar mi vida.

Probablemente me creía muerta.

Me asomé por los huecos entre las cajas del barco y, a lo lejos, pude ver a La marioneta y a sus guardias de juguete.

Estaban entrando en pánico.

No podía verles la cara, pero por la forma en que corrían como locos, sin saber qué dirección tomar, una cosa estaba clara: tenían miedo.

Dejaron a Evelyn atrás.

El helicóptero aterrizó en la orilla.

Lo vi todo.

Vi a unos hombres liberar a una Evelyn todavía atada y subirla a una camilla.

Luego vi al Beta de Liam hablando y, después de eso, sus hombres se pusieron linternas en la frente y se metieron en el océano.

¿Me estaban buscando a mí?

No tuve tiempo para detenerme en ese pensamiento, porque entonces lo vi a él.

Liam.

Se había alejado de su Beta y estaba dando vueltas alrededor del contenedor donde nos habían retenido a Evelyn y a mí.

Parecía que buscaba algo y, cuando no encontró lo que fuera, volvió a la playa y se derrumbó de rodillas frente al océano.

Su cuerpo empezó a temblar.

Parpadeé.

¿Estaba llorando?

¿Por mí?

Ni hablar.

Aparté la mirada, llevándome una mano a la boca.

Era imposible que Liam estuviera llorando por mí.

Y aunque lo estuviera, ya estaba demasiado cansada, rota y helada como para que me importara.

Sentí una opresión en el pecho por la crueldad de mi pensamiento.

Me obligué a no recordar su última confesión ni su último sacrificio.

No importaba.

Y en cuanto a la búsqueda y rescate que se estaba llevando a cabo bajo el agua, si me quedaba quieta en este barco, con suerte, nunca me encontrarían.

Así que, sin volver a mirar atrás, esperé un rato más.

Pasó el tiempo y al final volví a mirar.

La playa estaba desierta.

Ni rastro de Liam y sus hombres.

Se habían ido.

No había moros en la costa.

Era hora de irse.

La popa del barco estaba cerca de tierra y bajé de él.

Aunque las piernas apenas me sostenían, de alguna manera me las arreglé para caminar con dificultad por la playa, atravesar el bosque que la rodeaba y llegar al arcén de una carretera.

Pasaban coches.

Levanté una mano para hacer señas a uno, pero mis piernas temblorosas finalmente me fallaron y caí al suelo de dolor.

Lo último que vi fue una figura que se acercaba y luego todo se volvió negro.

*
Cuando volví a abrir los ojos, ya no estaba helada ni mojada.

Estaba calentita, en una cama y cubierta con mantas limpias.

El olor a sábanas limpias y a menta me inundó las fosas nasales.

También había alguien a mi lado.

Sacudí la cabeza lentamente, confundida.

—¿Lewis?

—grazné.

—Estás despierta.

Levantó una mano hacia mi sien, pero retrocedí de un respingo.

—¿Dónde estoy?

¿Cómo es que estás aquí?

—Me llamaste.

¿Que yo lo llamé?

No lo recordaba.

La persona a la que había llamado antes de que me secuestraran fue…

—…Caine.

Solo recuerdo haber llamado a Caine.

—Lo hiciste, pero también me llamaste a mí.

Quizá fue por accidente.

Cuando te devolví la llamada, no contestaste.

Lo intenté una y otra vez.

Nada.

Se frotó la nuca.

—Supuse que algo iba mal y rastreé tu teléfono hasta un hospital.

Cuando llegué y pregunté a las enfermeras si te habían visto marchar, dijeron que no.

Así que seguí rastreando el teléfono y lo encontré hecho añicos en un ascensor.

No tenía contraseña y revisé tu registro de llamadas.

Las últimas eran para Liam y un número guardado solo como «C».

Supongo que es tu Caine.

Fruncí el ceño.

—¿Cómo supiste adónde ir a partir de ahí?

—Liam.

Como lo habías llamado, supuse que podría saber algo.

Cuando lo llamé y no obtuve respuesta, me planté en su boda…, solo para no volver a verlo.

Pero vi a sus invitados.

Hablaban de un «drama raro» que había ocurrido.

Alguien mencionó tu nombre e hice algunas preguntas.

Un guardia me lo contó todo y añadió que Liam había ido a rescatarte.

Conseguí las coordenadas del helicóptero y las seguí hasta la costa.

Su mirada se suavizó.

—Fui por carretera y te vi al pasar con el coche.

Tragué saliva con dificultad.

—Me salvaste.

—Te salvaste tú sola, Lyra.

Yo solo te encontré.

—Yo…

yo…

—¿Qué pasó, Lyra?

Con las lágrimas brotando de mis ojos, volvieron los recuerdos de antes.

El secuestro.

La marioneta.

Sus amenazas.

El ultimátum.

La vacilación de Liam.

La elección de Mamá.

Mi epifanía y el salto al océano.

Todo.

Se lo conté todo.

Cuando terminé, Lewis parecía furioso.

—¿Tu madre eligió a Evelyn por encima de ti?

—Sí.

La mirada de Lewis volvió a suavizarse, y el dolor sustituyó a la ira en sus ojos.

Me tomó la mano y la apretó con suavidad.

—No te merece.

—Lo sé.

—Y eres valiente.

Cortar las cuerdas y huir para salvar tu vida.

Fue un movimiento arriesgado, pero lo conseguiste.

—No solo huí para salvar mi vida, Lewis —sollocé—.

Lo…

hice porque quiero fingir mi muerte.

—¿Qué?

—Si no lo hubiera hecho, si hubiera permitido que los hombres de Liam me encontraran cuando registraron el océano, La marioneta, y para quien sea que trabaje, habría sabido que estaba viva.

Lo más probable es que volvieran a por mí, y este ciclo se repetiría.

No me lo puedo permitir.

Así que he decidido fingir mi muerte.

A Lewis se le agolparon las preguntas en la cabeza.

Me di cuenta por su ceño fruncido y por la forma en que abría y cerraba la boca, conteniendo las palabras.

Esperé a que las hiciera.

No lo hizo.

—De acuerdo.

—¿De acuerdo?

—Sí.

Fingiremos tu muerte.

Nadie puede saber que estás viva.

—¿Harías eso por mí?

—Has pasado por un infierno, Lyra.

Y si permanecer oculta te mantiene a salvo, entonces eso es lo que haremos.

No te llevaré al hospital.

Advertiré a mis hombres que mantengan la boca cerrada.

Tu secreto está a salvo conmigo.

Un gran peso en mi pecho se alivió.

Por primera vez desde lo del océano, podía respirar bien.

—¿Tienes planes de ir a alguna parte?

Negué con la cabeza.

—Bien.

Entonces, ¿te quedarás en mi manada durante el tiempo que planees fingir esta muerte?

—Sí, lo haré.

—Era lo único lógico que podía hacer.

No tenía ningún otro sitio al que ir.

Aquí era donde estaba más segura—.

Me quedaré contigo, Lewis.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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