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Reencarnado como hijo de Nyx en una novela ¿cómo debo salvar el mundo? - Capítulo 10

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10: 10 10: 10 La recompensa de la misión que le había dado el sistema resultaba increíblemente generosa.

Sabiendo cómo funcionaba este tipo de cosas, Effiro podía decir que la misión sería mucho más difícil de lo que había creído inicialmente.

Aún así, eso no cambiaba nada.

El sistema le estaba ofreciendo la posibilidad de liberar su potencial completo, y pensaba aprovecharlo.

Hasta el momento, sin contar con sus técnicas, había dependido bastante de la habilidad Sombra Primordial para sus combates.

Si desbloqueaba el resto de sus habilidades divinas, entonces no necesitaría aprender nuevas técnicas.

Tendría todo lo que necesitaba.

Como hijo de Nyx, seguramente tendría muchas habilidades y muy poderosas.

Pero, mirando al hijo de Zeus a su lado, Effiro se dio cuenta de que debería esforzarse mucho más.

Si quería superar al protagonista, debía desbloquear primero todas sus habilidades.

Por el momento, podría aprovecharse de él para sobrevivir.

¿Qué clase de maravillas sería capaz de realizar en el futuro?

Sólo podía fantasear hasta que llegase el momento de descubrirlo.

Pero, para ese momento, no podría negarse el hecho de que sería el semidios más poderoso de la generación joven.

Lenta pero inexorablemente, las agujas del reloj fueron moviéndose, completando las últimas horas del día.

Finalmente, con un tic tac, el dispositivo marcó las doce en punto.

Ya era el día siguiente.

El momento de comenzar la prueba había llegado.

Los tres salieron de la habitación de manera veloz y silenciosa, evitando llamar la atención de cualquier enemigo potencial.

Ahora que había comenzado la prueba, no era prudente desvelar tu ubicación al resto.

Lo último que querías era ser emboscado por sorpresa, sin oportunidad de prepararte.

Por suerte, pasaron desapercibidos, y llegaron hasta el bosque de la zona exterior, el lugar al que todos los semidioses iban.

Podían no querer llamar la atención, pero también querían encontrar rivales de los que sacar puntos.

La Luna colgaba en lo alto del cielo, iluminando lo que pronto se convertiría en un campo de batalla.

Se internaron en la masa de árboles, atentos a cualquier sonido, cualquier forma sospechosa que pudiera estar acechándoles.

No pasó mucho tiempo hasta que encontraron a su primera víctima.

Otro grupo de semidioses se encontraba más adelante.

¿Tendrían un enfrentamiento directo?

Luke e Izan parecían pensar así, pero Effiro no.

La oscuridad alrededor del grupo se alzó y, antes de que pudieran reaccionar, una ola de sombras líquidas les arrojó al suelo, atrapándolos como si fuera pegamento.

No hubo acto violento.

No hubo sangre.

Y tampoco resistencia.

Fue un sometimiento sencillo y veloz.

Lógicamente, todos los puntos fueron a parar únicamente a Effiro, lo que no le gustó a sus dos compañeros.

Sin embargo, se abstuvieron de comentar su descontento.

Después de todo, no tuvieron tiempo de ofrecer ayuda.

En su camino se encontraron con varios semidioses más, todos los cuales fueron cayendo uno a uno bajo la fuerza combinada de los tres.

Tal y como Effiro había predicho, era una buena idea unirse al protagonista.

No sólo era amigable y carismático, como correspondía, sino que contaba con un poder mayor al de la mayoría de semidioses jóvenes.

Claramente los genes divinos de Zeus tenían a sus favoritos.

Un hijo de Zeus y un hijo de Nyx colaborando juntos…

casi resultaba irónico, teniendo en cuenta que Zeus sentía un gran pavor hacia Nyx.

Aún así, Effiro estaba seguro de que, en lo que se refiere a poder puro, estaba por detrás de Luke.

Él era el protagonista, después de todo.

Pero confiaba en que el sistema era capaz de cambiar eso.

Incluso si Luke contaba con una armadura de trama, cosa que esperaba no fuera así, él tenía un sistema.

Y el sistema siempre era el truco absoluto de las novelas.

¿Talento?

Lo siento, pero yo solo conozco la ayuda de mi todopoderoso sistema de origen desconocido.

Bueno, en su caso contaba con ambos, solo que era el propio sistema el que, al parecer, había sellado el resto de sus habilidades divinas.

No sabía si sentirse enfadado por esto o contento porque tenía una posibilidad de recuperarlas todas de golpe.

Pero al final se decidió por la segunda opción.

Simplemente no valía la pena sentir ira por ese tipo de cosas.

Debía concentrar toda su atención en ganar el primer rango de la prueba y recuperar el poder que le pertenecía por derecho.

Esa era su manera de dar el primer paso contra la destrucción del mundo.

En ese momento sintieron numerosas presencias surgieron desde todos lados, llamando la atención de los tres.

No trataron de esconderse; de hecho, se mostraron a propósito.

Claramente no tenían miedo de que pudieran ir a por ellos.

¿Por qué iban a temer algo como eso cuando nadie se atrevería a enfrentarlos?

Lentamente salieron de las sombras, hasta que sus formas quedaron expuestas a la luz de la luna.

Eran los miembros del clan Zeus.

“Vaya, vaya, parece que volvemos a encontrarnos, ¿eh?” Uno de ellos, el que Effiro recordaba se llamaba James, dio un paso adelante, con una sonrisa engreída en su cara.

A Effiro le dieron ganas de quitársela de un puñetazo, pero resistió la tentación.

“¿Por qué actúas sorprendido?

Si te gusto tanto como para perseguirme, entonces declárate de una vez” “Veo que te crees muy gracioso.

Me pregunto si seguirás comportándote igual cuando acabemos contigo” “Ya veo, conque ahora me amenazas.

Chicos, ¿me vais a apoyar en esto, o queréis retiraros?” “¿Estás de coña?

¡Por supuesto que te vamos a ayudar!” Era tal y como Effiro había creído: incluso al enfrentarse a los miembros de uno de los grandes clanes olímpicos, no retrocederían.

Tampoco es que pudiera reprochárselo.

La cantidad de puntos que podrían ganar derrotando a esa clase de enemigos era mayor que los puntos que ya habían acumulado.

Y, de entre el grupo de semidioses, surgió una figura elegante y hermosa: Rachel Sky, considerada la semidiosa más poderosa en la prueba.

“Señorita, ¿quieres enfrentarte conmigo?” Levantó una ceja, pero no retrocedió.

“Has llamado mi atención.

No tengo ningún prejuicio ni odio hacia tí, así que espero que no me guardes rencor.

Quiero ver qué clase de persona tiene la valentía de plantar cara a mis orgullosos y vergonzosos familiares” “Ya veo.

Entonces cumpliré tu deseo, señorita.

Espero que tampoco me guardes rencor” El corro de hijos de Zeus se abrió otra dejarle pasar, con miradas burlonas en sus rostros.

Estaba claro que esperaban una derrota aplastante.

Así de grande era la confianza que depositaban en su miembro más fuerte, su líder.

“Mi señora, ¿podemos pedir permiso para enfrentarnos a esos dos?” James habló de nuevo, bajando la cabeza en señal de respeto.

“Hacer lo que queráis.

Yo tengo mis propios asuntos, así que no os metáis en esto” Sacó una espada bellamente decorada, cuyo filo emitió un brillo espeluznante bajo la luz del astro dominante de la noche.

“¿Listo?

Espero que valga la pena” “Créeme, yo también espero que esto valga la pena.

Si no, entonces preferiría morir antes que seguir adelante” Effiro dijo mientras sonreía, desenvainando la espada modelo Kusanagi.

‘¿Lista, compañera’ Su pregunta fue recibida con molestia.

‘¿No te gusta que te llame compañera?’ La respuesta fue un asentimiento mental.

‘¿Qué tal si te llamo…

Umbra?’ Esta vez sintió una oleada de aceptación y felicidad llenar su cabeza.

Una luz púrpura brilló en la punta de la espada de Rachel, y un rayo salió disparado en la dirección de Effiro.

Era veloz, y llegó frente a él en un momento.

Cualquier otra persona habría sido electrocutada hasta la inconsciencia si hubiera estado en el lugar de Effiro.

Pero él, que había leído la novela y conocía bien a su rival, sabía que eso era exactamente lo que haría.

Ya estaba preparado y, en cuanto el rayo se formó, una muralla de sombras se levantó del suelo.

El rayo impactó contra la superficie oscura y fue absorbido de manera inofensiva.

“¿Mmm?

Eso es…

interesante.

Parece que no me equivoqué contigo” Rachel parecía levemente sorprendida, pero no le afectó mucho.

De hecho, se habría decepcionado si hubiera terminado todo tan rápido.

“La noche es mi dominio, después de todo.

Me sentiría decepcionado conmigo mismo si no fuera capaz de durar más de un segundo” Effiro se encogió de hombros, restándole importancia.

Él sólo quería una cosa.

No sé consideraría poderoso hasta completar la misión.

Incluso si debía arriesgar su vida, la completaría.

Por un futuro mejor.

Ambos se impulsaron a la vez, agrietando el suelo bajo sus pies mientras chocaban espadas.

Al instante intercambiaron una serie de ataques veloces, que dejaron destellos en su camino mientras las hojas se entrelazaban en una hermosa y letal danza.

Rayos de tono púrpura y sombras de un negro profundo impactaron entre sí, anulándose mientras todo a su alrededor se destrozaba por las fuerzas opuestas.

La electricidad rozó la piel de Effiro, dejando quemaduras y entumeciendo sus músculos, mientras que fragmentos de oscuridad cortante perforaron la ropa y carne de Rachel, haciendo gotear sangre al suelo.

La única razón por la que Effiro podía enfrentarse a Rachel y aguantar sus embates era por la noche.

Si fuera de día, cuando la luz domina el mundo y las sombras se desvanecen en la nada, entonces habría sido eliminado desde el inicio.

Se puede decir que su ventaja provenía de estar en el momento indicado.

La espada de Rachel desvió la hoja de Effiro, hundiéndose en su costado, en un punto que no debería resultar mortal si recibía atención médica.

“Yo gano” declaró con voz plana, sosteniendo la empuñadura de su arma con fuerza.

“¿Es así?

Tal y como esperaba de alguien como tú, eres realmente poderosa.

Casi me da pena hacer esto” Effiro declaró con una sonrisa amarga, haciendo una mueca de dolor.

“¿Hacer qué?” Su mirada cambió a una insegura.

¿Qué más podía hacer ahora?

Debería de rendirse después de ser apuñalado, eso era lo lógico?

Entonces echó un vistazo detrás suyo, y vio que, varios metros detrás suyo, se extendía una caída de decenas de metros.

Espera, ¿no irá a…?

Effiro agarró con su mano izquierda la mano de Rachel, mientras la derecha impulsaba un poderoso golpe con su arma.

La cara plana de la hoja de Umbra impactó en las costillas de Rachel, haciéndola retroceder mientras apretaba los dientes de dolor.

Y entonces Effiro se arrancó la hoja que perforaba su carne y se abalanzó sobre ella.

El impulso les hizo pasar el borde del precipicio, y los cuerpos de ambos cayeron en picado al bosque que se extendía debajo suyo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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