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Reencarnado como hijo de Nyx en una novela ¿cómo debo salvar el mundo? - Capítulo 11

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11: 11 11: 11 El aire silbaba salvajemente en los oídos de Effiro, algo que, mezclado con la velocidad de la caída, hizo que su cabeza comenzase a dar vueltas.

Debajo suyo, el cuerpo de Rachel se retorcía, tratando de liberarse de su agarre.

Pero, por desgracia para ella, daba igual qué lograse separarse de él.

Todavía no había alcanzado el nivel suficiente como para levitar, por lo que su destino sería el mismo: caer hasta que sus cuerpos se encontrasen con el suelo debajo de ellos.

¿Así es como iba a morir?

¿Intentando pasar lo que debía de ser una sencilla prueba de rangos de la academia?

De todas las posibilidades en las que había pensado, no estaba el encontrarse con alguien tan loco.

En cierto modo, su ansia por ganar era admirable; no había visto a nadie dispuesto a arriesgar su vida de esa manera por ganar un combate.

¿Qué le motivaba a hacer eso?

No era posible que se lanzase al vacío junto a ella solo por la recompensa que la academia entregaba a los rangos más altos, ¿verdad?

Tal vez su clan divino, si es que pertenecía a alguno, le había obligado a conseguirlo a como de lugar.

Era algo plausible.

Pero no creía que pudiera ser posible.

Miró hacia abajo, y su vista se encontró con la línea de árboles que les separaba del suelo.

Eso era todo.

En cuestión de segundos, sus cuerpos se aplastarían contra la tierra y la roca, convertidos en un montón de pasta de carne.

Un horrible final, pero al menos existía la posibilidad de que fuera rápido.

Si tenía suerte, no agonizaría en sus últimos momentos.

Cerró los ojos, incapaz de ver lo que sucedería a continuación.

Al menos así sería más fácil aceptar su inevitable destino.

Pero el impacto no llegó; las ramas de los árboles no arañaron su piel.

Abrió los ojos, y vio que una capa tupida de oscuridad se encontraba debajo de ellos.

Momentos más tarde, golpearon el suelo.

Effiro emitió un gemido de dolor, incorporándose a duras penas con la fuerza que pudo reunir en sus brazos y piernas.

El impacto había sido más duro de lo que pensó, pero al menos su plan funcionó; estaban vivos.

Miró a Rachel, y descubrió que estaba inconsciente.

La pobre muchacha tuvo que soportar todo el peso de su cuerpo, lo que no le sentó muy bien.

A juzgar por todos los datos de los que disponía, era probable que tuviera algunos huesos rotos, aunque nada demasiado grave.

Él estaba consciente, pero su estado no era mucho mejor: su costado no paraba de sangrar por la herida de la espada, su piel se encontraba quemada, sus músculos entumecidos y creía que varios huesos suyos no habían soportado la caída.

¿Qué habría pasado si no hubiera podido reducir el impacto de la caída?

Ese simple pensamiento fue suficiente para hacerle temblar.

Por suerte, esa era la única habilidad que el sistema le había dado.

Claro, hubiera preferido otras, pero no podía negar que era bastante efectiva para este tipo de situaciones.

Con un pensamiento, las sombras a su alrededor se convirtieron en finos hilos, los cuales utilizó para cerrar sus propias heridas y las de Rachel.

No era la mejor solución, pero era lo único que tenía a mano en el ambiente en el que se encontraban.

“Veamos, ¿qué hago ahora yo contigo?

Supongo que ya debería contar como que te he derrotado, ¿no?” Effiro se rascó la cabeza, antes de levantar a la semidiosa inconsciente y ponerla sobre su hombro.

A su cuerpo no le gustó el trabajo extra.

La batalla y la caída le había dejado adolorido, y lo único que quería era descansar.

Pero aún así solo apretó los dientes con fuerza y siguió adelante.

¿Pensaba continuar llamándose el hijo de una diosa primordial cuando no podía esforzarse más allá de lo que su instinto le permitía?

¿Acaso podría descansar cuando lo peor comenzase, cuando tendría que dar todo de sí para proteger el mundo?

En ese momento creyó entender lo que el sistema estaba haciendo: le había quitado casi todas sus habilidades, su talento, para ponerlo a prueba.

Eso o el sistema se había cansado de su juego sádico y comenzó a sentir pena por él.

Si quería recuperar lo que por derecho era suyo, debía demostrar qué tan dispuesto estaba a lograrlo.

Pero primero tenía que encontrar un lugar seguro.

En su estado actual, con una semidiosa inconsciente y su propio cuerpo herido, no era buena idea permanecer a la vista de cualquiera con intenciones de ganar puntos, lo que se resumía en cualquier semidios con el que se encontrasen.

Por lo tanto, se vio obligado a moverse con el mayor sigilo posible sin encontrarse con semidioses sedientos de puntos fáciles, lo que no le resultó un trabajo sencillo.

Finalmente, tras buscar por lo que parecieron horas interminables, encontró una cueva.

Oscura y lo suficientemente profunda como para resguardarles del clima y la vista de enemigos indeseados.

Perfecto.

Tras comprobar que no había ningún ser vivo peligroso esperando en su interior, se adentró hasta el fondo y dejó con suavidad el cuerpo de Rachel.

Salió brevemente para buscar hojas y algunas frutas que crecían sueltas, antes de volver con todo.

Tuvieron que pasar unos cuantos minutos más para que la semidiosa comenzase a recuperar la consciencia.

“¿Q-qué ha pasado?

¿Dónde me encuentro?” Se mostró confundida por un momento, antes de recordar todo de golpe y tratar de ponerse de pie precipitadamente, pero fallando por el dolor.

“No soy un experto en medicina, pero estoy seguro de que no es bueno tratar así tu cuerpo con las heridas que tienes” “¿Qué haces tú aquí?” “No soy tan malo como para abandonarte a tu suerte.

Ambos sabemos lo que podría pasar en ese caso” “Aún así, podrías haberme dejado en otro sitio e irte.

Supongo que querrás más puntos” “Eso es a lo que iba.

Quiero que unamos fuerzas” “¿Unir fuerzas?

¿Después de que casi nos matamos?” “¿Qué?

¿Me vas a juzgar por eso?

¡Dijimos que sin rencor!” “¡Pero no pensé que nos harías caer por un puñetero precipicio!” “Pero estamos vivos, ¿no?

Y todo gracias a mí, así que todo está arreglado.

Además, fui yo el que cosió tus heridas, así que no hay problema” Rachel abrió la boca para replicar, pero acabó por soltar un suspiro.

Discutir con Effiro era como hablarle a una pared.

“Está bien, supongo que no es tan malo después de todo” “¿Ves?

¡Ese es el espíritu!

Ambos estamos heridos, por lo que debemos de cooperar si queremos abrirnos paso en esta prueba” “¿Y si te traiciono?” “No eres como algunos de tus compañeros.

Dudo que seas capaz de caer tan bajo” “¿Y cómo sé que no vas a traicionarme?” “Podría haberte hecho cualquier cosa mientras estabas inconsciente.

Incluso ahora que estás despierta podría derrotarte fácilmente.

Sin embargo, ya gané una vez.

Lo mejor será buscar a otros enemigos, y serán más fáciles de vencer que a tí” “Vale, supongo que eso tiene sentido.

¿Algo más?” “Supongo que no.

Traje un poco de fruta, así que come lo que necesites.

Querrás recuperarte lo más rápido posible, ¿no?” Mientras hablaba, Effiro jugueteaba con varios zarcillos de sombras.

“Esas sombras…

no son normales” Rachel entrecerró los ojos, observando fijamente las sombras que se movían libremente.

“¿A qué te refieres?” Effiro la miró sin comprender, ladeando la cabeza ligeramente.

“¿No lo sientes?” Al ver su negativa, continuó hablando.

“He visto a otros semidioses capaces de manipular las sombras antes.

Pero tú…

tus sombras emiten una sensación de terror e inquietud, como si fueran algo más allá de nuestra percepción.

Es un sentimiento aterrador” Eso llamó la atención de Effiro.

La habilidad no se llamaba “manipulación de sombras”.

No, se llamaba “Sombra Primordial”.

Al parecer, no fue mera coincidencia.

La habilidad era más extraña de lo que había creído al inicio.

Sólo por probar, decidió prestar atención por primera vez al funcionamiento de la habilidad.

La utilizó en las sombras más alejadas de él, y pudo sentir el cambio al instante.

La oscuridad, que hasta el momento había sido un elemento común, cambió bajo su control.

Era algo complicado de explicar.

Lo más fácil sería decir que la sombra era como un animal salvaje, y el uso de la habilidad la domesticaba Entonces se le ocurrió una idea.

‘Sistema, muestra información de la habilidad Sombra Primordial’ Al instante, una pantalla holográfica se materializó frente a su rostro, invisible para Rachel.

Sombra Primordial (nivel 1) (38/50): invoca la niebla que oscurece, las sombras y la oscuridad primordial del reino de Nyx.

Puede manipular las sombras cercanas con cierta facilidad, sólo pueden ser controladas por los hijos de Nyx y la propia diosa y se pueden crear armas con ellas.

Ahora todo se explicaba.

No solo las habilidades se dividían en niveles, sino que las sombras que controlaba realmente no eran sombras normales.

Eran sombras provenientes de los reinos de tinieblas de Nyx.

Y estaba a punto de subir de nivel la habilidad.

¿Qué tan poderoso podría ser en el futuro?

Su corazón ya se aceleraba de emoción solo de pensarlo.

Quedaba cada vez menos tiempo para finalizar la prueba, y debía de seguir adelante si quería desbloquear todas sus habilidades.

Pero ya no faltaba mucho, y la peor parte ya había pasado.

Solo un poco más.

Un poco más de tiempo y, con suerte, alcanzará el poder que siempre le perteneció.

¡Chicos, voy a aprovechar para escribir aquí una nota!

No sé si os preguntaréis cómo es que ahora el protagonista va a conseguir todas sus habilidades, si se supone que las iba a ir desbloqueando al dominar la anterior.

Bueno, aquí viene anécdota: este fin de semana estuve buscando información sobre una diosa, y encontré una página web llamada SonsofGods.

Y resulta que tiene pinta de ser un juego de rol tipo DnD, en el que hay semidioses.

Dentro de la página había información sobre las habilidades de los semidioses según su padre o madre divinos, y las dividían en muchos, muchísimos niveles.

Y el inteligente de mí decidió buscar a Nyx.

Resultado: quise meter las habilidades que encontré allí, pero eran todas tan poderosas que dominar una por completo ya le volvía increíblemente poderoso.

Y yo solo veía dos buenas opciones: o las meto todas, o continuo con mi plan original.

Y en ambos casos había una pregunta: ¿qué tan poderoso quiero que sea el protagonista de inicio?

Y ambas preguntas tienen la misma respuesta: sí.

Por lo tanto, decidí tomar la segunda opción.

¿Cómo le voy a manejar?

Ya lo veremos.

Recuerden: los caminos de los dioses son misteriosos, así que solo me queda improvisar, como todo escritor debe saber hacer.

Con todo esto, les deseo un buen día.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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